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martes, 30 de mayo de 2023

Desde Lares, de Carlos Gallisá, Reseña

 


Presentación:

Quisiera iniciar esta reseña desde el signo titular del libro, “Desde Lares”, y esto porque desde esa primera impresión de lectura el autor nos está diciendo en qué momento inicia la historia de liberación, independencia, o anexión, o asimilación o estadidad fallida puertorriqueña. No hay forma de evadir la gesta y simbolización que significó Lares para este país que aún se debate entre nombrarse patria o nación… o ninguna de las anteriores, como se incluyó en la papeleta del segundo plebiscito del año 1998 en busca de definir, una vez más, el Estatus de la isla.

Carlos Gallisá (Camuy, 1933-San Juan, 2018), fue dueño de una dilatada militancia en pro de la independencia y, también, voz formadora de opinión política a través de su columna en el periódico Claridad, como igual fue presencia permanente en el programa radial Fuego cruzado, en la WSKN-AM. Su abordaje de análisis es sentencioso en todo el libro y denota un grado de frustración comprensible a medida que se va leyendo la larga historia de derrotas y esperanzas en la lucha por la supervivencia de Puerto Rico como ente nacional. Y, sin embargo, Carlos Gallisá es capaz de mantenerse ecuánime y de apuntar con precisión hacia los momentos cruciales donde se perdió la oportunidad de independencia o se abrió una coyuntura vergonzosa aún existente.

Me atrevo a decir vergonzosa, porque cada día que pasa Puerto Rico bajo el dominio colonial estadounidense, es, ciertamente, una vergüenza histórica que no se puede dejar de sentir ni obviar, no solo en Latinoamérica, que no alcanza a dimensionar aún cuánto ha resistido Puerto Rico por ella, sino para todo un concierto de naciones en el mundo que permiten semejante condición oprobiosa mientras niegan, por ejemplo, la reunificación de Taiwán con China, pueblos de una misma raíz cultural totalmente en contraste con lo disímil de Puerto Rico respecto al sentido cultural anglosajón de Estados Unidos.

El oportunismo como estrategia nacional

Aquel 23 de septiembre de 1868, en Lares, ha debido repetirse una y otra vez, parece decirnos Gallisá, tanto como la fecha 25 de julio se repite en la refinada maquinación de ocultamiento al día en que el Puerto Rico de la corona española fue invadida y conquistada por los Estados Unidos, en 1898. Pero si debe repetirse la fecha, entonces, se tendrá también que recordar las oportunistas traiciones de Muñoz Rivera y de Luis Muñoz Marín, y por supuesto, tener presente la fulgurante estrella apagada de Albizu Campos.

Este es el recorrido de cabo a rabo que nos ofrece Gallisá, y son tantos los datos luminosos demostrados con gran autoridad en el tema, que la “sola estrella” que casi rozaba la independencia de España con la Carta Autonómica de 1897, parece multiplicar sus traumas con mayor intensidad desoladora que todos los países latinoamericanos juntos. Gallisá nos presenta como punto de partida la mejor caracterización que he leído sobre cinismo político, y la caracterización está hecha sobre Muñoz Rivera, de quien Rosendo Matienzo Cintrón llego a decir “que era capaz de ponerse al frente de cualquier mayoría”, todo con el fin de llevar hasta las últimas consecuencias el ideario autonomista que fue barrido por la invasión estadounidense. Y por supuesto, al ocurrir la ocupación, Muñoz Rivera habría de fundamentar el adn de la política calculadora de las élites criollas, y lo haría con la siguiente declaratoria servilista:

Por lo que a nosotros toca, aspiramos a la pura satisfacción de que los Estados Unidos al fijarse en estos dominios suyos, se convenzan de que aquí hay un pueblo sensato, dócil, digno de que hasta él se extiendan las conquistas de la Democracia, que han hecho tan grande a la patria de Franklin y Linconl”.

Sin embargo, ante los hechos duros de la ocupación militar, todas las disquisiciones anteriores, y que se dirigían a tratar de establecer una posición hacia la independencia de la corona, se transformaron en una compleja búsqueda de identidad ante el nuevo amo, mismo que en sus tribunales, y sin saber qué opinar con exactitud para disimular su acto de conquista, determinó -tanteando- que “los boricuas eran unos nacionales (“Nationals”) al igual que los indios nativos de Norteamérica en el siglo XIX. Gallisá nos explica en este punto que “esta clasificación había sido utilizada en 1844 por el Tribunal Supremo de Estados Unidos para designar a los indios no pertenecientes a tribu alguna… y al “nacional” no se le reconocen los derechos que tienen los ciudadanos de formar gobierno y participar en el mismo”.

No hace falta mucho análisis para ligar esta definición al pensamiento que ya utilizaron como dilema los invasores españoles al momento de reconocer si los habitantes “nativos” (los buenos salvajes) tenían alma o no.

Fanon presente

Carlos Gallisá tiene un especial interés en demostrar los mecanismos psicológicos del colonizado puertorriqueño y cómo estos han determinado sus principales decisiones políticas retardantes que lograron crear la cultura de, como él le llama, “la guerra chiquita de interminables discusiones partidarias”. Para ello hace mención constante de Frantz Fanon, psicólogo y filósofo político de Martinica (1925-1961), mundialmente conocido por su libro “Los condenados de la tierra”. Es por eso que Gallisá se detiene en resaltar declaratorias de Muños Rivera que revelan el sometimiento y las líneas generales con que se asumió la invasión de 1898 y, por supuesto, las consecuencias de éstas, retadas tan solo por la indignada y valerosa aparición de Albizu Campos, treinta años después.

Siendo Muñoz Rivera Comisionado Residente en Washington, llegó a expresarse de la siguiente forma, aun estando su expresión en medio de un fogoso discurso en defensa de la participación política, en pleno derecho de ciudadanía (obtenida con la Ley Jones en 1917), de Puerto Rico en las decisiones de Estados Unidos:

“La plataforma democrática de Kansas City declaró hace catorce años, que ‘una nación no puede ser largo tiempo imperio y mitad república’, y que el imperialismo en el exterior conducirá rápida e inevitablemente al despotismo en el interior. Esas no son frases puertorriqueñas, reflejadoras de la impresionabilidad latina, son frases americanas reflejadoras del espíritu anglosajón, calmoso en sus actitudes y celoso, muy celoso de sus derechos”.

En otro pasaje del libro, al detallar la Base quinta del programa del partido “Unión de Puerto Rico” (febrero de 1904), recalca este extracto lastimero, necesitado e impotente (nótese la denominación “isla” comparado con el largo y pomposo nombre que se le otorga al conquistador en dos ocasiones en un solo párrafo, y además con ínfulas bilingües bastante tempranas):

Declaramos que entendemos factible que la Isla de Puerto Rico sea confederada a los Estados Unidos de la América del Norte, acordando que sea ella un Estado de la Unión Americana, medio por el cual puede sernos reconocido el self-goverment que necesitamos y pedimos”.

Sin lugar a dudas, los nuevos amos captaron de inmediato este sometimiento de las élites políticas a lo largo de los años, al punto que el congresista Fred Crawford decía, en el año de creación del ELA, que

en ningún momento he pensado siquiera que Puerto Rico pudiera jamás sustentar la condición de estado. Sin duda, Puerto Rico no puede sustentar ningún tipo de independencia. Tendría que ser un títere de algún otro país…

Pedro Albizu Campos y Luis Muñoz Marín

Cuando Gallisá aborda estas figuras inseparables del destino político puertorriqueño, diría que lo hace abriendo un doble paréntesis ((uno dentro de otro)), porque llegan a ser indistinguibles en su radicalidad de visiones, por mucho que se quiera asignarle a Luis Muñoz Marín una visión pragmática y mediadora con Washington. El enorme fervor de Albizu al final es contenido por los límites que le impone la cercanía de Muñoz Marín con altos personajes de la política de Washington, en un momento en que el independentismo nacionalista estaba en su mejor apogeo.

El clímax de esta situación tensa e inevitable en su colisión sucede en la insurrección de 1950, fecha que es espejo del Grito de Lares, con todo y su derrota simbólica. Los fervorosos discursos de Albizu Campos fueron esenciales para mantener en alto la decisión de lucha a toda costa y al final, trascendieron su muerte, ya que, a mi parecer, su retórica alcanzó vuelos globales, humanísimos e imposibles de dejar a nadie indiferente. Gallisá recoge un extracto del discurso de Albizu a su regreso de prisión federal, el 15 de diciembre de 1947, y en él concentra toda la conciencia que el mismo Albizu tenía de su propia dimensión, tanto al hablar como en el callar como un llamado a actuar:

Yo confío en no venir a pronunciar muchos discursos en Puerto Rico. No he venido a entretener a mi pueblo. No. Yo no soy un artista. No quiero aplausos. Oíd bien. He venido aquí porque yo no creo en el exilio voluntario. He venido porque mi patria, esclava, como está hoy, es donde está mi deber y nadie debe rehuir de la madre enferma y lisiada, porque es entonces cuando más necesita el amor de sus hijos”.

La palabra “Patria”, entonces, se erigía como estandarte de lucha, y en cambio Luis Muñoz Marín, la encerraba a sangre y fuego en el paréntesis de un frío acrónimo: ELA (Estado Libre Asociado) a tono con la sempiterna ambigüedad de significados y tan cercano a los gustos con que los estadounidenses nombran lo insustancial, pero muy corporativo.

Y es que Gallisá también utiliza con toda intención la palabra comprar para referirse al producto que vendió Muñoz Marín: “La mayoría del pueblo de Puerto Rico “compró” la oferta del ELA de Muñoz, presentada como el comienzo de un proceso para adquirir mayores poderes políticos sin cerrarse puertas a ningún otro estatus”, y esto lo hace para definir la vocación puramente capitalista en la visión de desarrollo que se le vendió -a alto precio- a Muñoz Marín en Washington.

La estadidad jíbara

A partir de este momento, como lo afirma Gallisá, todo se orientó al impulso de una modernización descarnada y entreguista, sin ningún viso de independentismo, pero paradójicamente, muy folclorizante. Y es que se folcloriza a una nación cuando se busca minimizar las visiones de una patria insertada en el concierto de las naciones. El orgullo identitario es mirarse al ombligo y a la vez entregar al turismo del amo los rasgos y expresiones típicas-nativas como un agrado que busca aceptación. Para 1964, nos dice Gallisá, sucedió “la inscripción del Partido Nuevo Progresista (PNP, contendiente del PPD muñozmarinista) con gente nueva en su dirección y, sobretodo, con un nuevo discurso anexionista montado sobre lo que se llamó “la estadidad jíbara”. En ese nuevo acercamiento el anexionismo se distancia de la “americanización del puertorriqueño”.

Y fue en esos días en que Luis A Ferré “adoptó la consigna de distinguir entre patria y nación, siguiendo la recomendación de un conocido analista político. Para los puertorriqueños, según Ferré, la patria es Puerto Rico, y la nación Estados Unidos”.

El recuento de Gallisá

En la parte final del libro van sucediéndose las cifras del latrocinio en que derivó el ELA. La creación de las condiciones de desmantelamiento y aprovechamiento de los fondos federales ante la incapacidad de la empresa privada para dar empleo, algo que el ELA tuvo que cubrir (en 1969 el número de empleados públicos ascendía a 157 mil. Treinta años más tarde se había duplicado con 302 mil empleados), la huida o abandono de los “proyectos de inversión estadounidense”, el vaciamiento de la isla por el incentivo de trabajos en Estados Unidos desde los cuales (sembradíos, fábricas de manufactura) no regresaron jamás más de un millón de puertorriqueños. En pocas palabras, el ELA fue desapareciendo en su promesa de desarrollo ya a mediados de los años 70, al igual que se fue diluyendo el valor estratégico de Puerto Rico como baluarte anticomunista en la medida que la guerra fría terminaba.

Gallisá resume así las estrategias fallidas del anexionismo:

-          1) Política de americanización del puertorriqueño

-          2) La estadidad jíbara como respuesta al fracaso de americanización y como intento de armonizar la puertorriqueñidad con la estadidad

-          3) Poner énfasis en el beneficio económico de la estadidad para los pobres, y

-          4) La política de igualdad, desde la perspectiva de los derechos civiles, que es mucho más amplia y contiene lo básico de la estadidad para los pobres: el aumento en fondos federales.

La feroz represión que se dio al Grito de Lares, así como a la insurrección del 50 y a los tremendos gestos de valentía del comando de Lolita Lebrón, a la destrucción de los aviones en la base aérea, a los mártires del Cerro Maravilla y a tantos más que dieron su sangre por la autodeterminación e independencia, quedan reducidos a la calculada estrategia de la Estadidad para los pobres: para seguir obteniendo los fondos federales había que ser pobre a perpetuidad.

Todo pareciera perdido y finiquitado en la lucha puertorriqueña por su libertad e independencia (porque sí, el libro es un recorrido emotivamente independentista aún se nos presente lo más pragmático posible), pero Gallisá mismo señala casi al final la resistencia del puertorriqueño a dejar de serlo y diluirse como pueblo en la anexión, y ese es el reto que propone: no solo repensar a Puerto Rico, sino que releer su nada pasiva historia de dilemas, orgullos y, en la gran mayoría de ocasiones, cálculos colonizados.


F.E.

Abril, 2023

domingo, 19 de marzo de 2023

Episodio 106: Análisis de los Premios Oscar 2023 desde la soledad y la tiranía del capital


 En las películas ganadoras del Oscar 2023, The Whale y Anything everywhare at once, hay algo más que la simple soledad o ubicuidad de sus personajes. El capitalismo se nutre de esta doble sensación y la refleja en todas las vitrinas de las redes sociales y el cine. Ofrezco este análisis desde la base reflexiva de Hannah Arendt, filósofa política, muy conocida por sus trabajos sobre el totalitarismo y la condición humana.

https://drive.google.com/file/d/1PERQUZ7TR65xHOI1XsQB8g0LjLjTNPw5/view?usp=share_link

martes, 14 de marzo de 2023

Arendt sobre la soledad del poder tiránico


 "El fenómeno de la correspondencia entre las distintas esferas de la vida y el milagro de la unidad de las culturas y los periodos pese a las discrepancias y contingencias, indica que en la base de cada entidad histórica o cultural hay un suelo común que es a la vez fundamento y fuente, soporte y origen.

El suelo común en que arraigan las leyes de una monarquía y del que brotan las acciones de sus súbditos lo define Montesquieu como la distinción; e identifica el honor, el principio-guía supremo en una monarquía, con el correspondiente amor a la distinción. La experiencia fundamental en que se fundan las monarquías y -podemos nosotros añadir- todas las formas jerárquicas de gobierno es la experiencia inherente a la condición humana de que los hombres se distinguen unos de otros, o sea, son de nacimiento diferentes entre sí.

Todos sabemos, sin embargo, que, en oposición directa a ello y con validez no menos insistente, surge la experiencia opuesta, la de la igualdad inherente a todos los hombres, "nacidos iguales" y a los que sólo distingue su posición social. Esta igualdad -en la medida en que no es igual ante Dios, ser infinitamente superior ante el que todas las distinciones y diferencias se vuelven despreciables- ha significado siempre no solo que todos los hombres, sin importar sus diferencias, tienen valor igual, sino también que la naturaleza ha garantizado a cada uno una suma igual de poder.

La experiencia fundamental en que se fundan las leyes republicanas y de la que brota la acción de sus ciudadanos es la experiencia de vivir junto con y en pertenencia a un grupo de hombres igualmente poderosos. Las leyes que regulan las vidas de los ciudadanos republicanos no están al servicio de la distinción; antes bien, restringen el poder de cada uno a fin de hacer sitios al poder de su congénere. El suelo común de la ley y la acción republicanas es, así, la comprensión de que el poder del hombre no está limitado en primer término por algún poder superior a él, Dios o la Naturaleza, sino por los poderes de los que son iguales a uno. Y el gozo que brota de esta comprensión, o sea, "el amor a la igualdad" en que consiste la virtud, procede de la experiencia de que sólo por esto así, sólo porque hay igualdad de poder, el hombre no está solo. Pues estar solo significa estar sin iguales: "Cada uno es cada uno, y todos solos, y así siempre", como reza la antigua canción infantil inglesa, que osa sugerir lo que para la mente humana sólo puede ser la tragedia suprema de Dios.

Montesquieu no acertó a indicar cuál era el suelo común en las tiranías de la estructura y la acción. Permítasenos por tanto cubrir esta laguna a la luz de sus propios descubrimientos. El temor, el principio activo en la tiranía inspira la acción, guarda una relación fundamental con esa angustia que experimentamos en situaciones de completa soledad. Esta angustia revela el otro lado de la igualdad y corresponde al gozo de compartir el mundo con nuestros iguales. 

La dependencia o interdependencia de que precisamos en orden a hacer nuestro poder (la cantidad de fuerza que es rigurosamente propia) se vuelve una fuente de desesperación siempre que, en la completa soledad, nos percatamos de que un hombre solo no tiene ningún poder en absoluto, sino que siempre lo abruma y derrota un poder superior. Si un hombre solo tuviera fuerza suficiente para oponer su poder al poder de la naturaleza y de la circunstancia, él no tendría necesidad de compañía. 

La virtud se alegra de pagar el precio de un poder limitado a cambio de la bendición de existir junto con otros hombres; el miedo es el desesperar de la impotencia individual por parte de quines han renunciado, por cualquier razón, a "actuar concertadamente". No hay virtud, no hay amor a la igualdad, que no tenga que superar esta angustia del desamparo total, sin recurso a la acción, así fuera sólo cara a la muerte. El miedo como principio de acción es en cierto sentido una contradicción en los términos, ya que el miedo es justamente el desesperar por la imposibilidad de la acción. El miedo, en cuanto distinto de los principios de virtud y honor, no tiene poder para autotrascenderse y por ello es verdaderamente antipolítico. 

El miedo como principio de acción sólo puede ser destructivo o, en palabras de Montesquieu, "autodegenerativo". La tiranía es por ello la única forma de gobierno que porta en sí los gérmenes de su destrucción. Las circunstancias externas causan le declive de otras formas de gobierno; las tiranías, por el contrario, deben su existencia y su supervivencia a tales circunstancias externas que impiden su autodegeneración. (El espíritu de las leyes, 1. VII, cap. 10)

... El peligro específico de todas las formas de gobierno basadas en la igualdad es que en el momento en que quiebra o se transforma la estructura de legalidad -en cuyo marco la experiencia del igual poder recibe su sentido y dirección-, en ese momento los poderes iguales  entre los hombres iguales se cancelan unos a otros y lo que queda es la experiencia de la absoluta impotencia. De la convicción de la impotencia propia y del miedo al poder de todos los otros surge la voluntad de dominar , que es la voluntad del tirano.

Justo como la virtud es amor a la igualdad de poder, así el miedo es realmente la voluntad de poder o, en su forma pervertida, el ansia de poder. Dicho en términos concretos y políticos, no existe más voluntad de poder que la voluntad de dominar. Pues el poder mismo en su sentido verdadero nunca puede ser poseído por un hombre solo; el poder viene a ser misteriosamente, por así decir, siempre que los hombres actúan "concertadamente", y el poder desaparece no menos misteriosamente siempre que un hombre lo es todo por sí mismo. 

La tiranía, basada en la impotencia esencial de todos los hombres que están solos, es la tentativa, la hybris de ser como Dios, con una investidura individual del poder en completa soledad".


Hanna Arendt, De la naturaleza del totalitarismo. Ensayos de comprensión 1930-1954.

domingo, 19 de febrero de 2023

Episodio 104: Una refllexión sobre la migración digital

 

En medio del confinamiento por el Covid 19, así como los meses posteriores a la suspensión del mismo, tuve pláticas continuas con amigas y amigos intentando esclarecer lo que estaba sucediendo y lo que estaba surgiendo de todo esto. Muchas veces descartamos los aportes que nos dan las pláticas, olvidando que son el caldo de cultivo real donde la riqueza especulativa da forma a textos o posiciones. Aquí les ofrezco algunas de mis observaciones, en converzaciones grabadas en mensajes de audio whatsapp, sobre el descarte civilizatorio que ya está en marcha.


lunes, 17 de octubre de 2022

Xiomara Castro en comparecencia en la FAO, Roma

 


El contraste entre el discurso de la compañera Xiomara Castro en la FAO (Roma) y el discurso interno de la pirañesca oposición (residuos voraces de la narcodictadura), es realmente abismal. Por primera vez, en el escenario mundial, la voz digna de un país destrozado y reprimido, y por enésima vez, en el escenario local, la conspiración, la alevosía y el complejo sádico de quienes desean destruir un proyecto que tuvo apoyo masivo en las urnas.

Discurso de Iris Xiomara Castro Sarmiento, Presidenta Constitucional de la República de Honduras en la sede de la FAO, Roma, Italia.

Lunes 17 de octubre de 2022 / Ciudad Metropolitana de Roma, Italia.

DISCURSO DE LA SEÑORA PRESIDENTA DE HONDURAS
IRIS XIOMARA CASTRO SARMIENTO

FORO ALIMENTARIO MUNDIAL FAO 



Honorables representantes de los países del mundo, me presento en este Foro para hablar con sinceridad, sin reservas y apegada a la verdad sobre el flagelo del hambre, sus raíces verdaderas, y el camino único para emprender y terminar con esta desgracia constituida en la principal pandemia que agobia y destruye nuestros pueblos.  

Comparezco ante este Foro como Primera Mujer Presidenta de Honduras, comprometida en superar la alta vulnerabilidad ambiental y estructural, de un  país endeudado, saqueado y empobrecido producto de un cruento golpe de Estado, dos sangrientos fraudes electorales, y una historia de sangre y abusos que llevó al dictador del régimen anterior a ser extraditado por narcotráfico. Todos estos eventos condujeron  al  país al 74% de pobreza, grandes caravanas de emigrantes, ante la vista y paciencia de la comunidad internacional.

Todos deberíamos llegar a este espacio de la FAO con el ánimo de reconocer que la pobreza y el hambre tiene responsables y culpables de las injusticias que produce el actual sistema del mundo.

Mientras estamos en este Foro, lamentablemente cada cuatro segundos está muriendo una persona de hambre en el mundo y en este 2022, morirán 6 millones de niños, de los cuales 3 millones mueren antes de cumplir 5 años. 

En este mismo momento, miles de millones de dólares en armas son enviados a todos los rincones del planeta por conflictos que solo sirven para ensanchar los bolsillos de los señores de la guerra, e intensifican el suplicio de los desamparados y empobrecidos. 

Hay mucha hipocresía en este mundo, cuando pretendemos que la pobreza y el hambre no tiene nada que ver con la violencia demencial del complejo industrial militar financiero del primer mundo a quienes no les interesa la paz. 

El actual orden mundial, es el principal responsable de esta tragedia humana, y los poderosos grupos financieros del capital transnacional con su modelo extractivista y de privatizaciones, con sus actividades mercantiles, obtienen las más grandes ganancias. 

Cuando en un sistema reina la codicia, el cinismo y la ambición desmedida, las víctimas son los pobres y el sistema es un asesino en serie. 

Ese, es el marco real de nuestro mundo, el escenario en el que ninguno de los actos internacionales hasta la fecha, puede redimir la  silenciosa complicidad con este modelo depredador y destructor del ser humano y del medio ambiente.

El hambre en consecuencia es el resultado, de la infinita avaricia del capital y de su modelo cargado de monopolios, concesiones y otros negocios que son tan o más peligrosos para la humanidad, que los terremotos o catástrofes naturales. 


Las sociedades ricas que consumen como si cada día vivieran su última voluntad, exigen que los demás con mansedumbre,  subsidiemos  sus excesos, sin importar que aumenten nuestras propias carencias.

La globalización no erradicó la marginalidad, ni el hambre, ni la pobreza, hoy somos más dependientes y las políticas de acumulación solo logran que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. 

Las fuentes de empleo han disminuido dramáticamente, la tragedia de la migración aumenta cada día, y las  asimetrías entre nuestras economías, han resultado en una enorme desgracia para la clase trabajadora. Muchos tratados deshumanizados se  han convertido en camisas de fuerza y freno para nuestras posibilidades de desarrollo material.

El actual  orden mundial, es injusto para nuestras naciones, los tratados de libre comercio, las recetas monetaristas y la  especulación financiera, solo salvaguardan el capital, y ponen en alto riesgo la democracia, sin importar la vida y la naturaleza, especialmente en nuestro continente que es el más desigual del mundo. 

El sistema alternativo o es humano y justo, o los días de nuestra especie están contados.

En Honduras cada año enfrentamos sequías o inundaciones, que empobrecen y acaban con la producción, sin embargo; ni una milésima parte de la emisión de gases de efecto invernadero que se producen en los países industrializados es nuestra responsabilidad. Es momento de pensar en una actitud más racional para defender la vida, la naturaleza y el uso de los recursos que de ella provienen. 

Con un gran sacrificio en nuestro gobierno hemos creado un programa masivo de protección, cuido y reforestación;   estamos asistiendo a miles y miles de productores y  campesinos, campesinas con un bono tecnológico que consiste en donar semilla, fertilizante, insumos y capacitación para el manejo de los cultivos: maíz y frijol, luego arroz y sorgo, le siguió café y ganadería, subsidios a la energía, combustibles, créditos agrícolas a bajas tasas de interés. 


La creación de la Red Solidaria es una respuesta a la extrema pobreza. 

Cambiar la matriz productiva de alimentos de un modelo netamente importador a un modelo autosuficiente y auto sostenible, ese es el gran desafío de mi Gobierno. 

Como Presidenta de Honduras, estoy comprometida a fortalecer la lucha por la seguridad alimentaria y la nutrición de nuestro pueblo. La lucha contra la corrupción y contra la impunidad, porque la política debe ser el mecanismo que garantice la satisfacción de las necesidades espirituales y materiales de la existencia de las personas, no la privación de las mismas.

No podemos salir de aquí, FAO,  sin un plan para erradicar el hambre y salvar a los niños y niñas que se denuncia morirán este año por una injusta falta de alimentos. El orden impuesto por el capital trasnacional es absurdo y mortal contra la especie humana y la naturaleza. 


Mi voz, debe de ser escuchada. Este Foro debe ofrecer soluciones integrales a corto y mediano plazo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) debe aumentar al menos en un 100% el monto de los derechos especiales de giro para invertirlos directamente en tierra, agua y semilla; el sistema financiero mundial debe orientar sus créditos a la agricultura, la ganadería y todas las actividades productoras de alimento, así como el salvamento del medio ambiente y del planeta; revisemos  los tratados de libre comercio para adecuarlos a la realidad que vive cada país y poder así garantizar los alimentos y la vida.

Es el momento que junto a los entes internacionales de crédito pasemos de ser simples testigos pasivos del sacrificio de nuestros pueblos, al aumento de nuestra producción y emancipación; llegó la hora de debatir soberanamente  sobre la forma en la que queremos ser parte de un nuevo orden mundial, descolonizado multipolar, anti racista, anti fascista anti patriarcal, feminista y profundamente humano.   

¡Despertemos, despertemos Humanidad, ya no hay tiempo! palabras que inmortalizan a la ambientalista hondureña asesinada en el régimen anterior Berta Cáceres.

¡Muchas gracias!


jueves, 22 de septiembre de 2022

Occidente ante su propio silencio

 



La primera vez que me dediqué a ver a fondo la guerra civil en el Donbass, fue en el 2015. YouTube y su algoritmo aún dejaba ver con cierta fluidez los videos de los combates en el aeropuerto de Donestk y en la línea de defensa de los separatistas. Ese año mantenía mi seguimiento a la guerra en Siria y me sorprendió el nivel pesado de los combates, pero sobretodo, me impactaron los videos de mujeres dándole bofetadas a soldados ucranianos hechos prisioneros.

Me pregunté a qué profundidad estaba sucediendo ese dolor y decidí bucear por más videos, y fue entonces que di con los bombardeos a las ciudades de Donestk y Lugansk. Ahí estaban aún, los cañonazos y misiles cayendo sobre barrios residenciales llenos de civiles, en el 2015. Creí que eso no volvería a a ocurrir luego de la carnicería en Sarajevo, pero ahí estaban los videos de gente despedazada en los parques y en sus apartamentos. No era el año 2022, era el año 2015. El golpe de Estado de Maidán hizo que el poder de fondo neonazi tomara el control de las cosas, luego de años de presencia en la calles de toda Ucrania, y mucho más en el Donbass. La cobertura a esta guerra estaba absolutamente fragmentada y claro, palidecía respecto a la Siria, y se ocultó aún más cuando sucedió el derribo del avión de pasajeros de Malasya Airlines (vuelo MH17), en el que occidente, a una sola voz, se apresuró a acusar a Rusia y a los separatistas por el asesinato de 298 personas.

A partir de ese momento, la avalancha del algoritmo giró por completo para tildar de terroristas al movimiento separatista. Los bombardeos a civiles se duplicaron por parte del ejército ucraniano, que mantuvo siempre como punta de lanza los batallones neonazis, quienes en principio alistaron a la mayoría de sus militantes como voluntarios paramilitares y que, ahora en plena guerra en el 2022, se articularon en fondo y forma con el Ejército de Ucrania; y con justa lógica, ya que ellos han sido los de mayor experiencia de combate en la región.

Hoy que veo el renovado bombardeo a Donestk, luego de que sus autoridades anunciaran el referendum para unirse a Rusia como territorio indivisible, veo en cada persona destrozada en las calles, la consolidación de aquel terror inconcebible en  2015 , pero que hoy, con el silencio instrumentado como arma de guerra, se vuelve daño colateral, a pesar de que los partes de guerra testifican el fuego dirigido desde las posiciones ucranianas.

Hoy el líder checheno Ranzam Kadirov le ofrece a Rusia 50,000 tropas chechenas más para que se sumen a los 300,000 reservistas que Vladimir Putin ha llamado a filas. No queda duda que la guerra aumenta de temperatura en la medida que el invierno enfría inexorablemente los escenarios de combate. Las posiciones de invierno en ambos bandos deben conquistarse ahora para relanzarse en primavera con posición ventajosa. Aunque esté claro que Rusia puede tener muchas posibilidades más para la guerra en la nieve. Solo falta dar un repaso a todo el entrenamiento que han tenido sus tropas árticas en los últimos 5 años. Y hablo de las tropas árticas ubicados en la zona occidental de Rusia, no de las legendarias reservas siberianas.

En fin, ya no hay silencio capaz de acallar lo que es una verdad a voces: la OTAN está a punto de romper un equilibrio de supervivencia en su "era de abundancia" -como lo dijo Macrón-, y está ante la disyuntiva de una guerra donde debe dar la cara o seguir utilizando a Ucrania como ejército diferido.

Los niños de la fuente de Stalingrado podrían estar en su ronda de nuevo, y el cocodrilo posmoderno y acomodado a los espejismos, ya siente que no solo debe despertar sino que enfrentarse a su supervivencia como paradigma civilizatorio. Y eso es algo que otra civilización le está confrontando: la rusa.


F.E.




lunes, 5 de septiembre de 2022

Honduras y su gran posibilidad de socialismo democrático

 






 En el ánimo de los positivistas liberales de Centroamérica, en el siglo XIX, siempre pesó la idea de que toda la región estaba escasamente poblada y, por lo tanto, con insuficientes fuerzas productivas. Y no es de dudarlo: la empresa de la invasión y conquista europea impactó con suma violencia en el otrora densamente poblado territorio maya de Guatemala, en el también muy poblado señorío de Naco, Honduras, en la animosa y fuerte población pipil salvadoreña, en la costa de la Veragua nicaragüense que se extendía a lo largo y ancho de la luego llamada provincia de Guanacaste, en Costa Rica y ni qué hablar de las enormes poblaciones del Golfo de Darién en Panamá profusamente utilizadas por los invasores como portadeadores, antes de que existiera el canal. El despoblamiento por muerte física o desplazamiento territorial fue de tal alevosía que, sumado a las políticas exclusivistas de las élites criollas, impidió crear un proyecto de desarrollo europeo entre la población indígena que, desde el principio, inauguró el cimarronaje para luego nutrirse de los miles de esclavos africanos recién llegados.

Costa Rica fue la primera provincia en reunir su idea identitaria en un territorio consolidado, la meseta central. Esa identidad estaba regida por la visión reductora de la blanquitud. Muy pronto, una vez lograda la independencia de España, los líderes políticos costarricenses, imbuidos en la superioridad de ideas del positivismo liberal, se enfocaron en el intento de replicar la visión del caudillo argentino Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) detallada en su Argirópolis, donde propone crear una ciudad capital blindada de neutralidad “para conciliar los intereses y la libertad de los estados confederados” del Río de la Plata. Como escribe Eugenio Rezende de Carvalho[1], esta propuesta argumentaba un medio para alcanzar “libertad comercial, y esta aseguraría la prosperidad, riqueza y dinero”. Y claro, sin el “lastre” de los pueblos originarios que no querían incluirse, por sus propias tradiciones, al proyecto europeocentrista.

El fervor de Sarmiento -especie de espejo de la conquista de la frontera estadounidense- se convirtió en la práctica en un avasallamiento de las poblaciones del desierto argentino del tipo solución final a las causas que él identificaba para el subdesarrollo de las provincias del sur. Ese desierto, ya extrapolado, radicalizó a los políticos positivistas de Centroamérica para impulsar sus propios métodos de blanquitud y de impulsar el progreso sobre los intereses ancestrales de la aún enorme, aunque dispersa, población indígena remanente del genocidio conquistador. La mayoría de nuevas naciones centroamericanas posindependencia (15 de septiembre de 1821), llegaron a adoptar los colores de la bandera de Argentina como un guiño afectuoso a la utopía de Sarmiento. La paradoja es que solo Costa Rica decidió sus propios colores para su bandera, para afirmar aún más su neutralidad, posición política llevada a ultranza en la negación de apoyar a conciencia la República Federal de Centroamérica que, por 10 años, enarboló y presidió el hondureño Francisco Morazán, quien incluso murió fusilado en la Plaza Central de San José, Costa Rica, el 15 de septiembre de 1842. La idea de progreso, entonces, sufrió su primer gran cisma republicano en una fecha altamente simbólica.

Honduras quiso intentar las reformas liberales a través de su promotor, el presidente Marco Aurelio Soto (1846-1908) quien se apoyo en el fervor liberal del pensador hondureño Ramón Rosa (1848-1893), el mismo que años después de iniciado el impulso tuvo que reconocer que el Estado de Honduras no tenía capacidad de penetración en todo su territorio. Y es que para efectos de contextualizar geográficamente, Honduras fue desde su nacimiento el estado centroamericano con más fronteras, seis en total, y debido a esa incapacidad de presencia estatal razonada por Rosa, tuvo permanente injerencia política de sus vecinos una vez que se identificaba qué presidente era beneficioso para Nicaragua, El Salvador o Guatemala, sucediéndose así invasión tras invasión o apoyo económico o de armas a los alzados contra el gobierno central a través de los años. No he mencionado aún el enclave bananero estadounidense porque es necesario puntualizar que la visión de los liberales del unionista Francisco Morazán ya planteaba la necesidad de promover el estímulo a la colonización de las grandes extensiones de tierras sin producir, y los colonos en que siempre pensaron fueron los estadounidenses, a quienes consideraban los adecuados para transferir, en las concesiones posibles, la industria y conocimiento técnico que tanto necesitaba Honduras. Marco Aurelio, así, abre las puertas a las masivas concesiones bananeras.

Las bananeras

Honduras, a diferencia de la concentración productiva costarricense en su rica meseta central, posee un territorio mucho más grande y montañoso, incrustado de ricos valles completamente aislados por las serranías. Su tierra no está nutrida por la acción volcánica ya que es el único país del istmo que no posee volcanes[2]. Sus valles, desde el principio de su existencia moderna, fueron repartidos entre familias criollas que monopolizaron hasta la fecha su productividad. El resto del territorio es de vocación forestal. Enormes extensiones de pinares. Sin embargo, el espíritu de Sarmiento trasladado por, la desde aquellos años considerada ejemplo de nación, Costa Rica, prendió con igual intensidad en la casi inexistente cúpula burguesa de Tegucigalpa, aunque con posibilidades destinadas al fracaso por su falta de proyección a lo largo y ancho del país. El militarismo de caudillos locales ultraconservadores tomo posesión una vez que Morazán fuera fusilado en San José, y un retorno de la influencia eclesiástica -enemiga de la unión centroamericana- hizo que Honduras se encerrara y experimentara con su propio liberalismo vernáculo y montaraz.

La última estampida de las balas que mataron a Morazán inició un periodo de cien años de guerras civiles, levantamientos o revueltas de diferente índole, lo que da una idea de la desproporción fragmentaria en que cayó la incipiente nación. Un contraste absoluto respecto a la cohesionada Costa Rica. Y lo que es más grave, sin la mínima posibilidad de proponerse como neutral en todas sus expresiones políticas. El país con más fronteras se diluyó existencialmente entre la vida ermitaña de la poquísima población desperdigada por el cimarronaje y las aspiraciones territoriales de los demás países vecinos.

Las bananeras, como monocultivo estadounidense, llegó a romper la lógica de producción ganadera imperante hasta entonces[3] y supuso la creación de un enclave transnacional que convocó a trabajadores desde El Salvador, Jamaica, Guatemala y Nicaragua, al punto de convertir a Honduras en el mayor exportador de banano del mundo, superando la producción de Ecuador, Guatemala, Cuba, Costa Rica y México en conjunto. Ahí es donde nace el mote de “Banana Repúblic” ya que la injerencia directa de las compañías transnacionales como la Stándar Fruit Company o la Tela Railroad Company, sometió bajo soborno a la voluble y pequeña clase política del país. “En Honduras una mula vale más que un diputado”, llegó a exclamar Samuel Zemurray, dueño del mayor oligopolio bananero.

A principios de la década de los 50, Estados Unidos, en su estrategia anticomunista, crea el plan de seguridad hemisférica que comprende la profesionalización de las Fuerzas Armadas de Latinoamérica, creando, en el caso hondureño, la Academia Militar Francisco Morazán (vaya paradoja). A partir de ese momento inicia la existencia de un estado paralelo en la cual el estado prácticamente se subordina a la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas. Una serie de golpes de Estado iniciados justo durante la "profesionalización", termina en el año 2009 con el golpe a Manuel Zelaya Rosales. Doce años después de atravesar una doble dictadura, Xiomara Castro llega al poder mediante un masivo voto que expulsa a Juan Orlando Hernández, quien detentó el poder mediante una combinación de terrorismo de Estado y paramilitarismo de narcotráfico. Hoy, Juan Orlando Hernández, ya extraditado, espera juicio y sentencia en la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

El contraste entre Honduras y Costa Rica que doy como referencia, da una idea de cuál es el horizonte que se eleva sobre Honduras, dado que, Costa Rica, sigue siendo reconocido como el país centroamericano con mayor amplitud democrática, a pesar de sus notorios problemas de clasismo y racismo, algo que en Honduras está exacerbado por el generalizado cimarronaje que la funda, debido a la ausencia sempiterna de instituciones, órganos ciudadanos una y otra vez socavados.

La posibilidad de crear, y no de reformar, la posibilidad de cimentar, y no sanear algo inexistente, es la verdadera empresa que asume Xiomara Castro en su proyecto de socialismo democrático. La amplia base que le dio su apoyo para expulsar la sangrienta dictadura del Partido Nacional (hay cifras que aseguran más de 40 mil muertes violentas durante este periodo), espera el castigo de la impunidad y la primera acción global de distribución efectiva de los beneficios del estado. Las arcas fueron saqueadas, la cultura del miedo, la anomia, la sospecha campea pos trauma, y aún así, hay todo un entendimiento de que Honduras debe iniciar ya su camino hacia un desarrollo humano que llegue incluso a retar su propia historia.


Fabricio Estrada

Junio 2022


[1] La utopía identitaria en Argirópolis de Domingo F. Sarmiento, Eugenio Rezende de Carvalho, Universidad Federal de Goias, UFG, Brasil http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1794-24892014000200013

[2] Marcel D’Ans, Honduras, dificil emergencia de una nación, de un Estado

[3] El escritor hondureño Medardo Mejía afirma que la hondureñidad desciende directamente de los arrieros de ganado.

martes, 10 de mayo de 2022

Los primeros cien días de la compa Xiomara Castro

 

Los primeros cien días de gobierno de la compa  Presidenta Xiomara Castro podrían estar creando un equívoco en las aspiraciones de la resistencia ciudadana a la narcodictadura y, a la vez, un acierto para los detentadores del poder fáctico que podrían estar celebrando la bienvenida de LIBRE y la Alianza al terreno de lo vernáculo.

Por un lado, la Resistencia hecha alianza a través de LIBRE llega al poder desde el más absoluto marginamiento en la esfera pública de la administración del Estado, exceptuando la inclusión de representantes en el Tribunal Supremo Electoral por presiones internacionales durante la etapa final de desmoronamiento del partido nacional. Esto creó un discurso de poder paralelo o de negación que alcanzó su mayor expresión en las urnas. En las urnas de la expulsión. Sin embargo, la negación colectiva a un opresor también crea cultura política si el tiempo de negación es excesivamente prolongado; crea ansiedades colectivas, promesas y furias justas que el aparato sistémico está preparado para diluir. Y ese estadio del poder es el que se acaba de conquistar: una máquina cuyos tornillos y engranajes conocen al dedillo los aún vigentes actores de los pasados doce años, políticos, cómplices y diseñadores del programa de saqueo que no dudan en recitar artículo por artículo de la Constitución que ellos deformaron y conformaron para sí.

El desenlace histórico logrado en las urnas de noviembre pretendía borrar del mapa político hondureño a la más abyecta camarilla de joh y Washington calculó muy bien que extraditar a joh daba como para celebrarlo cien días. Al fin y al cabo, los cien días iniciales son claves para borrar e instalar memorias nuevas: así lo hizo Flavio Vespasiano al inaugurar con cien días de juegos gladiatorios y matanza de animales (venationes) el grandioso Coliseo Romano. Digo: Washington ha creado una matriz en la que la extradición daba el suficiente tiempo para reorganizar su injerencia en Honduras. La contraparte al interior es la maquinaria burocrática, un espacio que, repito, marginó de su participación natural a la nueva generación, quien debió sustituir gradualmente a los funcionarios del Estado. Eso, por supuesto, en un escenario de país sin golpe de Estado y narcoterrorismo. Al no darse ese relevo generacional la maquinaria siguió afinando sus cuchillas en preparación de ese momento -que invariablemente llegaría- de la explosión democrática de un pueblo sometido.

Se pueden, entonces, darse los grandes pasos de restitución ciudadana generacional (aceleramiento de aprendizaje del cómo manejar la cosa pública), pero en la práctica la institucionalidad neoliberal del narcoestado ha erigido una maquinaria de espejismos ávida de egos y capaz de tragarse las mejores intenciones de nuestra justa furia. En una época cuya generación de vanguardia avanza al ritmo de las series de Netflix y de las nuevas apps, la declaración que joh hiciera en la ONU da para esperar el inicio de una mega producción en contexto nacional: Narcos Honduras, sí, la serie que quizá ya estamos actuando en tiempo real con cada extraditado puesto en el avión de la DEA. Hace unos once años corrimos un grave peligro en esta dirección. Sucedía que luego de las grandes movilizaciones de resistencia al golpe de Estado, nos apresurábamos por llegar a casa para ver la repetición de la movilización y represión en los noticiarios de nuestra trinchera y poder decir el “ahí estuve yo”. Era una antesala a lo que el algoritmo de las redes plantea: felicitarnos a nosotros mismos dentro del limitado nicho que nos ceden.

Los poderes fácticos son los que han impuesto los dichosos Cien Días como espacio de tregua. Pero acaso ¿no ha sido una guerra brutal contra el pueblo durante doce años? ¿En qué momento los medios informativos de esos poderes le dieron un respiro a Honduras? Las ansiedades de refundación no pueden quedarse en la ansiedad de cumplirle a los medios oprobiosos, mucho menos en darle un informe de avances estructurales a una sociedad que tocó fondo. Los pilares que se deben reconstruir van desde la básica ciudadanía hasta el estreno de leyes que siempre estuvieron ahí como camisa comprada demasiado pequeña. Pero resulta que el pueblo enflaqueció por hambre, por neurosis, por anomia, y ahora esa camisa sí le queda. Hay que estrenar esas leyes, y una vez aplicadas el pueblo hondureño sabrá ver en qué consiste el fuego purificador sin necesidad de una revolución armada. Porque ese fue el camino que se eligió, la vía democrática, la vía legal para empuñar la ley. El pueblo quiere ver desfilar hacia la cárcel a las hordas de directivos que aún se atreven a evaluar la competencia de nuestras y nuestros compas.

Ya pueden ser mil días de Gobierno con mil logros ciudadanos cada día, y los medios que elevaron a la narcodictadura a categoría de hiperdictadura exigirán más informes y detalles del avance. ¿No es eso caer en el juego de su maquinaria de espejos que llega a juzgar de incompetentes a nuestras y nuestros compas tan solo porque no cuadran con sus expectativas vernáculas? ¿Exigir la más alta prueba de estudios superiores para nombramientos no es darle alabanzas al sistema que valora según el privilegio educativo de cada quién, y esto dentro de una sociedad arrasada que, por milagros continuos, ha conseguido que sus habitantes, presas de todo tipo de humillaciones y atrocidades, aún tengan la claridad de lo que va mal sin necesidad de requisitos burgueses?

Los Cien Días de Gobierno en realidad siempre seguirán siendo el primer día para nuestra justa furia.


F.E.

jueves, 31 de marzo de 2022

Episodio 78: 37 días de guerra rusoucraniana

El libro de Frederick Forsyth nos sirve de referencia para darle análisis a lo que parece ser el fin de la fase inicial de la primera guerra mundial del siglo XXI.

jueves, 24 de febrero de 2022

Si Taiwán fuera problema ruso...

 

Europa ha temido siempre a Rusia, su propia vastedad, independientemente de su ideología en el poder, pone en incertidumbre el pedacero que es, y ese temor es el que empuja a la idea eterna de colonizar a Rusia. Los nazis lo intentaron durante cuatro años, porque los alemanes fueron confinados a Europa y sus colonias de ultramar arrebatadas al final de la primera guerra mundial. Hitler encontró en su Lebensraum (espacio vital) la salida perfecta a su falta de colonias en ultramar: invadir Rusia, colonizar Ucrania.

Resalto el ejemplo alemán porque detrás de Alemania todas las naciones europeas han pensado eso de Rusia. Los rusos, mientras tanto, han pasado los cambios más vertiginosos:  de imperio zarista a la revolución bolchevique, de lo bolchevique a la guerra civil, de la guerra civil a la URSS, de la URSS a sobrevivirle a la invasión nazi, de Hitler al Stalinismo total y de ahí hasta la disolución y el nacimiento de la Rusia moderna. Los rusos han estado en el centro de toda esa fragua y no se han disuelto en pedazos, es decir, no perdieron los enormes territorios históricos de su origen, en cambio todas las naciones que formaban la URSS siempre fueron pequeñas, e incluso nuevecitas, como es el caso de Ucrania.

Resumo: la alta identidad rusa y su vertiginosa historia les ha dado una idea exacta de su presencia en la historia, y ese recorrido le ha dado su propia idea civilizatoria… y la van a defender tanto o más que la nuevecita Estados Unidos de América.

La OTAN es muy fuerte si actúa unida, pero Trump les dio razones para no depender más de USA.

Este momento es complejo para ellos porque no están muy seguros de cómo enfrentar semejante solidez de Putin. Biden es un anacrónico y débil líder, y en Alemania hay transición de gobierno. Francia tiene más dudas que nunca de la sociedad con Estados Unidos por la traición que USA le hiciera en la venta de submarinos a Australia cuando el negocio era francés: simplemente les importó un pepino, los sacaron de la venta acordada.

Los peligrosos son los polacos y los húngaros: estos podrían atreverse a apoyar a Ucrania, porque detestan a los rusos, y ahí que la OTAN tiene su excusa para actuar.

En fin, el intento de golpe en Bielorrusia y el intento de insurrección en Azerbayán han sido las muestras claras de lo que ha pretendido Estados Unidos para aislar a Rusia. Y Rusia, en síntesis, está haciendo lo que cualquier potencia está obligada a hacer. Es más, creo que Putin ahorita es más potente que los chinos, porque si Taiwán fuera problema ruso ya lo hubiera solucionado.


F.E.

jueves, 17 de febrero de 2022

El pasillo de la justicia al final de una narcodictadura


 Al lado izquierdo de la foto, el corazóncito de apoyo a joh por parte de una de las funcionarias de la Corte Suprema de Justicia. Sí, la foto resume toda la tragedia y el tamaño de disociasión que supo levantar la narcodictadura en 12 años. Un Estado cuyo máximo órgano de justicia fue desmantelado y recreado para proteger a su cabeza, el narcotraficante que superó a pablo escobar gaviria en carrera política. Si juan orlando o escobar tuvo más dinero no se discute, hablo de la exitosa dualidad político-criminal que se convirtió en ley en Honduras. La escena, al continuar (este es un fotograma de video) muestra a los otros funcionarios aplaudiendo a su líder cuando pasa frente a ellos. En las afueras del establecimiento, un fuerte grupo de partidarios de base del partido nacional gritaban sus consignas de apoyo. juan orlando saludaba, y su sonrisa se traslucía sobre la mascarilla anti covid, anti historia, anti realidad.

 






domingo, 23 de enero de 2022

Jorge Cálix apesta

 Es muy grave lo que está pasando en Honduras. Hay en marcha todo un plan de vaciamiento de poder para que la presidenta -al día de hoy aún sin investidura- no gobierne con articulación legislativa y que la profundización no se de para desmantelar a la narcodictadura y sus crímenes.

La usurpación de jorge cálix nombrándose presidente del Congreso Nacional con el total apoyo de la bancada del partido nacional y parte de la del partido liberal, crea una crísis trágica en la que el pueblo hondureño sufrirá las consecuencias directas ya que los presupuestos de políticas públicas planificadas para que se restituya su ciudadanía, no se darán, simplemente se bloquearán. La promesa de suspención de las ZEDES, la llegada de la CICIH, la abolición de la ley de secretos, el desmantelamiento de FUSINA y su nudo gordiano castrense...

Siento, o intuyo -llámelo como quiera- que lo que está sucediendo no estaba en el guión de Washington, ya que su cometido inicial fue hacer de Nasralla su punto de contención a LIBRE y desde ahí poder manejar a sus tiempos el tema del copamiento a joh y cartel, sin inmiscuirse con obviedad, además de tener mayor capacidad de auditoría con Redondo de los fondos a derogar para prevenir la migración masiva, su principal objetivo.

Pero no, los cachurecos de joh y el cartel, no se han tragado el cuento de la prioridad preventiva migratoria y han sabido siempre que Estados Unidos y Xiomara busca su extradición, por lo tanto han recurrido de nuevo a crear caos y blindarse al mismo tiempo. Y nadie más ambicioso y susceptible a la euforia política que jorge cálix, junto a una beatriz valle absolutamente despechada y entregada a la venganza política contra Mel (su lenguaje corporal es revelador).

Crear caos para imponer negociación a Washington es uno de los expertisse de los cachurecos. Así lo han venido haciendo con el tema de las maras, los asesinatos masivos y la creación de condiciones para la huída de decenas de miles de hondureñxs en caravanas migratorias. Esta obsena jugada con cálix en el congreso es un instrumento de caos y negociación, así, taxativo. Si cálix cree que conquistó algo es porque su ambición lo ha traicionado y está ahora forzado a creérsela. Lo que no sabe es que para los cachurecos es tan descartable como guaidó, así como revela el video de confirmación de su cargo en el Club Bosques de Zambrano, donde los diputados nacionalistas y liberales no esperan más de dos segundos para dejar vacío el salón y huir de los ex diputados apestados de LIBRE.





sábado, 22 de enero de 2022

Episodio 69, La hora de la realidad en Honduras


 La usurpación de la presidencia del Congreso Nacional liderada por jorge cálix y Beatriz Valle es más compleja que lo que intentan explicar los medios oficiales dentro de Honduras. Aquí les comparto un análisis a seis voces (Lety Elvir, Edgar Soriano, Wilfredo Godoy, Erick Tejada, Oscar Estrada, Iris Alejandra Maldonado y su servidor) para crear una coincidencia, quizá, y organizar criterio sobre este grave hecho que asemeja a un golpe de Estado precoz.

https://drive.google.com/file/d/14vgu5U3UVPIcf_imyVPPcA43DbBhfpWI/view?usp=sharing

jueves, 2 de diciembre de 2021

Episodio 65, Resultados y prospectiva elecciones Honduras 2021


 Junto a Iris Alejandra Maldonado (poeta puertorriqueña), le damos un abordaje a los posibles escenarios de las elecciones que ha ganado arrolladoramente Xiomara Castro y Libertad y Refundación-Unidad. El desmontaje de uno de los pilares de la dictadura (el sentido común) y lo que se ha ganado en humanidad en la mayor decisión popular dentro de la historia hondureña.


https://drive.google.com/file/d/1_GVFMH6oyMSioyr0TFqoPmVCkQ5cBapD/view?usp=sharing

viernes, 26 de noviembre de 2021

Episodio 64, Las elecciones 2021 de Honduras contadas para extranjerxs

 

¿Cómo contarle a lxs extranjerxs el proceso electoral hondureño de este domingo 28 de noviembre? Aquí les comparto un abordaje al contexto que se presenta para esta crucial elección en Honduras.

Busque este podcast también en Spotify.com, Ivoox.com, Anchor.fm y Google Podcast.

https://drive.google.com/file/d/1f1_HEGvrxntOV6yxEK5NTXGta0URZ_Of/view?usp=sharing

jueves, 4 de noviembre de 2021

Episodio 62, Rafael Murillo Selva conversando desde Puerto Rico sobre la realidad social hondureña


 El podcast se viste de gala con la entrevista en casa del maese dramaturgo hondureño Rafael Murillo Selva, quien desde la bella Puerto Rico, donde pasa unos días de visita, reflexiona sobre el crucial proceso electoral que se dará este 28 de noviembre en Honduras. Escuche a unos de los pensadores vivos más importantes de Honduras advirtiendo sobre las provocaciones que ya están en juego por parte de la dictadura y, sobretodo, orientándonos con las luces que el mismo pueblo hondureño guarda para estos moementos desde su aprendizaje histórico.

https://drive.google.com/file/d/1-GQG8lf_J_X2rR6gALhVq081q732WGOy/view?usp=sharing

viernes, 17 de septiembre de 2021

Odio a los indiferentes - Gramsci

 



Por: Antonio Gramsci 



Odio a los indiferentes. Creo, como Friedrich Hebbel, que «vivir significa tomar partido». No pueden existir quienes sean solamente hombres, extraños a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica. 



La indiferencia opera con fuerza en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la estrangula. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal) puede generar no es tanto debido a la iniciativa de los pocos que trabajan como a la indiferencia, al absentismo de los muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieren que eso ocurra, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego sólo la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, deja subir al poder a los hombres que luego sólo un motín podrá derrocar. 



La fatalidad que parece dominar la historia no es otra cosa que la apariencia ilusoria de esta indiferencia, de este absentismo. Los hechos maduran en la sombra, entre unas pocas manos, sin ningún tipo de control, que tejen la trama de la vida colectiva, y la masa ignora, porque no se preocupa. Los destinos de una época son manipulados según visiones estrechas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de los hombres ignora, porque no se preocupa. Pero los hechos que han madurado llegan a confluir; pero la tela tejida en la sombra llega a buen término: y entonces parece ser la fatalidad la que lo arrolla todo y a todos, parece que la historia no sea más que un enorme fenómeno natural, una erupción, un terremoto, del que son víctimas todos, quien quería y quien no quería, quien lo sabía y quien no lo sabía, quien había estado activo y quien era indiferente. Y este último se irrita, querría escaparse de las consecuencias, querría dejar claro que él no quería, que él no es el responsable. Algunos lloriquean compasivamente, otros maldicen obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: Si yo hubiera cumplido con mi deber, si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, mis ideas, ¿habría ocurrido lo que pasó? Pero nadie o muy pocos culpan a su propia indiferencia, a su escepticismo, a no haber ofrecido sus manos y su actividad a los grupos de ciudadanos que, precisamente para evitar ese mal, combatían, proponiéndose procurar un bien. 



La mayoría de ellos, sin embargo, pasados los acontecimientos, prefiere hablar del fracaso de los ideales, de programas definitivamente en ruinas y de otras lindezas similares. Recomienzan así su rechazo de cualquier responsabilidad. Y no es que ya no vean las cosas claras, y que a veces no sean capaces de pensar en hermosas soluciones a los problemas más urgentes o que, si bien requieren una gran preparación y tiempo, sin embargo, son igualmente urgentes. Pero estas soluciones resultan bellamente infecundas, y esa contribución a la vida colectiva no está motivada por ninguna luz moral; es producto de la curiosidad intelectual, no de un fuerte sentido de la responsabilidad histórica que quiere a todos activos en la vida, que no admite agnosticismos e indiferencias de ningún género. 



Odio a los indiferentes también porque me molesta su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos por cómo ha desempeñado el papel que la vida le ha dado y le da todos los días, por lo que ha hecho y sobre todo por lo que no ha hecho. Y siento que puedo ser inexorable, que no tengo que malgastar mi compasión, que no tengo que compartir con ellos mis lágrimas. Soy partisano, vivo, siento en la conciencia viril de los míos latir la actividad de la ciudad futura que están construyendo. Y en ella la cadena social no pesa sobre unos pocos, en ella nada de lo que sucede se debe al azar, a la fatalidad, sino a la obra inteligente de los ciudadanos. En ella no hay nadie mirando por la ventana mientras unos pocos se sacrifican, se desangran en el sacrificio; y el que aún hoy está en la ventana, al acecho, quiere sacar provecho de lo poco bueno que las actividades de los pocos procuran, y desahoga su desilusión vituperando al sacrificado, al desangrado, porque ha fallado en su intento. 




Vivo, soy partisano. Por eso odio a los que no toman partido, por eso odio a los indiferentes.