jueves, 2 de diciembre de 2021

Episodio 65, Resultados y prospectiva elecciones Honduras 2021


 Junto a Iris Alejandra Maldonado (poeta puertorriqueña), le damos un abordaje a los posibles escenarios de las elecciones que ha ganado arrolladoramente Xiomara Castro y Libertad y Refundación-Unidad. El desmontaje de uno de los pilares de la dictadura (el sentido común) y lo que se ha ganado en humanidad en la mayor decisión popular dentro de la historia hondureña.


https://drive.google.com/file/d/1_GVFMH6oyMSioyr0TFqoPmVCkQ5cBapD/view?usp=sharing

sábado, 27 de noviembre de 2021

Gustavo Campos defraudado por la academia

La academia hondureña de la lengua, intoxicada de polillas o con la idea de ese civismo que hace de los poetas bustos clásicos decimonónicos, decidió que Gustavo Campos no debería mostrarse en su homenaje con su camiseta de Pink Floyd. 

Nada de espíritus rocambolescos, no, nada de no rimar con los salones de la ortodoxia más fúnebre, no, nada de ir por allí dando malos ejemplos desde el más allá.



 Un borrón de photoshop es un borrón de la esencia de un poeta en su elección vital. Creo que con Tavo nos admirábamos mutuamente las camisetas de rock con que nos encontrábamos como espejos, así que además de la admiración que le tenía por sus textos estaba también los de su buen gusto musical. Que se queden con la imagen de las levitas y las guirnaldas entonces. Pírrico homenaje con el que colaboré de buena fe pasándoles la foto, pero al final ha resultado esto. Esa noche, además, nos bebimos bien nuestras veinticuatro cervezas. Salud, Tavo!! Qué conste!

viernes, 26 de noviembre de 2021

Episodio 64, Las elecciones 2021 de Honduras contadas para extranjerxs

 

¿Cómo contarle a lxs extranjerxs el proceso electoral hondureño de este domingo 28 de noviembre? Aquí les comparto un abordaje al contexto que se presenta para esta crucial elección en Honduras.

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sábado, 20 de noviembre de 2021

Episodio 63, Clodia: la primera mujer libre de Roma, un microensayo de Isabel Barceló Chico


 Catulo fue tan despechado como poeta, y Clodia-Lesbia sufrió sus arrebatos líricos. Aquí, un montaje que he realizado a la aguda mirada de la escritora española Isabel Barceló Chico a uno de los cimientos patriarcales de la poética occidental.

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lunes, 15 de noviembre de 2021

Blake muere en París a causa de un paparazzo, prólogo de Alex Maldonado Lizardi, Puerto Rico

 

PRÓLOGO

Fabricio Estrada: las imágenes se toman desde el suelo



 

 

I am never finished answering to the dead.

-Li-Young Lee

 

 


De acuerdo al informe de la «Comisión de la Verdad y Reconciliación» sobre «el caso Uchuraccay»1 en el Perú, los comuneros que acorralaron a los periodistas la tarde del   26 de enero de 1983, «portaban sus propios instrumentos de trabajo como armas de defensa: palos, hachas, piedras   y lazos.» Por aquellos días los miembros del PCP Sendero Luminoso izaban banderas rojas sobre los cerros húmedos de Ayacucho, a 4,000 metros sobre el nivel del mar. Era seguro el miedo de los campesinos debajo de las chompas   y  las  casacas;  encima  de  sus  alpargatas  telúricas,  como

1 http://www.cverdad.org.pe/pagina01.php


 

certero el miedo entre los ocho periodistas, quienes, según el informe, «asustados no podían hablar y no pudieron entablar diálogo con los campesinos.» (134) Y entre la consternación de todos, sus instrumentos de oficio: los picos y las hachas; las grabadoras y las cámaras. Incapaz   el diálogo, uno de los líderes comunitarios decidió la muerte de los periodistas, persuadido de haber apresado    a senderistas.

Cuarenta campesinos participaron de la matanza. Willy Retto, fotoperiodista en el grupo,  alcanzó  ocho  escenas  en su cámara fotográfica antes de caer apelmazado entre las rocas andinas y el musgo. «La primera imagen es una estampa rural», destaca el novelista, Santiago Roncagliolo en un recuento de la serie de retratos2. La segunda imagen encuadra a «campesinos andando por unas pacíficas laderas serranas. El cielo es gris, el campo verde». A continuación, la cámara parece deslizarse. Las fotos adoptan la inclinación y el esmalte de las cosas que parecen hundirse en un aguacero. Las espaldas de sus compañeros vistas a la 2 Roncagliolo, Santiago. «Incitar al genocidio». La cuarta espada: La historia de Abimael Guzmán y Sendero Luminoso, Buenos Aires: Debate, 2007.


 

altura de la cadera: «Las imágenes ahora se toman desde el suelo. Alguien está arrodillado. Hay un muro de rocas. La última foto es poco más que un borrón.» (98) Sus muertes demoraron treinta minutos y ocho fotos.

¿Qué ve alguien cuando mira el retrato de un muerto?

¿Para qué alguien los busca y les regala estrofas? ¿Qué es observar la muerte, lo que muere, lo que sufre? ¿Cuál es el juicio que propina la muerte en un retrato, en un grabado, en un poema? La selección de poemas en Blake muere en París a causa de un paparazzo: Antología personal (2004-2017) del hondureño Fabricio Estrada cursa retratos osados que figuran la muerte, el desastre, la desgracia entre las formas del mundo. Hurga lo que ocupa a la muerte detrás de un lente. Busca entre sus versos, «las imágenes (que) ahora  se toman desde el suelo» para comprender a quién envía   la muerte retratos como estos de Willy Retto, arrodillado entre los setos de yerba y los balidos de las ovejas.

La poética de Estrada indaga sobre el alcance las oportunidades que tenemos para considerar el dolor humano en una fotografía. De este esfuerzo resulta una


 

poesía que hace ver los retratos lentos y cansados de los muertos en un camión, de familiares presos, de las alcancías de balas detrás de las hidroeléctricas en Honduras. Son fotografías como las  de  «un  pobre  hombre    muerto a tiros mientras comía una naranja» («Correo para un amigo») que urgen a una reflexión sobre lo que hay que hacer ver de la miseria entre «los panaderos que trituran vidrios junto al pan y los niños con hambre» («6»). ¿Quién debe ver la desdicha de otros en un retrato y qué nos asegura, que la simpatía, que la compasión es suficiente? La compasión es de economía precaria, interpela Susan Sontag3. Requiere el oficio de una figura o envilece. Solicita ser representada, «apropiándose de materiales del mundo cotidiano y dotándolos de una estética que muestre un territorio escindido por los padecimientos.»4 Sin embargo,

3 “Compassion is an unsatable emotion. It needs to be translated into action, or it withers. The question is what to do with the feelings that  have been aroused, the knowledge that has been  communicated.  […]  And it is not necessarily better to be moved. Sentimentality, notoriously, is compatible with a taste for brutality and worse.” Sontag, Susan. Regarding the Pain of Others, New York: Picador, 2003. (101-102)

 

4 Pilar Vila, María. «Voces del desencanto y la violencia en la narrativa


 

es difícil dirigir la pedagogía del dolor en una foto. Todo aprendizaje que parte del dolor es contingente. ¿Quién, entonces, busca esos retratos y les obsequia estrofas? Alguien debe temblar; albergar algún temor que sufrague nuestras deudas comunes.


La presente colección de Fabricio Estrada participa de esa tentativa. Su voz poética registra lo que la historia aplaza, discerniendo que: Si no lloraste no viviste, /y había tanto por qué llorar. Todo muro caía en pedazos, / los grafitis, los videos de las fugas,/el cambio de guardia en Check Point Charlie. («89 punto 2») Así, figura en sus líneas el arrojo  de hacer tangibles los trámites de los muertos, de hacer inteligibles sus cuerpos. «Es extraña la muerte», dice la voz

latinoamericana». Basile, Teresa, coord. (2015). Literatura y violencia en  la narrativa latinoamericana reciente [en línea]. La Plata [AR]: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP- CONICET). Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria. (Colectivo crítico ; 2)(129)En Memoria Académica.

Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.378/ pm.378.pdfdel


 

poética, «es como aguantar la respiración/es como tomarse una foto/ posarla y repetirla y nunca salir bien.» («Es igual a sí misma cuando la vemos en los álbumes»).

Y es que debe ser así, que no haya respuesta acabada ante nuestros muertos, que cada uno de sus asaltos a la vida sea indivisible e irrepetible. Que todo lo que crezca disponga del viento «como lo hace la hierba, sin nostalgias, en medio de toda ruina.» («89 punto 2») Después de todo, nada afirma el tiempo como los muertos que imaginamos juntos, esos que «se desparraman como náufragos/  sometidos  por las olas …» esos que «nacieron para serlo» y que justo por eso «se les observa con reverencial espanto» (Ouija).

 

Alex Maldonado Lizardi Toa Baja, Puerto Rico

jueves, 4 de noviembre de 2021

Episodio 62, Rafael Murillo Selva conversando desde Puerto Rico sobre la realidad social hondureña


 El podcast se viste de gala con la entrevista en casa del maese dramaturgo hondureño Rafael Murillo Selva, quien desde la bella Puerto Rico, donde pasa unos días de visita, reflexiona sobre el crucial proceso electoral que se dará este 28 de noviembre en Honduras. Escuche a unos de los pensadores vivos más importantes de Honduras advirtiendo sobre las provocaciones que ya están en juego por parte de la dictadura y, sobretodo, orientándonos con las luces que el mismo pueblo hondureño guarda para estos moementos desde su aprendizaje histórico.

https://drive.google.com/file/d/1-GQG8lf_J_X2rR6gALhVq081q732WGOy/view?usp=sharing

lunes, 25 de octubre de 2021

Dune, de Villeneuve: la inmersión al sistema límbico

 


Para hablar de Dune, en la versión cinematográfica de Dennis Villeneuve, debemos hablar de amplitud, en dos sentidos yuxtapuestos: en la amplitud de su banda musical y en la amplitud de sus planos. Ambos, ya en plena frecuencia, le dan toda su capacidad de inmersión. Porque lo que provoca esa simbiosis entre banda sonora y planos monumentales es la épica visual que dio origen al cine. Hablamos entonces que Dune 2021 privilegia la épica visual y deja que el texto narrativo quede como recurso individual para los cinéfilos y lectores que ya conocen de sobra la saga espacial del siglo 102, fecha en que sucede este relato (año galáctico 10,191) de Frank Herbert.

Villeneuve le cede a la monumentalidad la capacidad de transmitirnos lejanía, tanto como nos afecta entrar a una inmensa catedral gótica o a un cañón. La sensación de pequeñez ante los planos elegidos crea la intemporalidad, y eso le brinda al director la oportunidad de darnos una historia que ya conocemos, pero que nos obliga a imaginarnos una época que, en conjunto, es inaprensible.  El efecto psicológico entonces es sobrecogedor, y la energía desatada por la banda sonora de Hans Zimmer es la acumulación que precede a la revelación, la energía espiritual o catársis que está a punto de desatarse en Paul Atreides.

En ciertos tramos de la película, en especial durante la escena del Duke Leto Atreides paralizado en la enorme mesa donde come, sádicamente, el Barón Vladimir Harkonnen, creí ver una composición del pintor neoclásico francés Jacques-Louis David, versión en el hiperespacio de un Marat sin respuestas (“¿es suficiente que yo sea muy desafortunado para tener derecho a tu benevolencia?”). Luego, ante la música, cuando lograba romper su hipnosis, recordé el estremecimiento del Prometeo, de Ridley Scott, y así, ubiqué la película en una serie de búsquedas que ya nos vienen dando grandes revelaciones a través de Christopher Nolan.

Una vez nos desligamos del portento técnico nos llega la tesis de Frank Herbert: es imposible detener la llegada de nuevas teologías en la medida que la expansión humana transforme el espíritu. Y aún así, la religión de capital se mantendrá intacta. Las mismas especias que empujaron a Cristóbal Colón y a Vasco do Gama serán tan explotadas como el unobtainium, el mineral del planeta Pandora, en Avatar.

Recomiendo esta inmersión a una película absolutamente ajena a las presiones de las series (dura 3 horas, no 45 ni 30 minutos, recuerden), preparen su sistema límbico y permítase recordar todos los estímulos que la banda sonora de Dark o The Witch provocaron en usted. Y claro. Repase la pintura neoclásica. Y de nuevo a Villeneuve.

F.E.

domingo, 24 de octubre de 2021

Episodio 61, El múltiple espejo de la otredad


 

En este episodio abordo, en breves fragmentos, la forma descriptiva que hicieron de su choque con otra realidad tres precursores de la antropología y de la etnografía, esforzándome en mostrar el cómo su identidad cultural de procedencia marcó el entendimiento y el mundo referencial de la cultura con que se encontraron, revelando que su abordaje fue más una metódica comparación con su propia cultura -casi fixista en una narrativa cercana al ventriloquismo colonial- que una fascinación por los valores nuevos encontrados. Para ello, traeré a colación a Heródoto, en su libro Historia, a Cristóbal Colón y su Diario de A Bordo, y a la extensa relación de Álvar Núñez cabeza de Vaca en Naufragios.




https://drive.google.com/file/d/11MOBgCr3RylqhU0TCD3qN8w5agUv3tSk/view?usp=sharing

jueves, 14 de octubre de 2021

Episodio 60, Pólvora serás

 

Desde el fondo del papel periódico que lía la pólvora de los petardos se nos revela el inquietante surgimiento de un sicario. Les comparto "Pólvora serás", uno relato incluido en mi libro "La Era Pre Schumann" y le damos inicio a la temporada 3 de su podcast. Al respecto, el maestro y artista conceptual hondureño, Medardo Cardona, opina:



https://drive.google.com/file/d/1e4639JyUIdSwn9yGx814TICCVRocBZNO/view?usp=sharing

jueves, 7 de octubre de 2021

Episodio 59, Un arriesgado ensayo corrido sobre Camelia la texana

 


Vamos a darle una lectura de fondo a Camelia la texana, acompañémola con buena música y cheke, habremos vuelto a la carretera con otro paisaje en los ojos, con otra conciencia acerca de la violencia contra la mujer.

https://drive.google.com/file/d/1xSSOH18xMtogTybMq8plsThSfPWWKhWT/view?usp=sharing

domingo, 3 de octubre de 2021

Las Crónicas del Capitán Snorkel, 19 - Fabricio Estrada

 

Foto: Fabricio Estrada

Denle paso a un rompehielos

 

Por regla general,

son pocos los que existen y a quienes busco los invento.

Es así como atiborro los bares con amigos inéditos

le doy una oportunidad

a esos negocios siempre solos y en quiebra donde se amanece con puñales

y el canto es un corrido anunciando muerte.

Vuelvo a abrir la boca para esfumar todos los nombres

vuelvo a ir de frente como un rompehielos que organiza el mar

a babor y estribor

para que me sigan las sombras y hacer aparecer ante mis ojos

trozos de invierno

témpanos confundidos en el abrazo de las noches.

Por eso lo necio de palpar la pátina de las paredes

como un ciego precoz o un niño aberrado que

con pinceles ajusta la piel

sega

sega pasión por los colores más íntimos de la carne.

 

viernes, 1 de octubre de 2021

Episodio 58, Los tristes desnudos


 A 529 años de la llegada de Colón en la invasión a América, isabel díaz ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, afirma que "el indigenismo es el nuevo comunismo que pretende borrar la historia de España". Con los testimonios del historiador inglés Henry Kamen, Fray Ramón Pané y Fray Bartolomé de las Casas -sus propios connacionales, testigos de lo que ocurrió-, reflexiono aquí sobre su desatino y alevosía.

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lunes, 27 de septiembre de 2021

Jorge L. Legrá - Cuba

 

"Créeme, nada puede escapar de lo humano, nadie palpa su crueldad"', nos dice el poeta cubano Jorge Legrá, como si hubiéramos sorprendido a Saturno devorando a sus hijos en un callejón, y que al percatarse de que estamos ahí, presenciando el horror, el mismo Saturno nos lo dijera sin dejar de acometer su atroz tarea. La poesía puede ser este espectáculo, y creo que la mayoría de veces lo es, porque lo que muere a través de las pantallas y las múltiples pruebas de nuestra humanidad avasallada por el poder, es la poesía, precisamente. ¿Cómo seguir escribiendo sin entender que lo que hacemos es ir describiendo la pérdida de todos lo puntos donde se sostenía la fe en los otros? Alguien debe sentir, alguien debe somatizarlo todo, y sin embargo, la poesía de Jorge Legrá no se consume en semejante fuego, sino que alcanza su firmeza en el detalle de los mosntruosos golpes. "Es lo excesivo, dice el profeta, la demasiada razón que huye de la violencia para volverla perfecta."

Huir de lo humano.


Eso es lo humano, tan insistente que nos destroza.

Algo se descompone con cada movimiento de la razón, se mueve ronco y macizo entre los niños que la maestra moviliza. Niños de tercer grado, con saliva estricta, amaestrada, resbaladiza y espesa sobre el rostro del testigo de Jehová que no saludó la bandera. A alguien siempre se le ocurre un trancazo, un puño que atravesó su ojo, que intentaba reducir los muros insoportables de su fe[1]. Eso es lo humano, la consigna domesticadora, la barra que no me deja mover, que tampoco me quiere detenido.

Continua siendo otra la voz que razona el país, empuja y remueve la barra para que memorice su lucidez.

No me deja mover[2].

Sobra el tiempo para orinar sin que pase nada. Salta el chorro, revienta como un estallido social, surca el aire, cae, construye espumas sobre un palmo de tierra, fétidas burbujas que revientan y extienden el tufo contra la paz asustadiza que no quiero, que entrego sin que pase nada.

Créeme, nada puede escapar de lo humano, nadie palpa su crueldad.


 

¿Viste a esos niños, los golpes contra el otro sin defenderse? ¿Quién eres para pensar algo mejor? Golpes. Pensar perfecciona la violencia. Golpes. El otro entrega la merienda. Golpes. La obediencia irrita. La razón irrita también.

¿Quién eres?[3] Toda palabra debería prohibirse, la saliva salpicante siempre adensa algún mal que se perpetua luego litúrgico y sagrado[4]. Golpes.

¿No lo ven? No queda tiempo para huir del aura maldita de lo humano, el razonamiento persistente que lo infecta todo.

Golpes.


 

La tragedia sigue siendo la propia vida[5], respirar bajo los escombros y escupir pegotes de tierra untados en sangre cuando cesó ya el bombardeo.

Estoy por pararme sobre el polvo quemado, mirar el micrófono desde abajo y repetir que lo más importante es el miedo, que solo el miedo nos purifica de pensar[6], que ninguna otra torre será levantada mientras haya un avión contra los sesos de esta raza, mientras salten en trocitos, desperdigados, sesos humeantes, hechos cenizas hacia los arenales  Dios.

Estoy con el animal contra el suelo, su íntimo dolor es persuasivo, pero su carne es más importante que el pánico, y por lo tanto, el dolor no repercute. La tragedia cesa para el animal, lanza un último mugido, la última patada a la película sucia de la realidad,  cesa su vida y por tanto su tragedia, pero entonces vuelve animal, aparece en cada bocanada de aire en que me afirmo, viene con alguna otra idea despalmada, tantea mi cuello, localiza la yugular, y silba un tango, un ritmo pegajoso de furias interoceánicas, lucidísimas bombas  que amenazan con caer.

Solo eso nos purifica[7], el pensamiento guarda una ojiva irresistible, solo eso, nunca estaremos a salvo.


 

Contra ti quiero llevarte[8], abrirte los hijos, destriparlos para que te reconozcas débil en lo que resulta tu fuerza. Aunque soy el asesino, también soy tu carne.

Toca esta tela, es un pedazo de mi padre, la he masticado con rabia hasta llegarlo a entender[9]. No digas el sabor de su carne, yo mismo vi sus franjas caer sobre el paño, sentí el sabor áspero, ondulante, de tribuna en tribuna[10]. Estoy declarando un exterminio que me sature de existencia, provocando emigraciones masivas hacia el punto original. Postulo un sitio limpio en la historia, sin verdades perversas ni cronistas militantes, algo radicalmente despojado de esos ojos de isla que lo trastornan todo con agudeza.

Eso, contra ti quiero llevarte, saltar la piedra, arrancarle el nombre.


 

Y en tanto desastre humanitario ¿cuál culpa concierne a los libros?[11]

Cada verbo tejido, sílaba por sílaba, va fraguando la parcela pública y civil. El fuego crepita en sus junturas para que no se disgregue de su mal. Cada frase encajada  en las volutas del cerebro a tirones arrastra el mondongo cognitivo, para introducirlo, por ejemplo, en la hoguera donde un cordero manso se calcina, un claro desperdicio entre aquellos hombres que lo acorralan, que se toman fotos, curiosean y sonríen. Pudo ser un negro, un judío, predicador, mercenario, un comunista.

Palabras palabras palabras iguales a la curva de tu rodilla que presiona y aplasta tu propio cuello, se clava buscando tu silencio, que sientas el placer. No puedo respirar. Y tu humanidad debe sonreír. No puedo respirar.[12]

Un libro también fue la sangre de un niño, la piel de una criatura recién nacida sobre la que se escribía con cierto lujo. Cuerpos habitados por las palabras, pensamientos tatuados en la piel.[13]

Hay libros tolerantes frente al hedor de la carne carbonizada, y libros que golpean el fuego, que arden sin salvación, arden[14] . Cuál es la culpa que les pertenece.

Un libro no puede justificar alguna cosa, continua siendo una caja mal claveteada donde aún guardas confiadamente tu humanidad. No puedo respirar. No.

Entre aquel que enciende el fuego y aquel que lo golpea solo existe una cabrona razón, un insoportable deseo de pensar.

Cuál es la culpa, el libro. Respirar no, ya no puedo.


 

Dios les perdona. Arremeten con insistencia, persuasivos y seductores hasta borrar al hombre mismo del cuerpo[15]. Dios les perdona

hasta la sangre.

La deuda moral se hincha desordenadamente, quieren curar la infección, hacer un piquete por donde salga el líquido viscoso, apretar, soportar el dolor y apretar hasta que salga toda la infección.  Eso quieren, pero se precipitan, corren a colocar una cruz de ceniza, el trozo de carne en el mismo centro, y la ceniza despliega su arquitectura, una lógica pública, un megáfono para amplificar la peste hasta cubrir el hueco del cielo. Crece la deuda a punto de reventar, y algún profeta tiene que aparecer, volcar la prensa y las redes, subir a la piedra, gritarles.

El grito reproduce los golpes de un padre, el cinturón doblado en su mano derecha, la intensidad soñadora contra las piernas del hijo, nalgas, espalda, intensidad fecunda por el impulso distante y exagerado de ese grito capaz de ablandarlos hasta ceder sus almas.

Blasfemias de una era, ¿quién las consagró? Blasfemias. ¿Cómo nadie pudo ver en esa lucidez un bulto de escombro apenas notable en la inmensidad del cintarazo? Dios les perdona.

Es lo excesivo, dice el profeta, la demasiada razón que huye de la violencia para volverla perfecta.

El profeta abre los ojos. Nada ha pasado. Más bien continúan, a palos duros, que no quede nada del hombre en el hombre mismo. El profeta vino para juzgarlos, pero Dios les perdona.

Se repiten. Aunque nunca parezcan los mismos siempre son la misma amenaza.

La palabra me toma, me desenvaina sobre un par de libros, empuja a desencajarles un saber. Cada argumento llega, su buldócer sostiene el timón, llega, contra las míseras casas levantadas en un terreno que es de todos, terreno que no es de nadie.

No soporto el sitio si es ya conocido. Trabajamos por hacer ajustes en la enfermedad, no nos interesa desplazarla[16].

Se repiten, tanta voluntad de mejoramiento nos vuelve cada vez peores. Se repiten, el buldócer va sin freno. Lo común es su mensaje de perdición.

 



[1] Siempre tras el muro la visión se obliga a completarse, Paul Celan lo tuvo claro en aquella habitación donde escribió este verso: Conozco la más vespertina de todas las casas: allí/ un ojo mucho más profundo que el tuyo espera ansioso.

[2]La conciencia es eso, una viga de hierro hundida en la/ sangre que se fortalece.  “Un Cadáver Ideal”, Editorial Oriente, 2017, pp68

[3] ¡Ah!, el mundo; desde mi primera infancia ha asustado a mi espíritu y le ha hecho replegarse en sí mismo. (Carta de Holderlin a Neuffer)

[4]  El animal sanguinolento sobre el altar fue la prótesis que simuló alguna vez nuestra perfección. R. M, Rilke ve confirmada su tesis: “lo bello es solo el inicio de lo terrible.”

[5] Más claro lo expresa Robert Creeley, Si en la muerte estoy muerto,/entonces en vida también/muero, muero…

 

[6] Tengo miedo de arrancar la máscara porque tengo miedo de ver mi verdadero rostro,
que imagino atroz. Ahí puede estar la lepra o el mal o algo más terrible que cualquier imaginación mía.
(J.L.Borges)

[7] Tan tentadora la pureza que incluso Raúl Zurita se vio dominado por su impulso y escribió: Cuando llego a soñar siento como un bien; siento/como si me hubiera ido de esta mugre de/ ratoneras y respirara purito, puro.

[8]¡Ah, qué grande es librarse de los estorbos del mundo y de la opinión pública! (Willian Hazlit)

[9]A algunos asusta esta nota del diario de Gombrowich : …vuestra patria soy vosotros mismos.

[10] Es la postura fértil que admiro en el cronista de indias Gonzalo Fernádez de Oviedo: No escribo de autoridad de algún historiador o poeta, sino como testigo de vista. O la tan citada actitud de los cristianos de Berea (ver Santa Biblia, Libro de Hechos, capitulo 17)

[11]Irene Vallejo cuenta acerca del adolescente Alejandro Magno quien dormía con la obra de Homero junto a una daga bajo la almohada.

 

[12]Me estoy asfixiando, quítame esta bolsa de encima... soy claustrofóbico». Fueron las últimas palabras de Jamal Khashoggi, , columnista de opinión saudí en The Washington Post. Torturado en el consulado de arabia saudita, turquia, su agonía duró 7 minutos. “No puedo respirar”, gritó el afrodescendiente George Floyd, bajo la rodilla de un policía sobre su cuello, gritó hasta que llegó al paro cardiorespiratorio.

 

[13] Lo dice Irene Vallejo en El Infinito en un  Junco

[14]Jorge Mañach lamentó la decisión de cierta administración política que arrojó su valiosa Biblioteca al vertedero.

 

[15] Amar al hombre como así mismo, según la prescripción de Cristo, es imposible. ¿Estamos condenados por la ley del individuo en la tierra?(Carta de S. Dalí a P. Picasso)

[16] Pocos concurren a los nacimientos, son más lo que acuden a la muerte. Así es en lo biológico y así en las cosas del espíritu.

Jorge L. Legrá

(Baracoa, Cuba, 1970) Licenciado en Educación Artística en 1996 y egresado del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso” en 2004. Desde 2001 es miembro del Grupo Literario Café Bonaparte y desde 2015, de la Sociedad Cultural José Martí. 

Obras suyas aparecen en el suplemento cultural  “El caimán barbudo”, 2004, 2013. Tiene además varios poemas publicados en la revista SIC, Revista literaria y cultural # 27, 2005, y en revista Del Caribe No 56, 2012. Poemas suyos han aparecido en las antologías poéticas: “Aduanas de aire”, 2003, ediciones Santiago“, La Patria de la Luz”, 2003 Ediciones Santiago. La Poesía Contemporánea en Santiago de Cuba.¨ Ediciones. República Dominicana, 2007. Como narrador ha sido antologado en “Estaciones de la Naranja”, “Dibujar el mundo” Selección de cuentos del grupo de narrativa “Hacedor” Ediciones Bayamo, 2010, y “Todo un cortejo caprichoso. Cien narradores cubanos”  (Ediciones La Luz, 2011)  

Su obra ha sido seleccionada para integrar otras antologías en proceso de edición. Publicó los libros de poesía “Oración del que traicionan”, 2004; y “Rumor de higuera”, 2006, por ediciones Santiago. Un Cadaver Ideal, Editorial Oriente. 2018. Ciertos desordenes en las ideas, Iliadaediciones 2021.Obtuvo el premio regional de poesía “20 de octubre”, Granma 2001, premio nacional de poesía  “La Medalla del soneto Clásico ”, 2003, Mención en el premio nacional de poesía  “Fidelia”. Gramma 2010. Mención en el premio nacional de poesía “Hermanos Loynaz”, 2013. Mención en el premio nacional de poesía “José Maria Heredia”, 2014. Premio de la UNEAC en el concurso de poesía “XIII Concurso Literario Viña Joven”, 2015. Premio Oriente de poesía “José Manuel Poveda”, 2017. Premio de la UNEAC en el concurso de Ensayo “XV Concurso Literario Viña Joven”, 2017