viernes, 23 de junio de 2017

Ronald Augusto, poemas del libro Cair de costas. Brasil

Tradução de poemas de Ronald Augusto[1], do livro Cair de costas.
Tradutoras Tiele dos Santos Kawarlevski e Karina de Castilhos Lucena[2]

Poema 1



ver de
testigo
                                                                                   ver de
                                                                                   vertigo


*



ver de
imagem
                                                                                   ver de
                                                                                   vertigem[3]



Poema 2 (sequência de visuais)

KÂNHAMO/KAÑAMO







POEMA 3

6.

gregório de mattos  oco olho do cu do
inferno sermão cego naso torcido
                                                      asco
cascos sobre macegas
                        mestre-esfola capitão do mato
caçando silvestre
cardozo
                  cidadão branco decretado
preto
                  estátua de granito denegrido
                  porque como qualquer
preto


mau cheiro nos calções
encagaçou-se diante do mar
numa hora de grave corisco


coisa que está na medida para


um preto é um branco sem caráter
sem espírito sem um pensamento sequer
que se morda (que se meta) a si mesmo


o barroco boca


meu sangue de sibas
esta sibila numa prosa perturbada
tratando de pegá-lo no
                                    contrapé
                                    através


de um expediente contra-espião
                          contradefinições às
suas difamações preconceptuosas
entendidas


por seus comentadores (morcegos
vampífaros cegos
) comensais como sendo
                                     apenas


a pena desigual e multifacetada e carnavalesca e em
perfeita condição isomórfica e a mais mundana e a 
mais desaforada e autônoma (da colônia) pois
neste caso à parte não é o poeta
quem maldiz: é a linguagem
ela mesma em toda a
sua


radicalidade


diluindo à risca por rabiscos análogos
fica assim:


até mesmo um
poema racista
                                glosa soneto asnote seja
                                que burla
pode obter sem óbices os
préstimos interpretativos (
capanga retaguarda) do
paradigma mallarmaico



*


6.


gregório de mattos hueco ojo del culo del
infierno sermón ciego naso torcido
                                                           asco
cascos sobre masiegas
                           maestro-escuece capitán del mato
cazando a silvestre
cardozo
                        ciudadano blanco decretado
negro
estatua de granito denigrado
porque como cualquier
negro


mal olor en pantalón
se encagazó frente al mar
en hora de grave chispazo


cosa que está en medida para


un negro es un blanco sin carácter
sin espíritu sin un pensamiento siquiera
que se muerda (que se meta) a sí mismo


el barroco boca


mi sangre de sepia

esta sibila en una prosa perturbada
tratando de tomarlo
                        a contrapié
                        a través


de un expediente contraespía
                        contradefiniciones a
sus difamaciones preconceptuosas
entendidas



por sus comentadores (murciélagos
vampífaros ciegos
) comensales como siendo
                                    apenas


la pena desigual y multifacética y carnavalesca y en
perfecta condición isomorfa y la más mundana y la
más desaforada y autónoma (de la colonia) pues
en este caso apartado no es el poeta
quien maldice: es el lenguaje
él mismo en toda
su


radicalidad



diluyendo en exacto por garabatos análogos
queda así:



incluso un
poema racista
                                    glosa soneto asnote sea
                                    que burla
puede obtener sin óbices el
patrocinio interpretativo (
capanga retaguardia) del
paradigma mallarmeico




[1] Ronald Augusto é poeta, músico, letrista e ensaísta. É autor de, entre outros, Homem ao Rubro (1983), Puya (1987), Kânhamo (1987), Vá de Valha (1992), Confissões Aplicadas (2004), No Assoalho Duro (2007), Cair de Costas (2012), Decupagens Assim (2012) e À Ipásia que o espera (2016). Dá expediente no blog www.poesia-pau.blgspot.com

[2] Tiele dos Santos Kawarlevski é aluna do Bacharelado em Letras – Tradução Português e Espanhol (UFRGS) e Karina de Castilhos Lucena é professora do Instituto de Letras da UFRGS.

[3] Pensamos em manter o caráter bilíngue do poema, fazendo um caminho inverso, aportuguesar o que está em espanhol, além da sonoridade e esquema de rimas (sufixos) [nota das tradutoras].

jueves, 22 de junio de 2017

Palabra y permanencia según Grimal



En uno de sus ensayos sobre la poesía, el escritor inglés Pierce B. Shelley insinúa: "Los poetas son los legisladores no reconocidos del mundo". Y digo insinúa porque deja la definición en el aire pero a la vez, logra sostenerla en el tiempo interior del lector con una fuerza tal que impide olvidarla. Viene entonces la búsqueda del por qué de esa afirmación y, en mi caso, le he dado crédito por largos años a aquello de que al principio todo poema fue oración o himno, como así lo dicen los Upanishads, una expresión del religio.
Leyendo a Pierre Grimal en su libro "La civilización romana", me encontré de pronto con una presunción fascinante acerca del cómo se conformó y consolidó el latín, el cómo la mentalidad práctica y la urgencia de crear permanencia en la palabra de ley llevó a la síntesis que le permitía a un concepto sugerir muchos conceptos, algo que la poesía -en sus representantes más altos- logra y es seña de su genio. La lectura holística me ha permitido este pequeño goce y quiero compartirlo:

"Sabemos también que la lengua escrita, la de los autores que llamamos clásicos, no era igual a la que los romanos hablaban comúnmente: las reglas y la estética misma del latín literario son resultado de una elección consciente, de un trabajo voluntario que ha rechazado las mil facilidades ofrecidas por la lengua hablada, que ésta ha conservado y que aparecen de nuevo en los textos tardíos, cuando las disciplinas se relajan.

Una de las primeras tareas de los escritores latinos consistió en llegar a una perfecta claridad y a una perfecta precisión del enunciado, no dejando lugar a duda alguna. es digno de mención que los más antiguos textos conservados sean fórmulas jurídicas, sin duda porque la ley es el primer dominio en el cual se ha sentido la necesidad de asegurar una permanencia de la palabra y de la frase. Pero es cierto también -lo muestra la historia de la redacción de Las Doce Tablas- que el primer trabajo se había dirigido al enunciado oral, habiendo sido aprendida de memoria la fórmula antes de ser grabada sobre la madera o el bronce.

Ahora bien, el enunciado oral que pretende ser conservado debe obedecer a ciertas leyes, descubrir el ritmo de la lengua, someterse a repeticiones de palabras o incluso simplemente de sonoridades.

Por muy lejos que nos remontemos en la historia de la lengua latina, encontramos siempre esta preocupación por la fórmula del encantamiento -que no es necesariamente mágica- en la que el pensamiento se construye de acuerdo con un ritmo monótono y se apoya a la vez sobre la aliteración y sobre la asonancia, incluso sobre la rima. La primera prosa latina, en sus humildes comienzos, está muy cerca de la poesía espontánea, lo que los romanos llamaron el carmen, y que es a veces "danza" del lenguaje y a veces gesto ritual de ofrenda, repetición mágica, lazo sonoro que abarca lo real.

Situada entre estas dos necesidades -precisión total de no dejar escapar nada de esa realidad que se quiere aprehender, y de ritmo-, la prosa no tarda en disciplinarse, en recalcar reiteradamente las articulaciones de la frase, en un principio simples clavijas que sirven de sutura a la misma; después signos de clasificación que afectan a los diferentes momentos de la exposición; al final verdaderos instrumentos de subordinación que permiten construir frases complejas y jerarquizadas.

Al mismo tiempo el vocabulario se enriquece; a fin de poder precisar las nociones se crean nuevas palabras que la frase yuxtapone en un abanico de matices. La riqueza de vocabulario que Cicerón utilizará tan ampliamente, no es en la lengua latina una floración gratuita, sino el resultado de un trabajo de análisis que tiene la ambición de no dejar nada en la sombra, y, por temor a las definiciones abstractas y a las fórmulas generales, enumera tanto como sea posible todos los aspectos de un objeto, de un acto, de una situación".

miércoles, 21 de junio de 2017

Del estrusco al latín


El fascinante inicio de la lengua latina:


Las deudas de la anaconda



Desde 1998, Honduras buscó ser elegible para la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC por sus siglas en inglés), un lastimero club promovido por el FMI y el Banco Mundial para condonar gran parte de la deuda externa. Se logró hasta el 2005, luego de interminables ruegos que eran mostrados al interior del país como la gran panacea de nuestro despegue socioeconómico. Cuando por fin se anunció la gran “membresía”, la clase política lo celebró por todo lo alto: éramos, felizmente, los más pobres entre los pobres, 60% de nuestra deuda sería condonada. Casi se podía imaginar a Ricardo Maduro (presidente nacionalista a cargo) y a Aguas Ocaña, su primera dama, bajando y subiendo sin guardaespaldas por los barrios más pobres de Tegucigalpa, abrazando a medio mundo, felicitando a la inmensa pobrería porque a partir de entonces eran partícipes del HIPC. Era el 2005. En el 2009, esa misma clase política bipartidista borró de un plumazo lo del HIPC, pasó a inaugurar una nueva época de golpes de Estado en Latinoamérica y, con Micheletti al frente, endeudó al país en seis meses y al mismo nivel de lo ya condonado. Pero se debía celebrar: volvíamos por la senda de la clásica democracia hondureña.

Ahora, en el 2017, en dos cortas y certeras intervenciones, la Canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, le recuerda a juan orlando hernández que no ha salido del HIPC y que incluso ha retrocedido más. Esta vez no hay celebración, al contrario: hay caras largas y vergüenza mal disimulada. La respuesta de la canciller hondureña ha quedado como una de esas frases célebres de nuestra desgracia. Eso es falso, eso es falso, eso es falso, y todos sabemos que lo decía casi como una anaconda que niega que se ha tragado un elefante; sí, como la anaconda de El Principito. ¿Hasta dónde llega nuestra dictadura que nos dicta incluso que debemos alegrarnos y celebrar porque se ha desnudado de nuevo el que somos parias? A ese punto nos han llevado estos sistemas de gobierno. 

Por un momento reímos que el rey va desnudo- ¿no era el principito? -, pero sabemos que luego regresará con rabia y golpeará de nuevo, bien vestido y con más guardias de palacio. Que nuestra única membresía sea la de pertenecer al cambio de los tiempos, que nuestra única condonación sea que nos quiten la vergüenza de aguantarlos más.

F.E.

martes, 20 de junio de 2017

La imago lectura

Foto: Fabricio Estrada


No puedo estar más sincerado por estos días.Vengo releyendo poemarios y leyendo nuevos en esa lectura que hoy por hoy salta del texto a la vida personal del poetariado. Se trata, ahora, de una lectura que incluye lo cool que se es en imágenes íntimas donde, a pechos descubiertos, lxs poetas se muestran como publicidad de ropa interior Calvin Klein o como amigos de un un club posmo en permanentes vacaciones. Esa lectura de irreverencias es más una transcripción de diarios personales sobreexpuestos en espera de que los grandes académicos o los simples lectores "entiendan-comprendan" las fibras más irrelevantes que hacen escribir al autor del selfie. Quizá, en el fondo -quien hace uso de esta otra escritura- se lamenta lo triste que fue la vida de Rilke sin fans en vivo y en directo o lo bien que hubiera sobrellevado sus soledades Kafka al tener un Facebook o un Twitter a mano.

Sin más: si no se lee de esta manera no se entienden los exabruptos de los textos publicados, el desdén por la belleza o los códigos entre amigos que son la verdadera razón de muchísimas publicaciones. Primero se va en manadas, se discute sobre la insuficiencia mental de tal poeta que se atrevió a decir que la poesía es el acontecimiento, no es la descripción de un acontecimiento*, luego se lee en lecturas para sí mismos en una letanía fúnebre inaguantable, casi terapia grupal, luego se intercambian direcciones con el cumplido de por medio en busca de una promesa de publicación que al final es como una especie de diagnóstico clínico que receta más selfies y más vacaciones en festivales. Y claro, estando así el cardumen, las verdaderas anémonas fascinantes, los y las grandes poetas invitadas a los eventos, quedan reducidos a momias del museo de la poesía a la que se rodea para, en grupo, of course, tomarse la selfie y exclamar woooow, no me lo puedo creer! aquí con el gran o la gran...

Hay que aprenderse esa lectura de referencias cool en el circuito de la palabra, casi como lectura arqueológica que va de la fascinación de haber desenredado primero el jeroglífico y después la decepción de que el símbolo revelado solo definía la acción de marinar la carne asada para un banquete. ¿Hasta dónde se seguirán desnudando dentro de la poesía imago-referencial de estos días? ¿Hasta el ombligo? ¿Cuándo descifraremos esa codificación incontinente entre amistades?

F.E.




* Robert Lowell

jueves, 15 de junio de 2017

Julián Casanova, entrevista sobre 40 años con Franco



Transcribo esta entrevista tomada de la Revista Historia y Vida, en su número 566, artículo de reseñas sobre libros: 40 años con Franco, del autor Julián Casanova, quien además aparece junto a otros autores. Su relevancia reside en esas espada de Damocles que pende sobre nuestra psicología -en especial dentro de Honduras bajo la férula ultra-conservadora por siempre- y que se convierte en tara que dinamiza cada acto de nuestra vida social.

HYV:
¿Cómo definiría la naturaleza del franquismo?

Julián Casanova:
Se inicia como un régimen fascistizado que empieza a cambiar hacia 1944. A partir de entonces se convierte en una dictadura, de claro signo anticomunista, con una impronta nacional católica. En los sesenta vuelve a mutar, debido al desarrollismo económico, para acabar su singladura con una fase muy represiva, producto de la lucha entre facciones dentro del mundo interno, los atentados de ETA, el empuje de la oposición, el miedo al final... Ninguna dictadura de 40 años es de una sola cara, pero ello no es sinónimo de debilidad. La dictadura salió de la guerra, y más de una generación de españoles creció y vivió bajo el dominio de Franco, sin ninguna experiencia directa de derechos o procesos democráticos.

HYV:
¿Por qué no intervinieron las potencias aliadas para poner fin al régimen?

J.C.:
Con la desaparición de Hitler y Mussolini, a los vencedores de la Segunda Guerra Mundial les importó muy poco que un país que nada contaba en la política exterior de aquellos años se perpetuara un dictador que incumplía las normas más elementales del llamado ''derecho internacional". No querían iniciar un nuevo conflicto. Además, conforme avanzaba la guerra fría, Franco se convirtió en un fiel aliado contra el comunismo. De ahí que, de modo gradual, su régimen fuera rehabilitado, algo que se confirmó plenamente con los acuerdos con EEUU firmados en 1953, la firma del Concordato con el Vaticano aquel mismo año y el ingresó de España en la ONU en 1955.

HYV:
¿Tuvo apoyo social el franquismo?

J.C.:
Una dictadura tan larga como la de Franco no se sustenta solo en la represión. Necesita base social para sobrevivir. Los apoyos del franquismo fueron amplios, más allá de toda la gente que se sumó a la sublevación  le estuvo siempre agradecida por la victoria. Si el régimen se prolongó durante cuarenta años es porque contó con el soporte o la no resistencia -por apatía o por miedo- de muchos españoles.

HYV:
Héroe de Tif, salvador de la patria, gran cruzado católico... ¿Hasta que punto la dictadura se cimentó en los mitos de Franco?

J.C.:
La propaganda del régimen y del propio jefe del Estado se construyó a partir de las diferentes máscaras que adoptó Franco, siempre inspiradas en los grandes héroes de la historia de España. Él se creía un Cid contemporáneo que había salvado a su nación.

HYV:
¿Qué papel tuvo en el despegue económico? ¿Fue un modernizador?

J.C.:
¿Cómo hablar de un modernizador sin tener en cuenta los costes sociales de su dictadura? La cuestión es utilizar ese término por encima de la represión, la miseria, la exclusión, la censura intelectual que llevó implícitas el régimen franquista. Una dictadura no puede ser valorada solo por sus logros económicos. Stalin recordaba que encontró la URSS con el arado de madera y la dejó con la bomba atómica. pero en medio están las purgas, el gulag, el terror...

HYV:
¿Algunos de los vicios de nuestra democracia pueden tener sus orígenes en la dictadura franquista?

J.C.:
No estoy de acuerdo en afirmar que todos los males y vicios de la democracia provengan de la dictadura. Sin embargo, la corrupción rampante de ahora tiene antecedentes en una política clientelar y de intercambio de favores que echó raíces en el franquismo.

HYV:
¿Qué opinión tiene acerca del revisionismo histórico?

J.C.:
En la historia no hay verdades inmutables. El revisionismo histórico debería ser sinónimo de honradez intelectual. Han pasado cuatro decenios desde la muerte de Franco, y esa dictadura forma parte de la historia, pero es también objeto de polémica política y memorias divididas. Ante ello necesitamos miradas libres y rigurosas. Este pretende ser el objetivo del volumen que publicamos, en el que se han reunido voces tan acreditadas como diversas.

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Pero ¿qué fue realmente el franquismo? ¿Cómo se vislumbra cuarenta años después? Enrique Moradiellos profundiza en esta cuestiones y concluye señalando: "Según la historiografía más reciente, la verdad sobre el personaje parece hallarse en un punto medio que nada tiene de geométrico: ni tanto como decían sus apologetas, ni tan poco como afirmaban sus detractores". El punto final a esta obra poliédrica, reveladora y rica en matices lo aporta Ignacio Martínez de Pisón, para quien "la España democrática no ha sabido dotarse de algo que toda sociedad necesita para construir su futuro: una versión compartida, un relato común de su pasado". una convivencia, en suma, que no esté basada en el olvido de las víctimas de la dictadura.

Texto: Isabel Margarit.