Una mano abierta...
nada más triste que una mano abierta...
es la mano que pide,
la mano que se humilla
por el sol negro de un mendrugo
o por el ojo rojo de un centavo.
Oh el entusiamo vertical
de un puño en alto...
es como un mástil de orgullos
dispuestos a defenderse,
es como un botón de rebeldías
listo para reclamar.
Nada más bello
nada más elegante
que alzar como una grímpola de fuego
la protesta redonda de una mano cerrada.
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