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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Arthur C. Clarke sobre la simbiosis de máquina y mente (I.A)


En la última escena de la película Una odisea espacial 2001, vemos al embrión de feto humano como alfa y omega del universo planteado. ¿Cómo era posible ese reinicio luego de que la misma inteligencia artificial de HAL se mostrara como el horizonte definitivo y que lo humano quedara irremediablente atrás? En este extracto de la novela puede estar una posible explicación.

 "Si había polémica entre los físicos, no era nada comparada con la surgida entre los biólogos, cuando discutían el viejo problema: '¿Qué aspecto tendrían los extraterrestres inteligentes?' Se dividían en dos campos opuestos... argumentando unos que dichos seres debían ser humanoides, y convencidos los otros de que "ellos" no se parecían en nada a los seres humanos.

En abono a la primera respuesta estaban los que creían que el diseño de dos piernas, dos brazos, y principales órganos sensoriales de superior calidad, era tan básico y sensible que resultaba difícil pensar en uno mejor. Desde luego, había pequeñas diferencias como la de seis dedos en vez de cinco, piel o cabello de raro color, y peculiares rasgos faciales; pero la mayoría de los extraterrestres inteligentes -en abreviatura generalmente empleada, de los E.T.- serían tan similares al Hombre, que podría confundíseles con él, con poca luz o a distancia.

Este pensar antropomórfico era ridiculizado por otro grupo de biólogos, auténticos productos de la Era Espacial, que se sentían libres de los prejuicios del pasado. Señalaban que el cuerpo humano era el resultado de miloones de secciones evolutivas, efectuadas por azar en el curso de periodos geológicos dilatadísimos. En cualquiera de esos incontables momentos de decisión, el dado genético podría haber caído de diferente manera, quizá con mejores resultados. Pues el cuerpo humano era una singular pieza de improvisación, lleno de órganos que se habían desviado de una función u otra, no siempre con mucho éxito... y que incluso contenían accesorios descartados, como el apéndice, que resultaban ya del todo inútiles.

Había otrops pensadores -Bowman lo hallaba así también- que sustentaban puuntos de vista aún más avanzados. NO creían que seres realmente evolucionados poseyeran en absoluto un cuerpo orgánico. Más pronto o m;as tarde, la progresar su conocimiento científico, se desembarazarían de la morada propensa a las dolencias y a los accidentes, que la Naturaleza les había dado, y que los condenaba a una muerte inevitable. Reemplazarían su cuerpo natural a medida que se desgastasen - o quizá antes-, por construcciones de metal o de plástico, logrando así la inmortalidad. El cerebro podría demorarse algo como último resto del cuerpo orgánico, dirigiendo sus miembros mecánicos y observando el Universo a través de sus sentidos electrónicos... sentidos mucho más finos y sutiles que aquellos que la ciega evolución pudiera desarrollar jamás.

Hasta en la Tierra se habían dado ya los primeros pasos en esa dirección. Había millones de hombres que en otras épocas hubiesen sido condenados, que ahora vivían activos y felices gracias a miembros artificiales, riñones, pulmones y corazones. A este proceso sólo cabía una conclusión... por muy lejana que pudiera estar.

Y, eventualmente, hasta el cerebro podría incluirse en él. No resultaba esencial como sede de la conciencia, como lo había privado el desarrollo de la inteligencia electrónica. El conflicto entre mente y máquina podía ser resuelto al fin en la tregua eterna de la completa simbiosis.

Más, ¿era aún esto el fin? Unos cuantos biólogos, inclinados a la mística, iban todavía más lejos. Atando cabos en las creencias de diversas religiones especulaban que la mente terminaría por liberarse de la materia. El cuerpo-robot, como el de carne y hueso, sería solamente un peldaño hacia algo que, hacía tiempo, habían llamado los hombres "espíritu".

Y, si más allá de esto había aún algo, su nombre no podía ser otro que el de Dios."


A.C. Clarke

Una odisea espacial 2001

lunes, 19 de junio de 2023

Noam Chomsky: sobre la Inteligencia Artificial y la Lingüística

Autor > C. J. Polychroniou (Common Dreams)



La Inteligencia Artificial (IA) se está expandiendo por el mundo. Está transformando todos los ámbitos de la vida y, en el proceso, plantea importantes cuestiones éticas para la sociedad y el futuro de la humanidad. ChatGPT, que se está haciendo con las redes sociales, es un chatbot de IA desarrollado por OpenAI. Es un subconjunto de aprendizaje automático basado en lo que se denomina modelos de lenguaje LLM, que generan respuestas parecidas a las de un humano. No cabe duda de que las posibilidades de aplicación de una tecnología como esta son enormes, por eso ya se escuchan voces que piden la regulación de las IA tipo ChatGPT.

¿Puede la IA burlar a los humanos? ¿Supone una amenaza pública? Es más, ¿puede la IA convertirse en una amenaza existencial? Noam Chomsky, el lingüista más destacado del mundo y uno de los intelectuales públicos más valorados de todos los tiempos, cuya talla intelectual se ha comparado con la de Galileo, Newton y Descartes, aborda estas preguntas incómodas en la siguiente entrevista.

Como disciplina científica, la inteligencia artificial (IA) se remonta a la década de 1950, pero en los últimos veinte años se ha ido abriendo paso en campos de todo tipo, como la banca, los seguros, la industria automotriz, la música y la defensa. De hecho, se ha demostrado que en algunos casos el uso de técnicas de IA supera las habilidades humanas, como en el ajedrez. ¿Cabe la posibilidad de que las máquinas lleguen a ser más inteligentes que los humanos?

Por aclarar la terminología, cuando decimos “máquina” nos referimos a un programa, es decir, una teoría escrita en código que ejecuta un ordenador (una teoría singular e interesante en muchos aspectos que no vamos a comentar aquí). 

A grandes rasgos, podemos diferenciar entre ingeniería pura y ciencia. No existe una división clara, pero nos sirve para una primera aproximación. La ingeniería pura busca la elaboración de un producto que sea útil. La ciencia busca entender. Si el tema es la inteligencia humana o las habilidades cognitivas de otros organismos, la ciencia busca entender esos sistemas biológicos.

Entiendo que los padres de la IA –Alan Turing, Herbert Simon y Marvin Minsky, entre otros– la consideraban una ciencia, parte de las entonces incipientes ciencias cognitivas, y se valían de las nuevas tecnologías y los nuevos descubrimientos en la teoría matemática de la computación para avanzar en el entendimiento. A lo largo de los años, esa tendencia ha ido desapareciendo y se ha visto desplazada en gran medida por el enfoque de la ingeniería. Ahora, con cierta condescendencia, al interés inicial se le suele tachar de simbólico (o GOFAI, siglas de good old-fashioned AI,  “IA a la antigua usanza”). 

Muchos organismos biológicos superan las habilidades cognitivas humanas en mayor profundidad

Volviendo a la pregunta, ¿cabe la posibilidad de que se diseñen programas que superen las habilidades humanas? Debemos tener cuidado con la palabra “habilidades”, por motivos que daré más adelante. Pero si con el término nos referimos a la actuación humana, la respuesta es un rotundo sí. En realidad, llevan mucho tiempo existiendo, como la calculadora en el ordenador, por ejemplo. Excede con creces lo que hace un humano, aunque solo sea por falta de tiempo y de memoria. En el caso de los sistemas cerrados como el ajedrez, quedó patente en los cincuenta que, antes o después, con el avance de las ingentes capacidades informáticas y un amplio periodo de preparación, se podría diseñar un programa que venciese a un Gran Maestro, que juega con un límite de memoria y de tiempo. Lo que se consiguió unos años después fue básicamente publicidad para IBM. Muchos organismos biológicos superan las habilidades cognitivas humanas en mayor profundidad. Las hormigas del desierto que hay en mi jardín tienen un cerebro minúsculo, pero exceden en mucho la capacidad de orientación humana, en general, no solo en cuanto a actuación. No hay una Gran Cadena del Ser con los humanos en la cúspide. 

Los productos de la ingeniería de IA se están usando en muchos campos, para bien o para mal. Hasta los más sencillos y conocidos pueden ser muy útiles: en el campo del lenguaje, por ejemplo, los programas de autorrelleno o de dictado o el traductor de Google. Con capacidades informáticas mucho mayores y una programación más sofisticada, debería haber más aplicaciones útiles, también para la ciencia. Ya hay algunas, como muestra el reciente caso del estudio del plegamiento de proteínas, en el que la tecnología de búsqueda rápida y a gran escala ha ayudado a los científicos a lidiar con un problema crítico y persistente.

Los proyectos de ingeniería pueden ser útiles o perjudiciales. Ambas cuestiones se plantean también en el caso de la ingeniería de IA. El trabajo actual con modelos de lenguaje LLM, como los chatbots, ofrece herramientas para desinformar, difamar y confundir a los que no tienen muchos datos. La amenaza es mayor cuando se combinan con imágenes artificiales y réplicas de voz. Con diversas preocupaciones en mente, decenas de miles de investigadores de IA han solicitado recientemente una moratoria en el desarrollo por los peligros potenciales que detectan.

Como siempre, las posibles ventajas de la tecnología tienen que sopesarse con los costes potenciales.

Las cuestiones que se plantean en cuanto a IA y ciencia son muy diferentes. En este caso, hay que tener mucho cuidado con ciertas afirmaciones descabelladas y desorbitadas, que los medios tienden a amplificar. Para aclarar la cuestión, analicemos algunos casos, unos hipotéticos y otros reales.

Antes he comentado la capacidad de orientación en los insectos, algo asombroso. Los entomólogos han hecho grandes avances en el estudio de su realización, pero la neurofisiología, una materia complicadísima, sigue siendo esquiva, igual que la evolución de los sistemas. Ocurre lo mismo con las increíbles hazañas que protagonizan los pájaros y las tortugas marinas, que tras viajar miles de kilómetros regresan infaliblemente al punto de partida.

Las posibles ventajas de la tecnología tienen que sopesarse con los costes potenciales

Imaginemos que se presenta fulanito, partidario de la ingeniería de IA, y dice: “Las conclusiones de tu trabajo han sido rebatidas. Problema resuelto. Los pilotos de aerolíneas comerciales logran los mismos resultados constantemente, incluso mejores”.

Ni nos molestaríamos en contestar, nos entraría la risa.

Veamos el caso del arte de navegación de los polinesios, aún vivo en las tribus indígenas, que usan las estrellas, los vientos y las corrientes para dirigir sus canoas hasta un lugar en concreto a cientos de kilómetros. También ha sido objeto de muchas investigaciones para descubrir cómo lo hacen. Fulanito tiene la respuesta: “Dejad de perder el tiempo, la flota naval lo hace constantemente”.

Misma reacción.

Analicemos ahora un caso real, la adquisición del lenguaje. En los últimos años ha sido objeto de investigaciones exhaustivas y muy reveladoras, que demuestran que los niños tienen un conocimiento muy amplio de la lengua (o lenguas) que habla su entorno, mucho mayor de lo que ponen de manifiesto. Han logrado demostrarlo con pocas pruebas, y en ocasiones cruciales, sin ninguna. En el mejor de los casos, como muestran minuciosos estudios estadísticos, los datos disponibles son escasos, sobre todo cuando se tiene en cuenta el grado de frecuencia (“la ley de Zipf”).

Entra fulanito en escena: “Queda rebatido. Sin tener en cuenta vuestros descubrimientos, los LLM, que registran cantidades desorbitantes de datos, encuentran regularidades estadísticas que hacen posible simular los datos con los que se entrenan y producir algo que se parece mucho al comportamiento normal humano. Los chatbots”.

Este caso difiere de los anteriores. Primero, porque es real. Segundo, porque a la gente no le entra la risa; de hecho, muchos están impresionados. Y tercero, porque al contrario que los casos hipotéticos, los resultados reales distan mucho de lo que se afirma.

Estas consideraciones sacan a relucir un pequeño problema del entusiasmo actual con los LLM: que son totalmente absurdos, como en los casos hipotéticos, que se veía enseguida. Sin embargo, hay problemas mucho más graves que el absurdo. 

Uno de ellos es que los sistemas de LLM están diseñados de tal manera que no nos dicen nada del lenguaje, del aprendizaje ni de otros aspectos cognitivos, y es una cuestión de principio, irremediable. Aunque dupliquemos los terabytes de datos registrados, añadamos unos millones de parámetros más y utilicemos todavía más energía de California, la simulación de comportamiento mejorará, pero al mismo tiempo, revelará con mayor claridad el fracaso de principio de un enfoque que no busca ningún tipo de entendimiento. La razón es evidente: los sistemas funcionan igual de bien con lenguas imposibles de aprender que con las que los niños adquieren rápido y casi instintivamente.

Es como si un biólogo dijera: “Se me ha ocurrido una nueva teoría buenísima sobre los organismos. Incluye muchos que existen y muchos que es imposible que existan, y no hay forma de diferenciarlos”.

De nuevo, nos entraría la risa. O debería.

Ya no es solo fulanito, estamos hablando de casos reales. Insistiendo en apartarse radicalmente de la ciencia, fulanito contesta: “¿Cómo lo sabes si no has investigado todas las lenguas?”. Llegados a este punto, el abandono de la ciencia normal se hace aún más patente. Por el mismo razonamiento, podemos deshacernos de la genética y la biología molecular, de la teoría de la evolución y del resto de ciencias biológicas, que no han analizado más que una ínfima parte de los organismos. Y por si acaso, también desterramos toda la física. ¿Por qué íbamos a creer en las leyes del movimiento de Newton? ¿Cuántos objetos se han observado de verdad en movimiento?

Por otro lado, está el ligero detalle de la carga probatoria. Los que plantean una teoría tienen la responsabilidad de demostrar que tiene sentido demostrando que no funciona con lenguas imposibles. No es responsabilidad de los demás rebatir el planteamiento, aunque en este caso parece bastante fácil hacerlo.

Prestemos atención ahora a la ciencia normal, donde los detalles cobran interés. Hasta un único ejemplo de adquisición del lenguaje puede ofrecer la oportunidad de entender mejor la diferencia entre lenguas posibles e imposibles.

Las razones están claras y son bien conocidas. Todo crecimiento y desarrollo, incluido el denominado “aprendizaje”, es un proceso que comienza con un estado del organismo y lo va transformando paso a paso en fases posteriores.

Es un principio establecido que la facultad del lenguaje tiene propiedades básicas específicas de los humanos

La adquisición del lenguaje es un proceso de este tipo. El estado inicial es el legado biológico de la facultad del lenguaje, que está claro que existe, aunque sea, como creen algunos, una combinación particular de otras capacidades. Es muy poco probable que sea así por motivos que hace mucho que quedaron claros y que no voy a explicar porque no son relevantes en lo que nos ocupa. Es obvio que hay un legado biológico en la facultad humana del lenguaje. Un mero axioma.

La transición da lugar a un estado relativamente estable, modificado solo en apariencia: el conocimiento de la lengua. Los datos externos desencadenan y configuran en parte el proceso. Mediante el estudio del estado alcanzado (el conocimiento de la lengua) y de los datos externos, podemos sacar conclusiones trascendentales sobre el estado inicial, el legado biológico que hace posible la adquisición del lenguaje. Las conclusiones sobre el estado inicial determinan la diferencia entre lenguas posibles e imposibles. Y esta diferencia es aplicable a todos aquellos que comparten el estado inicial, es decir, a todos los humanos, que se sepa, pues no parece que haya diferencia en la capacidad de adquisición del lenguaje entre los grupos humanos existentes.

Todo esto es ciencia normal y ha logrado muchos resultados.

Los experimentos demuestran que el estado estable se obtiene en buena parte muy pronto, hacia los tres o cuatro años. También es un principio establecido que la facultad del lenguaje tiene propiedades básicas específicas de los humanos, por lo que es una auténtica propiedad de la especie: es común a todos los grupos humanos y, en lo fundamental, un atributo humano único.

Hay mucho que se queda fuera de esta explicación esquemática, sobre todo el papel de las leyes naturales en el crecimiento y el desarrollo, y en el caso de un sistema computacional como el lenguaje, los principios de eficiencia computacional. Pero ahí está el quid de la cuestión. Repito: es ciencia normal.

Es importante dejar claro la distinción de Aristóteles entre posesión de conocimiento y uso de conocimiento (en términos modernos, competencia y actuación). En el caso del lenguaje, el estado estable que se obtiene es posesión de conocimiento, codificado en el cerebro. El sistema interno establece una variedad ilimitada de expresiones estructuradas, cada una de las cuales podemos considerar que plantea un pensamiento, cada uno de ellos externalizable mediante algún sistema sensoriomotor, normalmente el sonido, aunque podría ser un gesto o incluso (no sin dificultad) el tacto.

Si queremos entender qué tipo de criaturas somos, lo primero que debería interesarnos es lo que hace de los humanos la especie más única de todas

Al sistema codificado internamente se accede mediante el uso del conocimiento (la actuación). La actuación incluye el uso interno del lenguaje en el pensamiento: la reflexión, el planteamiento, los recuerdos y muchísimas cosas más. Desde el punto de vista estadístico, es por goleada el uso predominante del lenguaje. Es inaccesible a la introspección, aunque podemos aprender mucho sobre él con los métodos normales de la ciencia, desde “fuera”, metafóricamente hablando. Lo que llamamos “diálogo interior” en realidad son fragmentos de lenguaje externalizado con el aparato articulatorio en silencio. No es más que un reflejo remoto del uso interno del lenguaje, otro aspecto importante en el que no me voy a extender aquí.

Otras formas del uso del lenguaje son la percepción (el análisis sintáctico) y la producción. Esta última entraña propiedades que hoy siguen siendo un misterio, igual que lo eran cuando Galileo y sus contemporáneos las observaban con admiración en los albores de la ciencia moderna.

El objetivo principal de la ciencia es descubrir el sistema interno, tanto en el estado inicial de la facultad humana del lenguaje como en las formas específicas que adopta en la adquisición. En la medida en que conozcamos el sistema interno, podemos proceder a investigar cómo entra en actuación e interacciona con otros muchos factores que entran en el uso del lenguaje.

Los datos de la actuación ofrecen pruebas sobre la naturaleza del sistema interno, especialmente cuando los experimentos los hacen más precisos, como es habitual en el trabajo de campo. Pero hasta la recolección de datos más exhaustiva induce necesariamente a error en aspectos cruciales. Se atiene a lo que se produce normalmente, no al conocimiento del lenguaje codificado en el cerebro, objeto principal de investigación para los que quieren entender la naturaleza del lenguaje y su uso. Ese objeto interno establece infinitas posibilidades más de las que se usarían en un comportamiento normal por factores irrelevantes al lenguaje, como las limitaciones de la memoria a corto plazo, temas que se estudiaron hace sesenta años. Los datos observados también incluyen gran parte de lo que se queda fuera del sistema codificado en el cerebro, que suelen ser usos conscientes del lenguaje que incumplen las normas de los propósitos retóricos. Son axiomas que conocen todos los que realizan trabajo de campo, que dependen de técnicas de obtención de información con los voluntarios, básicamente experimentos, para generar un corpus mejorado que excluya restricciones irrelevantes y expresiones anómalas. Ocurre lo mismo cuando los lingüistas se usan a sí mismos como voluntarios, un procedimiento perfectamente normal y adecuado, habitual en la historia de la psicología hasta el día de hoy.

Lo que ofrece verdaderas pistas acerca de lo que nos hace únicos es lo que no es rutina

Si seguimos avanzando con la ciencia normal, descubrimos que los procesos internos y los elementos del lenguaje no pueden detectarse mediante la inspección de fenómenos observados. Normalmente estos elementos ni siquiera aparecen en el discurso (oral o escrito), aunque sus efectos, que suelen ser sutiles, sí se pueden detectar. Esto supone otro motivo más por el que restringirse a los fenómenos observados, como en los enfoques de LLM, limita drásticamente el entendimiento de los procesos internos que son el objeto principal de la investigación en la naturaleza del lenguaje, su adquisición y su uso. Sin embargo, nada de esto es relevante si el interés por la ciencia y el entendimiento se han abandonado en favor de otras metas.

En líneas más generales, la ciencia, durante miles de años, ha llegado a conclusiones a través de experimentos –normalmente experimentos mentales–, una abstracción radical del fenómeno. Los experimentos están basados en la teoría y buscan descartar los innumerables factores irrelevantes que entran en la observación de los fenómenos, como la actuación lingüística. Todo esto es tan básico que ni se discute. Se sabe. Como ya he comentado, la distinción básica se remonta a la de Aristóteles entre posesión y uso del conocimiento. La primera es el objeto central de estudio. Los estudios secundarios (muy importantes) investigan cómo se usa el sistema almacenado internamente en la actuación, junto con la multitud de factores no lingüísticos que entran en lo que se observa directamente.

Recordemos una observación del biólogo evolutivo Theodosius Dobzhansky, conocido principalmente por su trabajo con Drosophila: todas las especies son únicas, y la humana es la más única de todas. Si queremos entender qué tipo de criaturas somos –obedeciendo el mandato del Oráculo de Delfos de hace 2.500 años–, lo primero que debería interesarnos es lo que hace de los humanos la especie más única de todas, en especial el lenguaje y el pensamiento, estrechamente interconectados, como queda reflejado en la rica tradición que se remonta a la Grecia clásica y a la India. La mayor parte del comportamiento es bastante rutinario, y por lo tanto, hasta cierto punto predecible. Lo que ofrece verdaderas pistas acerca de lo que nos hace únicos es lo que no es rutina, y eso lo encontramos, unas veces mediante experimentos y otras mediante observación, tanto en niños normales como en grandes artistas y científicos.

La sociedad lleva un siglo plagada de intensas campañas corporativas que fomentan el desprecio por la ciencia

Un último comentario al respecto. La sociedad lleva un siglo plagada de intensas campañas corporativas que fomentan el desprecio por la ciencia, un tema que Naomi Oreskes, entre otros, ha estudiado bien. Todo empezó con corporaciones cuyos productos eran nocivos para la salud: plomo, tabaco, amianto y después combustibles fósiles. Sus motivaciones son comprensibles. El objetivo de un negocio en una sociedad capitalista es ganar dinero, no el bienestar de las personas. Es un hecho institucional: si no entras en el juego, estás fuera y alguien que sí lo haga vendrá a reemplazarte.

Los departamentos de relaciones públicas de las corporaciones enseguida se dieron cuenta de que sería un error negar las pruebas científicas que se iban acumulando de los efectos letales de sus productos. Sería fácil de rebatir. Era mejor sembrar la duda, alentar la incertidumbre, menospreciar a esos trajeados que nunca han pintado una casa pero vienen de Washington a decirme que no use pintura con plomo y destruyen mi negocio (caso real, perfectamente extrapolable). Ha funcionado demasiado bien. Ahora mismo nos está llevando por el camino de la destrucción de la vida humana organizada en la Tierra.

En algunos círculos intelectuales, la crítica posmoderna de la ciencia, que Jean Bricmont y Alan Sokal se encargaron de desmontar pero que sigue viva en ciertos ambientes, ha producido efectos similares.

Quizá sea incómodo plantearlo, pero creo que es razonable preguntarse si los fulanitos y los que repiten sin pensar e incluso amplifican sus negligentes proclamas están contribuyendo a las mismas tendencias siniestras.

Es posible que los proyectos de ingeniería futura incluso superen las habilidades humanas

ChatGPT es un chatbot basado en lenguaje natural que usa la inteligencia artificial para entablar conversaciones similares a las humanas. En un artículo reciente en The New York Times, junto con otros dos autores, usted calificaba los nuevos chatbots de despliegue publicitario porque sencillamente no están al mismo nivel que la competencia lingüística de los humanos. Sin embargo, ¿no es posible que innovaciones futuras en IA generen proyectos de ingeniería que sí estén al mismo nivel y que incluso lleguen a superar las habilidades humanas?

El mérito del artículo debemos atribuírselo a su verdadero autor, Jeffrey Watumull, excelente matemático, lingüista y filósofo. Los dos coautores éramos asesores que estuvimos de acuerdo con el artículo, pero no lo escribimos.

Es verdad que los chatbots en principio no están al mismo nivel de competencia lingüística que los humanos, por los motivos indicados anteriormente. Su diseño básico les impide alcanzar la condición mínima de adecuación para una teoría del lenguaje humano: distinguir entre lenguas posibles e imposibles. Como es una propiedad del diseño, no puede salvarse con innovaciones futuras en este tipo de IA. Sin embargo, es muy probable que los proyectos de ingeniería futura lleguen al mismo nivel e incluso superen las habilidades humanas, si nos referimos a la capacidad humana de actuar, a la actuación. Como ya se ha comentado, algunas llevan tiempo haciéndolo: las calculadoras automáticas, por ejemplo. Es más interesante, como indicaba, que haya insectos con el cerebro minúsculo que superan las habilidades humanas entendidas como competencia.

A menos que se controle con cuidado, la ingeniería de IA puede representar serias amenazas

En el artículo mencionado, también se observaba que los proyectos actuales de IA no tienen facultad moral humana. ¿Esta obviedad hace que los robots de IA supongan una amenaza menor para la raza humana? Creo que se puede argumentar que los convierte en una amenaza aún mayor.

Es una obviedad, desde luego, si entendemos la “facultad moral” en su sentido más amplio. A menos que se controle con cuidado, la ingeniería de IA puede representar serias amenazas. Supongamos, por ejemplo, que el cuidado de pacientes estuviera automatizado. Los errores inevitables que el juicio humano solucionaría podrían provocar una historia de terror. O imaginemos que apartamos a los humanos de la evaluación de amenazas determinadas por los sistemas automatizados de defensa antimisiles. Como nos indica un documento histórico estremecedor, sería el final de la civilización humana.

A los organismos reguladores y las fuerzas del orden en Europa les preocupa la expansión de ChatGPT y acaba de presentarse un instrumento legislativo de la Unión Europea que trata de lidiar con la IA mediante la clasificación de dichas herramientas de acuerdo con el nivel de riesgo que entrañen. ¿Está de acuerdo con los que consideran que ChatGPT supone una amenaza pública grave? Por otra parte, ¿cree realmente que el futuro desarrollo de herramientas de IA puede detenerse hasta introducir salvaguardias?

Comprendo perfectamente los esfuerzos de quienes intentan controlar las amenazas que supone la tecnología avanzada, también en este caso. Sin embargo, soy escéptico acerca de la posibilidad de llevarlo a cabo. Me temo que la caja de Pandora ya está abierta. Los actores maliciosos –institucionales o particulares– seguramente encuentren las vías para eludir las salvaguardias. Aunque estos temores, por supuesto, no son motivo para no intentarlo ni para bajar la guardia. 

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Este artículo fue publicado originalmente en Common Dreams.

Traducción de Ana González Hortelano.

Autor > C. J. Polychroniou (Common Dreams)

viernes, 19 de agosto de 2022

¿Mi podcast como el mejor programa de radio?


 No es que la radio haya desaparecido, es que la radio ha ido perdiendo vertiginosamente los contenidos que estimulan los imaginarios. El podcast es una versión 2.0 de la radio tanto como Tik Tok es "Los videos más divertidos 2.0" (aquellos programas que pagaban por mandar un buen video). La autogestión de contenidos es la norma, pero la producción clásica de la radio es cosa de pocos podcast, hay que ser justos, así como la pintura debe remitirse a los clásicos para entenderla así los podcast deben remitirse a las cabinas y estudios de montaje para poder despertar las ganas de aprender algo nuevo en toda su dimensión. Aprender o recordar el conocimiento que ha acumulado lo humano, quizá.

Eso es lo que me propongo en mi podcast: hacer de cada episodio una emisora inevitable que se prolongue a intervalos de tiempo de entre 15 y 30 minutos en el momento que mejor tiempo dispongan mis seguidores y que no los haga sentir que están malgastando sus datos. Cada episodio, entonces, ha sido calibrado para despertar rincones de la memoria que se creyeron pasados de moda.

martes, 16 de agosto de 2022

Audífonos para mi podcast


Desde el inicio del podcast en el 2020, he llevado a cabo un gran esfuerzo de auto-alfabetización digital en el manejo del programa Adobe Audition. La conquista del sonido ideal no ha sido fácil y aún no termina, porque sigo desconociendo el cómo se alcanzan mayores dinámicas expresivas con la ayuda de la técnica. Hay un claro corte de calidad que inicia más o menos en el episodio 30, "Blancas piranhas", porque encontré, casi con bastón de ciego, la potenciación en la voz en el menú más básico. Muero de pena al recordarlo. Pero no es ese el punto de giro. Decidí escuchar a fondo podcast de altísima calidad a disposición en las diferentes plataformas y así, encontré el ritmo con el que me siento cómodo actualmente para contar las historias o reseñas.

 En este proceso nunca he dejado de pensar en el cine y su montaje y cada vez que finalizo la primera edición (porque ya sé que existen hasta cinco o más ediciones en lo que he alcanzado a comprender del sonido para el podcast, es decir, mi muy humilde Muro de Sonido spectoriano), escucho ese primer corte con los ojos cerrados. Si no veo un corto o un trailer en mi imaginación es que el episodio no tiene la suficiente potencia.


La reciente incorporación que hecho con la página Splice.com me ha dado detalles muy puntuales en la acentuación y en el ensamble de poemas musicalizados. Intento crear mi propia músicalización en ello, y mantengo la evocación del pop como narrativa flotante esencial.
En fin, cada episodio me ha exigido un parto, en principio dificilisimo y ahora cada vez más lúdico, tanto así que cuando algún amigo o amiga me ha dicho que escucha los episodios con el sonido hardware de su celular siento que algo se rompe dentro de mi oído. Pecado, me digo a mí mismo, ¡anatema! Aunque también debo admitir que si el podcast se logra escuchar nítido en parlantes externos, más allá de los audífonos, significa que ya puedo ir buscando trabajo como ingeniero de sonido con Pink Floyd.
 F.E.
 

jueves, 31 de marzo de 2022

Episodio 78: 37 días de guerra rusoucraniana

El libro de Frederick Forsyth nos sirve de referencia para darle análisis a lo que parece ser el fin de la fase inicial de la primera guerra mundial del siglo XXI.

viernes, 17 de septiembre de 2021

La masa irreflexiva - Christopher Clavé

 LA MASA IRREFLEXIVA.*_

_"El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los años 90 siempre había aumentado, ha ido disminuyendo en las dos últimas décadas...._
_Esto es una inversión del efecto Flynn. Parece que el nivel de inteligencia medido por pruebas está disminuyendo en los países más desarrollados. Puede haber muchas causas de este fenómeno. Uno de ellos podría ser el empobrecimiento del lenguaje. De hecho, diversos estudios demuestran la disminución del conocimiento léxico y el empobrecimiento del idioma: no sólo se trata de la reducción del vocabulario utilizado, sino también de las sutilezas lingüísticas que permiten elaborar y formular un pensamiento complejo. La desaparición gradual de los tiempos (subjuntivo, imperfecto, formas compuestas del futuro, participio del pasado) da lugar a un pensamiento casi siempre en tiempo presente, limitado al momento: incapaz de proyecciones en el tiempo. La simplificación de los tutoriales, la desaparición de las mayúsculas y la puntuación son ejemplos de "golpes fatales" a la precisión y variedad de la expresión. Sólo un ejemplo: eliminar la palabra "señorita" (ya obsoleta) no sólo significa renunciar a la estética de una palabra, sino también promover sin querer la idea de que no hay etapas intermedias entre una chica y una mujer._
_Menos palabras y menos verbos conjugados implican menos capacidad de expresar emociones y menos capacidad de procesar el pensamiento._


_Los estudios han demostrado cómo parte de la violencia en las esferas públicas y privadas proviene directamente de la incapacidad de describir las propias emociones a través de palabras. Sin palabras para construir el razonamiento, el pensamiento complejo se hace imposible._
_Cuanto más pobre es el lenguaje, más desaparece el pensamiento. La historia está llena de ejemplos y muchos libros (Georges Orwell - 1984; Ray Bradbury - Fahrenheit 451) han contado cómo todos los regímenes totalitarios siempre han obstaculizado el pensamiento, a través de la reducción del número y el significado de las palabras. Si no hay pensamientos, no hay pensamientos críticos. Y no hay pensamiento sin palabras. ¿Cómo se puede construir un pensamiento hipotético-deductivo sin el condicional? ¿Cómo es posible considerar el futuro sin una conjugación de tiempo futuro? ¿Cómo es posible capturar una temporalidad, una sucesión de elementos en el tiempo, ya sean pasados o futuros, y su duración relativa, sin un lenguaje que distinga entre lo que podría haber sido, lo que ha sido, lo que es, lo que podría ser, y lo que será después de que lo que podría haber sucedido, haya sucedido realmente?_


_Queridos padres y maestros: hagamos que nuestros hijos, nuestros estudiantes, hablen, lean y escriban. Enseñemos y practiquemos el lenguaje en sus más diversas formas. Aunque parezca complicado._ _Especialmente si es complicado. Porque en este esfuerzo reside la libertad. Aquellos que afirman la necesidad de simplificar la ortografía, descontando el lenguaje de sus "defectos", aboliendo géneros, tiempos, matices, todo lo que crea complejidad, son los verdaderos arquitectos del empobrecimiento de la mente humana._
_

No hay libertad sin necesidad. No hay belleza sin el pensamiento de la belleza"._

_*Christophe Clavé*_

jueves, 16 de septiembre de 2021

Episodio 56. A pesar de todo: los libros


 ¿Cuánto más rersistirá el formato del libro entre los lectores una vez que admitimos que los lectores no lo son tal por simplemente leer libros? Nos acompaña en esta reflexión el poeta hondureño Fabio Castillo y la editora hondureña Frances Simán, para sopesar, contrastar el hecho de seguir editando libros en el formato clásico. Escúchenos, en medio de una época que ya nadie se escucha... ni baila pegado. Spotify, Anchor.fm, Google Podcast, Ivoox.com, por aquí estamos.

https://drive.google.com/file/d/15Zdnlr_WJ8GyakbSXLtgDBifTlCA5T4-/view?usp=sharing


jueves, 13 de agosto de 2020

Podcast de muchos, podcast de la Bitácora del Párvulo

 Hace un par de meses, David Soto, artista plástico hondureño, caricaturista, amigo de años y años, me sugirió que debía hacer podcast con los contenidos de este blog. Viniendo de él me sentí honradísimo de que él se imaginara este blog al aire de manera on line. Luego, hace quizá tres semanas, el amigo escritor y artista plástico Darwin Andino, a quien conozco hace 20 años en Tegucigalpa, me realizó una entrevista para un proyecto de entrevistas on line que tiene en desarrollo, y al igual que David, me sugirió que tuviera mi podcast. 

La curiosidad por el formato podcast me empezó a escocer el alma ya que Erick Aldana, amiguísimo que vive en Miami, y André Marcel, uno de mis más cercanas hermandades en Puerto Rico, son fervientes seguidores de programas on line, al punto que en algún momento hemos bromeado con desarrollar programas sobre historia contadas de la manera más random. Con Iris, hemos ido comprando un equipo básico de grabación que ya cuenta con su par de micrófonos, su mixer y su programa Adobe Audition, pero en principio lo pensamos para grabar poesía y recopilarla en algo así como un antiquísimo CD. Hasta ahí llegaban más o menos nuestras expectativas hasta que Iris Alejandra se emocionó con un podcast que escuchó y me dijo: vamos a hacer nuestro podcast!! La miré fijamente y le respondí: vamos a cantar con nuestra guitarra!!!

Había estado probando versiones cover con la guitarra y grabando poemas que desde el celular enviaba directamente a amistades que gustan de la poesía. Incluso, ya teniendo el Adobe Audition seguí empeñado en "ambientar" poemas. Sin embargo, la fe con que escuché la voz de David Soto y la locura feliz de André Marcel junto con la absoluta claridad de Darwin Andino, me llevaron hace mes y medio a comenzar a manipular el programa de edición guiado solamente por el recuerdo de  las interminables producciones en Promusic y Radio Nacional de Honduras, pero sobretodo, por lo mucho que disfruté la etapa de producción en la Fundación Riecken del programa Educatodos, en el cual participé una temporada dándole vida a un ingeniero ambiental de nombre Gustavo. Wilfredo Godoy producía y Raúl Castillo volvía a estar en la consola del mixer ( y vuelve a estar dispuesto a orientarme ahora cada vez que le escribo, con esa disposición tan solidaria que siempre tuvo), así como estuvo durante las grabaciones de Canto en Azul y Blanco, el programa que Wilfredo creó, para que luego Rubén Izaguirre y yo lo dirigiéramos y produjéramos. 

¿Quién es Will? Un amigo, hermano de Sabanagrande. Lo conozco desde 1986. Nada más y nada menos. Y llegó a ocupar la dirección de Radio Nacional de Honduras luego de sus capacitaciones en Alemania en la Deutsche Welle. Desde ese tiempo, y con la compañía de Orlando Díaz, locutor y productor, con el aprendizaje en el estudio de Juan Carlos Sierra (Promusic y Emisoras Unidas, con el otro amigo Rubén, en Grabando Producciones, escuchando con atención los tips de dirección al acting de grandes locutores como Henry Chavez y Gustavo Orellana y Veroy y Marja), en fin, mis sitios de eterna producción  durante 18 años en publicidad y donde produje para Paíspoesible el disco Versofónica, con el gran Ricky sudando la gota fría para hacer su trabajo en el estudio a la par del que yo le urgía... En resumen, hasta las más recientes orientaciones de Dasael (Eder), cantante de música urbana de mi pueblo y, sobretodo, por sobretodo, con la paciencia absoluta, casi zen, de Iris Alejandra, he logrado armar el tinglado.

Estos son mis tracks, los layers detrás de este intento.

Rubén Izaguirre me llama para decirme que quiere apoyarme creando video del podcast para mostrarlo en YouTube...

Henry Reyes me aporta el banner identificativo...

Esteban me dice que le gusta el post sobre el Mitch...


Soy afortunado. 


ya les hablaré de mi lanzamiento en YouTube...


sábado, 30 de marzo de 2019

Claude Levi-Strauss: lo que deseamos salvar


"Si se esperara del antropólogo -Dios no lo quiera- que presagiara el porvenir de la humanidad, no lo concebiría sin duda como una prolongación o una superación de las formas actuales, sino, más bien, sobre el modelo de la integración que reuniese progresivamente los caracteres propios de las sociedades "frías'' y ''cálidas''. Su reflexión anudaría nuevamente el hilo con el viejo sueño cartesiano de poner las máquinas al servicio de los hombres como si fueran autómatas y seguiría su huella en la filosofía social del siglo XVIII hasta Saint Simon; pues al anunciar el pasaje ''del gobierno de los hombres a la administración de las cosas'', éste anticipaba a la vez la distinción antropológica entre la cultura y la sociedad, y esta conversación -cuya posibilidad nos hace posible entrever al menos, los progresos de la teoría de la información y la electrónica-, de un tipo de civilización que inauguró hace tiempo el devenir histórico, pero al precio de una transformación de los hombres en máquinas, en una civilización ideal, que lograría transformar las máquinas en hombres. Entonces, con la cultura encargada de la misión de construir el progreso, la sociedad se liberaría de una maldición milenaria, que la obligaba a  esclavizar a los hombres para que hubiera progreso.

En lo sucesivo, la historia se haría sola, y la sociedad, colocada fuera y por encima de ella podría adoptar una vez más esta estructura regular y como cristalina, respecto de la cual las sociedades primitivas mejor preservadas nos enseñan que no se contradice con la humanidad. Desde esta perspectiva, aunque utópica, la antropología social encontraría su más alta justificación, ya que las formas de vida y pensamiento que ella estudia no revestirían solamente un interés histórico y comparativo, sino que corresponderían a una oportunidad permanente del hombre, sobre la cual la antropología social tendría la misión de velar, particularmente en las horas más sombrías.

Nuestra ciencia no podría montar esta guardia vigilante -ni siquiera hubiera llegado a comprender su importancia y necesidad- si en las regiones atrasadas de la tierra no hubiera hombres que resistieron obstinadamente la historia, y que permanecieron como una vívida prueba de lo que deseamos salvar''.

L.S.

lunes, 10 de diciembre de 2018

La generación cambiante ante el cambio urgente - Fabricio Estrada


Foto: Sandra Milena Arias


Víctor Hugo ha debido ser menos idealista al momento de legarnos su famosa frase: “Nada más poderoso que una idea cuando le ha llegado su tiempo”. A la luz de la historia de la humanidad, lo que debió decir es que no hay nada más poderoso que el formato que pone en movimiento la idea de nuestro tiempo. Porque en la praxis son los formatos los que definen la viabilidad de una idea aún difusa. La concretan. Y esto vale tanto para la ciencia como para las sociedades.

Hace un par de años, quise hacer una pequeña prueba sobre esta afirmación. Me tocaba dar un taller sobre el tema Cambio en una serie de conferencias Creative Mornings en Tegucigalpa. Repartí entre los jóvenes asistentes diferentes soportes para que escribieran lo que pensaran cambiar de su propio futuro o el de Honduras. Un pedazo de arcilla cocida y un punzón, un trozo de madera y un clavo, una hoja en blanco y un lápiz grafito; una máquina de escribir y su respectivo papel y una laptop con impresora fueron los soportes que repartí a varios jóvenes seleccionados al azar. Les pedí que me entregaran lo escrito hasta el final de la conferencia y cuando llegó el momento pudimos leer la aspiración de cambio en cada uno. Quien recibió la laptop me entregó un párrafo completo lleno de una clara enumeración de objetivos para cambiar su forma de pensar laboralmente. El de la máquina de escribir fue un poco más parco y, entre tachones o errores de tecla, escribió sobre la necesidad de un país sin corrupción. La muchacha del papel y lápiz grafito esbozó una idea de cambio personal en el que necesitaba estudiar mucho. Por último, la pareja que recibió el pedazo de tabla y el pedazo de arcilla cocida apenas pudieron escribir dos o tres palabras con el punzón y el clavo, pero en ambos soportes decía, con grafos casi paleolíticos: urge cambiar todo, cambiar o estallar.

El resumen final que sacamos entre todos esa mañana, fue que podemos sentirnos muy jóvenes o contemporáneos, pero si no tenemos el soporte social o tecnológico a mano toda idea que tengamos del futuro o del presente no pasará de ser una difícil y costosa exposición de nuestras ideas. El cambio puede costarnos un proceso doloroso a nivel social o puede ser una experiencia tan fácil y trivializada como escribir sobre el teclado de nuestro smartphone o laptop, con una rapidez tal que no nos demos cuenta del cambio operado en tan pocos años tanto en las comunicaciones como en los movimientos sociales donde impactan todas las tecnologías. Asumidos como naturales entes del cambio ya en curso, creeremos, contradiciendo a Aristóteles, que el simple moverse dentro del espacio de tiempo que vivimos es el tiempo[1] -época- o, en el mejor de los casos, afirmaremos con cierta pena lo que Lenin advertía a los revolucionarios de vanguardia: La prisa de un tonto no es velocidad.

Los soportes que se demuestran efectivos para echar a andar la época[2], han desencadenado una serie de cambios profundos en todas las esferas de las ideas: desde impulsar la sofisticación de la lengua[3]hasta el vaciamiento de realidad que ahora contemplamos a través de los smartphones y otros aparatos que en principio aparecieron como un complemento de la realidad comunicativa hasta convertirse ahora en la realidad, ya no como eufemismo virtual, es justo decirlo: el soporte que traduce la realidad. Lo virtual ha devenido en la realidad que antes creímos punto de partida para proyectarnos en el desarrollo de las posibles ideas.

Esta inversión del punto de fuga ha creado una realidad silenciosa donde el cambio efímero establece su señorío a través de innumerables aplicaciones. La identidad solo se define en lo trending y lo que aspira a una mínima estabilidad representa el vacío. De manera pasmosa se ha acelerado la conciencia de que el ser es el soporte mismo ya que todo ocurre en un paisaje interior diseñado para ser infinito en su capacidad de repetir nuevos efectos anímicos. Por supuesto, no es la primera vez en la historia de la humanidad que una invención para la colectividad se convierte en un incesante provocador de imaginarios y espiritualidades. La historia de las religiones con todo y sus nomenclaturas metafísicas lo demuestra, pero lo que sí sucede es que el tiempo de atención a cualquier idea se ha acortado al ritmo de las constantes ventanas emergentes de nuestros dispositivos. Quizá por ello la avasalladora crisis del cambio climático suene tan lejana, lenta y dispersa, jamás concentrada en un punto donde se pueda advertir su inexorabilidad destructiva y ni qué decir de los procesos políticos que se rechazan de inmediato cuando estos requieren de una profundización paso a paso.

No podemos olvidar que todo el siglo XX, con todo y sus devastadoras guerras mundiales, fue el gran forjador de una neurosis global sin precedentes, con las excepciones que se dieron en Europa por causa de la peste negra en el siglo XIV e.C. y el impacto de la invasión europea a América en el siglo XVI. Esta globalizada condición psicológica ha derivado -heredado- en el abandono de la competencia dentro de la realidad cotidiana (entiéndase: ir al trabajo, al centro universitario, al supermercado, lavar la ropa, etc.) y en la consecuencias alarmantes que dieron paso a la actual generación, una masa joven que muestra graves signos de inhibición que contrastan con la agresiva forma en que el sistema de consumo alienta al éxito, aunque sea una victoriosa vida dentro de las redes sociales o video juegos en línea, un afán que, paradójicamente, provoca una angustia tal que conduce al abandono de la competencia[4].

Las ideas que “prendan” en la generación cambiante tendrán que abordarse desde este nuevo punto de huida, más que de fuga, porque hasta la fecha, precisamente, han sido las ideas que cambiarían el siglo XX las que ignoraron el soporte humano sobre la cual se erigiría la época. Las tablas, las arcillas cocidas, las máquinas de escribir, los papeles, clavos, punzones, grafitos y laptops están siendo devueltos en fuego granado y a discreción a todas las políticas públicas que intentan erigirse como totem. Ese lenguaje hacia adentro[5] que tanto comunica a esta generación, puede ser el mayor de los silencios ante el vacío sobre el que están trabajando los Estados y movimientos sociales aferrados a una socio-lingüística ya ineficaz, que casi raya en el paleolítico.

Mientras tanto, las nuevas apps están surgiendo, el nuevo amor, los más rabiosos y silenciosos odios que van y vienen entre las redes sociales y los gamers on line.
El cambio jamás necesitó ser más 3D que en nuestra época.



[1] El movimiento solo se da en aquello que cambia, el tiempo se da en todas las cosas, y mientras el movimiento puede variar su velocidad, el tiempo no puede hacerlo, puesto que la velocidad de las cosas que cambian se mide en función del tiempo en que transcurren, pero el tiempo no puede medirse en función de sí mismo. "Es evidente, por tanto, que el tiempo no es movimiento" (Aristóteles, 1995b, p.86). La Concepción del Tiempo en Aristóteles, Jorge Vidal Arenas, Universidad de Chile.
[2] La época entendida aquí como la individualista y efímera vida cambiante que Bauman detalla en su concepto de la vida líquida.
[3] El vocabulario inglés, antiguamente limitado a unos pocos miles de palabras, se amplió hasta más de un millón con la proliferación de los libros tras la invención de la imprenta de Gutenberg. “Los límites del lenguaje se expandieron rápidamente a medida que los escritores competían por la atención de unos lectores cada vez más sofisticados”. Nicholas Carr, Superficiales ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?
[4] El inescrupuloso perseguidor del éxito no se cuida en absoluto del afecto ajeno; nada desea ni espera de los otros, sea ayuda o la menor generosidad… desde luego, aprovecha del prójimo, pero únicamente se preocupa de su buena opinión en la medida en que pueda servirle para lograr sus fines. El cariño en sí mismo carece de significados para él. Sus deseos y defensas siguen líneas rectas y definidas: poderío, prestigio, posesiones. (Karen Horney, La Personalidad Neurótica de Nuestro Tiempo)
[5] Referencia a la expresión de la poeta y novelista argentina, Andrea Zurlo, cuando al preguntársele en qué idioma escribía al vivir tantos años en Italia, ella respondió: escribo en ese español adentro que llevo siempre conmigo.

martes, 19 de septiembre de 2017

Ada Monzón domina

A unas doce horas de la entrada de María a PR, las noticias que llegan de la isla Dominica son terribles. El propio Gobernador tuvo que ser rescato de su casa destruida. A la vez, el terremoto de 7.1 que acaba de ocurrir en México sorprende por todo lo que significa que, en una misma zona hemisférica, dos eventos simultáneos pongan a prueba la verdadera reacción de nuestras sociedades.
Las imágenes son en verdad alarmantes.
Aquí, las medidas de protección por María se han intensificado en las últimas horas en toda la población y el fenómeno "'Ada Monzón" demuestra todo el giro que dio la cobertura de medios a lo que más precisa saber la población en estos momentos. Adán Monzón fue la presentadora del clima oficial de un canal local que al cerrar, la dejó en desempleo. En la pasada emergencia por el huracán Irma, decidió transmitir el desarrollo del huracán vía Live stream, desde su casa, utilizando los programas especializados de meteorología con que cuenta en su casa. Nada de sets, nada de cromas, nada de vestuarios o modelaje: Ada Monzón apenas puede usar la cámara de su skype (que desenfoca en todo momento) pero transmite con un profesionalismo total, a tal punto que su ranking superó a las presentaciones de los canales señeros. Esto la hizo pensar de inmediato sobre su posición privilegiada en las redes sociales y ya cuenta con patrocinios de marcas grandes  como AT&T, Toyota, Pan Holsum y otros peces gordos de la publicidad. Sus seis boletines diarios hace pensar en jugosos contratos, muy merecidos, por cierto, por demostrar la reinvención que es capaz de llevar a cabo un especialista inteligente.

Sus boletines son esperados con ansiedad y en verdad son los más precisos. El mundo de la necesidad tiene nueva reina en Puerto Rico.

domingo, 21 de mayo de 2017

El círculo iniciado con un e-mail


Resulta paradójico que Tom Hanks aparezca -sí, sólo aparece, no actúa, como ya nos tiene acostumbrados en sus últimas películas- en esta película distópica sobre las redes sociales. Paradójico porque en él sí que es un círculo cerrado abordar un tema sobre los usos tecnológicos de las redes. Al parecer Un holograma para el rey no le fue suficiente ¡y vaya que fue mala! para dar fin a aquello que comenzó con la noventera You've got mail (https://www.youtube.com/watch?v=6vngB182CBQ), una comedia romántica que utilizaba el novedoso -y en ese momento incipiente cultura comunicacional de masas- correo electrónico como hilo para construir el romance. Y claro, aún no existían los wikileaks que le quitaran inocencia y diversión aquellos mensajes aún prístinos. 

Tom necesitaba ir por otra, pero ya en un plan de desencanto y de temor ante las oscuras posibilidades y realidades de la red social, lo que nos pone en un perfecto ejemplo de cómo stockearle el perfil a un famoso desde sus inicios. Y es que Tom nos puede servir para darnos cuenta del poco tiempo que pasó para que aquello que nos trajo el e-mail en facilidades y dinamización de las pláticas, trasiego de archivos, etc., se convirtiera ahora en lo que es: un monstruo lascivo con más de dos mil millones de ojos escrutadores e insaciables, un arma para chantajear, desprestigiar o elevar a figura pública a miles de estrellas anónimas, virtud pública fulgurante y frágil, tan frágil que el más leve bloqueo desmorona.

Al salir del cine casi he creído que se me estaban dando un mandato urgente de cerrar de inmediato mi perfil en Facebook. La angustia posmoderna llegó a mí. Me decía: ¿qué más mostrarás más allá de la poesía a tientas y precarias fotografías? ¿La foto de cuatro años con los espaguetti embarrando mi cara o la foto semidesnudo donde mido la disminución de mi barriga cervecera?¿Cuánto más de tiempo estás dispuesto a ofrecerle a tu facebook? El caso es que la película te pone en una posición de ver lo que ya pasa como si esto fuera ciencia ficción y no los suicidios que ya se vienen transmitiendo en vivo junto a gente que en la agonía de un accidente o intervención quirúrgica prefiere mandar en Live cam sus últimas palabras... y saludos a todos los que me siguen. 

Casi uno llega a creer en que no está pasando nada de esto y entonces revisás las noticias y te encontrás con las imágenes del ruso linchado en Cancún (https://actualidad.rt.com/actualidad/239032-linchamiento-mexicano-lordnazi-ruso-sacudir-pais) luego de un viral que activó el ultra nacionalismo y el pundonor, que ya a estas alturas en México tiene la furia de una incursión de carteles. Entonces sí que funciona pedir por las redes que se ubique a alguien (el Search souls de la película), algo parecido a un pokemon de carne y hueso al que hay que aniquilar; y no es una distopía, y no es una visionaria inspiración para un guión donde un pobre muchacho que no tiene perfil es acosado por una turba de followers que lo ubican y acosan de tal forma que termina, en su intento de huida, cayendo con su carro desde un puente.

Así como ese muchacho aparece este ruso de Cancún, con todo que no es para nada tímido ni leñador sino que enfermo de esquizofrenia y del racismo viral  y explosivo que cunde en Europa siempre. Mal ubicado su racismo en un enjambre de avispas del todo conectadas -pienso-, mal día -uno más-, para las redes sociales, confirmo, y no sé si ya estoy formando parte de un guión para una próxima de Tom o es que yo mismo lo estoy escribiendo.

F.E.

lunes, 23 de enero de 2017

Martin Hilbert: el desarrollo de la supra conciencia informativa

Una de las entrevistas más significativas que he encontrado luego de leer Superficiales, de Nicholas Carr. La creación y existencia del BigData y su decisiva influencia sobre la realidad, desde las redes sociales hasta la proto-conciencia universal que se viene o ya, para horror de muchos, subsiste entre nosotros.

Lo conocen en la academia de las TICs por haber creado el primer estudio que estimó cuánta información hay en el mundo, cifras que acá comenta en un castellano aliñado con modismos chilenos, tecnicismos gringos y erres alemanas. Martin Hilbert (39), Doctor en Ciencias Sociales y PhD en Comunicación, es alemán, pero vivió largos años en Chile como funcionario de la Cepal. Hoy trabaja en la Universidad de California, es el asesor tecnológico de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y vive a cuarenta minutos de Silicon Valley, donde un futuro inevitable toma forma. En esta entrevista, no apta para amantes de la vida retirada, explica cómo el Big Data permite a la información interpretarse a sí misma y adelantarse a nuestras intenciones, cuánto saben las grandes empresas de nosotros, y lo que más le preocupa: lo fácil que está siendo convertir la democracia en una dictadura de la información, haciendo de cada ciudadano una burbuja distinta. También habla sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial llegue a generar una conciencia superior. Cree que eso va a ocurrir, pero no hay que tener miedo: “No va a ser Terminator contra nosotros”.

¿Cuánta información hay en el mundo?
–La última vez que actualicé este estudio, hace dos años, había 5 zetabytes. Un ZB es un 1 con 21 ceros, lo cual no te dirá mucho. Pero si tú pones esta información en libros, convirtiendo las imágenes y todo eso a su equivalente en letras, podrías hacer 4500 pilas de libros que lleguen hasta el sol. O sea, hay mucha información.
¿Y a qué ritmo está creciendo?
–A un ritmo exponencial. Se duplica cada dos años y medio. Entonces, ahora probablemente son 10 ZB.
O sea, ocho mil pilas de libros que llegan al sol.
–Ocho o nueve mil pilas, sí. Piensa en esto: desde el 2014 hasta hoy, creamos tanta información como desde la prehistoria hasta el 2014. Y lo más impresionante, para mí, es que la información digital va a superar en cantidad a toda la información biológica que existe en el planeta. La vida es procesamiento de información, ¿no? Toma del ambiente moléculas normalmente muertas, toma fotones del sol, y los convierte en estructuras complejas de información con un código base que es el ADN. Y ya existe más información digital que código genético humano. Aun contando cada copia de ADN en las trillones de células de cada persona en el mundo, en la humanidad hay como 1 ZB de información. Y durante este siglo, la información digital va a superar a toda la información genética que existe en la biósfera. Todo lo cual lleva a muchas preguntas sobre el futuro de la humanidad, ¿no?
Parece que la pregunta existencial más importante va a ser cómo interpretamos tantos datos.
–Y la respuesta es que la única manera de interpretarlos es con máquinas también. Este procesador [apunta a su cerebro] no aguanta eso, sabe hacer otras cosas. Ahora, lo bueno es que la información crece muy rápido, pero nuestro poder de computación crece tres veces más rápido. Se duplica en menos de un año. Porque la tecnología siempre es mejor pero también porque tenemos muchas más máquinas, ¿no? Tú mismo tienes ahora un celular, un computador, etc., que interpretan muchos datos por ti. Y ahí viene toda la cuestión de la inteligencia artificial [en adelante, IA] y el Deep Learning, que ahora es lo más importante.
¿Qué es el Deep Learning?
–Es la manera como se hace la IA hoy en día. Son redes neuronales que funcionan de manera muy similar al cerebro, con muchas jerarquías. Todo esto que hacen Apple y Google y todas las Siri en el teléfono, todo usa Deep Learning. Es una IA súper poderosa que descubrimos hace cinco años y ya todo el mundo la usa, porque es muy superior a todo lo que habíamos encontrado.
Y la otra pregunta existencial, ¿qué tan espiados estamos?
–Nooo, ¡súper espiados! Todo está espiado. Y es muy interesante, porque después de Edward Snowden la gente dijo: “¡Qué es esto, pueden ver mis fotos desnudo! Ya, bueno, qué tanto”. Nadie se fue a protestar a la calle, la cosa siguió tal cual. La NSA confesó que hizo un par de cosas demasiado ilegales y bueno, esas cosas se arreglaron. Pero las otras no, y cada vez te van a espiar más. Yo no digo que esto sea bueno o malo, pero la gente tiene que saber. Y si la gente sabe que está espiada y no le importa, está perfecto. Ahora, la pregunta delicada es qué pasa si esos datos llegan a las manos de alguien que pueda abusar de ellos. En Silicon Valley no están muy contentos con que sus herramientas ahora las pueda usar Donald Trump. Están muy decepcionados, la verdad.
¿Qué cosas de nosotros se pueden saber de un momento a otro?
–De partida, dónde estás y dónde has estado. Si tienes Gmail en tu celular con wifi, puedes ver en Google Maps un mapa mundial que muestra dónde estuviste cada día, a cada hora, durante los últimos dos o tres años (ver www.google.com/maps/timeline). Es una información que tú les permites coleccionar al aceptar los términos de licencia cuando instalas la aplicación.
Lo que uno nunca lee.
–Exactamente. Y en muchos casos tú puedes optar que no lo hagan, pero nadie se fija. Ahora, lo interesante es que con estos datos de movilidad se pueden hacer estudios. Y ya sabemos, por ejemplo, que se puede predecir con casi un 90% de probabilidad dónde vas a estar tú en cada momento de cada día del año que viene. Imagínate lo que vale esa información para una empresa que hace marketing, por ejemplo.
Cuentas que en África el celular hizo lo que nunca pudo hacer el certificado de nacimiento. La huella de que una persona existe es su teléfono.
–Claro, es súper poderoso. Es tu verdadera huella digital. Y África es el caso extremo, pero piensa en América Latina, donde hay tanto orgullo por los censos. El censo de Chile ahora fue un desastre y era una tragedia, ¿no? Pero con los datos de tu celular, si uso solamente lo que se llama metadata, o sea sin escuchar tus conversaciones ni saber con quién hablas, sino sólo con qué frecuencia y con qué duración usas tu celular, con eso yo puedo hacer ingeniería reversa y reproducir el 85% de tus resultados de un censo: si eres hombre o mujer, cuál es tu rango de ingresos, si tienes niños, si estás casado, tu origen étnico…
¿Sólo conociendo la frecuencia y duración con que uso mi celular?
–Sí. El censo que hacen cada 10 años, que es tan costoso y tan importante, lo puedo reconstruir en un 85% con esos dos datos. De eso se trata el Big Data: tenemos tantos datos y tanta capacidad de procesarlos, de identificar correlaciones, que podemos hacer a la sociedad muy predecible. Y cuando puedes predecir, puedes programar.
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viernes, 7 de octubre de 2016

F-16 Thunderbird en Puerto Rico - Fotos Fabricio Estrada

Me toca ahora detener a los famosos F-16 Thunderbird. Ya lo hice con las palomas y los gavilanes que cruzan por este lado de Santurce. Esta vez fueron mis primeros cazas cuarta generación jamás vistos, y el asombro pasa por encontrarme de pronto presenciando las evoluciones de la famosa escuadrilla acrobática que mañana sábado tendrá exhibición oficial aquí en Puerto Rico.
En Honduras, los F-5E y F-5F (caza de tercera generación adquiridos en número de doce en 1988), acostumbran a pasar -tenebrosos- cada crisis política o golpe de Estado. Se les mira, cada 15 de septiembre, hacer tirabuzones y pases rasantes sobre la sufrida capital y, desde el estadio lleno, se les aplaude con entendible asombro por esas máquinas que Leonardo da Vinci tuvo que haber soñado.

Aquí están las fotografías que logré sacarles.















Para saber más sobre los F-16 Falcon y los F5E hondureños, entre aquí: