lunes, 17 de junio de 2019

Evocaciones fronterizas

La siguiente nota es un extracto del trabajo autoetnográfico que llevé a cabo en la clase de Antropología Sociocultural en la Universidad de Puerto Rico. Lo comparto para mantener el hilo de mis indagaciones sobre la transculturalidad que observo en mí mismo a partir de mi residencia en la isla. El tema que define todo el ensayo lo presenté bajo el título "Evocaciones fronterizas: Literatura, Migración y Racialización en Puerto Rico":



Puerto Rico, Historia Oral: Llegué en abril del 2016 a Puerto Rico. Mi acento es lo que más ha intrigado cada vez que hablo. He sido peruano, chileno, ecuatoriano y colombiano a la vez. Cuando no hablo puedo ser cualquiera, pero nunca un puertorriqueño. En una ocasión, en la estación de buses, un señor se intrigó y me preguntó de dónde era, y al saberlo se interesó mucho que le contara sobre Honduras. “Oye -me dijo-, podrías ser un buen locutor por el tono de tu voz… pero pensándolo bien, no creo que te den ese trabajo porque en Puerto Rico no nos gustan los acentos extranjeros en la radio”. Me hizo pensar mucho en cuanto a los espacios humanos y sus sonidos de orientación territoriales, algo que he ahondado con mi colaborador, André Marcel, puertorriqueño de 32 años y nacido en Bayamón. Hablando con él, hicimos una suposición bastante sugerente respecto al por qué yo no podría ser locutor de radio en Puerto Rico: la necesidad normalizada en la isla de una publicidad que invite a poner en duda a la competencia necesita de un tono muy diferente al acento descendente de los centroamericanos. Para animar hay que elevar, así como de manera natural lo hace el acento puertorriqueño[1].

Como la mayoría de gente que conozco en Puerto Rico y que me ha presentado mi esposa (Iris Alejandra Maldonado ha publicado ya un poemario ), André es alguien que estuvo relacionado bastante cerca con el nuevo circuito poético y con el circuito de creación cinematográfica ya que tiene un bachillerato en Cine y audiovisuales por la UPR. Ahora ya no participa de lecturas y está completamente comprometido en su empleo. Tiene un altísimo nivel de cultura general y de conocimientos literarios y musicales, así como de cine, sin embargo, su situación económica es precaria como la de miles de puertorriqueños que se han visto acorralados por la bancarrota colonizadora generalizada y la emigración masiva antes y después de María. Subsiste con empleo tercerizado y ha aprobado para ayuda estatal de vivienda. Hemos tenido largas pláticas tanto sobre su propia racialización (mestiza ) como de la mía.

Dotado de una inmensa curiosidad, casi de orden antropológico, siempre me ha preguntado sobre detalles no comunes sobre cómo es Honduras y en qué nos centramos los escritores hondureños a la hora de abordar la poesía. De esta forma he comprendido que hay una manera poética de territorializar la palabra y hacerla parte de lo que necesita escuchar determinada población en el contexto cultural de su espacio geográfico. Escribir poesía formal en español no garantiza que la población puertorriqueña amante de la poesía ‘’comprenda’’ la poesía de un hondureño que aún no conoce en toda su dimensión la resistencia anticolonial desde el español hablado en Puerto Rico (cadencias[2], recursos, evocaciones, etc). Le he preguntado entonces a André si él considera que hay una expresión defensiva de gueto en esta apreciación, y él me ha respondido que “tendría que conocer un poco más de Centroamérica antes de identificar tu escritura como hondureña’’[3]. Por otra parte, aún proceda de un país (Honduras) con siete lenguas vivas signando su visión nacional (inglés, tol, garínagu, miskito, chortí, pech y español) no hará de mí un escritor cosmopolita en Puerto Rico. Lo sería sí mis evocaciones estuvieran ligadas al poder hegemónico del inglés y, al mismo tiempo, a las respuestas creativas contra-hegemónicas. De esta forma mi estatus será el de un escritor internacional pero no cosmopolita.

André me recalcó algo muy puntual: desde la revelación de la poesía nuyoricán a través de Pedro Pietri, se impuso una cadencia que dentro del circuito literario hizo percibir al slam como la lengua del futuro: la entonación en las lecturas a partir de los nuyorican fue hacia la forma en que suena la poesía oral en inglés (el flow), que no es otra que la raíz hegemónica del sonido, condicionado a la vez por la búsqueda de sorpresa en la toma del escenario, así como el rap lo inauguró en sus acciones de resistencia públicas. A la vez, un lector joven boricua se establecerá desde el filtro escénico del spoken Word y, de manera natural, estará pendiente del encuentro del poeta con su place memory nacional de resistencia. Podré disponer de un capital cultural en Honduras, pero en Puerto Rico, al leer -que no en la distribución del libro impreso-, tendré que conquistarlo bajo el tamiz de slam nuyorican[4]. En resumen: en Puerto Rico se ‘’lee’’ primero el acento y después se descifra la evocación poética, una vez definida mi procedencia, la realidad evocativa local, con todo y sus condicionamientos lingüísticos y de memoria político-cultural, se activa el interés hacia su propia condición respecto a Latinoamérica y las correspondencias con los creadores del ‘’patio local’’, mismxs que, esencialmente, no hablan, ni escriben, ni evocan en el español que yo utilizo.

Esta última apreciación no me agarra por sorpresa ya que mi expresión literaria y también la normalización relacional cotidiana, ha sido una constante prueba de asimilación de espacio y de la otredad. Cuando publiqué mi primer poemario, Sextos de lluvia, el texto fue recibido en Tegucigalpa como una buena expresión rural de transición a la ciudad, y en mi pueblo, cuando se dieron cuenta que había publicado un libro lo consideraron un producto de Tegucigalpa, “la capital de la cultura de Honduras”. Tuvieron que pasar más de cinco años para que mis amigos de infancia aceptaran que había salido de entre ellos un escritor, y que además “salía en los periódicos”. Aún no tuvieran sensibilidad para la poesía o que nunca hubieran leído un libro en su vida, hasta ese momento consideraron que gran parte de su memoria estaba en juego en mis escritos, y desde ahí, me cedieron representatividad.

Al respecto, André me ha preguntado a quién represento ahora que vivo en Puerto Rico, si a la nostalgia, a la patria perdida o a la ganada, a lo que le he respondido con una situación onírica que me ocurre a diario: desde que llegué a Puerto Rico no me ha aparecido aún en sueños una escena con paisaje puertorriqueño, si no que todo sigue siendo una reiteración hondureña. Siguiendo el hilo, le he dicho que estoy escribiendo una serie de prosas poéticas llamadas Las crónicas del Capitán Snorkel, por aquello de que el uso del snorkel solo admite nadar en la superficie del mar, y a él le ha agradado la idea de que la poesía siempre sea el adelanto de un sueño, en este caso, del día en que por primera vez un paisaje puertorriqueño aparezca en mis sueños más profundos. Cuando le he preguntado si cree que un día me podrá considerar puertorriqueño me ha respondido que no, porque él mismo no podría sentirse hondureño[5]. Ante esto, hemos reflexionado sobre cómo el auténtico bloqueo que el imperialismo estadounidense ha diseñado para Puerto Rico y Latinoamérica ha logrado crear zonas culturales del tipo limbo o de desconocimiento mutuo.

Conclusión

En cada encuentro con André Marcel ha ocurrido esta paradoja: él ve en mí un interlocutor mestizo latinoamericano, no a un hondureño, y cuando logra evocar a Honduras desde su música resulta que es el estribillo garínagu (lengua de la etnia negra garífuna) Watanegui consup Luli ruami Wanaga lo que recuerda como “algo hondureño”, pero admite que durante mucho tiempo creyó que esta canción del ritmo punta (Banda Blanca[6], Sopa de Caracol) pertenecía al cantante puertorriqueño Wilkins, quien la popularizó en la isla en versión pop. Cabe resaltar que en Puerto Rico -como me lo dijo André- se creyó que el estribillo significaba What a very good soup y que para él fue toda una sorpresa que la traducción al español del garínagu significara “quiero tomar sopa… la quiero seguir disfrutando. Lo internacional que ha logrado mi identidad hondureña en Puerto Rico, entonces, fue reconocido a través de un juego de manos del mercado de la música y no de la literatura ni del conocimiento étnico de mi país. Por supuesto, ahora que la amistad entre André Marcel y yo se ha consolidado, lo que yo escribo y le transfiero le da dado nuevos significados acerca de la hondureñidad y una mayor curiosidad acerca de la historia política del país, que aún así, admite verlo como un actor de historia marginal.

Al preguntarle sobre una hipotética situación en la que él pudiera tener el poder de decidir qué idioma debería imponer para que Puerto Rico sobreviviera, no dudó en afirmar que impondría el inglés. Gracias a la entrevista que me dio, logré identificar algunos mecanismos hegemónicos de la cultura colonial estadounidense en lo que concierne a la simbolización y comprensión creativa del lxs puertorriqueñxs y, de este modo, asimilar que ya existe un modo muy tenaz de escribir, ‘’hablar’’ y resistir en la literatura de Puerto Rico, muy diferente a la forma en que yo escribo, resisto y abordo la difusa realidad colonial en Honduras. Crear y resistir al poder hegemónico en Puerto Rico es algo que inicia desde las bases del code switching (spanglish-slam); crear y resistir en Honduras concierne a la forma y al canon, lo que significa prolongar la colonia española con todo y sus valores evocativos.
De igual forma, y en el transcurso de toda la investigación, aprendía a reconocerme parte de una Centroamérica de múltiples realidades e hizo que se consolidara aún más mi insistente latencia ancestral semita[7]

Ante mis amigos de escuela -la mayoría mulatos o de directo ascendente indígena- yo era el niño blanquito que viajaba seguido y que pasaba en otros mundos por mi inusual insistencia con los libros. Pasados los años, el traslado hacia una nueva vida en Tegucigalpa inició una constante de idas y venidas que me llevaron a Europa, a Sudamérica y ahora aquí, en Puerto Rico. Mi necesidad de volver a Sabanagrande, mi pueblo, es la mayor constante, aunque sea por breves horas. Una vez que lo hago, me siento más hondureño y dueño de una identidad mestiza asumida con fuertes evocaciones dispóricas judías. Esta identidad, ante los ojos de lxs puertorriqueñxs que me ven sin conocerme, tiene implicaciones de aislamiento en mí, sensación que he aprendido a sobrellevar con mucha paciencia, si se toma en cuenta que en Honduras soy un escritor reconocido cuyo capital cultural es tomado en cuenta en múltiples foros públicos. 

Pero ¿no provoca el constante tránsito de un espacio a otro una personalidad espectral? Esa es la pregunta que ahora, luego de terminar este proyecto, ha surgido con sugerente insistencia. Y debo decir que ya la estoy tomando como una identidad estratégica que me está permitiendo escribir con total desapego, cálculo o visión out the box. Al final de cuentas, el viejo espíritu translocal antillano, está dándome las primeras grandes lecciones, y por qué no, las fronteras móviles que siempre habité sin definiciones ni arraigos de larga duración.

F.E.




[1] La altura relativa dentro del registro natural de la voz es significativa. Por ejemplo, una elevación de altura al final de una emisión puede cambiar totalmente su significado: con un tono descendente se trata de una simple aserción; con un tono ascendente se convierte en una pregunta. (Roger Fowler, 1978, Para comprender el lenguaje-Una introducción a la lingüística, pag. 257, México, Editorial Nueva Imagen)
[2] No es necesario que un poema dependa de su música, pero si es así, esa música ha de ser un deleite al entendido (Ezra Pound, 1918, Ensayos literarios, pag. 23, Madrid, Tajamar Editores 2016)
[3] Las leyes de la vida individual, que se prestan como las más nobles, que son cantadas por la poesía, no son más que una negación de la vida de la humanidad en general. De modo que no parece muy cercano el momento de la reconstrucción de la totalidad; la realidad sigue permaneciendo sin consistencia, el pensamiento es incapaz de reconstruir su solidez y su vínculo (Enrico de Angelis, 1977, Arte e Ideología de la alta burguesía: Mann, Musil, Kafka, Brecht, pag.133, Madrid, Akal Editor)
[4] Los franciscanos y otros religiosos que llegan de España son los primeros que aprenden la lengua de los vencidos y, aún si ese gesto es totalmente interesado (debe servir para propagar mejor la religión cristiana), no por ello deja de estar cargado de sentido: aunque solo fuera para asimilar mejor al otro a uno mismo, uno empieza por asimilarse, por lo menos parcialmente, a él. (Tzvetan Todorov, 2010, La conquista de América, pag.262, México, Grupo Editorial Siglo XXI)
[5] La raza es un concepto colonial que fue inventado para clasificar las diferencias biológicas, sociales y culturales percibidas (desde una terrible interpretación mendeliana). La Declaración sobre la Raza firmada por gran parte de los antropólogos estadounidenses, señala que el concepto Raza fue elevada a ideología colonial -desde teoremas cuasi-religiosos: la inequidad como hecho natural dado por Dios-- y desvirtúa este instrumento de coloniaje con pruebas irrefutables de la auténtica atribución genética (AAA Response to OMB Directive 15: Race and Ethnic Standards for Federal Statistics and Administrative Reporting, 1998)

[6] Banda Blanca popularizó Sopa de Caracol entre los años 1987-1990, convirtiéndose en la primera banda de punta-merengue hondureña más reconocida a nivel mundial.
[7] André Marcel no dudó tampoco en decir que de primera impresión el creería que soy árabe.

lunes, 10 de junio de 2019

Las crónicas del Capitán Snorkel 10 - Fabricio Estrada



Plaza ondulante, mujer que amanece con el cabello mojado y que al despertar te mira por largos minutos antes de hablar. Plaza sorda, tus monumentos son los barcos que deslumbran un momento y luego apagan las luces.

Ninguna gloria deja rastro en esta inmensidad.

Ninguna estatua puede echar raíces.


F.E.

domingo, 9 de junio de 2019

Al modo Renoir


Casa en Sagrado Corazón, Santurce. Esta bella casa ha sido durante tres años una gran contendiente del mar. Desde la ventana de nuestro apartamento, ella se interpone y, como un pavo real, despliega su melancolía. Abandonada hace más de cinco años, la casa está hipotecada por un banco que ahora está rematándola, al igual que cientos de casas en todo Puerto Rico. La zona en que está ubicada es protegida como patrimonio histórico de San Juan, pero como ella, en la cuesta que baja desde la calle Las Violetas hacia la estación del tren, existen más de 10 casas de este porte y en las mismas condiciones, en las que apenas dos o tres han sido restauradas y habitadas. 

El huracán María y la ley PROMESA vinieron a dar el tiro de gracia a muchas de ellas, en muchos aspectos, desde el abandono total a ser compradas por estadounidenses a precios irrisorios que, ni aún así, pueden alcanzar lxs puertorriqueñxs, dado el monto de la restauración. La frondosidad y colorido del patio en esta casa era superior antes del huracán: dos acacias inmensas fueron arrancadas de raíz y parte de las copas de los sobrevivientes no alcanzaron a retoñar de nuevo, sin embargo, su imagen, con ayuda de la lluvia en mi fotografía, sigue siendo digna de verla con la mirada de Renoir.

Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé que migrara - Fabricio Estrada


Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé que migrara

Por supuesto, antes te recuerdo nuestra última plática: Lo que no termina de convencerme es la prisa de muchos por hacer de Urano y Júpiter dos inmensas cuadraturas que liguen con la idea de un dios que juega a los dados; que la palabra dios haya sido inserta para quedar bien con los chicos astrofísicos del Vaticano y que juegan naipe con imágenes del santoral y que hablando sobre el kairos pretenden ponerle a Stephen Hawking cuatro caras de revelación y así acallar las protestas de Juan de Patmos.
Y bueno, lo que tampoco termina de convencerme es que tuvieras que irte partiendo madres a través del istmo de Tehuantepec, agarrado como un ácaro a las cerdas de la bestia, ahí parado como Leonardo di Caprio en el Titanic más veloz que puede ofrecer la nación mexicana, sin máscaras de El Santo como aquella con que me vencías de niño, no, sólo tu cara de tacómetro enloquecido siempre en dirección norte, recibiendo en tu frente la variación de nombres con que traduce el viento a los grillos, saltamontes, langostas, chapulines, cricket, Grass hopper, lobsters, todo cambiando de significado a medida que acelera la distancia y tu cuerpo se va haciendo más pesado por los recuerdos y eso que ya solo sos el hueso y ese nombre que te suena extraño cuando lo grita la migra en sus parlantes de circo y que vos hubieras deseado oír el día en que te anunciaran la beca.
Pero lo que en verdad no termina de convencerme es que ya incrustado en ese norte desolado, me mandés videos donde vas por la octava cerveza en medio de un campo nevado al que solo un asesino en serie puede llamar hogar, ahí entre fantasmas de bisontes y bosques marchitos dignos de películas de brujas.
No me mandés a decir que el cielo es claro y que se puede ver hasta un Bosson de Higgs cuando sumás la décima cerveza. Bien sabés que un hombre desolado, bajo la lluvia o nieve, tendrá que tragarse dos cajas de chelas para romper la ley que te prohíbe estar en dos lugares a la vez.

Decime, nada más, que extrañás a Honduras.


F.E.
(de Los juegos fascinantes, próximo a publicar)

miércoles, 22 de mayo de 2019

Elsye Suquilanda - Ecuador




Berlín ich Liebe dich
Ambiente libre y tolerante

Puedes llamarte Oscar y tener tetas
se vienen las nuevas elecciones
un partido ofrece semillas de marihuana

habemus:

Pingpong Simius
cacatúas elegantes de cola larga
culebras rosadas desnudas, toman sol en tiempos de verano, o a la mínima presencia de un rayo solar.

Los vodkarius verdus en shorts carbono 14
Esos que tienen la capacidad de transformarse con tan solo un sorbo de algún líquido mágico y sorprendentemente hablan en lenguas….

Las ratas ojonas que saludan al transeúnte
tus niños juegan libremente
bebes parqueados en sus cochecitos fuera de las
tiendas mientras mamá hace las compras

Los punkis declaman
Maradona berlinés con panza cervecera
dirige el equipo de fútbol del barrio

El Hulk que sonríe con medio cuerpo al descubierto
El que patina con cigarillo en la mano derecha y cerveza en la izquierda,
con audífonos y cantando!

Poemario: "Agua de Mono Eau de Toilette Spree" 2016



Cyberpoet


Me voy con "Herni" a la "Disco" en "Serbia"
o es que tengo ¿una hernia cervical?

a Herni,
le tomó tanto tiempo decirme ¡que quería!

Explicaciones
diagnósticos
que más suenan a arreglos de carrocerías.

- Serás un auto de lujo!

- Serás la modelo 001 barbie Andina!

Si te cambian el disco,
serás un discazo de larga duración.


!Soy un ensamble
con motor alemán y carroceria andina
Llevo dos titanios de 14 x 15 mm en la yugular!


Poemario: Agua de Mono Eau de Toilette Spree2016


Mujer de Pelo en teta

Mujer de Pelo en Teta
Porque tú lo vales
Porque yo lo valgo
Porque todas lo valemos

Siempre con los huevarios bien puestos y el corazón de algodón
Mujer de Pelo en Teta
!Adelante¡

Poemario: “Yo te envío mis amígdalas en una paloma mensajera” 2014


Barrio LSD


de los peculiares vecinos
de los libros de Kafka, Faust,
Marx, Trotsky,
de los túnel transterra
hasta el mismísimo Che Guevara
cruzan la pierna gratis por todo lado

los perros de nombre Einstein,
Nietzsche, Mozart, Julius
Hércules

la jungla salvaje,
el budista,
la cantante de ópera,
La tienda que vende comida gourmet para perros,
El Bar “Der Neuen Deutschpoeten”
¿porque tan vacío?

zapatitos con ruedas
camino de piedra

Oscar Schindler vivía a una cuadra de mi casa
exclama un hombre en la Raumerstraße a voz pelada!

43 años la vecina polaca - alemana
defendiendo a los animales
se rehusó a decir " hello hitclif"
cayó en cana sin temor,
una y otra vez.

El restaurant Frida Kahlo "comida mexicana"
pero que no es mexicana
más bien es una fusión turco-alemana

El escritor finlandés Seepovaara juega ajedrez
a los exteriores del bar griego Misirlou.

Me es tan familiar…
¿Es o no es el actor del film " los Educadores"
quien da un sorbo al café mañanero
en la panadería francesa?
Si! y recién me desayuno, que ha sido  mi vecino

El Lakino man
Los elfos de los kioskos
los bares, las tiendas vistosas,
los restaurantes
que abrazan con sus alas circulares a mi LSD

Lychenerstrasse, Schliemannstrasse, Dunckerstrasse

Poemario: Agua de Mono Eau de Toilette Spree 2016


Ecuatoriano Kitch

Trepa al bus vía al sur, vía al norte
Chofer: ¡música!
O los chistes de todo tipo, hasta los más agrios…


Los ribukjs cosidos por el zapatero don Luis…
El calzón limpia polvos,
El ceviche en balde,
Grosella y limón,

Aguante vea…

No sea malito, se fue a volver…
Que no puede… Que vuelva mañana…

La tienda de la esquina
Con los productos La Favorita,
La confianza del vecino tendero,
Y la cuenta en el cuadernito
¡Dará anotando veci!

Bueee….

El Ecuador lleno de esa locura
Y ese caos que tanto me alegra la vida…

Grosella y limón.
Aguante vea…
No sea malito, se fue a volver…

Libro: “Me fui a volver” narrativas, autorías y lecturas teorizadas de las migraciones ecuatorianas. 2014



Parking trolle frente al streeper club en la Danziger
hay un pene y sus gotas palpitantes
sus paredes rosadas
a nadie le llama la atención
puertas blindadas
pasan las generaciones jóvenes,
 las generaciones antiguas, pasa la vida,
 pasan los turistas, pasan los sueños,
 pasa el aliento de alcohol,
 pasa el hollín de los cigarros las bicicletas cojas,
 los autos con uñeros, la poesía en bragas doradas....
Se escucha a los lejos entre dientes:

- el incienso que corría descarriado por los ovarios del acantilado
 ha ganado las olimpiadas de invierno.
Era una situación -Karl Marx Strasse- la que se vivía
Poemario interactivo: 030 – Berlín 2018

Una ojeada al buitre sin tripas
Y como suele suceder un día, mirando el periódico nacional.
“Busco damita inteligente, no importa su condición económica, estatura 1.60, gorda, flaca, que esté dispuesta a llegar a una relación más seria... pero eso sí, que sepa hacer:
Feijoda, arroz con huevo, carne azada, chucchucaras, motesito de San Juan, mote sucio, el sancocho, el morocho, viche, corviche, bola e’verde, camarón, los tamales, la caucara, la guatita, los roscones, yapingachos, la sesina, los sambates, el quimbolo, sarandajas, el menudo, el librillo, la lengüita, feijoada, feijoada, chicharrón, la fritada, yahuarlocro, el mondongo, el sango, las arvejas con guineo, papi huevo, papi carne, el tronquito, la salchicha, caldo e’patas, arroz con chancho, misturiada, la chanfaina, 7 pingas, el san peter para que no me pateé, la melcocha, alfeñique, la nogada, los confites, bocadillos, la cocada, los bueñuelos, el quesillo, y los pinchos, feijoada, feijoada.
Y, por favor, que no olvide: emborrajado, el morocho, molleja azada, huevo duro, tallarín en hoja del seguro, seco e’ chivo, leche de cabra, come y bebe, repesito, rompope y el arrope. Y te aseguro que seremos muy felices.”
Firma: El gato solitario (Pueblo misceláneo, multiétnico, gracioso, lleno de novias del cholo death)
Poemario surrealista: “Nalgas” 2003


Gasas en los úteros
Escasos los latidos del corazón, con la concha bien rasurada con gillette y el yodo que vertía su efecto por la entre pierna; viaje largo y sin retorno hasta una hora después, o dos, dependiendo del caso.
Yo le curo, me decía, yo cobro caro, pero efectivo... Si tiene dolarcitos, mejor. Mientras José de Sucre me guiñaba el ojo, Rumiñahui y Espejo se acercaban a decirme algo al oído, ya fue tarde...
Arrojada en una cama con caras extrañas a mi alrededor, arriba de mi cabeza un aparato muy similar a una nave extraterrestre o ese calienta salchipapas de los vendedores ambulantes.
No te va a doler, me dijo, un viejo gringo, el anestesiólogo con floripondio...
Llegando a la casa con mis pies hinchados y mi cuerpo de marrano. ¿Porqué? Algo salió de mi alcance, algo no tenía sentido; una hemorragia de callejuelas de rosas marchitas, una gasa que se despedía en el remolino del inodoro me avisó... Casi te matan, pendeja. Solo ahí recordé que este man era oncólogo y no ginecólogo.
!No se harán operar así no más!
Poemario surrealista: Nalgas”  2003

Elsye Suquilanda, nacida en la larga ciudad de Quito a las faldas del volcán Pichincha, estudió cinematografía y producción de radio y televisión en Chicago y  Quito. Creadora multivitamínica, escritora, poeta, tejedora de videos, gestora cultural, activista por los derechos de los animales, co–creadora de la corriente perrosófica “Chichoismo”. Ha participado de varios festivales de literatura, cine y arte en Latinoamerica, Europa y USA. Autora de 8 poemarios, 1cuento para niños, guiones cinematográficos y de teatro. Su poesía y escritos constan en varias antologías, revistas, blogs, cortometrajes. Traducida al alemán, inglés, francés, japonés, portugués, finés y shuar. Su obra ha sido analizada por la escritora peruana Ethel Barja para Latinale Académica y es parte del libro “Todo boca arriba”.  Reside desde el 2008 en Berlín creando así poesía 100% ecuaterrestre made in Berlín. Es parte del Kollektiv Dunckerstrasse.


Costumbrista-surrealista, mi cabeza es como un mercado de pulgas, juego de palabras que se compaginan en una frase poética”



               https://kollektivdunckerstrasse.wordpress.com


email: elsyesuquilanda@gmail.com



Técnica de lectura en el sembradío

Con el tiempo, he ido desarrollando una técnica para catar poesía. Ante el reto (sí, el reto de tanta masificación) de leer un nuevo poemario que ha llegado a mí de manera directa o que mi propia dinámica de curiosidad haya decidido comprarlo, releo antes poemas de los o las poetas que me han impactado estéticamente. Así, ya afinado el paladar estético, ya bien calibrada la lectura, abordo lo que se me presenta como novedad.
Obviamente, un verso, un poema, una lectura escuchada en algún escenario o un fino comentario de alguien que considero tiene finos los comentarios, me llevan a esa detección previa. Con las lecturas en escenario tengo mucho cuidado, no son mi mejor coto de caza. Defino, en un instantáneo proceso de edición que me ha llevado años sintetizar, qué expresión tengo ante mí, si una oralidad performática o un texto con suficientes resonancias o un acto histriónico de profundas necesidades catárticas. Por lo general sucede lo último: están en boga las lecturas como instrumento psiquiátrico colectivo (de sanación colectiva, dirían los inspirados, y está bien, se debe sanar mucho), algo así como una terapia grupal con aspecto de refinada cultura. Por eso entiendo que debo salir pronto de una reunión así o quedarme para el vino y el buen jamón o la posplática que por lo general olvida rápido la trascendecia del evento de origen. Se platica de otra cosa. Por lo general de veleidades.

El asunto es que estoy ante un poemario nuevo y debo recordar la criba íntima que he ido armando entre óxidos y soldaduras mal hechas. Yo mismo he sido cribado, por supuesto. En la memoria de alguien debo estar con mis brazos desinflados y la paja que me rellenaba está flotando en los alisios. Digamos entonces que soy un espantapájaros con cierta técnica para no perder el tiempo. La poesía es un instrumento para ganar tiempo a la muerte. Al leer nos damos otra oportunidad: es probar cómo seríamos en otros. Por eso resulta de vital importancia saber de antemano quién fuimos en la lectura anterior para enfrentar lo que no queremos ser en la siguiente.

Es mi técnica, lo repito. Pueden venir los cuervos a cebarse con mi cuerpo.

F.E.


Fotos: Fabricio Estrada


miércoles, 15 de mayo de 2019

Desheroízate: Sentinel vs MarvelDC

No ha sido mi traslado a Puerto Rico el que me ha dado a conocer el mundo de los Superhéroes. Nadie en el mundo, probablemente, desconoce el despliegue de esa imaginación invasiva estadounidense. Quizá los habitantes de la isla Sentinel, en el Océano Índico, sí, tal vez ellos mantienen a raya a todo el mundo que quiere llegar a sus playas con el evangelio en la mano y con una camiseta de Marvel como escudo. Puerto Rico no es Sentinel, por supuesto, y aquí se vive en la naturalidad del mercado capitalista y sus representaciones de la misma forma que en Honduras. No recalco la condición colonial in jure de Puerto Rico porque es de sobra conocida, insisto sobre el cómo descolonizarse o al menos intentarlo, al menos guardar una pequeña isla en nuestro interior donde con lanzas y flechas neolíticas podamos impulsar decididamente el pensamiento anticolonial.

Mis observaciones antineohéroes, no van dirigidas a los que ya  no pueden ostentar un arsenal de conocimiento como elección en el momento en que se advierte que la Black Widow aparece flotando hasta en la sopa, no, me dirijo al sentinelés (ni idea del cómo utilizar el gentilicio) que sobrevive, arco en mano, y con toda la capacidad intelectual de ayudar a la descolonización.

Tenemos pocos héroes, es cierto ¿pero son necesarios? Los cristianos pueden sentir casi la misma admiración heroica que se le tiene a Batman por un San Lorenzo que pide que se le de vuelta en la parrilla porque ya tiene asada la espalda; un budista puede repetir una y otra vez cómo Sidharta convirtió en flores las flechas que le lanzaron los demonios al momento de su Nirvana. Muy bien, acordemos que se necesitan y por eso los bomberos han tenido un repunte de imagen luego del atentado al World Trade Center en el 2001. Descolonizarse a través del Desheroizarse no es estrictamente olvidar los actos heroicos de la cotidianeidad. Propongo la descontextualización.

¿Descontextualización? ¿La realidad no es el contexto? Sí, la realidad distribuida por la innegable dominación del streaming en forma de blockbuster, smartphones apps, series, moda, hashtags, en fin, el algoritmo de la mercancía sublimada. Descolonizarse es Desheroizarse, quitarse la armadura del supuesto derecho al ludismo como derecho civil dentro del ocio reglamentado.

Desheroizarse es contribuir a derrumbar una parte importante del andamio donde se erige a diario el ambiguo edificio de las ideas colonizadoras. Ya el Chapulín Colorado dio gran parte de la lección al igual que Patoruzú en Argentina: lo más desastroso -y que demuestra que se ha caído en el vaciamiento del marvelismodicismo- es cuando la burla a la realidad se convierte en la realidad. Levanten la mano los que escucharon los sollozos en el cine cuando Wolverine murió... Levanten la mano  los que lloraron cuando Tanos mató a la mitad de los superhéroes... Levanten la mano los que no entienden por qué sienten  ternura compasiva cuando ven la bandera de Estados Unidos ondear destrozada en las escenas finales de toda secuela... Levanten la mano los que sienten una entrañable necesidad de defender a esas sufridas ciudades destrozadas una y otra vez por alienígenas y villanos inexistentes...  Ya por favor, pueden bajarla ¿la bandera? Sí, también.

DESHEROIZARSE ES DESCOLONIZARSE... bueno, al menos intentarlo.

Fotos en un un hospital de niños en PR. "¡Pero si es para niños! ¿Qué querías que pintaran?"







lunes, 29 de abril de 2019

Purismo religioso español del siglo XVI vs Purismo ario del siglo XX



Hay agradecimientos que tienen en sí una carga oscura difícil de digerir, pero que una vez se revela crea una nueva interpretación de la vida. Este es el caso de excepcionales documentos históricos que hoy en día consideramos legado natural.
Nos resulta natural, por ejemplo, remitirnos a los documentales sobre los campos de concentración de la segunda guerra mundial para ser testigos de la demencia que desataron los nazis y, desde ahí, saber a qué punto no podemos permitirnos regresar como humanos. Pasadas las décadas, hemos llegado a considerar que esos documentos de experimentaciones y humillaciones físicas son un producto directo del broadcast vencedor, al punto que olvidamos que esas filmaciones las hicieron los propios nazis. ¿Por qué querrían registrar las atrocidades que luego los inculparían irremediablemente?

En primer lugar, las victorias de los primeros dos años de guerra (1939-1941) exacerbaron en los nazis su "destino manifiesto" y su arrogancia los llevó al nivel de creerse inmunes ante un futuro dentro del cual ellos serían los vencedores totales. En segundo lugar, la filmación de sus matanzas y experimentaciones físicas sobre judío, gitanos y homosexuales eran bitácoras que serían legadas a las generaciones del Reich de los mil años. ¿Qué buscaban legar? pues la desaparición de la "raza" judía causante de todos los males que intoxicaban a la raza aria. Los untermensch (sub humanos) debían retratarse hasta en su último aliento, medirse, cualificarse, analizarse, encerrarlos -en suma- en la única imagen posible donde se les pudiera recordar, ya no en la vida sino que en los archivos para estudio.

No es la primera vez que semejantes documentaciones se han realizado, ya que el pensamiento del poder colonizador de todas las épocas y culturas siempre ha llevado a cabo un registro minucioso de lo que quiere aprovechar para sí o aniquilar. El caso del Fray dominico Diego Durán (1537-1588) nacido en España pero criado desde los seis años en la Nueva España (México), es un antecedente que causa escalofríos y que, en principio, parece oponerse a la atroz voluntad de  Fray Diego de Landa quien ordena la quema de los códices mayas en Yucatán (1562).

Diego Durán decide escribir Historia de la Indias de Nueva España e islas de la Tierra Firme motivado por la necesidad de detallar las costumbres mexicas en su más insospechada expresión cotidiana. Al respecto, Tzvetan Todorov, hsitoriador búlgaro, en su libro La Conquista de América, dice lo siguiente:

"... éste decidió (Durán) que para la conversión de los indios hacía falta un mejor conocimiento de su antigua religión. Más precisamente, Durán encadena las dos inferencias siguientes: 1) para imponer la religión cristiana hay que extirpar toda huella de religión pagana 2) para lograr el paganismo, primero hay que conocerlo bien. ''Jamás podremos hacerles conocer de veras a Dios (a los indios), mientras de raíz no les hubiéramos tirado todo lo que huela a la vieja religión de sus antepasados''.

Criado en México desde niño, Durán ha crecido en el entorno natural de una brutal colonización y conoce la lengua nahuatl. Al llegar a ser frayle sospecha a diario que cada acto que hacen los indios son la continuidad de la ritualización sistémica que imperaba durante el tiempo de dominio mexica. Teme, con horror religioso colonizador, que el sincretismo sea el que haya triunfado y por eso se lamenta de lo que hiciera en Yucatán el funesto Digo de Landa:

''Y así erraron muchos los que, con buen celo, pero no con mucha prudencia, quemaron y destruyeron al principio todas las pinturas de antiguallas que tenían, pues nos dejaron tan sin luz, que delante de nuestros ojos idolatran y no los entendemos: en los 'mitotes', en los mercados, en los baños y en los cantares que cantan, lamentando sus dioses y sus señores antiguos, en las comidas y banquetes''.

Sin proponérselo, Durán logra que su determinación de profundo purismo religioso sea el vehículo para uno de los pocos legados que sobreviven acerca de las costumbres pre-colombinas en México, anotando de manera rigorosa -que casi raya en la etnografía- detalles que parecen superfluos pero que nos sirven para acercarnos al día a día mexica que quizá estaba escrito en los códices que Landa quemara y que ahora nos impide saber cómo era la contraparte maya en el Yucatán. Por ejemplo, este extracto comentado por Todorov del texto de Durán es revelador y nos abre un portal en el tiempo:

''Sus vestidos recuerdan a las casullas y sus danzas a la sarabanda. Tienen los mismos dichos y los mismos tipos de relatos épicos. Cuando juegan, hablan y blasfeman, exactamente igual que los españoles, y además, su juego de alquerque recuerda el ajedrez a tal punto que uno se puede confundir: tanto en éste como en aquel las fichas son negras y blancas...El gran tambor que se toca a la puesta del sol es como las campanas del Ave María; la purificación azteca por el agua es como la confesión; las penitencias son muy semejantes en ambas religiones, y también los frailes mendicantes. O más bien no: las abluciones aztecas son como el bautismo: hay agua en ambos casos...''

Y de manera directa remata el propio Durán:

''Reverenciaban al padre y al hijo y al espíritu santo, y decían tota, topiltzin y yolometl, los cuales vocablos quieren decir 'nuestro padre, y nuestro hijo y el corazón de ambos', haciendo fiesta a cada uno en particular y a todos tres en uno, donde se nota la noticia que hubo de la trinidad entre esta gente'' (¡Ya hubiera querido Bartolomé de las Casas tener el texto de Durán como argumento extra ante Sepúlveda en el tribunal de Valladolid!).

Purismo religioso español del siglo XVI vs Purismo ario del siglo XX, ambos expresiones de un poder colonizador y exterminador cultural, se unen en el agradecimiento más torvo que podamos dar en el contexto investigador del documento histórico.

F.E.