miércoles, 15 de mayo de 2019

Desheroízate: Sentinel vs MarvelDC

No ha sido mi traslado a Puerto Rico el que me ha dado a conocer el mundo de los Superhéroes. Nadie en el mundo, probablemente, desconoce el despliegue de esa imaginación invasiva estadounidense. Quizá los habitantes de la isla Sentinel, en el Océano Índico, sí, tal vez ellos mantienen a raya a todo el mundo que quiere llegar a sus playas con el evangelio en la mano y con una camiseta de Marvel como escudo. Puerto Rico no es Sentinel, por supuesto, y aquí se vive en la naturalidad del mercado capitalista y sus representaciones de la misma forma que en Honduras. No recalco la condición colonial in jure de Puerto Rico porque es de sobra conocida, insisto sobre el cómo descolonizarse o al menos intentarlo, al menos guardar una pequeña isla en nuestro interior donde con lanzas y flechas neolíticas podamos impulsar decididamente el pensamiento anticolonial.

Mis observaciones antineohéroes, no van dirigidas a los que ya  no pueden ostentar un arsenal de conocimiento como elección en el momento en que se advierte que la Black Widow aparece flotando hasta en la sopa, no, me dirijo al sentinelés (ni idea del cómo utilizar el gentilicio) que sobrevive, arco en mano, y con toda la capacidad intelectual de ayudar a la descolonización.

Tenemos pocos héroes, es cierto ¿pero son necesarios? Los cristianos pueden sentir casi la misma admiración heroica que se le tiene a Batman por un San Lorenzo que pide que se le de vuelta en la parrilla porque ya tiene asada la espalda; un budista puede repetir una y otra vez cómo Sidharta convirtió en flores las flechas que le lanzaron los demonios al momento de su Nirvana. Muy bien, acordemos que se necesitan y por eso los bomberos han tenido un repunte de imagen luego del atentado al World Trade Center en el 2001. Descolonizarse a través del Desheroizarse no es estrictamente olvidar los actos heroicos de la cotidianeidad. Propongo la descontextualización.

¿Descontextualización? ¿La realidad no es el contexto? Sí, la realidad distribuida por la innegable dominación del streaming en forma de blockbuster, smartphones apps, series, moda, hashtags, en fin, el algoritmo de la mercancía sublimada. Descolonizarse es Desheroizarse, quitarse la armadura del supuesto derecho al ludismo como derecho civil dentro del ocio reglamentado.

Desheroizarse es contribuir a derrumbar una parte importante del andamio donde se erige a diario el ambiguo edificio de las ideas colonizadoras. Ya el Chapulín Colorado dio gran parte de la lección al igual que Patoruzú en Argentina: lo más desastroso -y que demuestra que se ha caído en el vaciamiento del marvelismodicismo- es cuando la burla a la realidad se convierte en la realidad. Levanten la mano los que escucharon los sollozos en el cine cuando Wolverine murió... Levanten la mano  los que lloraron cuando Tanos mató a la mitad de los superhéroes... Levanten la mano los que no entienden por qué sienten  ternura compasiva cuando ven la bandera de Estados Unidos ondear destrozada en las escenas finales de toda secuela... Levanten la mano los que sienten una entrañable necesidad de defender a esas sufridas ciudades destrozadas una y otra vez por alienígenas y villanos inexistentes...  Ya por favor, pueden bajarla ¿la bandera? Sí, también.

DESHEROIZARSE ES DESCOLONIZARSE... bueno, al menos intentarlo.

Fotos en un un hospital de niños en PR. "¡Pero si es para niños! ¿Qué querías que pintaran?"







lunes, 29 de abril de 2019

Purismo religioso español del siglo XVI vs Purismo ario del siglo XX



Hay agradecimientos que tienen en sí una carga oscura difícil de digerir, pero que una vez se revela crea una nueva interpretación de la vida. Este es el caso de excepcionales documentos históricos que hoy en día consideramos legado natural.
Nos resulta natural, por ejemplo, remitirnos a los documentales sobre los campos de concentración de la segunda guerra mundial para ser testigos de la demencia que desataron los nazis y, desde ahí, saber a qué punto no podemos permitirnos regresar como humanos. Pasadas las décadas, hemos llegado a considerar que esos documentos de experimentaciones y humillaciones físicas son un producto directo del broadcast vencedor, al punto que olvidamos que esas filmaciones las hicieron los propios nazis. ¿Por qué querrían registrar las atrocidades que luego los inculparían irremediablemente?

En primer lugar, las victorias de los primeros dos años de guerra (1939-1941) exacerbaron en los nazis su "destino manifiesto" y su arrogancia los llevó al nivel de creerse inmunes ante un futuro dentro del cual ellos serían los vencedores totales. En segundo lugar, la filmación de sus matanzas y experimentaciones físicas sobre judío, gitanos y homosexuales eran bitácoras que serían legadas a las generaciones del Reich de los mil años. ¿Qué buscaban legar? pues la desaparición de la "raza" judía causante de todos los males que intoxicaban a la raza aria. Los untermensch (sub humanos) debían retratarse hasta en su último aliento, medirse, cualificarse, analizarse, encerrarlos -en suma- en la única imagen posible donde se les pudiera recordar, ya no en la vida sino que en los archivos para estudio.

No es la primera vez que semejantes documentaciones se han realizado, ya que el pensamiento del poder colonizador de todas las épocas y culturas siempre ha llevado a cabo un registro minucioso de lo que quiere aprovechar para sí o aniquilar. El caso del Fray dominico Diego Durán (1537-1588) nacido en España pero criado desde los seis años en la Nueva España (México), es un antecedente que causa escalofríos y que, en principio, parece oponerse a la atroz voluntad de  Fray Diego de Landa quien ordena la quema de los códices mayas en Yucatán (1562).

Diego Durán decide escribir Historia de la Indias de Nueva España e islas de la Tierra Firme motivado por la necesidad de detallar las costumbres mexicas en su más insospechada expresión cotidiana. Al respecto, Tzvetan Todorov, hsitoriador búlgaro, en su libro La Conquista de América, dice lo siguiente:

"... éste decidió (Durán) que para la conversión de los indios hacía falta un mejor conocimiento de su antigua religión. Más precisamente, Durán encadena las dos inferencias siguientes: 1) para imponer la religión cristiana hay que extirpar toda huella de religión pagana 2) para lograr el paganismo, primero hay que conocerlo bien. ''Jamás podremos hacerles conocer de veras a Dios (a los indios), mientras de raíz no les hubiéramos tirado todo lo que huela a la vieja religión de sus antepasados''.

Criado en México desde niño, Durán ha crecido en el entorno natural de una brutal colonización y conoce la lengua nahuatl. Al llegar a ser frayle sospecha a diario que cada acto que hacen los indios son la continuidad de la ritualización sistémica que imperaba durante el tiempo de dominio mexica. Teme, con horror religioso colonizador, que el sincretismo sea el que haya triunfado y por eso se lamenta de lo que hiciera en Yucatán el funesto Digo de Landa:

''Y así erraron muchos los que, con buen celo, pero no con mucha prudencia, quemaron y destruyeron al principio todas las pinturas de antiguallas que tenían, pues nos dejaron tan sin luz, que delante de nuestros ojos idolatran y no los entendemos: en los 'mitotes', en los mercados, en los baños y en los cantares que cantan, lamentando sus dioses y sus señores antiguos, en las comidas y banquetes''.

Sin proponérselo, Durán logra que su determinación de profundo purismo religioso sea el vehículo para uno de los pocos legados que sobreviven acerca de las costumbres pre-colombinas en México, anotando de manera rigorosa -que casi raya en la etnografía- detalles que parecen superfluos pero que nos sirven para acercarnos al día a día mexica que quizá estaba escrito en los códices que Landa quemara y que ahora nos impide saber cómo era la contraparte maya en el Yucatán. Por ejemplo, este extracto comentado por Todorov del texto de Durán es revelador y nos abre un portal en el tiempo:

''Sus vestidos recuerdan a las casullas y sus danzas a la sarabanda. Tienen los mismos dichos y los mismos tipos de relatos épicos. Cuando juegan, hablan y blasfeman, exactamente igual que los españoles, y además, su juego de alquerque recuerda el ajedrez a tal punto que uno se puede confundir: tanto en éste como en aquel las fichas son negras y blancas...El gran tambor que se toca a la puesta del sol es como las campanas del Ave María; la purificación azteca por el agua es como la confesión; las penitencias son muy semejantes en ambas religiones, y también los frailes mendicantes. O más bien no: las abluciones aztecas son como el bautismo: hay agua en ambos casos...''

Y de manera directa remata el propio Durán:

''Reverenciaban al padre y al hijo y al espíritu santo, y decían tota, topiltzin y yolometl, los cuales vocablos quieren decir 'nuestro padre, y nuestro hijo y el corazón de ambos', haciendo fiesta a cada uno en particular y a todos tres en uno, donde se nota la noticia que hubo de la trinidad entre esta gente'' (¡Ya hubiera querido Bartolomé de las Casas tener el texto de Durán como argumento extra ante Sepúlveda en el tribunal de Valladolid!).

Purismo religioso español del siglo XVI vs Purismo ario del siglo XX, ambos expresiones de un poder colonizador y exterminador cultural, se unen en el agradecimiento más torvo que podamos dar en el contexto investigador del documento histórico.

F.E.



viernes, 5 de abril de 2019

Fabricio Estrada, sobre 33 Revoluciones para Rodríguez y el cómo escribir desde Puerto Rico - Entrevista

La siguiente es una entrevista que me hizo el escritor puertorriqueño Wilkins Román Sabot y que por razones que desconozco no se logró publicar. La rescato porque hay algunas consideraciones útiles para mi memoria personal en cuánto a cómo ha sido mi transición creativa desde Honduras a Puerto Rico.



Por: Wilkins Román Samot

1.1 Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) 

– Recientemente, has recibido el premio Nacional de Poesía Los Confines (2017) por vuestro libro de poesía intitulado 33 revoluciones para Rodríguez (2018). ¿De qué trata o tratas en este poemario premiado y publicado en vuestro país de origen y cómo recorres entre la literatura y la realidad o no ficción?

1.2 Fabricio Estrada (FE, en adelante) –

Tuve la fortuna de apostarle a este poemario que en verdad creí parte de un souvenir muy personal, un registro que necesitó de la catarsis de la poesía para poder digerir lo que sentí al ver Searching for Sugar Man, el documental sobre Sixto Rodríguez ganador del Oscar 2012, que es base de los textos. El premio llegó junto a una alegre sorpresa generacional ya que cuando se dio el fallo en la ciudad de Gracias, Lempira, la mayoría de poetas junto a los que organizamos el Colectivo de Poetas Paíspoesible (2004-2009), estaban ahí, al fondo de la llamada telefónica, celebrando mi asombro. Este premio, convocado en el 2016 en el marco del Primer Festival Internacional de Los Confines, me fue entregado en una bella edición de la Editorial Universitaria de la UNAH, y fue considerado como ganador por la poeta y crítica literaria hondureña Helen Umaña, el poeta argentino Jorge Paoloantonio y el poeta panameño Javier Alvarado. Muchas cosas coincidieron en ese premio: mi ausencia de Honduras, las palabras del poeta español Juan Carlos Mestre (tan esencial para muchos de nosotros en Paíspoesible) y la acción directa de los poetas Salvador Madrid, Ethel Ayala, Carlos Ordóñez y Néstor Ulloa en el montaje del evento y la publicación, sin dejar de mencionar que mi impresor-mecenas de mis poemarios en Honduras, Evaristo López Rojas, está fungiendo como director de la Editorial Universitaria. Así que el premio fue todo un reencuentro.

33 Revoluciones para Rodríguez es metaficción pura y responde a uno de los enunciados de la poética aristotélica: la necesidad de fabular. En este caso, la misma historia de Sixto Rodríguez es todo un avasallador acto de elegía al solitario y anónimo creador que no calcula las consecuencias de lo creado. Su antí tesis sería la vida del escultor polaco Stanizlav Szukalski, y ambos, en un punto que solo la poesía puede reconocer, se unen para darnos una lección de dignidad artística insobornable. Intenté capturar esa chispa donde genialidad y anonimato confluyen, y a partir de ella prenderme fuego.

2.1 WRS – ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle? ¿Qué relación tiene la poesía de 33 revoluciones para Rodríguez con vuestro trabajo creativo-poético anterior y hoy?

2.2 FE – Este poemario está íntimamente enlazado con mis dos poemarios anteriores, Blancas Piranhas (Editorial Pez Dulce, 2011) y Houdini vuelve a casa (Pez Dulce y Trabalis, 2015-17), en los cuales hice uso del soliloquio sostenido y fragmentado para poder explicar cierto regreso a una poesía intimista luego de largos años volcado hacia el exteriorismo y la militancia poética. Los cortos de David Lynch y Caza de conejos de Mario Levrero fueron llaves maestras para que redescubriera la viabilidad de imágenes y narrativa. Me quitaron la prudencia. Cuando escuché y vi a Sixto Rodríguez, sus letras y su música simplemente me dieron la conmoción que sirvió para desbordar lo acumulado. En Blancas Piranhas abordo la angustia del trabajo moderno, tan lleno de actos cuya finalidad es ser simple y llanamente improductivos, como bien explica el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, y en Houdini vuelve a casa llevo a cabo una larga conversación con mi querido amigo y gran poeta nicaragüense Francisco Ruiz Udiel, quien tomó la decisión del suicidio en las primeras horas del 2011. 

Vuelve aquí el punto de confluencia descrito anteriormente: Sixto Rodríguez amalgama ese recorrido. La primera vez que leí un par de textos de 33 fue en Rosario, Argentina, durante el Festival Internacional de Rosario del 2013, y me escuché de pronto casi cantando, cosa que no pasó desapercibido por el poeta cordobés Pablo Natale, quien tiene una banda llamada Los Bosques de Groenlandia. Al final de la lectura se me acercó super contento de que yo hubiera escrito y leído esos textos de alguien que también lo había dejado asombrado. Supe que el asunto era musical y así continué leyéndolo, esporádicamente, incluso en el Festival de Poesía de Costa Rica 2014 afiné definitivamente el cómo quería leerlos, y la idea pasaba por hacerme acompañar de una banda como lo hice en las presentaciones de Blancas Piranhas en Honduras, con Radio Zativa y Royal Blues, pero ya no encontré cómo.

3.1 WRS – Si compara su crecimiento y madurez como persona, poeta y escritor, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-poético o no de entonces (anterior) con el de hoy?

3.2 FE – Definitivamente siento la distancia que he tomado con la elegía cívica, tan proclive a darse en el medio poético centroamericano. El paisajismo es una forma que ya no ocupo quizá porque ya me sirvió para completar el paisaje interior donde necesitaba vivir, y la versificación ha ensamblado con un ritmo interior que entiende la poesía a través de un pentagrama más holístico, cercano a lo que buscaba el compositor húngaro Béla Bártok con todo y su mundo de convocatorias musicales desde la cotidianeidad.

4.1 WRS – Fabricio, ¿cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y Honduras, y fuera de estos dos países en los que ha tenido la oportunidad de vivir o sobrevivir?

4.2 FE – Creo que gran parte de mis textos están imbuidos del fervor ideal -recurro a Mario de Micheli- que mi generación en Honduras tomó como fuerza de acción colectiva. Eso incluye las grandes pláticas y fiestas, complicidades políticas, desencuentros políticos y la organización política militante, no solo a nivel ideológico, sino en la organización de la gestión cultural, desde el Taller de Poesía Casa Tomada (1992-96), la Biblioteca Andante de Rubén Izaguirre y Pez Dulce (2000-2004 en Tegucigalpa) hasta pasar a Paíspoesible y Artistas en Resistencia al golpe de Estado en el 2009. Existió todo un carrusel donde el vertiginoso girar nos concentró en la idea de una Honduras que por fin se liberaba del determinismo modernista, y para ello, buscamos integrar a los maestros vivos de la poética nacional posvanguardia, Roberto Sosa, Rigoberto Paredes, José Luis Quesada, Livio Ramírez, Helen Umaña, José Adán Castelar, Tulio Galeas, Pompeyo del Valle. En torno a ellos asumimos un grave compromiso: ser felices hasta morirnos de la risa de la Honduras cívica.

En Puerto Rico he tenido una dicha muy precisa, casi diría que he tenido la fortuna de un pulidor de diamantes que se arroba con un tesoro que no es de él. Aprendí a conocer esta inagotable isla a través de la dolorosa poesía de Iris Alejandra Maldonado y luego por la musicalidad de Mayda Colón, mucho antes que la de Julia Burgos. Cosa de tiempos, por supuesto, pero de ahí en adelante he aprendido que nada de la poética boricua puede entenderse sin la impronta de las mujeres. Alex Maldonado Lizardi es mi asombro personal por lo mucho que coincido en su búsqueda de estructurar el discurso poético, y la poesía de Liliana Ramos Collado me sigue dando lecciones, así como la de José Raúl Gallego, Amarilis Tabares, David Caleb Acevedo, Nicole Delgado, Rafael Acevedo y Ché Meléndez. Crezco en esta nueva vida borincana, y seres humanos espléndidos como Vilma Reyes, Hilda Vélez, Marcos Reyes, Antonio Rosa, Linda Rosa, Angie Camacho, Gaddiel Ruiz, Cindy Jiménez-Vera, Víctor Figueroa, Alex Maldonado, José Ernesto Delgado, Zayra Taranto, Alexandra Pagán, Manuel Almeida, Rafael Acevedo y Enid Álvarez me han dado la confianza para mis primeros pininos en esta isla escrita, agradecimiento que extiendo hacia Tite Vásquez y hacia vos, por supuesto. Y claro que también hay un fervor ideal en Puerto Rico, algo que siento profundamente.

5.1 WRS - ¿Cómo concibes la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares, bien sean escritores de poesía u otro género?

5.2 FE – El cuerpo habla a través de sus heridas. Bien lo describió Shakeaspeare al poner en voz de Mario Antonio que cada herida de Julio César eran bocas que gritaban la infamia de su asesinato. Latinoamérica, entonces, habla a través de Puerto Rico y Honduras, naciones a las que pertenezco sumidas en un colonialismo que intenta desangrarlas. Cualquier cosa que siga escribiendo está circunscrita a este dolor y el dolor tiene diferentes formas de recibirse.

6.1 WRS – Sé que vos sos de Honduras y que vives en Puerto Rico. ¿Se considera una autor hondureño o no? O, más bien, una autor de literatura, sea esta hondureña o no. ¿Por qué?

6.2 FE – Soy un escritor hondureño, ahora más que nunca. Lo atávico jamás me abandona, mucho menos ahora que el imperialismo amenaza con hacer de Honduras un territorio yermo, disgregado.

7.1 WRS – ¿Cómo integra su identidad étnica y su ideología política con o en su trabajo creativo?

7.2 FE – Sístole y diástole. Soy un mestizo y alcanzo a percibir hacia dónde respira mi memoria. Presto atención a los ecos que la memoria diversa me trae y si algo la amenaza, tengo la estructura ideológica para protegerla.

8.1 WRS – ¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor hoy en Puerto Rico?

8.2 FE – Trato de pulir mi disciplina de escritor. En Puerto Rico he encontrado un espacio calmo sin la cadena de enajenación mediática que bombardea desde los medios de represión hondureños. Y claro que aquí los hay, más perversos, incluso, pero estoy en cámara de despresurización todavía. El mar es un gran tanque de oxígeno.

9.1 WRS – ¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática de éste? ¿Cómo ha variado?

9.2 FE – Creo que los que conocen lo que escribo, que no es solo poesía, se habrán dado cuenta ya de mi insistencia. Calidad e insistencia no son sinónimos, pero son gemelos que sospechan uno del otro. El “público lector”, por lo tanto, tiene más que derecho a dudar o a creer firmemente que estoy diciendo algo vital.

10.1 WRS - ¿Qué otros proyectos creativos tienes recientes y pendientes?

10.2 FE – Voy hacia la publicación de mis cuentos y una novela. Los poemas continúan su torrente bajo el título Los Juegos Fascinantes y Las Crónicas del Capitán Snorkel. Quiero consolidar mis crónicas y ensayos… Y mi fotografía.

sábado, 30 de marzo de 2019

Juana Pavón deja a Honduras sin nombre


Juanita ha fallecido ayer. Ayer -quiero creerlo- le tomé estas fotos. Fue durante el almuerzo de despedida de Honduras que me preparó el Maese Rafael Murillo Selva, en su casa en San Juancito. Juanita estaba ahí para despedirme, con un enorme cariño que me conmovió. Ayer era abril del año 2016 y la vida era larga y sin ningún marzo del 2019. Su poesía estaba siempre con ella, textual y físicamente, tan contundente y visceral como la primera vez en que supe que ella, más que un sismógrafo huidobriano, era el mismo terremoto que tumbaría cualquier buena intención poética de nuestros primeros pasos. Sí, Juana estaba ahí siempre, y quien quisiera preciarse de poeta debía entender que su presencia exigía textos de vida en tiempo real y además carácter, desenfado, quebrantamiento -de canon y cardíaco-, lucidez rabiosa.

Tuve un pequeño espacio para conocerla. Tuvimos nuestra cena de chino y cawamas inacabables. Nos leímos poemas una tarde en El Picnic y me aguanté, estoico, la primera gran putiada  vía telefónica que nunca recibiera a las tres de la madrugada. El asunto era por una foto pero la próxima vez que me la encontré me dijo que no le parara bola, que ni su misma imagen podía competir con ella.

La leí desde que supe de ella y dejé de leerla cuando supe que había trasladado todo su espíritu a la oralidad más necesaria de la poesía. La poeta, la actriz, la loca, Tegucigalpa derrumbándose, rehaciéndose, la cáustica, la genial dueña de todo espacio donde llegara, voraz escarmentadora de "lo modosito", la Maestra, Juana Pavón nos deja y a Honduras como que no le queda ni nombre, ni apellido. La República de la poesía duró de 1945 al 2019 ¿Bajo qué otros fundamentos tendrá que ponérsele nuevo nombre a Honduras?

Claude Levi-Strauss: lo que deseamos salvar


"Si se esperara del antropólogo -Dios no lo quiera- que presagiara el porvenir de la humanidad, no lo concebiría sin duda como una prolongación o una superación de las formas actuales, sino, más bien, sobre el modelo de la integración que reuniese progresivamente los caracteres propios de las sociedades "frías'' y ''cálidas''. Su reflexión anudaría nuevamente el hilo con el viejo sueño cartesiano de poner las máquinas al servicio de los hombres como si fueran autómatas y seguiría su huella en la filosofía social del siglo XVIII hasta Saint Simon; pues al anunciar el pasaje ''del gobierno de los hombres a la administración de las cosas'', éste anticipaba a la vez la distinción antropológica entre la cultura y la sociedad, y esta conversación -cuya posibilidad nos hace posible entrever al menos, los progresos de la teoría de la información y la electrónica-, de un tipo de civilización que inauguró hace tiempo el devenir histórico, pero al precio de una transformación de los hombres en máquinas, en una civilización ideal, que lograría transformar las máquinas en hombres. Entonces, con la cultura encargada de la misión de construir el progreso, la sociedad se liberaría de una maldición milenaria, que la obligaba a  esclavizar a los hombres para que hubiera progreso.

En lo sucesivo, la historia se haría sola, y la sociedad, colocada fuera y por encima de ella podría adoptar una vez más esta estructura regular y como cristalina, respecto de la cual las sociedades primitivas mejor preservadas nos enseñan que no se contradice con la humanidad. Desde esta perspectiva, aunque utópica, la antropología social encontraría su más alta justificación, ya que las formas de vida y pensamiento que ella estudia no revestirían solamente un interés histórico y comparativo, sino que corresponderían a una oportunidad permanente del hombre, sobre la cual la antropología social tendría la misión de velar, particularmente en las horas más sombrías.

Nuestra ciencia no podría montar esta guardia vigilante -ni siquiera hubiera llegado a comprender su importancia y necesidad- si en las regiones atrasadas de la tierra no hubiera hombres que resistieron obstinadamente la historia, y que permanecieron como una vívida prueba de lo que deseamos salvar''.

L.S.

lunes, 4 de marzo de 2019

Iris Alejandra Maldonado: prólogo de Alexandra Pagán para El abismo silba una canción de vaqueros, Ediciones Aguadulce, 2019


UNOS CUANTOS PIQUETITOS: PRÓLOGO

a nadie se le ocurrió ser poeta
y escribir la constitución propia
-Iris Alejandra Maldonado
 «Unos cuantos piquetitos» (1935) es un óleo sobre metal ejecutado por la reconocida pintora Frida Kahlo, se exhibe en Museo Dolores Olmedo de la Ciudad de México. En el cuadro figura de modo macabro la escena del asesinato por violencia de género que sufre una mujer, desconocida ya. «Unos cuantos piquetitos» fue la explicación que dio su marido (el asesino) en los tribunales. Los «piquetitos» fueron 20 puñaladas violentas, brutales. En la pintura el hombre sonríe, parece estar satisfecho, guarda su pañuelo en el bolsillo mientras mira el cadáver con una tranquilidad malévola. Kahlo inmortaliza la violencia de género, la denuncia. Kahlo sufrió también violencia de género, su labor pictórica se une al reclamo histórico por los derechos de las mujeres. A este reclamo se le une Iris Alejandra Maldonado, cuya voz poética presenta la violencia de ser mutilada, apuñalada y sobrevivir.
Maneja este poemario con cuidado; no importa qué, saldrás cortade. Dolor, miedo, encierro, angustia… las sensaciones que se evocan en este poemario son incómodas y no permiten sino solidarizarnos, hermanarnos, revestirnos y a(r)marnos. Iris Alejandra Maldonado es una alquimista. Su poemario El abismo silba una canción de vaqueros tiene el poder de transmutar la violencia en canciones poderosas de reivindicación, ajuste de cuentas y liberación. Mas esto no lo digo desde un dejo new age espiritualista de cable tv, sino que me refiero a que su alquimia se vale de las palabras para que, mediante metáforas y referentes literarios, bíblicos y populares, se construya un universo poético que sirve también de manifiesto feminista. Y no digo esto como quien dice «en las siguientes páginas leerá un panfleto de lucha feminista», no porque considere que eso hace del poemario uno menos valioso, sino porque este libro es una búsqueda, una remembranza; es poesía. Su lectura provoca unas miradas y reacciones que yo cualifico de este modo porque el contenido conjuga el amor y el horror, la belleza y el espanto. El poema «Después del tajo», por ejemplo, despliega un catálogo de violencias que resultan grotescas y repulsivas, pero que al tiempo son denuncias poderosas que conmueven.
El poemario registra la caída que lleva a un punto originario: todo y nada; el lenguaje como espacio de transmutación. Nos anuncia la voz poética: «dejé de ser el vómito de dios». Contundentemente los textos metapoéticos marcan el ejercicio estético como parte del secreto de esta alquimia que me empeño en plantear. Sin embargo, es una experiencia enmarcada por el horror, insisto. Una constante del poemario será conjugar el espacio conyugal con fosas; las sábanas nupciales se tiñen de sangre y la voz poética ajusticia, devuelve el derecho de ser, de vivir, de estar entera, segura, incólume, feliz y libre. Los espacios domésticos son cárceles, sepulcros; están cargados de toxicidad. Allí precisamente la poeta se enfrenta a la amenaza de su anulación con los poderes alquímicos de la poesía. De la determinación de la sobrevivencia y el amor propio surge un discurso estético, una obra de arte que sirve a su vez de homenaje a la resistencia femenina, al poder de las mujeres. Declama en «Abanico de mano»:
cuatro paredes
barrotes de piel
una fosa king size
es mi cama

yo no juego con la muerte

no quise morir
Y se vive, se sobrevive, con heridas y cicatrices, declamará:
una mujer y cicatrices
que se ofrecen a un dios
con los ojos abiertos (destaque mío)

pero también acciona con metáforas, conjuros y relatos unos más fantásticos que otros, unos bellos, otros horribles. Así el poemario recoge y conjuga extremos y centros, los prepara como elixir, los vuelve artificio liberador. Camino y búsqueda. Encuentro con el lenguaje, reproche:
«El nombre no hace la cosa» titula un poema/advertencia/reproche; las cosas preexisten, como el ser espejo. Mas subrayo, es un poemario que corta, que duele. Nos violenta al hacernos testigos del más cruel de los terrores, el que sufren las mujeres como resultado de la violencia de género en manos de sus parejas. Iris Alejandra Maldonado toma el mito bíblico de la mujer de Lot[1] para enmarcar la violencia a su cuerpo de mujer, víctima de la violencia patriarcal:
no mires hacia atrás
ordenó otra voz
y no pude evitar voltearme

allí estaba yo
en el espejo 
en el hielo y su imagen
                                               piedra

La voz poética tornará su mirada hacia sí misma en ese espejo que es la poesía. La reflexión tendrá propiedades caleidoscópicas que transmutarán en versos violentos y firmes, hermosos. Continúa el poema:
me diluía
entre el aceite y el humo
me diluía
en aquel hombre
[…]
en él fui agua
Esa mirada de ojos abiertos se detiene en su genealogía: madre, abuelo, padre. Cada poema escudriña orígenes y desvelos, discursos (de)formativos, microviolencias que comienzan en el núcleo familiar (como esclavizarse por amor al padre) y establecen precedentes a las violencias que les suceden. Leeremos versos como:
comienzo a vivir para la muerte
como antes

y unos muy transgresivos que acusan:
mi madre me parió a los 25 años
lo recuerdo bien
y desde que me parió traquetea en la cocina
despescueza gallos        gallinas conejos hijas

Los reclamos son también íntimos: «Te pedí fuego» se titula el poema cuyo primer verso declama: «y tú implantaste fiebre». El fuego, elemento de la alquimia será también presentado en otro poema: «Es de fuego este país», en el cual el país es fuego, agua, aire, tierra; un puente que: «nunca será mío, es solo fosa». La denuncia individual se colectiviza y nos incluye a todes. Resuena la pregunta: «¿cicatrizarán las heridas/ aun estando varios metros bajo tierra?»
En «El mismo poema», usa la metáfora del espejo para destacar el poder de la experiencia poética:
te nombro espejo
y te eriges frente a mí
observas a tu mujer cortada
                              deseas mis cicatrices

                         detienes el tiempo
                                tu
beso
                                       p
                                            a
                                                r
                    a
       
                                             cada una
ellas dejan de ser papel
serpentean rojo púrpura
se colocan el sombrero de la noche […]

Las mujeres violentadas dejan de ser papel, estadística, noticia del periódico sensacionalista, pero están muertas. La mirada a la experiencia nos da un mismo poema; ¿acaso no todes queremos el mismo poema? ¿Uno en el que no exista dicha violencia? Y es la mirada, que se vuelve nuestra en el poemario, que es el elixir de la alquimia de la voz poética la que finalmente nos transmuta.
me nombró ojos
y fui feliz

leemos y repetimos «fui feliz»…
Este poemario resulta de la cuidadosa labor editorial del equipo de Ediciones Aguadulce, es el primer poemario de la autora. El libro está dividido en 5 secciones: «In medias res», «Un retrato familiar», «Estudio legal de mariposas», «Vita brevis» y «Archivos». A elles y a Iris Alejandra Maldonado le extiendo mi agradecimiento por la valentía y el amor. Me queda repetirles la advertencia a les lectores: «Maneja este poemario con cuidado; no importa qué, saldrás cortade.»

Alexandra Pagán Vélez
Santurce, Puerto Rico




[1] Me refiero en específico a los poemas «Estatua» y «Peregrina de la sal». En estas coordenadas coincide con la poeta Carmen R. Marín y su poemario Cosmogonía y otras sales. La coincidencia temática entre estas poetas (Carmen R. Marín también trabaja el tema de la violencia en Salvahuidas) las vuelven poetas que deben leerse juntas.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Tegucigalpa en el tiempo

Estatua de Valle, guerra civil de 1924

Cuartel San Francisco, guerra civil de 1924


Tegucigalpa a vuelo de dron, 2019

Vista hacia el Cerro Juana Lainez y el Estadio Nacional, 2019

Parque La Leona, 2019

Los Walther, La Leona, 2019

Iglesia Los Dolores en la década de los 20

El Lazarillo de Tormes, su mayor deseo


Foto: Fabricio Estrada


No era yo señor de asirle una blanca todo el tiempo que con el viví o, por mejor decir, morí. De la taberna nunca le traje una blanca de vino, mas aquel poco que de la ofrenda había metido en su arcaz compasaba de tal forma que le turaba toda la semana, y por ocultar su gran mezquindad decíame:

“Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por
esto yo no me desmando como otros.”

Mas el lacerado mentía falsamente, porque en cofradías y mortuorios que
rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía mas que un saludador. Y porque
dije de mortuorios, Dios me perdone, que jamás fui enemigo de la naturaleza
humana sino entonces, y esto era porque comíamos bien y me hartaban. Deseaba
y aun rogaba a Dios que cada día matase el suyo. Y cuando dábamos sacramento
a los enfermos, especialmente la extrema unción, como manda el clérigo rezar a
los que están allí, yo cierto no era el postrero de la oración, y con todo mi corazón y
buena voluntad rogaba al Señor, no que la echase a la parte que más servido
fuese, como se suele decir, mas que le llevase de aqueste mundo. Y cuando
alguno de estos escapaba, !Dios me lo perdone!, que mil veces le daba al diablo, y
el que se moría otras tantas bendiciones llevaba de mi dichas. Porque en todo el
tiempo que allí estuve, que sería cuasi seis meses, solas veinte personas
fallecieron, y éstas bien creo que las maté yo o, por mejor decir, murieron a mi
recuesta; porque viendo el Señor mi rabiosa y continua muerte, pienso que
holgaba de matarlos por darme a mí vida. Mas de lo que al presente padecía,
remedio no hallaba, que si el día que enterrábamos yo vivía, los días que no había
muerto, por quedar bien vezado de la hartura, tornando a mi cotidiana hambre,
más lo sentía. De manera que en nada hallaba descanso, salvo en la muerte, que
yo también para mí como para los otros deseaba algunas veces; mas no la vía,
aunque estaba siempre en mí.

Pensé muchas veces irme de aquel mezquino amo, mas por dos cosas lo dejaba:
la primera, por no me atrever a mis piernas, por temer de la flaqueza que de pura
hambre me venía; y la otra, consideraba y decía:

“Yo he tenido dos amos: el primero traíame muerto de hambre y, dejándole, tope
con estotro, que me tiene ya con ella en la sepultura. Pues si deste desisto y doy
en otro mas bajo, ¿que será sino fenecer?”

lunes, 25 de febrero de 2019

Guillermo Bianchi - Argentina




ORFANDAD





hace noches que arrastro este cadáver

hemos bebido juntos del furor y la bruma

hemos acariciado la muerte a contrapelo

aliviado el dolor en madrigueras

donde la realidad pasa de largo

un ala negra sobre el cielo puro

batiendo contra el pecho

su avidez de relámpago


casa por casa fuimos

a derramar la hiel de nuestra angustia

hemos visto la calle sin ventanas

donde van a besarse los suicidas

antes de transformarse en certidumbre

hemos amanecido con un tiro en la frente

y un puñal escondido en la garganta


hace noches que intento abandonarlo

envolverlo en mi abrigo

y acostarlo en su espanto

como quien deja a un niño

a los pies de una iglesia.



LA TAPA DE LOS SESOS





pensar en vos como un anzuelo

pensar en vos como una copa rota

salir de vos

a la orfandad del tiempo y su ruleta

al peso del insomnio

sus mastines


pensar en vos como una letanía

pensar lo irreparable

lo imposible

pensar la soga al cuello


pensar en vos como una vértebra

o como un espolón

o como un túnel

estar pensando en vos de pies y manos

y hundirme en los diluvios del pensarte.







PETROGLIFOS




mi infancia fue dibujada a lápiz
mordida por los perros
azotada por lluvias torrenciales

huyó del mundo un día saltando medianeras
oculta en el fragor de la costumbre
atravesó la noche
febril y cautivante
con una huella efímera
como de pies mojados

mi infancia fue alcanzada mar afuera
hundida a cañonazos
salvada del naufragio.











RECURSOS DE LA SOMBRA

            Quizá sea en el país de los desaparecidos
            el único aparecido que llamamos fantasma
                                                  Juan Manuel Roca


¿de qué están hechos los fantasmas?
¿son vaguedad?
¿presagio?
¿llamarada?
¿detrás de qué espesura se lavan las heridas?
¿dónde van a llorar
tumbados boca abajo
arrasados en lágrimas de humo?
¿son un golpe de viento en la ventana?
¿atraviesan paredes?
¿resplandecen?

¿a qué le temen los fantasmas?
¿a penar para nadie?
¿a morir para siempre?
¿qué llevan en sus manos?
las cartas sin abrir
el tejido feroz de la memoria.










TRANSFORMACIONES





         
en la tierra de todos

    el viento ya no sopla

duerme cruzado de alas

    sobre la piel del aire

el lenguaje rechaza su condición de humo

hay ríos que se alzan como mares

hay mares que convergen como ríos

la serpiente

      le exige a dios sus patas

      los poetas reclaman su corona de espinas

y el cordero le clava

                        los colmillos al lobo.
















¿QUÉ POESÍA?





¿la atravesada por el humo?

¿la herida de arma blanca?

¿la que sale de noche a emborracharse

en manos del feroz tristán tzará?

¿ la que reparte panes y solloza?

¿la que agita las alas del albatros

que baudelaire dejó sobre cubierta?

¿la que golpea la mesa del burgués?

¿la que muerde el exilio

con sus nervios de buey llenos de cólera?

¿la que anida en el árbol de alejandra?

¿la que pasta en la huerta de efraín?

¿la que mira el oriente con los ojos en blanco?

¿la que amanece espalda con espalda?

¿la que no dice nada

la que no calla nunca?

¿qué poesía?












HASTA MAÑANA






cuánto dura el segundo que se apaga

ahora que golpeo las puertas de tu alma

como un desangelado

como un muerto de frío buscándote las manos

cercado por las fieras que habitan mi prehistoria

tragado por el mar

         del día a día.



















EL ORDEN DE LAS COSAS






los muros los escombros me transmiten recuerdos

obedezco al lenguaje del cristal que trepida

respondo al juramento desleal del relámpago


la simple observación de una canilla

me provoca un intenso sentimiento de ahogo

el fuego vaticina mi futura memoria

los relojes me llevan de modo inevitable

a treparme a la copa de los árboles

para lanzar mi aullido a la intemperie


toda consternación me pertenece

toda felicidad me contradice


el silencio lastima mis oídos

contemplo horrorizado la belleza del día

y persigo a mi sombra para no despistarme

soy el ojo que rige mis bruscas mutaciones

el barco que establece sus propias tempestades


todas las realidades me parecen ficticias

todas las utopías me resultan posibles.




LA VIDA POR DELANTE

          Todos los desaparecidos son nuestros hijos.
                                                   Azucena Villaflor



el hijo que me falta
quería cambiar el mundo
con sus manos de arcilla
con su espada de palo
bajo un cielo rabioso
fue creciendo a pedazos
lloró de amor
quemó su pecho el aire despojado
la madrugada le tembló en los labios

cuando se lo llevaron
fui más madre que nunca
sosteniendo su rostro en el abismo
supe que contra el miedo
se lucha cuerpo a cuerpo
que el dolor envejece a sangre fría
me volví árbol frente a la tormenta
me volví mar a golpes de naufragio.









GELMAN
                        
                               Ahora Juan está en un patio
                                          Jorge Boccanera


ahora Juan está en un patio
ahora nos falta
con una falta hambrienta
desbordada
abre los pozos del dolor
revolotea en cada muerte
nos huerfaniza Juan
nos apenumbra
ahora que estamos solos
y no hay donde llorar
sin que nos vean
las aves de corral
los perros del morir
los entendidos.


Enero de 2014
                                                                        






PASAJERO

                                                            
                                           a mi hermano



Te traés, pasajero

desde atrás de la lluvia

tenés los dedos fríos de tocar los aviones

el corazón cansado de remolcar tu sombra


Habrá que precisar con qué ternura

se te arriman al ojo nocturnos ventanales,

te vienen a buscar los aeropuertos

para llevarte al fondo de vos mismo

a través de regiones abrumadas de espejos


Perdés todo en el viaje, pasajero

la identidad en tránsito,

tu inevitable whisky

y la filosofía del arrabal amargo

que ocasiona tremendas redundancias

cuando en la visa escriben

tus datos personales,

cuando querés llorar y no estás solo

cuando querés reír y estás sin nadie.







CONCLUSIONES





este amor que no empuño ni reclamo

este deseo que resguardo en vos

como una medallita de la suerte

este amor de sonámbulos y espías

de aliento contenido

de sangre en movimiento

una sombra pegada a la pared

trepando por la furia del espejo

amor que no es abrigo

ni sábana

ni oxígeno

sino una cuerda

que intenté sujetar

para no ahogarme

y repentinamente

se enredó en mi garganta.


Guillermo Bianchi

Nació en Buenos Aires en 1970.
Es integrante del grupo de poesía La Contracurva.
Fue finalista del Premio Videncia 2003 (Cuba), I Concurso Revista Axolotl, I Concurso Ruinas Circulares, Certamen Patagonia Sur del Mundo, Premio de Poesía Paralelo Cero (Ecuador) y Premio de Poesía Olga Orozco, con un jurado integrado por los poetas Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Jorge Boccanera y Gonzalo Rojas.
Fue ganador del Concurso Nacional de Poesía Azahar de Plata y del Primer Certamen Internacional Orillera 2009
Participó en diversos encuentros y festivales de poesía en Argentina, México, Costa Rica, Nicaragua y Honduras.
Publicó los libros La luz de los vencidos (Enigma Ediciones, 2012), Objetos varios (Editorial Casa de Poesía de Costa Rica, 2017) y Callar los perros (Alción Editora, 2017)