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jueves, 14 de mayo de 2026

Episodio 128, Mi primera vez en la Gran Muralla China

 

Les comparto una anédcota desconcertante del día en que visité la Gran Muralla China junto a compañeros hondureños. Guardo esa impresión como una de las mayores enseñanzas que traje de la gran China Popular, algo que me hizo repensar las búsquedas de cada viaje, de cada partida. Este episodio va aderezado con las intervenciones de algunos de los compañeros y compañeros que estuvimos en China, en su asombroso y colosal mundo.

https://drive.google.com/file/d/1CvAZERXn6IKJOaYH1keR1W-7K4WYhtbD/view?usp=sharing

lunes, 10 de octubre de 2022

Falseamiento civilizatorio

 


Leo a Alan F. Chalmers: "¿Qué es esa cosa llamada ciencia?". El libro indaga y cuestiona los artículos pétreos en los que la ciencia occidental ha basado su superioridad civilizatoria. Voy por el capítulo donde aborda el falseamiento, esa parte obligatoria que el método científico debe poner en juego para probar toda hipótesis. Me detengo a reflexionar en lo siguiente:

"Durante el siglo XVII  se acumularon montones de falsaciones. Sin embargo, una vez que hubo sido creada y desarrollada la física newtoniana mediante las conjeturas de Galileo y Newton, fue una teoría (habla de la caída de los objetos y la ley gravitacional) superior que la de Aristóteles... durante dos siglos, la teoría de Newton se vio coronada por el éxito. Esto es, no tuvieron éxito los intentos de falsearla mediante los nuevos fenómenos predichos con su ayuda..."

La reflexión que me viene es la conquista o invasión a América: la que llegó fue la Europa del medioevo, una expresión conservadora de la bullente idea civilizatoria que empujaba la reforma protestante. La contrareforma entonces, bien lo explica Kamen y Gruzinski, intentaba fijar la regla católica y hacer de España su bastión. No había cabida para probar el dogma. Se necesitaba de ingentes cantidades de nuevos católicos que se enfrentaran a la herejía de Lutero y así, por medio de bautismos masivos, se "entregaban a la batalla espiritual", millones de nuevos católicos en la mentalidad de las naciones indígenas avasalladas.

Sin embargo, como suele suceder a lo largo de todo el pensamiento humano, fue el arte el primero en advertir el cambio de visiones que empujaba la reforma, y así los grandes pintores flamencos, los italianos del norte de la península (Génova, entre ellos), iniciaron la exuberancia del barroco, y éste poco a poco fue entrando a las venas de la conquista y, por ende, al sincretismo indígena expuesto, desde su propio barroco, al estilo ascendente entre sus invasores, iniciaron sin saberlo, el falseamiento o puesta a prueba, de todos los pilares con que se sostenía el catolicismo. 

¿Qué hubiera sucedido si la expresión de conquista hubiera llegado cuando ya se hubiera falseado definitivamente el mundo aristotélico? ¿Se habría dado la pregunta de si los indígenas tenían alma o, al contrario, aceptada de entrada, sin ningún prejuicio, el alma nativa americana hubiera encajado, con todo y su hiper barroquismo ya en vanguardia en las disposiciones sociales de la colonia? ¿Hubiera sido la colonia la obligada a acelerar su sincretismo y no al revés?

El mito de Medusa está en lo que refleja. ¿Dónde está la falsa imagen? ¿Cuál de las dos se hizo piedra?

F.E.

jueves, 22 de septiembre de 2022

Occidente ante su propio silencio

 



La primera vez que me dediqué a ver a fondo la guerra civil en el Donbass, fue en el 2015. YouTube y su algoritmo aún dejaba ver con cierta fluidez los videos de los combates en el aeropuerto de Donestk y en la línea de defensa de los separatistas. Ese año mantenía mi seguimiento a la guerra en Siria y me sorprendió el nivel pesado de los combates, pero sobretodo, me impactaron los videos de mujeres dándole bofetadas a soldados ucranianos hechos prisioneros.

Me pregunté a qué profundidad estaba sucediendo ese dolor y decidí bucear por más videos, y fue entonces que di con los bombardeos a las ciudades de Donestk y Lugansk. Ahí estaban aún, los cañonazos y misiles cayendo sobre barrios residenciales llenos de civiles, en el 2015. Creí que eso no volvería a a ocurrir luego de la carnicería en Sarajevo, pero ahí estaban los videos de gente despedazada en los parques y en sus apartamentos. No era el año 2022, era el año 2015. El golpe de Estado de Maidán hizo que el poder de fondo neonazi tomara el control de las cosas, luego de años de presencia en la calles de toda Ucrania, y mucho más en el Donbass. La cobertura a esta guerra estaba absolutamente fragmentada y claro, palidecía respecto a la Siria, y se ocultó aún más cuando sucedió el derribo del avión de pasajeros de Malasya Airlines (vuelo MH17), en el que occidente, a una sola voz, se apresuró a acusar a Rusia y a los separatistas por el asesinato de 298 personas.

A partir de ese momento, la avalancha del algoritmo giró por completo para tildar de terroristas al movimiento separatista. Los bombardeos a civiles se duplicaron por parte del ejército ucraniano, que mantuvo siempre como punta de lanza los batallones neonazis, quienes en principio alistaron a la mayoría de sus militantes como voluntarios paramilitares y que, ahora en plena guerra en el 2022, se articularon en fondo y forma con el Ejército de Ucrania; y con justa lógica, ya que ellos han sido los de mayor experiencia de combate en la región.

Hoy que veo el renovado bombardeo a Donestk, luego de que sus autoridades anunciaran el referendum para unirse a Rusia como territorio indivisible, veo en cada persona destrozada en las calles, la consolidación de aquel terror inconcebible en  2015 , pero que hoy, con el silencio instrumentado como arma de guerra, se vuelve daño colateral, a pesar de que los partes de guerra testifican el fuego dirigido desde las posiciones ucranianas.

Hoy el líder checheno Ranzam Kadirov le ofrece a Rusia 50,000 tropas chechenas más para que se sumen a los 300,000 reservistas que Vladimir Putin ha llamado a filas. No queda duda que la guerra aumenta de temperatura en la medida que el invierno enfría inexorablemente los escenarios de combate. Las posiciones de invierno en ambos bandos deben conquistarse ahora para relanzarse en primavera con posición ventajosa. Aunque esté claro que Rusia puede tener muchas posibilidades más para la guerra en la nieve. Solo falta dar un repaso a todo el entrenamiento que han tenido sus tropas árticas en los últimos 5 años. Y hablo de las tropas árticas ubicados en la zona occidental de Rusia, no de las legendarias reservas siberianas.

En fin, ya no hay silencio capaz de acallar lo que es una verdad a voces: la OTAN está a punto de romper un equilibrio de supervivencia en su "era de abundancia" -como lo dijo Macrón-, y está ante la disyuntiva de una guerra donde debe dar la cara o seguir utilizando a Ucrania como ejército diferido.

Los niños de la fuente de Stalingrado podrían estar en su ronda de nuevo, y el cocodrilo posmoderno y acomodado a los espejismos, ya siente que no solo debe despertar sino que enfrentarse a su supervivencia como paradigma civilizatorio. Y eso es algo que otra civilización le está confrontando: la rusa.


F.E.




viernes, 19 de agosto de 2022

¿Mi podcast como el mejor programa de radio?


 No es que la radio haya desaparecido, es que la radio ha ido perdiendo vertiginosamente los contenidos que estimulan los imaginarios. El podcast es una versión 2.0 de la radio tanto como Tik Tok es "Los videos más divertidos 2.0" (aquellos programas que pagaban por mandar un buen video). La autogestión de contenidos es la norma, pero la producción clásica de la radio es cosa de pocos podcast, hay que ser justos, así como la pintura debe remitirse a los clásicos para entenderla así los podcast deben remitirse a las cabinas y estudios de montaje para poder despertar las ganas de aprender algo nuevo en toda su dimensión. Aprender o recordar el conocimiento que ha acumulado lo humano, quizá.

Eso es lo que me propongo en mi podcast: hacer de cada episodio una emisora inevitable que se prolongue a intervalos de tiempo de entre 15 y 30 minutos en el momento que mejor tiempo dispongan mis seguidores y que no los haga sentir que están malgastando sus datos. Cada episodio, entonces, ha sido calibrado para despertar rincones de la memoria que se creyeron pasados de moda.

martes, 16 de agosto de 2022

Audífonos para mi podcast


Desde el inicio del podcast en el 2020, he llevado a cabo un gran esfuerzo de auto-alfabetización digital en el manejo del programa Adobe Audition. La conquista del sonido ideal no ha sido fácil y aún no termina, porque sigo desconociendo el cómo se alcanzan mayores dinámicas expresivas con la ayuda de la técnica. Hay un claro corte de calidad que inicia más o menos en el episodio 30, "Blancas piranhas", porque encontré, casi con bastón de ciego, la potenciación en la voz en el menú más básico. Muero de pena al recordarlo. Pero no es ese el punto de giro. Decidí escuchar a fondo podcast de altísima calidad a disposición en las diferentes plataformas y así, encontré el ritmo con el que me siento cómodo actualmente para contar las historias o reseñas.

 En este proceso nunca he dejado de pensar en el cine y su montaje y cada vez que finalizo la primera edición (porque ya sé que existen hasta cinco o más ediciones en lo que he alcanzado a comprender del sonido para el podcast, es decir, mi muy humilde Muro de Sonido spectoriano), escucho ese primer corte con los ojos cerrados. Si no veo un corto o un trailer en mi imaginación es que el episodio no tiene la suficiente potencia.


La reciente incorporación que hecho con la página Splice.com me ha dado detalles muy puntuales en la acentuación y en el ensamble de poemas musicalizados. Intento crear mi propia músicalización en ello, y mantengo la evocación del pop como narrativa flotante esencial.
En fin, cada episodio me ha exigido un parto, en principio dificilisimo y ahora cada vez más lúdico, tanto así que cuando algún amigo o amiga me ha dicho que escucha los episodios con el sonido hardware de su celular siento que algo se rompe dentro de mi oído. Pecado, me digo a mí mismo, ¡anatema! Aunque también debo admitir que si el podcast se logra escuchar nítido en parlantes externos, más allá de los audífonos, significa que ya puedo ir buscando trabajo como ingeniero de sonido con Pink Floyd.
 F.E.
 

lunes, 15 de agosto de 2022

La frustralegría vs. dar pasos en serio


 


Usted vio ir y regresar del mundial de fútbol Sudáfrica 2010 a nuestra selección. La clasificación se dio en pleno golpe de Estado. ¿Recuerda la explosión de alegría que inundó las calles? Usted vio clasificar a la H para Brasil 2014, y vio la cola de pícaros que la acompañó: narcos, paramilitares... juan orlando. Usted quizá vio el regreso de la H de España 82 y sabe bien que la frustralegría celebró la corta aparición quemando un monigote de Gastón Pérez, el árbitro chileno que pitó penal a favor de Yugoslavia y así eliminarnos.

La frustralegría... el ácido infortunio de celebrar las clasificaciones a eventos mundiales solo para hundir el dedo en la llaga, reírnos un poco y luego escuchar a nasralla diciéndonos que la vida continúa, que quizá se deba pedir otro golpe de Estado (como lo sugirieron dos damas esta semana) para clasificar de nuevo. Pues bien, resulta que Teófimo, Cesia y Valeria lograron por primera vez que Honduras no sólo participara sino que ganara, así como en poesía, a diente y uñas, durante décadas, ha logrado dar la cara en medio del fragor de la inmundicia. Ahí lo prueban los premios obtenidos.
Esa es la diferencia: clasificar, participar y ganar con la contundencia de un jab deTeófimo o el clarísimo paso que dio Ronald Quintero para conquistar el Everest. Ya no solo dejarle la palabra al desánimo colectivo , ya no permitirle un consejo más a nasralla, y mucho menos comentar la foto de los cerdos y cerdas que pagaron boleto de primera clase para asistir a las tribunas de nuestras derrotas.
Algo se rompió ya en esa cultura de la frustralegría en Honduras, y coincide con el primer round ganado a la cultura de la autoconmiseración y el violento cachurequismo.
Ya el pueblo hondureño clasificó para cambiar, ya el estado está dándole golpes contundentes a la mafia enquistada, ya está en posición de jaque, y ya está preparado el dulce canto de las leonas a sus presas.
Honduras debe tomar ejemplo de sus vanguardias en el arte y el deporte. Clasificar, participar... y nock outs definitivos.

F.E.

lunes, 1 de agosto de 2022

Las repúblicas destructoras del tiempo

 La defensa a ultranza del concepto  político "República", olvida que fueron las fronteras creadas las que intentaron y, en muchos casos, lograron diluir la cohesión cultural de los pueblos originarios.

Estos conocían territorios y ámbitos psicológicos perfectamente simbolizados donde el concepto "Tiempo" regía como límite o expansión de la gobernanza. Cabe resaltar, incluso, que el tiempo o la estación de la movilidad social exigida por los dioses-tiempo determinaba las grandes peregrinaciones que ampliaban la idea del territorio según éstas atravesaban libremente -o en treguas bélicas sagradas- el enorme espacio del Anahuac, en el caso mesoamericano.

Una vez fundadas las repúblicas criollas esta movilidad desapareció, el tiempo desapareció, la deriva se cristalizó en "Estado" confinador.


F.E.

domingo, 20 de febrero de 2022

Nadie lee las letras pequeñas de la paz


 Esta foto fue tomada por un corresponsal de National Geographic, en la Tegucigalpa de 1983. Me sorprendió descubrirla como portada de una de las viejas revistas NG que se venden en la Plaza Central de Tegucigalpa, alrededor del 2017. La vi y me dio un vuelco el corazón al recordar que yo tuve esa misma camiseta que luce el niño. Su diseño era uno de esos mensajes que circulaban como adoctrinamiento "democrático" en medio de la más férrea acción de la Doctrina de Seguridad Nacional anticomunista. El lema era aquello de que Honduras celebraba la paz, remarcando el concepto de "oasis" en medio de las guerras fraticidas de las demás naciones hermanas en el itsmo. Y claro, la etiqueta, en letras pequeñas  podía decir otra cosa: desde Honduras se creaba la intervención para que nuestras naciones hermanas se incendiaran y desangraran. Nadie lee las letras pequeñas de la paz.

Tuve esa camiseta hasta que se le hicieron agujeritos, similares a los agujeros que las balas le hacen a las paredes de cal. También recuerdo esa pelota de plástico que se sostiene como globo terraqueo hecho de puros meridianos. No sé qué hora hacía en esa foto, pero sí sé que fue tomada en una esquina de la cuesta de Las Damas, en el centro de la ciudad. Reconozco ese caracol sobre el que la niña observa. Reconozco ese derrumbe lento de la manpostería, las piedras sueltas de la indiferente Tegus.

martes, 25 de enero de 2022

Un día de estatuas


Estatuade Ponce de León derribada en el Viejo San Juan






 Hace dos días fueron liberadas. Doce años de encierro. Sin embargo, fue ricardo maduro quien las apresó por primera vez, así que han pasado entre libertad y cárcel 16 años, los mismos años que duró el cariato. Sabemos lo terrible de nacer estatua, pero lo es más serlo del pueblo. En San Juan acaban de derribar a un Ponce de León corazón de cañon inglés, lo vimos en las noticias, aunque en Suecia es muy difícil ver noticias de esta zona de la monumentalidad. "Nada más invisible que un monumento" -dijo Musil, pero sólo basta rompernos en pedazos para ser visibles. Entiendo que hay mucha mala calaña entre nosotras. Buen mármol, pero el alma cuarteada, dirían algunos. Buen bronce, pero de molde nefasto. Vinimos a Honduras porque nos llamó la atención que por fin se liberaban estatuas, aunque ya Colón y Bonilla tuvieran su tunda y en su lugar se plantara orgullosa la estatura en piedra de Lempira. Hay material de libertad por aquí, y por eso quisimos atestiguarlo.

Todos estos años hemos visto caer bronce esclavista en Estados Unidos, pero ese es bronce de otros cuentos. Nos interesan éstas que ahora ven de frente a los niños aquellos que ahora se suben al regazo del obrero marmóreo. Hemos pedido testimonios y todo mundo coincide en que se han sentido niños de nuevo ante ellas. "Yo venía con mi familia a verlas, hasta que llegaron ellos y las encerraron". "Mi papá me subía a las piernas de una de ellas y a mi me daba por mirarla a los ojos buscando más allá del mármol... ¿qué estarían pensando?" "Para mí son el progreso detenido", afirma otra muchacha que se toma selfies junto a esa tremenda fuerza hecha escultura de mujer.
Hay malos días para los monumentos -que lo diga Ponce de León en San Juan, Puerto Rico- y hay esplendorosos días para otros - grita gigantesca y desde lejos la estatua de la victoria en Stalingrado. También hay estatuas que se ocultan en identidades falsas, como así le pasa a la enorme Démeter que se hace llamar estatua de la libertad en Nueva York. Es Démeter, levantando la antorcha para alumbrarse en el hades en busca de su hija prisionera, Perséfone.
No podíamos quedarnos en el City Hall de Estocolmo, ahí comentando en los pasillos lo que ocurría en Honduras y Puerto Rico. Tomamos la decisión de organizar un grupo de corresponsalía y venir a presenciar la liberación. Hace muchos años fuimos carpinteros, albañiles, mujeres trabajadoras y por eso sentimos lo que ahora palpita en el silencio robusto de estas hijas e hijos de Zamora. Se ven las huellas hundidas en el piso en ruinas. Flota el edificio entero del Congreso para darle respiro a los pulmones de carrara. Todos bailan alrededor de ellas, hay canciones como aquella tarde en Suecia en la que fuimos honradas.
Seguiremos informando. Se nos hacen fisuras de emoción. Esperamos que se libere de sus rejas a Juan Ramón Molina. Que vuelvan al mar las sirenas.
(*Decenas de bustos se ubican en los pasillos del City Hall- Stadthuset de Estocolmo. A primera vista se creería que son gente de las élites políticas de Sverige. En realidad son los bustos de los obreros que trabajaron en la construcción del enorme edificio: albañiles, carpinteros, mujeres trabajadoras. Es una de las muestras de respeto hacia el pueblo de las calles más impresionantes de la historia de la estatuaria. El conjunto escultórico del maestro hondureño Mario Zamora, estuvo fuera del alcance de la vista desde que la narcodictadura de juan orlando hernández decidió enclaustrar el recinto legislativo)
Fotos: Lesvia Eguiguren

martes, 31 de agosto de 2021

Puerto Rico: de cómo aprender de la isla muriéndose de una pavera

 Héctor Lavoe me dio la bienvenida a "la isla" haciéndose pasar por Juan Gabriel. Era un sábado con parroquia llena en la barbería de Hirám, en Barahona, Morovis. Mi suegro, José Maldonado me llevó y desde ese momento, hasta ahora, es ahí donde me recorto el pelo. Pero cada pelo caído tiene su precio en la barbería de Hirám. Al preguntarme mi nombre le dije de inmediato soy Fabricio, a lo que él replicó, ¿Patricio?,no, Fabricio, le aclaré. Me quedó viendo de lado, como afinando el oído ¿Jauricio? ¿es así? No, respondió uno de los viejitos que ya se habían interesado en el asunto y que esperaban turno, Es Pagricio. Le ofrecí una sonrisa y lo corregí, pero otro de los parroquianos intervino, ya dirigiéndose al otro que estaba a su lado: acho! yo escucho Pauricio... no, no, no, es Jauricio, seguro que sí. "De ahí pa' bajo, Ayo escuchaba aquel debate melodioso donde la décima se mezclaba con la plena y ya no quise corregir a nadie. 

Aquello era una apuesta donde casi se tiraban los dólares en medio de la barbería. Ellos siguieron en lo suyo y fue entonces cuando alcancé a ver de reojo el cuadro que estaba al lado del espejo. Era Juan Gabriel pintado al óleo, solo que con unos lentes ochenteros y unas solapas doradas en su camisa de largo cuello en V. Unos días antes había fallecido el divo mexicano, así que comprendí que en cualquier barbería que se preciara de pertenecer al vibrar popular habría un homenaje muy sentido por la pérdida. Me sentí identificado, parte de una familia extendida donde los boricuas se hacían presentes en las alegrías o tristezas cantadas al pie de las belloneras (rocolas) más pérfidas. Sin pensármelo dos veces, y mienttras la discusión por mi nombre subía de tono, le pregunté a Hirám que si le gustaba mucho la música de Juan Gabriel ya que hasta un cuadro de él tenía en su trabajo. ¿Dónde está Juan Gabriel? me dijo, y todos los que alegaban por mi nombre callaron de tajo. Las tijeras quedaron en suspenso. Alcancé a escuchar el retumbo de los pelos cortados contra el piso. Señalé con mi boca, y todos vieron hacia el cuadro.

!Juan Gabriel! jajajajajajajajajajajajajaja...

Las carcajadas eran un aleteo de gallos, una banda de cokis borrachos a medianoche, era el boceteo perfecto en medio de una cabalgada. 


¿Juan Gabriel? dijeron todos a la vez, !a las millas que será Juan Gabriel! !Ese es Héctor Lavoe, chico! Yo sentí que me hundía en la silla. El viejito junto a la puerta se doblaba de la risa y se veía que estaba haciendo un esfuerzo considerable por no perder las placas dentales. ¿Pero quién te ha dicho a tí que Lavoe se parecía a Juan Gabriel, pana? Y las carcajadas continuaron. Ay Jauricio Jauricio, decía uno, ay Patricio Patricio, reía Hirám, te comprendo porque eres nuevo aquí y tu nombre se confunde tanto jajaja

Salí de ahí bien peinadito, jurando que pronto llegaría el día de mi suerte, y que solo hasta entonces podría habitar la isla sin equivocarme entre un lagartijo y una gallina de palo. Con Hiram nos seguimos riendo recordando ese sábado, y desde entonces, él se ha convertido junto a Pepito, mi suegro, en mis interminables fuentes para conocer el Puerto Rico profundo, sus voces, sus canciones, sus paveras incorregibles.


F.E.

miércoles, 16 de junio de 2021

Spirit: en tus entrañas encomiendo mi equipaje

 Por alguna razón que aún desconozco, venir a Honduras resulta casi como la prueba de un momificado a través del libro de los muertos. Llega el punto que hasta alcanzo a sentir el escozor del natrón en mi nariz, rebusco con ansiedad en mi mochila los vasos canopes que mostraré en migración y voy sosteniendo mi corazón de la misma forma en que Tarkovski le indicó al actor que hiciera con la vela, al atravesar la piscina de su famosa escena.

La aerolínea Spirit es una especie de sarcófago gigante de color amarillo, y retrasa el pesado del corazón a su capricho. Cada hora está enviando actualizaciones del nuevo horario del vuelo y si no se está atento, la puerta por donde uno debe abordar aparece, por ejemplo, de la G4 original en la G14 de la carrerra olímpica dentro de aeropuertos. Así me sucedió: estuvimos hora y media en medio de la pista de Fort Lauderdale, Florida, porque había atasco en la saturada puerta de bajada. Mi horario de conexión era a las 11:30 pm y cuando al fin pude desembarcar eran las 11:40 pm. A esas alturas estaba convencido de que había perdido el vuelo, pero al entrar a la terminal vi a cientos de personas aglomeradas y enfadadas exigiendo embarcar o la conexión que en ese momento les estaban anunciando cancelada. Ahí no había Covid-19 ni nada parecido, ahí era un smashing durante un concierto de Sepultura. La visión me animó, porque significaba que en todas las puertas habrían problemas similares, así que comencé la carrera que solo un marine en Normandía pudo dar, urgido de salir lo más pronto posible de la playa bajo fuego y con todo su equipo a cuestas. Corrí, bufé, hablé en inglés perfecto a la hora de preguntar where is the fucking  gate G4????

Cuando creí que ya no daba más llegué, justo cuando anunciaban que la puerta de embarque había sido cambiada a las G14. Quise reclamar y recibí un raspapolvo de la encargada del counter: señor, si usted quiere llegar a su destino corra ya. Me vi arrastrado por fuerzas desconocidas y aún así deseaba arrebatarle las sillas de ruedas a los que se me cruzaban y así poder usarlas como patineta. "Esta es la última llamada para el vuelo NK829 hacia San Pedro Sula". Fui el último en entrar a cabina y para acortar lo sucedido, fui el último en la zona de reclamo de equipaje en San Pedro Sula, el que buscó y buscó y no encontró su maleta, la dulce maleta de rueditas verdes y lona negra, la inocente maleta perdida en un peor limbo de equipajes que las vistas en Toy Story 2. No estoy seguro si quería llorar o cruzarme de piernas sobre el counter para afligir a pura concentración de yogi a la muchacha que intentaba explicarme y tranquilizarme. Yo solo abría la boca para decirle que Spirit era la peor aerolínea del planeta, y ella, más nerviosa que Elon Musk cuando aterriza uno de sus engendros espaciales, quiso darse por vencida e insultarme, pero ambos entendimos que debíamos calmarnos, que en medio de tanto reinicio operacional éramos simples motas amarillas.

Aquí estoy ya, entonces, recibiendo emails que me aseguran que la maleta viene en camino hacia Tegucigalpa. Alrededor de 30 ejemplares de La Era Pre Shuman andan flotando por ahí y significarían una pérdida imprtante para mis pocas posibilidades de hacer llegar personalemente el libro a Honduras.

Insisto: Spirit es lo peor de lo peor: ni siquiera ofrecen un vaso de agua a menos que se compre con tarjeta de crédito.

F.E.


jueves, 16 de abril de 2020

La primera vez que vi Nueva York

Aterricé en el John F. Kennedy junto a una ciudadana china y una fiebre que comenzaba a mover mis huesos. ¿Demasiada coincidencia con el futuro que aún no presentaba su nombre de perro? La muchacha hablaba un español bastante aceptable y me preguntaba de todo respecto a Honduras. "Disculpe si molesto, pero es que soy una viajera incorregible y me gustaría conocer Centroamérica alguna vez" -me decía, y yo quería un momento de silencio para poder ver desde la ventanilla a Nueva York. Respondiéndole con amabilidad logré ver la primera imagen de aquella ciudad que me prometí conocer un día, aunque esta vez solo sería en tránsito hacia Puerto Rico. Regresaba de Tapachula, del Festival de Poesía del Soconusco, en octubre pasado. Un día antes hablábamos con René Morales y Yeraldín Obando en los amplios corredores cerveceros frente al parque, en un mediodía donde los migrantes africanos y centroamericanos llenaban cada rincón en espera de que las autoridades les permitieran seguir hacia el norte.

Eran cientos. Algunos muy aburridos y con graves necesidades. Hablábamos de la paradoja de que un hondureño -también migrante-viera desde la sombra de una cerveza a sus compatriotas que huían del país del que también yo había dejado, en otras condiciones, pero dejado, no en caravana, pero si en la multitud que fui cuando, desde la ventanilla del avión, vi la última imagen de aquella Tegucigalpa donde quedaba mi hijo. Tomé el último sorbo con lentitud y de pronto ya estaba cruzando el DF, con un frío incipiente y extraño luego de haberme encontrado con otro hondureño que, coincidencia tremenda, estuvo casado con una mujer de mi pueblo. Honduras me iba siguiendo y la alegre muchacha china seguía preguntándome si Honduras era grande o pequeña, que si tenía mar o un río inmenso; que si las montañas eran altas, que si la gente sonreía mucho. Le sonreí justo cuando miré el primer gran cementerio de los suburbios de Nueva York, el Beth David. Quedé absorto en su tamaño, calculé sus dimensiones y estaba confirmando que tenía el tamaño de una mala pesadilla cuando apareció el segundo cementerio, el Montefiore. Eran realmente inmensos y no fue la mejor imagen que esperaba encontrar de la ciudad. También vi campos de golf en medio de las interminables zonas habitacionales. Al fondo, muy en el fondo, destellaba Manhattan, absurdamente pequeña.

Lo que vi lo vi sombrío y no me agradó. Bosques de tonos café y grises, la acumulación de la gigantesca necesidad de habitar en torno al prestigio, la saturación habitacional del horizonte ¿cómo se desea vivir en esta ciudad informe? me preguntaba cuando el avión rodaba hacia la terminal y un masivo jumbo 747 de El Al-Airlines apuntaba su pico hacia el cielo israelí. Cuando llegamos a la zona de ingreso migratorio, la muchacha por fin calló y se despidió con alegría, "Prometo conocer Honduras un día" me dijo mientras me decía adiós. A partir de ese momento comencé a tener frío, mucho frío. Era fiebre y en definitiva, volé enfermo de algo que no identificaba aún. Como pude, respondí al papeleo y en medio de un dolor generalizado en todo el cuerpo, di tumbos hasta encontrar la zona de trasbordo hacia la terminal de donde tendría que regresar a Puerto Rico. Los funcionarios y empleados del aeropuerto me agradaron por su amabilidad, todo lo opuesto a los de Miami, insensibles y atorrantes ganaderos de hatos humanos. Llegué a la sala de espera y le pregunté a un policía dónde encontraba una farmacia. Pudimos conversar en un inglés que debe salirme bien con fiebre al igual que cuando tomo cerveza, y ya tenía a mano dos pastillas para intentar bajar el dolor de cabeza y el escalofrío.

Estaba ahí, de pronto con 39 o 40 grados de fiebre. En medio de cientos de personas. Recordarlo ahora me da taquicardia. Aún no ladraba el perro global de la cuarentena y yo esperaba impaciente subir al avión al igual que junto a Iris esperábamos subir a otro en Montevideo, justo en el filo del cierre de Uruguay al Covid-19 el mes pasado. Nadie me preguntó nada en Nueva York, todo fue sonrisa, amabilidad y genuina preocupación para que un pasajero como yo no perdiera su vuelo. Me pareció la gente más relajada y llena de compromiso con su trabajo. La mayoría eran afroamericanos y disfruté escuchar su jerga de serie televisiva y sus ademanes despreocupados. Ellos eran Nueva York así como el soldado White, el primer marine con el que hablé en mi pueblo, cuando los gringos querían invadir Nicaragua en 1986. White era afroamericano y era el único que se reía del robo que todo el pueblo hacía de los refrescos enlatados que se regaron de su convoy accidentado. Dos camiones llantas al cielo y la desparramada víscera de aluminio endulzándolo todo. "Pero white significa blanco en inglés ¿verdad?" le pregunté en mi masticado inglés de 12 años. "Sí, sí, lo sé... yo soy blanco" me dijo muerto de la risa. ¿and where you from? insistí. ¡From New York, of course boy!! Give me five!

Llegué a un Puerto Rico que creí tan frío como Alaska. Al día siguiente fuimos al médico y resultó que tenía chikungunya, una atrocidad que me tuvo tres semanas brutalizado y en cama. Miro las noticias que llegan del Nueva York arrasado por el Covid-19. Me pregunto cuántos entraron con fiebre al igual que yo lo hiciera. Cuántos hablaron, preguntaron y esperaron el taxi de Robert de Niro.

Me pregunto si White habrá invadido Panamá o Grenada o Irak o simplemente cumplió su tour hondureño y regresó a la ciudad que en la actualidad es la más triste del planeta. Me pregunto si la muchacha china habrá sobrevivido a la primera ola.


miércoles, 28 de agosto de 2019

GENO 2.0 me crea un mapa

Coincidiendo con el ejercicio de autoetnografía en la clase de Antropología Sociocultural ( https://fabricioestrada.blogspot.com/2019/06/evocaciones-fronterizas.html ) llegó a casa el kit de muestreo de ADN que Nat Geo ha estado promocionando para el proyecto GENO 2.0 The Next Generation https://genographic.nationalgeographic.com/

Me subí al carrusel motivado por la curiosidad que, en tantas pláticas entre amigos y familiares, ha salido a luz sobre el ascendente genealógico, y ahora con los resultados ya en línea pues puedo decir que no estaba errando con mis intuiciones y mis pequeñas investigaciones sobre mí mismo realizadas durante el proyecto universitario. Las voces que han sonado como ecos difusos en mi forma de percibir el mundo ahora adquieren mejores contornos. Me intriga sobre manera el ascendente de nativo del Anahuac y de la zona de los Andes, y solo alcanzo a suponer que la presencia tlaxcalteca en las misiones de conquista española en Guatemala, El Salvador y Honduras dieron origen a esa traza norteamericana. Lo de la traza proveniente de los Andes me dice mucho en cuanto a imaginar las conexiones que ya existían entre sudamérica y mesoamérica.

El mulataje existente en mi pueblo, Sabanagrande (presencia negra en la minería) habla directamente en los resultados, algo de lo que ya estaba completamente seguro. El 39% que suma mi ascendencia semítica y española (diáspora judía, anatólica y muy probablemente sefardí andalúz) pues ya es algo que comparto con medio mundo en la América colombina pero que no deja de ser fascinante.















Emerge otra Tegucigalpa


Esta foto, que saqué del Instagram de una amiga, no es nada despreciable. Es la Tegucigalpa más reciente vista desde el nuevo edificio administrativo de la UNAH. Es decir, la mirada desde el edificio masivo que la nueva visión de la clase política de la ciudad erigió para contemplarse a sí misma. Es un horizonte donde los cluster juegan un papel importante para redirigir las energías de la ciudad y, a la vez, la exacerbada eclosión del cemento -que algún día tenía que llegar a Tegus- como cimiento, más que estructura finalizada, de la expansión que se busca, de manera aplastante,  sobre la nostalgia, decoro, pudor, humildad, miseria, estampa, sueño pintoresco, etc., lo que se entienda desde la población como "ciudad".

Ya está ahí. Nunc, Right now, ahoritita mismo siguen elevándose más edificios y es muy posible que en diez años más la ciudad pueda reconocerse solo mediante algún proceso arqueológico más cercano a una sesión con el psicoterapeuta, digo: los parques aquellos, el clima aquel, los cerros llenos de pinos aquellos, la melancolía aquella que jugó a ser carta de presentación y que aún se sostiene, casi sin repello, en las zonas de La Leona o el Centro. La población ve todo con expectativa. Eso es lo que vi y sentí. La población se siente musculosa y a la vez humillada. Es el limbo de una ciudad que coloniza.

La foto que abre mi reflexión fue tomada desde este edificio administrativo de la UNAH














Repaso al paso de Dorian

En espera de la tormenta Dorian se pueden pasar de largo los huracanes más precisos: la declaración ayer de Macrón, presidente francés, aseverando que está llegando a su fin la hegemonía de occidente, que Trump le haya cortado las alas a los halcones respecto a Irán y China y Siria y... bueno, con Venezuela continúa ya que no pierde de vista la ley pétrea de la doctrina Monroe. El otro huracán de fuego avanza sobre el planeta, desde la Amazonía hasta Uganda, desde Borneo hasta Honduras, nombres y nombres y nombres de criminales al mando de las políticas forestales pasan con amarga alevosía, casi con pasos de brazas ayudando a atizar lo que le cambio climático ya tiene preparado. Así va el asunto, nada errático como la tormenta Dorian sobre Puerto Rico, nada que ver, diría que camina metodológicamente preciso.

Mientras tanto, recibo dos gestos de hermandad que son casi una mano en el hombro que me pide retomar la esencialidad del asombro. En parte son poemarios que traje de Costa Rica y Honduras, y en parte son gráficas alegrías o textuales honras. Me he dedicado a leer -cuando la universidad me lo permite- cada poemario que me fue dedicado, y digo que leerlos significa leerlos de cabo a rabo. Es signo de respeto hacerlo, cortar de raíz la banalidad esa de acumular trofeos de la amistad y no entrarle a fondo al contenido y al auténtico diálogo que significa que nos obsequien un libro ¿Se buscan los festivales para este diálogo textual a fondo? No, he comprendido que los festivales son una coincidencia portentosa o los cónclaves fundamentales para trasegar el pensamiento poético inter pares. Lo de la didáctica creo que paso (esta vez sí, como Dorian), las campañas de lecturas en colegios de secundaria, paso, las asistencias a eventos que se perfuman con la presencia del poeta, paso, los eventos que son fines en sí mismos y no para la poesía, paso. Ya estuvo bueno.

Aquí parte del rastro de los últimos dos meses:

A Fabricio Estrada (texto del poeta salvadoreño Noé Lima)

Desde El Carrizal
Hasta El Vino te vieron llegar
Con un sapo moteado en la mochila para detener el lamento del ciruelo
El imaginario juicio de la lluvia en la copa de los árboles
Que la vida es sólo una partitura para ser leída por la humedad del rocío 

Te vieron llegar como Graves
“Lleno de muchas formas”
Con un pañuelo de arena en el cuello
Con una arpa de vidrio como escudo ante los temporales
Y una estrella de sal en la mirada
Para poder domar a los helechos
Al manómetro que tiene la medida de las nubes cuando rezan

Lo hicieron con la censura del incendio
Como el duro abrazo del árgoma al recordar a tu padre
La mirada de abedul de tu abuela
(que como toda abuela lo cura todo)
El empellón de la rodilla
La escarlatina apedreada por las crayolas
Hasta el olor de la pólvora

Lo hicieron créeme
Como cuando halagamos a un poeta
Con su laminado tren corcho antes de morir
Y su pezuña de granizo cuando grita

Como Graves
Así te vieron llegar a esa Sabana
Con los cenicientos poemas que terminan siendo una despedida
Para tu hijo
Para tu sombra de duras escaleras
Acribillada por la yema pálida del astro
Con su rostro de niña muerta

Como Graves con sus circulaciones de invierno bajo los huesos.

de su blog: https://dedicartpoem.blogspot.com/2019/08/en-la-altitud-de-la-sabana.html?m=1&fbclid=IwAR3el8EIEOn8pBPPUpOoiJtL7x9-2XfsXi0vLwIWET-IMNlQU_I8u00R_Bg