https://drive.google.com/file/d/1CvAZERXn6IKJOaYH1keR1W-7K4WYhtbD/view?usp=sharing
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Una en un
millón
Marco Polo
cuenta de sí mismo en ¨El libro de las maravillas del mundo¨ que ¨el hijo de micer
Nicolás aprendió tan a la perfección la lengua y costumbre de los tártaros (así
les decía a los mongoles) y su literatura, que a todos causaba maravilla. Pues
desde su llegada a la corte aprendió a escribir y a hablar cuatro lenguas¨.
Cuando el libro fue publicado en Venecia, sus compatriotas se lo tomaron a risa
y le apodaron ¨Marco miglione¨, Marco millones… de mentiras. Pero
lo cierto es lo evidente que los siglos demostraron a los de la pequeña islita
de mercaderes de Ta Qingguó, como así conocían en Catay a los occidentales.
Todo eso se me cruzaba por la mente cuando me sorprendió la gran estatua de
Marco Polo que se erige en uno de los patios de ingreso a la Universidad de
Lenguaje y Cultura de Beijing. Ahí estaba él, vindicado como uno de los
primeros artífices de la apertura al mundo de China, embajador de las lenguas,
traductor universal de la más inmensa curiosidad mutua. Quería brincar de alegría
y llamar en ese justo momento a Guillermo Díaz, allá en la Sabanagrande donde,
hace muchos años, leímos juntos ¨El Viajero¨, de Gary Jennings, justo la novela
histórica sobre los Polo y su llegada a Khanbaliq, luego llamada Dadu y
finalmente Pekín. Por la noche le escribiría y le contaría de este inesperado
encuentro y él me respondería al mensaje con un efusivo ¡salúdeme a Kublai! Y
caramba, le saludé todo después, a los patos de los estanques en el bellísimo
parque de las flores allende mi hotel, le saludé al trono del último emperador
en la Ciudad Prohibida (Zǐjìn Chéng 紫禁城 ) y saludé a la eternidad justo
cuando ponía mis manos sobre las escamas del dragón infinito de la Gran
Muralla. Tenía esa necesidad de saludar, agradecer y palpar, poner polo a
tierra a todo aquello que se desbordaba vertiginosamente desde los libros que
fui leyendo en la infancia. Debía sentirlo en mis manos, la aspereza de la
piedra gris, las hojas caídas de los mil árboles recién trasplantados en Beijing,
las gotas de agua de la mariposa que irrigaba el patio al lado del Pabellón de
la Armonía Suprema. Al fin sentía la traducción exacta en el lenguaje del
tiempo y se lo iba contando a mi abuela, a mi madre, a mi tía Lauren, que
aparecían desdobladas entre imágenes de nuestros viajes a Esquipulas,
Guatemala, cuando llegábamos a aquel parque escuchando las innumerables lenguas
mayas antes de entrar al santuario.
Y es que,
también, no pude dejar de crear una imagen acrónica sobre cómo se vería el
esplendor de México-Tenochtitlán de haberse mantenido la continuidad
civilizatoria y se hubiera conservado el Recinto Sagrado destruido hasta los
cimientos porla barbarie religiosa de los invasores. Así lo percibí en el
primer golpe estético, al entrar a la plaza de la Ciudad Prohibida por la
Puerta del Midi. Construidos ambos alrededor de la misma época (entre 1409 y
1420 la Ciudad Prohibida, y el Recinto Sagrado tenochca entre 1325 y 1519), nos
hemos perdido de tener en Mesoamérica un incalculable centro de peregrinaciones
continentales gracias a la devastación de los invasores ibéricos y sus aliados.
Si Teotihuacán se mantiene en conservación y ampliaciones de recuperación ¿cómo
debió sentirse la vibración arquitectónica de haber sobrevivido Tenochtitlán
con todo y el Palacio de Moctezuma y sus canales? ¡pues así! ¡justo así!, me
decía, y miraba la amplitud en dos dimensiones superpuestas, y lastimosamente,
veía con los ojos de Bernal Díaz del Castillo para poder acercarme a esa
coincidencia posible de estupor inexplicable que se alzaba en pabellones rojos,
tejados vertiginosos coronados por dioses monos conjuradores de las tormentas y
la avalancha de turistas internos, la mayoría llegados desde las provincias más
lejanas de Zhungguó, muchos de ellos con la banderita roja en su mano de
campesinos victoriosos que, contrario a aquellos invasores de 1519 en México,
sustentaron el mandato de conservación de las autoridades para que el antiguo palacio
que esclavizó y humilló ahora solo sea parte de un museo vasto, solo presente
en la voluntad de no regresar jamás a él como vasallos.
Subí las
gradas de mármol a comprobar el tiro de cámara de Vittorio Storaro, el
fotógrafo de ¨El último emperador¨, de Bertolucci. Medí el plano con un ojo
cerrado y encuadrando la palma de mis manos, como instruye el divino mandato de
los que amamos el cine y, en seguida, me dirigí a la barda que separa la
plataforma de acceso del Trono Imperial, el mismo donde el Pu yí de la película
escondiera el grillo. Miré hacia atrás y pude ver la llegada de mis compañeros
de Seminario, todos con el rostro iluminado más allá del inclemente sol que
daba sobre ellos. Casi todos repetían lo que también yo me decía, como un
tantra: ¨Esto es increíble, no me lo van a creer¨. Y sí, Marco Miglione
regresaría a Honduras, y con seguridad le costaría un mundo, si no dos,
detallar todo lo que vio. Mientras tanto, por todos los rincones del patio
exterior, las más hermosas jóvenes vestidas con el hanfu (vestido
tradicional que vive un resurgimiento luego de tres mil años de uso) buscan el
mejor spot para sus fotos a publicar en sus redes sociales. Una hora antes,
desde el autobús, miraba intrigado a las muchachas vestidas con hanfu
dirigiéndose a los accesos del Gùgōng Bówùyùan (故宫博物院, Museo del Antiguo
Palacio).
Creo
que la pregunta más acuciante en mí era sobre el cómo no se contradecía la idea
de una China Popular comunista con estas muestras de atracción hacia la cultura
cortesana del imperio. Aquellas muchachas estaban en todas partes, en el metro,
sobre motos eléctricas, caminando celular en mano y atravesando los pasos de
cebra, todas ellas emocionadas por su inminente sesión de fotos. Y la respuesta
estaba en la consigna del rejuvenecimiento de China dentro del cultivo de la
tradición y el incentivo de la innovación regulada por las políticas centrales
del Politburó. ¨China es nueva cada día, tanto que nos cuesta seguir su ritmo¨,
nos decía el director del Centro de Sinología Mundial en su charla de
bienvenida. Y es que el tiempo socio histórico que regula la Asamblea Popular Nacional
actúa similar a la normativa de una China con un único huso horario (son las 5:
am en Beijíng y son las 5:00 am en Kashi, ciudad en la provincia más occidental
del país, aún y cuando para todos los demás países del área transcurra el sol
del atardecer, pero en China sea el sol del amanecer). Así, lo nuevo converge
con el pasado y con la idea de un futuro firmemente anclado en la voluntad
política y en el empuje de profesiones innovadoras que esas mismas muchachas
vestidas con el hanfu ejercen. Todas marchando sincronizadas tras el
mismo sol. De esta forma, al quitarse sus hanfu, las muchachas del Tik tok
continúan imparables en su búsqueda diaria de futuro, sin vanagloria cortesana,
solo la simplicidad de disfrazarse un momento de pasado, apropiarse de sus
siglos rejuveneciéndolos y aceptar las muchas Chinas que fueron para que la
Revolución sea hoy el fenómeno político y cultural más asombroso del actual
siglo.
Durante
400 años
los
niños de Dadu
recortaron
jirafas en papeles amarillos
esto
gracias al cuarto viaje de Zheng He al Feizhou
Corría
el año de 1414 sucedía algo histórico
y
la primera jirafa no lo sabía
mantuvo
alzado su cuello
hasta
el mismo momento
en
que fue obsequiada al emperador Yongle
quien
la consideró altiva
por
no inclinarse ante él
¨Así
es su costumbre en las sabanas de Feizhou
no
lo tome a mal, es como un dragón vegetariano¨
-le susurró Zheng He
Los
niños de Dadu
siguieron
recortando la primera jirafa
que
llegó a China
algunas
veces con el cuello más corto
otras
veces más largo
-del
chirrido de las tijeras las urracas crearon su idioma-
pero
el emperador jamás apareció en sus diseños
aun
fuera él quien la nombrara qilin
buen
presagio
escalera
para subir a la luna
luna
en puntillas para mirar el mundo.
Tegucigalpa como una milf.
Dentro de un par de semanas Darwin Barahona (Tegucigalpa, 1980) presentará
su libro Un dios underground, que es parte de la trilogía de la
que también forma parte Uncle crazy y Sex devil,
ambos inéditos. Estaciones del
hambre punk sería como su tour de force. Me ha dado la
estafeta para que sea yo quien lo presente. Ya estamos buscando lugar, lo hacemos
a lomo de caballo, disparando el arco a galope como los hunos o los cosacos de
las estepas. Y de las estepas habla mucho Darko, incorregible viajero que se
sumergió una buena temporada en Rusia, Ucrania y Alemania, para luego recalar
en esta nuestra milpa, como tanto le gusta decir de Honduras.
Conocí a Dark (sí, tiene múltiples diminutivos: Dark,
Darko, Xibalba Star…, así de polisémico como los apelativos que
los eslavos le dan a sus seres cercanos) allá por el año 2002, cuando me
invitaron a dar una charla creativa al Grupo literario ADAN, que también incluía
a Carlos Palma, Dénnis Ávila, Carlos Ordóñez, Rodion Martínez, Guillermo Brune,
Zadick Córdova y otros que, desde entonces, siguen siendo para mí piezas
insustituibles de la realidad creadora literaria que me motiva a seguir
haciendo memoria viva. Luego la noche fue el safari, la plática, el oráculo que
hablaba a través de las amistades que convocaban y siguen convocando los bares
del centro de Tegus. La narrativa de Darko está hecha de esta transhumancia
casi dantesca y llena del abordaje gonzo que tanto apreciamos cuando se
trata de darle crónica a la Tegucigalpa oscura que viaja con nosotros, hasta en
las pesadillas.
Fabricio
Lo que tendremos ahora es una plática. Hoy es 4 de
enero del año 2023, estoy con Darko, Darwin Barahona, narrador, cronista de
crónica negra, así como su alias, un xibalba star.
Este término lo acuñaste en tus crónicas en Facebook, ¿verdad?
Darko
Claro, porque a mí me gusta llevarme mucho en el
centro de Teguxibalba. Amo Tegus. Y una vez estaba en el Hoyo de Merrian y e
poeta Novoa mencionó a Teguxibalba, y empecé a ver todas las escenas de un Xibalba
Star… (risas, Rod Stewart en los parlantes de Paradiso: “Da ya think I’m
sexi”) Y Florián… gracias que lo mencionés… Flor fue uno de los que más me
apoyó, él me enseñó muchas cosas que yo no sabía cómo iba encontrar, libros
como el de Christopher Bram, El padre de Frankestein. Digamos ese feedback que
es importante para mí, a mí no me importa que seas millonario o no, si tenés un
feedback conmigo todo va bien, porque sin crueldad no hay fiesta, como dice
Friedrich Nietzche, y volviendo a remosntar ese tema de Xibalba Star es como…
bueno, yo pensé que se lo había inventado el poeta Novoa, pero dicen que fue el
poeta Vindel (Javier), nunca he hablado con él, pero es un término que ocupamos
porque es un realismo sucio-patastera.
F.
¿La patastera por qué?
D.
Es que un día miré a mi padre en su camioneta. Por
cierto, ese día lo chocaron, le pegaron por atrás y empezó aquella hecatombe de
golpes y todo eso, porque le pegó un BMW y mi padre conduce una Ford tranquila,
del año del culo y el tipo que lo chocó me deja sorprendido porque le dice a mi
papá que él tiene un pijazo de títulos, y después los dos se perdonaron,
entonces yo quedé pensando “wow, estos majes qué energía malgastada”. Es así.
Patastera.
F.
¿Sos de Sabanagrande, del sur?
D.
Sacahuato, Sabanagrande, Los Infiernitos, inframundos
y todo eso.
F.
Pues no tenías que ser diferente si venías de un lugar
cercano a los infiernitos.
D.
Claro, Fab.
En ese momento interrumpen las cervezas, pero Darko
también ha pedido un té. Tears for fears canta “Everybody
want to rule de world”.
F.
Bueno, aquí estamos viendo la famosa combinación té
con Piba (cerveza, en ruso), si los británicos le echan leche los rusos le
echan cerveza -apunta Darko.
Contame como fue el proceso de Estaciones del hambre
punk. ¿Está basada exclusivamente en Pio Rico (bar del centro, muy visitado por
la movida del centro de la capital)?
D.
No necesariamente del todo, porque hay estaciones
de cuando viví en Berlín, en Estados Unidos. Esa es una crónica de cómo era mi
mundo… ahora soy más tranquilo.
Mientras sigue tomando su Piba-Té, hago la reflexión
de que en las lecturas de Dark lo primero que se encuentra es una fragmentación
de los tiempos y espacios en que él se mueve. A veces está hablando de un pub
en Belfast, de una calle en Berlín, igual que de un estanco puro en el centro
de Tegus. Le pregunto entonces ¿cómo asumís esa fractalidad?
D.
Mirá yo lo asumo como un camaleón. Yo soy un camaleón
que agarra el color del momento, soy un escritor de método, me gusta
experimentar, porque también ha sido muy curioso que he visto ultras, revos de
todos los países (barras bravas de fútbol. En este caso se refiere a las barras
de los dos equipos más importantes de la capital: Olimpia y Motagua), y hay un
respeto que tienen conmigo por este libro de Estaciones del hambre punk.
En toda la entrevista nos acompaña silencioso Eddie
Menzi, un músico de combate underground que por cierto momentos me escanea,
como si Darko fuera el interrogador bonachón y él la oscuridad que me espera si
trastabillo en una pregunta. Al final es un muy expresivo y entra en confianza
comedida. Un gran artista. Darko lo mira cuando sube a su vaso de Piba-Té y lo
mira de reojo. Lo presenta cuando le pregunto sobre sus relaciones o
interacciones en Tegucigalpa.
D.
Eddie Menzi es uno de mis mejores amigos, es pianista
(“estudio música clásica”, interviene Menzi), hace de todo.
No falta en ese instante mencionar a Zadick Córdova,
el gran Valzak, duo dinámico de las noches de principios de siglo en la que
junto a Darko y él nos embarcábamos en la noche de Tegucigalpa sin dejar de
hablar de cuentos, zafaris y poesía mad max.
D.
Mirá, él es uno de los pilares, ha creído mucho en mí.
F.
Sí -le confirmo-, siempre te menciona. Me leyó hace
mucho rato unas experiencias que tuvo en una plataforma petrolera en el Golfo
de México. Decía que eso era bueno para agarrar carácter.
D.
No, es que lo que pasa, Fabri, es que cada quien sabe
qué pedo.
Veo hacia la calle, reflexiono a profundidad sobre
todo ese silencio que construye esta última frase. Dobo decir que he visto mi
propia mirada en muchos cuando una comprensión inasible llega al grupo al decir
esta frase lapidaria. “Cada quien sabe qué pedo” es una frase de sabiduría a la
altura de un samurai que se apresta a dejar su familia para enfrentar su última
batalla, o por igual, es un silencio íntimo que nadie puede indagar más allá,
por pudor, por solidaridad. Algo así como en Saving Private Ryan el Cabo Upham -el
peor soldado-aprende el trora [1]de
la tropa (código cerrado, conjuro grupal para alejar amenazas o afianzar
camaradería).
A mí me gusta tanto Teguxibalba, es mi ciudad -continíua
Darko- , yo camino por todos lados aquí, nunca me ha pasado nada, “hey, ahí
viene el Dark… pum!”, allá otro me saluda. Me gusta escuchar a los chikis. “¿Me
puede regalar un libro?”, esto esto esto… ¡amo Teguxibalba! Para mí es como una
Milf que quiere ser niña y anda con los ojos bizcos como Oh Fortuna. Mi
abuelo siempre me decía este es tu país y a cualquier lado que vayás sentite
seguro.
F.
Tegucigalpa termina aceptando a los seres de la noche,
los protege de alguna forma ¿verdad? (Deff Leppard asume la música ambiente, “Hysteria”)
D.
Oime! La última vez estuve bebiendo ahí con los
chikis, y me dijeron Darko… te protegemos.
No puedo dejar pasar la referencia de los chikis comentándole
a Dark sobre los textos que abren mi libro de cuentos La Era Pre Schuman, Las
crónicas del chiki. “Su lenguaje es autodeterminativo” -le digo- “una consigna
espacial”.
D.
Ese es el futuro. ¿Por qué creés que cuando me dice un
chiki, “hey Darko, mera pija, me gusta lo que hace”… yo siempre planteo un
post. Me pierdo un mes y los chikis están de que u, hey Darko, qué pasó. Hacer
lo que hago es como un acto de rebelión, es decir, hey, este es mi aporte a la
sociedad. Anarquía, nihilismo. Hay momentos en que uno quiere desaparecer como
Rimbaud, quiere ser como Gauguin. En post de Facebook he tirado tres novelas,
en sincronía. No me quejo. He hecho otra reedición de mis tres libros. Flor (el
poeta Edgardo Florián, ya fallecido) siempre me decía: puta maje, si yo vendo
confites… lo extraño, porque si no hubiera sido por él no publico ni mierda.
F.
Contame, ¿Cómo se miraba Honduras desde el bar más
perdido de Kiev?
D.
Hermoso. Sabés, Honduras significa nada en ruso. Y los
majes me decían siempre Yuri, Yenka, Sasha… Sasha es un nombre privado, en
público es Alexander… y me decían por qué putas no me llamaba Hugo, porque en
ese tiempo estaba Hugo Chavez. La depresión que cargaban ellos es muy poderosa,
pero yo sobreviví a eso. Yo los miraba leyendo a Pushkin, es un león… respeto
mucho a Chejov y a Perlman, el creador de la ciencia ficción. (Suben el volumen
en Paradiso, Guns n’ Roses toca las puertas del cielo}
F.
La intertextualidad es muy notoria en tu narrativa.
Decime la intertextualidad que te brinda Tegucigalpa.
D.
Pues sí que tiene: ¡todas las personas con que me
llevo… soy un ladrón de historias! Yo no puedo venir y ser puro, los chikis me
dicen ¡ay, escribís sobre mí! Y tengo influencias de Waltz, hay que gente que
dice de Bukowski, pero no, quizá Michel Houellebecq… Günter Gras también,
leerlo en alemán es bien complicado. Yo estuve estudiando alemán por siete
años, lo hablo. Y ni qué hablar de La Divina comedia. En mi círculo íntimo
hablamos de cine, de música, pero tengo mis otros amigos que me van a llorar
porque no saben ni pija, y tengo los otros que son buitres.
F.
Lo que has visto de cine ahorita ¿qué te interesa?
D.
Miré esa de Reptiles (dirigida por Grant
Singer), me gustó. A mi me gusta el cine bien lento… sale Alicia Silverstone, y
por cierto le mando un saludo a mi novia que se parece a Silverstone.
F.
Uy sí, el regreso de Alicia desde los video clips de
Aerosmith, en su gran salto mortal de las musas resucitadas. Pues bien, Dark ha
estado siempre presente en una generación muy mía. Puede ser como un Plutón del
sistema solar, definirse si existe o no como planeta. Darko siempre ha estado
en el circuito poético y narrativo de Tegucigalpa desde que yo tengo memoria.
¿Cómo te has sentido de no estar en el centro?
D.
Yo me siento complacido, porque crecí en un ambiente
muy intelectual. Mis tíos les dieron clases a ellos. Mi tío poeta Fausto
Maradiaga, Alexis Hernández, fueron profesores de ellos y eso marca un
privilegio que tuve al crecer con las personas correctas.
Justo en este punto de la entrevista, por telepatía,
Anita, la administradora de Paradiso, pone Crazy, de Aerosmith. Los
retratos en las paredes del patio se estremecen, como hojas del árbol del bien
y el mal enfrentando las ondas herzianas de aquello que no tenía previsto cantar
Pablo Milanés, Serrat y todos aquellos que eran el fondo musical del Paradiso
de los años noventa. Y no es que Aerosmith sea la moda hoy, es que cada quien
carga su música, como si una ouija relevara la aguja de un viejo long play y a
pura música adquiriera sentido este lugar de reecuentros y fantasmas. Darko
retoma:
Crecer con mis tíos era increíble porque a mi primo
Leo lo castigaban leyendo a Charles Dickens… pues entendí que no es que me
sienta como Plutón, pero si entendí el mensaje. A mi me gustaba mucho leer a
Dostoyevski, a Solyenitzin. Me gustan las maratones, no me gustan las carreras
de cien metros, y yo nunca le dije a los amigos que seleccioné (que escribía),
ellos se dieron cuenta por sorpresa.
F.
Definitivamente la literatura rusa es tu predilección.
D.
Davai, davai! Definitivamente tengo mi cultura
vertebral en ellos. Me gusta mucho Mayakovski pero la mera V. es Pushkin. Leí
El Doctor Zhivago de Pasternak, a Nabokov.
F.
¿Y cómo sentís cuando vas allá, a la aldea?
D.
Amo a Honduras. No publicaría en otro lado. Amo todo
lo que produce Honduras, aunque sea gangrena. El Dios Underground trata de un
tipo que es millonario y quiere estar en estado de coma. A veces creo que El
Dios Underground son las drogas… el quiere estar en estado de coma y le pegan
la vivida de su vida porque se encuentra a un doctor ruso, y lo engaña, y le
roba los órganos. Entonces se vuelve un super héroe. Es el primer libro de la
trilogía. Siempre está hablado en primera persona, como memorias.
F.
¿Qué necesidades ves en la literatura hondureña
actual?
D.
Vivir. Vivir y viajar.
F.
Viajar no solo es imaginar, ¿no es así?
D.
Si vos tenés la oportunidad de ir a Tela debés
imaginar la creatividad, porque sino te volvés operario. Ya porque sepás usar
Photoshop o Illustrator no te hace diseñador gráfico, solo porque alguien te
dice que sos mera V creando si no tenés feedback no tenés nada. Al viajar activás
tu visión periférica, tu intuición se vuelve más tigre, más jaguar.
F.
Bueno, tenemos cuatro conceptos aquí: Tegucigalpa como
una Milf, tenemos a Teguxibalba Star, tenemos el entender a Darko inseparable de
la literatura rusa y alemana, y tenemos el sentido del viaje. ¿Cuánta de esa
literatura que has leído has encontrado en Honduras?
D.
Mirá, eso es lo hermoso de Honduras. Es como mirar a
Picky Blinders desde el ángulo de Arthurs, estamos en esa época. Vos sabés muy
bien que todos somos un barómetro social, cada sociedad va a tener su narco
pijudo o su artista pijudo. Vos tenés al narco que refleja lo que sos en tu
país, y también tenés al artista que refleja a tu país (Dust in the wind, de
Kansas, inicia sus arpegios. Casi veo la ventisca de polvo entrar por el portón,
como aquellos polvos del Sahara que atestigüé en Puerto Rico). Eso es Darko
Barahona. Me gusta ser como yo. Sin límites, pero también pienso en los niños,
en la juventud y todo eso. Porque decime vos, ¿Cómo se llamaba el man que llevó
la nodriza hasta la luna? Todo mundo piensa en Armstrong. Una persona se hace
famosa cada diez minutos en el mundo, no sé, tenés al Facebook. Yo he conocido
gente que sacó un préstamo para sacar una Toyota Prado y vive en el Hato de En
medio (residencial capitalina)… somos la patastera.
F.
Como los dandys de Nigeria vestidos de alta costura
entre los charcos. Full guajeados.
D.
La ideosincracia de nosotros es un fenómeno. Yo que he
viajado, que entro y salgo de aquí, lo olvidás. Ahora que hay mucho venezolano
y haitiano seremos un montón de fucking razas mezcladas. ¡Amo eso!
F.
¿Has leído la ciencia ficción de Javier Suazo? (“Cuentos
de ciencia ficción del tercer mundo”)
D.
No fíjate. Por eso te digo que hay que conocerse, hacer
feedback. He leído un cuento de Calton Bhrul, de Albany. A Giovanni Rodríguez.
A Darío Cálix… Gustavo Campos es la mera V. Sólo te digo algo más: mi chica
sabe que Dark Barahona odia los calcetines blancos y las luces blancas. Ella
sabe que mis bandas favoritas de Black Metal son Satyricon y Darkthrone. Ella
sabe también que no me gusta la impuntualidad y para rematar le gusta que hable
varios idiomas. Fanculo tutti! La ONU!
El cierre musical ambiental no es de Black metal en
Paradiso, pero no hay duda que algo de nostalgia romántica hizo que Darko
recordara a su novia, así que los herz que carga de sí mismo le han dicho a
Anita que ponga Whitout whitout you, de U2. La cosa termina al suave,
entonces, fiel al sabor de la Piba-Té. Indefinible underground.
[1] Trora es la frase de “desactivado” que utilizabamos
los niños hondureños para igualar una acción o recuerdo compartido. Por igual neutraliza
una penalización en el juego de la patada en el que se debe gritar la palabra trora
para evitarla.
El 3 de abril del año 2021, 22 momias fueron
trasladadas del viejo Museo Egipcio de El Cairo, a sus nuevos aposentos de
descanso eterno en el nuvo museo ubicado en la explanada de Gizeh. Este hecho causó
no solo problemas de tráfico en El Cairo, sino que también puso de cabeza a la
maquinaria burocrática de la Duat o como otros lo llaman, el Necher-Jertet, es
decir, el inframundo, donde Anubis sirve de aduanero. Esa noche, Anubis se dio
cuenta que debía pesar de nuevo los corazones porque algo no cuadraba en sus
cuadernos contables…
Los invito a escuchar esta rocambolesca memoria del qué sucedió y cómo llegaron las momias a Puerto Rico.
Bienvenidxs a esta máquina del tiempo donde su memoria es la que pone la música.
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Hace dos días fueron liberadas. Doce años de encierro. Sin embargo, fue ricardo maduro quien las apresó por primera vez, así que han pasado entre libertad y cárcel 16 años, los mismos años que duró el cariato. Sabemos lo terrible de nacer estatua, pero lo es más serlo del pueblo. En San Juan acaban de derribar a un Ponce de León corazón de cañon inglés, lo vimos en las noticias, aunque en Suecia es muy difícil ver noticias de esta zona de la monumentalidad. "Nada más invisible que un monumento" -dijo Musil, pero sólo basta rompernos en pedazos para ser visibles. Entiendo que hay mucha mala calaña entre nosotras. Buen mármol, pero el alma cuarteada, dirían algunos. Buen bronce, pero de molde nefasto. Vinimos a Honduras porque nos llamó la atención que por fin se liberaban estatuas, aunque ya Colón y Bonilla tuvieran su tunda y en su lugar se plantara orgullosa la estatura en piedra de Lempira. Hay material de libertad por aquí, y por eso quisimos atestiguarlo.
Ahí en las mesas estaban las muestras de todo tipo de "vinos", desde papa a naranja, desde yuyuga a ciruela, en fin, en vasitos de plástico ofrecidos a granel se desgustaba de la oferta a la gente vestida de etiqueta. La maestra de ceremonias, en pompa formal, hizo el llamado para dar comienzo al evento, y en la acostumbrada bienvenida a los invitados de honor llamó al estrado a un especialista en vinos francés que la embajada de Francia envió en representación.
Se trataba de que el especialista hablara sobre las bondades de la muestra, pero sin irse por las ramas el honesto especialista dijo: "Merci por esta invitación, me siento honrado, y solo quiero iniciar felicitando a los encargados de esta exposición por su esfuerzo en socializar la cultura hondureña del licor... porque, permítanme expresarlo claramente, con el respeto debido, pero estas muestras no son vino. El vino proviene de la vid, de la uva, y esa es su categoría absoluta: que proviene de la uva. lo que aquí estamos probando es guaré afrutado, o mejor decir, liquor de frutas... por cierto muy bueno, pero no vino...". El especialista alzó su mano con el vasito de plástico y bridó con el público anonadado. La maestra de ceremonias, entre risitas avergonzadas, le dio un simulado codazo al especialista francés diciendo "ay, mister, qué divertido es usted".
Debo decir que me retiré de aquel salón muerto de la risa y muerto de la risa lo recordé cuando en la cuarta tanda de la degustación en Utuado, sirvieron otro guaré, aduciendo que era vino entre forzadas explicaciones de hacer del pitorro algo surgido de la tradición vinícola. "Esto es pitorré, no viné" me decía entre risas, exactamente igual que lo que me provocó cuando supe que los pinos que tenemos alrededor de la casa en Pugnado Adentro no son pinos, sino casuarinas australianas (árbol de la tristeza) extendidas por toda la isla bajo el nombre pino. Antes de comprar la casa, Iris Alejandra y yo mirábamos con suspiros "los pinos de la casa de Heidi", pero fue un doctor cubano el que nos sacó del engaño. No importa, las casuarinas nos siguen pareciendo pino como el pitorré y el vino de papa nos sigue pareciendo vin, wine, vid. Hay creencias que vale la pena conservar en su ilusión. Ahí reside el juego de algún tipo de poesía del autoengaño.
El asunto es que las fotos que acompañan esta entrada sí que son pinos, y son pinos hondureños en Utuado. La primera vez que escuché a un puertorriqueño hablar de pino hondureño fue a través de la radio, la madrugada del 20 de septiembre mientras el huracán María destrozaba a fondo la isla. La radioemisora WKAQ 105 FM logró trasnmitir por breves instantes la voz de un desesperado residente de Guaynabo. Entre estática y ruidos de turbina dijo: "Esto se chavó (se fue al carajo), ya el huracán arrancó los dos pinos hondureños que sembré hace años en mi patio"... El señor detalló la desgracia que estaba ocurriendo con la pérdida de dos valiosos ejemplares, de esos que son tan raros por aquí y que por ello se aprecian tanto cuando se logran sembrar y ver crecer. Al escucharlo cerré los ojos. Vi las frondosidades de bosques de pino entre los que crecí, y también vi a los pinares que el gorgojo descortezador arrasó como otro huracán de minúsculas manías. Sentí que esos dos pinos de Guaynabo que se unieron al vuelo de los húcares y meaitos y árboles Marías y Ceibas, eran los representantes de mi miedo en ese momento.
Hace un mes que estuve en Honduras, y junto a mi hijo acompañé al equipo de pelota maya hondureño a Copán Ruinas, sede del Campeonato Centroamericano que reunió equipos de Guatemala y El Salvador. Todo el camino vi ese despliegue de bosques de pino que siempre aparecen intactos en mis recuerdos. Ahí iban los pinares, a lo largo de 400 kilómetros desde Tegucigalpa a Occidente. De pronto se me vino una reflexión: ¿por qué en la iconografía maya clásica no aparece ni una sola mención a los densos pinares del territorio mesoamericano? ¿Por qué no hay un solo glifo que lo describa o utilice su metáfora de rectitud, frugalidad en su forma y tenacidad insondable? Se lo comenté a Balám, (David Franco), epigrafista consumado y éste me prometió ponerle atención a ese detalle. Al tomar estas fotos, no me reí como con lo del gauré y el pitorré. Quizá dije una oración al dios maya sin rostro o representación, Hunab ku (el dios solitario). Quizá si yo hubiera sido escriba maya Hunab ku hubiera sido pino en un glifo.
F.E.
Héctor Lavoe me dio la bienvenida a "la isla" haciéndose pasar por Juan Gabriel. Era un sábado con parroquia llena en la barbería de Hirám, en Barahona, Morovis. Mi suegro, José Maldonado me llevó y desde ese momento, hasta ahora, es ahí donde me recorto el pelo. Pero cada pelo caído tiene su precio en la barbería de Hirám. Al preguntarme mi nombre le dije de inmediato soy Fabricio, a lo que él replicó, ¿Patricio?,no, Fabricio, le aclaré. Me quedó viendo de lado, como afinando el oído ¿Jauricio? ¿es así? No, respondió uno de los viejitos que ya se habían interesado en el asunto y que esperaban turno, Es Pagricio. Le ofrecí una sonrisa y lo corregí, pero otro de los parroquianos intervino, ya dirigiéndose al otro que estaba a su lado: acho! yo escucho Pauricio... no, no, no, es Jauricio, seguro que sí. "De ahí pa' bajo, Ayo escuchaba aquel debate melodioso donde la décima se mezclaba con la plena y ya no quise corregir a nadie.
Aquello era una apuesta donde casi se tiraban los dólares en medio de la barbería. Ellos siguieron en lo suyo y fue entonces cuando alcancé a ver de reojo el cuadro que estaba al lado del espejo. Era Juan Gabriel pintado al óleo, solo que con unos lentes ochenteros y unas solapas doradas en su camisa de largo cuello en V. Unos días antes había fallecido el divo mexicano, así que comprendí que en cualquier barbería que se preciara de pertenecer al vibrar popular habría un homenaje muy sentido por la pérdida. Me sentí identificado, parte de una familia extendida donde los boricuas se hacían presentes en las alegrías o tristezas cantadas al pie de las belloneras (rocolas) más pérfidas. Sin pensármelo dos veces, y mienttras la discusión por mi nombre subía de tono, le pregunté a Hirám que si le gustaba mucho la música de Juan Gabriel ya que hasta un cuadro de él tenía en su trabajo. ¿Dónde está Juan Gabriel? me dijo, y todos los que alegaban por mi nombre callaron de tajo. Las tijeras quedaron en suspenso. Alcancé a escuchar el retumbo de los pelos cortados contra el piso. Señalé con mi boca, y todos vieron hacia el cuadro.
!Juan Gabriel! jajajajajajajajajajajajajaja...
Las carcajadas eran un aleteo de gallos, una banda de cokis borrachos a medianoche, era el boceteo perfecto en medio de una cabalgada.
¿Juan Gabriel? dijeron todos a la vez, !a las millas que será Juan Gabriel! !Ese es Héctor Lavoe, chico! Yo sentí que me hundía en la silla. El viejito junto a la puerta se doblaba de la risa y se veía que estaba haciendo un esfuerzo considerable por no perder las placas dentales. ¿Pero quién te ha dicho a tí que Lavoe se parecía a Juan Gabriel, pana? Y las carcajadas continuaron. Ay Jauricio Jauricio, decía uno, ay Patricio Patricio, reía Hirám, te comprendo porque eres nuevo aquí y tu nombre se confunde tanto jajaja
Salí de ahí bien peinadito, jurando que pronto llegaría el día de mi suerte, y que solo hasta entonces podría habitar la isla sin equivocarme entre un lagartijo y una gallina de palo. Con Hiram nos seguimos riendo recordando ese sábado, y desde entonces, él se ha convertido junto a Pepito, mi suegro, en mis interminables fuentes para conocer el Puerto Rico profundo, sus voces, sus canciones, sus paveras incorregibles.
F.E.
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