lunes, 23 de febrero de 2015

La loca de Chaillot, Teatro Memorias, Tegucigalpa



La loca de Tegus-Chaillot

En el teatro de los siglos se viene representando siempre la gran comedia de los ricos. La tragicomedia es para los pobres, pero es de los pobres el privilegio de ver la decadencia teatral de los ricos. Porque todo es un montaje cuando se ha decidido defender los últimos esplendores de un patrimonio ya inexistente que de manera inexorable será barrido por la acción de los que ya no se contentan con ser simples ricos regidos por las convenciones, por el lenguaje, por las formas.
Teatro Memorias ha montado en Tegucigalpa La loca de Chaillot, del dramaturgo francés Jean Giraudoux y lo ha hecho bajo la magistral dirección de Tito Ochoa, quien junto a su elenco de actores y actrices han logrado traer a nuestro contexto el texto de lo que en Francia pudo haberse percibido –en su estreno- como la delirante puesta en escena de los últimos resabios aristócratas sobrevivientes a la revolución pero que, en Honduras, se revela como la descripción en tiempo real de una élite criolla que lo perdió todo mientras tomaba el vermút hablando de la tradición, del buen gusto y el señorío colonial. 

Ahí están fielmente representadas esas figuras fantasmales y apolilladamente vestidas que siguen conviviendo –y atestiguándose- en Tegucigalpa junto a sus viejos criados ya devenidos en indigentes, desfigurados de antigua servidumbre que ahora, por socarrón afecto o diversión, siguen haciéndole la corte a la loca de turno, la antigua patrona que insiste en mantener el decoro en medio de las chanzas y del estruendoso hundimiento de las buenas costumbres y de los patrimonios.

Una transnacional ha llegado a Tegucigalpa y ha descubierto que hay petróleo bajo todos sus cimientos. Nada quedará en pie si el contrato de compra de terrenos a las familias ricas se lleva a cabo. El pueblo indigente lo sabe y ya sin perder nada, se ríe abiertamente de lo que les sucederá a quienes hoy por hoy se consideran imbatibles en sus derruidos castillos, tanto materiales como espirituales. ¿Por qué tendrían que unirse a esas familias marcadas por la extinción en la defensa de una fachada patrimonial en ruinas? ¿No será más delirante observar el día a día de ese laberinto transparente y nostálgico en que se pierden los señoríos? Todos en el guetto se han dado cuenta de que un acto teatral de funestas consecuencias se está desarrollando en el entorno de “la única propietaria” que resta en Tegucigalpa y todos quieren estar presentes en el último acto, mismo que será la bienvenida para una más que se ha hundido en la miseria y que deberá probar los platos fríos de la esclavitud. 

Pero un giro inesperado en la conciencia de Aurelia, la condesa excéntrica que es el centro dialéctico de la obra, lleva la defensa de su modo de vida a ser defensa de todos los miserables de Chaillot-Tegus: la amenaza que representa la explotación petrolera para el eco-sistema.
Aquí es donde siento que está el nudo de contradicciones de la obra que sutilmente supo presentar como tesis de dramaturgia Giraudoux, ya que Aurelia interpreta la amenaza de manera banal y romántica. Lo único que activa su sentido de defensa aristocrático es un valor de protección a ultranza de la “naturaleza” y no la defensa y reivindicación de los miserables que han sido degradados inhumanamente por el sistema. Su llamado a unirse para defender su hábitat mental y material, sigue siendo, a pesar de la aparente lucidez, un discurso enajenado de élite en el que sus amigos de la calle encuentran asidero como recurso de lucha novedoso. Una mezcla de intereses que va a llevar la tensión actoral a memorables momentos donde los personajes, haciendo uso del lenguaje procaz de la calle, van retratando fielmente las características de la psiquis colectiva hondureña y su búsqueda de soluciones.


Toda la línea actoral en el elenco del Teatro Memorias merece un aplauso de pie. Tito Ochoa ha hecho de nuevo que como público nos sintamos privilegiados en nuestra condición de público. Hace falta saber ahora, una vez que salimos al montaje real de nuestra sociedad, de qué lado de la indigencia estamos: si del lado de los que ya no tenemos nada que perder o de los que vivimos creyendo que perderemos lo que ya no tenemos. Esa puede ser la locura o esa tremenda lucidez del Trapero que lanza, carcajeándose, la auténtica consigna de nuestro tiempo: “Somos los últimos hombres libres, la época de la esclavitud llega y no tardará mucho.”

Fabricio Estrada
Febrero del 2015



jueves, 19 de febrero de 2015

El Dios de Víctor y otras herejías, de Óscar Estrada


Lo que uno deduce a primera vista es que para Óscar Estrada la mayor herejía de la Historia (dicho sea sin resabios moralistas) es la guerra. “La guerra vuelve locos a los hombres (…) “Mi padre estuvo en la montonera con Ponciano Leiva y cuando regresó parecía un animal” (…) “La guerra destruye también a los hombres buenos”. Son fragmentos de diálogos entresacados del cuento emblemático que da título al libro de este joven escritor hondureño, quien se autodefine como guionista, novelista y abogado. De hecho, estudió en la Escuela Internacional de Cine y TV de la Habana, Cuba, y en 2012 publicó su primera novela, Invisibles. No estamos, pues, ante un neófito, lo cual queda demostrado en esta colección de cuentos, El Dios de Víctor y otras herejías, donde deja plasmada su pericia en el manejo de los recursos propios del género narrativo.
Cuento tras cuento (nueve en total) Estrada se adentra en un mundo diverso, violento y no menos desolado que bien pudiera ser este país. Los personajes –sus habitantes- somos en realidad nosotros mismos, todos signados por cierta sensación de vacío existencial, de incertidumbre y de calamidad, así se llamen Víctor, Juan, Isaac, Clementina, Óscar Estrada o Nicanor. Entre todos ellos quizá sea Víctor el que más tenazmente encarna un estereotipo de cierto sobreviviente que a diario vemos deambular a nuestro rededor y que desconocemos si regresa de la muerte o va hacia ella. “Siempre fue así (Víctor) , independiente, estepario. Los últimos días de su vida, los vivió en un cuartito de concreto, con una cama sin colchoneta y un petate que olía a viejo, a cartón con calcetín y sudor”, santo y seña todo eso de la desolación y la impotencia a las que puede estar condenado un ser humano de estas latitudes: “El mundo es una noche vacía”, concluye amargamente.
Hay otros cuentos en este libro, como “El jardín de Clementina”. “La vida es esto” –para sólo mencionar los que a mí más me gustan- donde los personajes y las situaciones se funden y se confunden en forma dramática, dando paso a una atmósfera menos atosigante o tal vez menos cruel que la recreada en “El Dios de Víctor”, “El infierno de Juan” o en “Paternidad”.
Se trata, en suma, de un libro que se deja leer, en el que esos personajes y esas situaciones son visibles y reconocibles a simple vista, como no puede ser de otro modo tratándose de un narrador con formación cinematográfica.
Este es el único trabajo suyo que conozco, pero aun así me atrevería a considerarlo desde ya como uno de los autores representativos de la literatura hondureña de hoy. Queda, por supuesto, mucho camino por delante, y eso él lo sabe mejor que yo.
Por Rigoberto Paredes
Tegucigalpa, diciembre de 2014

jueves, 29 de enero de 2015

Chat entre Herman Melville y Joseph Conrad



Hace ya algunos años que escribí otro chat: el que ocurre en mi imaginación entre Ray Bradbury y Arthur C. Clark http://fabricioestrada.blogspot.com/2008/03/messenger-entre-ray-bradbury-arthur-c.html. Una forma de homenaje surgió esa vez a dos de mis autores de ciencia ficción preferidos (que por cierto terminé publicando como anexo en Blancas pirahnas-2011) y, por muchísimo tiempo, intenté recrearlo con Herman Melville y Joseph Conrad quienes con su Moby Dick y El corazón de las tinieblas me regresan una y otra vez a las primeras sensaciones avasalladoras que tuve cuando empecé a leer. Vuelvo a hacerlo, entonces, y de nuevo esa diversión tan snob y propia como la pueden tener aquellxs que aprenden on line el lenguaje élfico de Tolkien. Aquí tienen entonces, ya veré con quiénes continúo.

Conrad: Oye Herman, ¿estás despierto?

Melville: No podía dormir, qué bueno que escribes, no quería acostarme y encontrarme en ese puerto inseguro que siempre me da el sueño.

Conrad: Sí, ya somos dos. Desde hace mucho que sólo veo el mar al cerrar los ojos.

Melville: La vez pasada me dijiste que mirabas una jungla y un río tenebroso.

Conrad: Sí, también. Y tambores lejanos. Oye ¿cómo es que decides embarcarte? ¿Te dan las ganas y ya?

Melville: mmm, interesante. Ahora que lo preguntas sucede que cuando me encuentro con el ceño fruncido y empiezo a detenerme ante los escaparates de las funerarias

Melville: cuando la hipocondría me inspira un irresistible deseo de aplastar el sombrero

Conrad: y también a alguien, me imagino

Melville: pues ¡también! El sombrero y a quien lo use, el asunto es que en ese momento siento que ha llegado la hora de lanzarme al mar… me embarco sin ruido ni alboroto.

Conrad: Mira, no sé si lo tuyo es cansancio o ansiedad, la mente del hombre es capaz de todo, pero hay una verdad, una verdad desnuda de la capa del tiempo.

Conrad: Dejemos que los estúpidos tiemblen y se estremezcan… hay algo más profundo en el mar, el mar que es una multitud demoníaca.

Melville: Tienes razón, tras conocer al Capitán Ahab no puedo seguir explicando el mar así. Parecía un hombre a quien se hubiera retirado del suplicio de la hoguera, cuando ya las llamas hubieran prendido en sus miembros sin consumirlos ni quitarles su firmeza.

Conrad: Mucho mejor

Melville: Sí, de entre sus cabellos grises se veía salir una cicatriz de un blanco lívido

Conrad: Su ballena blanca era una cicatriz en el mar como en Kurtz “sus planes inmensos” lo condujeron al horror.

Melville: Terrible, Joseph. No me contaste cómo te llama a ti el mar ¿por algo en especial me lo has preguntado?

Conrad: El mar es un mapa extendido para mí, lleno de espacios en blanco. En ellos están las tinieblas y siento que debo explorarlos. Entonces empiezo a buscar un barco, pero el último que abordé me llevó a un río, una inmensa serpiente enroscada con la cabeza en el mar.

Melville: ahhh, entonces es el río el que te ha intrigado.

Conrad: El río que terminó siendo Kurtz. En mi caso el mar me condujo a un río, de ahí me viene preguntarte. Como el universo el mar también tiene sus paradojas.

Melville: Sí, mira el caso de Ahab con Moby Dick. Una venganza superior termina destruyendo a quien la levanta como palo mayor en un barco de débiles cuadernas. El perseguir y arponear a un fantasma no debe ser considerada faena humana. Persigues a la ballena y resulta que es tu pavor.

Conrad: Nadie es humano una vez que sobrepasa los límites de cierta jungla que todos llevamos dentro, Herman. Kurtz, por ejemplo, lo sabía y eso sedujo a su alma forajida hasta más allá de los límites de las aspiraciones lícitas.

Herman: ¿Pudiste verlo a los ojos?

Conrad: Cuando lo vi por última vez (la última vez que miras a alguien es más significativo que la primera) intenté romper el hechizo, el denso y mudo hechizo de la selva que, en sus ojos, parecía atraerme hacia su seno despiadado y que despertaban en mí olvidados y brutales instintos, recuerdos de pasiones monstruosas y satisfechas.

Melville: ¿El horror?

Conrad: Siii, ¡el horror! ¡el horror! ¡el horror!

Melville: ¿Te puedo hacer una pregunta, Joseph? ¿Prometes no dejarme esperando al día siguiente como la vez pasada que te pregunté sobre el Nostromo?

Conrad: Adelante, lo prometo. Pero eso sí, que quede claro: ni Costaguana ni Sulaco quedan en Honduras. Parodié a Panamá.

Melville: Bueno… Joseph ¿Aún tienes fe en la humanidad, tú cuya alma no ha conocido represiones, ni fe, ni miedo?

Conrad:

Conrad:

Conrad: Lo humano siempre levanta cabeza, Herman, el mar puede estar cubierto por una densa faja de nubes negras, puede ir directamente conducido hacia el mismo corazón de las tinieblas y siempre querrá encontrar motivación por la justicia, que al final de cuentas, es su vocación por lo siniestro. Sí, tengo esa fe extraña. ¿y tú?

Melville: En algo coincidimos, Joseph: el barco de la humanidad se podrá hundir pero como Satanás, no querrá hundirse en los infiernos sin llevarse consigo un pedazo de cielo. Toda gaviota que pase querrá posarse en su mástil y terminará enredada en el hundimiento.

Conrad: ¡Vaya! ¡Eres más pesimista que yo!

Melville: Naaa, el gran sudario del mar seguirá ondeando, como lo hace desde el principio de la creación. Si se salva el mar se salvará algo de la insondable belleza que la humanidad ha deseado para sí siempre.

Conrad: ¡Cierto! Era del mar de lo que hablábamos.

Melville: Sí, el mar es la pregunta.

Conrad: Bueno, Herman, se ha hecho tarde. El próximo barco debería embarcarnos a ambos.

Melville: ¿el del sueño, dices?

Conrad: ¡El mismo! Pero sin ballenas rencorosas de por medio ni oscuros tambores.

Melville: Buenas noches, Joseph.


Conrad: Feliz pesca, Herman.

domingo, 25 de enero de 2015

La inestable cacería de mariposas

El Maese Rafael Murillo me ha traído unos polvorones de San Juancito (deliciosas galletas caseras). Hacemos un te de manzanilla -¡ah, par de cuervos clásicos!- y comenzamos a volar sobre la milpa, observando los espantapájaros.

Primero es el cuénteme, poeta,  habitual en el Maese cada vez que nos encontramos. Así comienzo a hacerle un resumen de mis cuitas y de mis últimas lecturas. Ahí pasan Nabokov, Las Siete Noches de Borges, Mundar de Gelman, Negro de Alfonso Fajardo, y mi último descubrimiento en poesía argentina, Horacio Fiebelkorn. A Rafael le intriga el título Mundar,de Gelman, y así es como le sugiero que es posible que el poeta haya verbalizado el sustantivo "mundo", lo que traducido en poesía vendría a ser "mover el mundo" o "moviéndose con el mundo". También cabe la interpretación de la acción que realiza un vagabundo o mundano dentro de la realidad. El asunto es que vagabundeamos primero, casi un profundo ejercicio de respiración antes de llegar a picarle los ojos a los espantapájaros.

Caemos directo: el primer gran revés de juan orlando hernández en su política de gobierno militarista y represiva. Las bancadas de LIBRE, Partido Liberal y Partido Innovación y Unidad y Partido Anti-Corrupción votaron en bloque en contra de la ratificación para darle rango constitucional a la Policía Militar del Orden Público, un adefesio legal que sólo tiene pies y cabeza en la lógica de blindaje del gobierno nacionalista y, además, un claro instrumento de amenaza ideológica ante cualquier levantamiento ciudadano, algo muy probable en la inestable plataforma que ha construido el fraude electoral que tiene al nacionalismo en el poder. Lo vemos en principio como una contundente derrota política, sí, una afrenta en el patio casero, pero pensamos en la política de Estados Unidos en Honduras. El empecinamiento por el rango constitucional a una unidad militar puede ser un termómetro para medirle el pulso a la oposición y comprender así, el terreno dentro del cual se promueve la continuidad de joh para la estabilización de la colonia. A pesar de toda la terapia de shock implementada a través del sicariato paramilitar, el pensamiento ciudadano sigue estando vivo en cuanto a su necesidad de construir políticas ciudadanas autónomas de los designios imperiales. La impronta de LIBRE en cuanto a explicar los contenidos de la amenaza que constituye la PMOP (guardia pretoriana, división de las Fuerzas Armadas, soldados represivos), ha obligado a un debilitadísimo Partido Liberal a unirse a la no ratificación para sacar reditos y no hundirse más. Preo creemos que esencialmente, el partido que más ha sacado ventaja es el PAC, quien se mostró muy beligerante a través de Salvador Nasralla quien ha venido señalando de frente la intención dictatorial detrás de la iniciativa de joh.

Lo de ayer fue bastante importante, sin duda, juan orlando se ha dado cuenta que no es ya la avasalladora perturbación de la oposición desprevenida y en crisis. Su plan de continuismo sufre con la no ratificación la primera estocada aunque no será suficiente para aplacarlo. Lo que viene es una avalancha de publicidad para el referendum o plebiscito que ahora se propone llevar a cabo, o en el peor de los casos, la activación de la mentalidad de ultra-derecha sin necesidad de directrices: la matanza para justificar la campaña.

Las mariposas de Nabokov han quedado abandonadas por un momento. Antes de ir a dormir le leo al Maese uno de los poemas de mi reciente texto inédito. Reímos. Por esta vez reímos, porque cómo escribía en el facebook al conocerse la votación en contra: un poco de luz, caramba, tan sedientos de cielo estábamos.


viernes, 23 de enero de 2015

Los textos en los papiros de Herculano

Esta investigación y desarrollo de las técnicas arqueológicas en torno a ella siempre me parecieron fascinantes. Ahora comienza a revelarse poco a poco uno de los eslabones perdidos del mundo clásico greco-latino: los papiros calcinados por el Vesubio en el 79 d.C.



Desde las primeras grandes posibilidades que dio "la máquina del padre Piaggio" (https://latunicadeneso.wordpress.com/tag/antonio-piaggio/) para desenrollarlos, el avance actual promete una inmensa fuente de alegrías para el acervo humano en general.





jueves, 22 de enero de 2015

Dinosaur 13



He visto Dinosaur 13 con la misma expectativa que tuve cuando encontraron el colmillo de mastodonte  aquí en Tegucigalpa (nuevo edificio de la Corte Suprema de Justicia en Bulevar Kuwait). Si bien en Dakota del Sur el hallazgo fue hecho por paleontólogos de altísimo nivel y no por obreros de la construcción como fue nuestro caso, el limbo legal por la tenencia del fósil puede tener correspondencias puntuales.

Este documental me ha desengañado respecto al romanticismo de los decubrimientos de dinosaurios. Sue, como fue llamado el tiranosaurio rex encontrado, tuvo que pasar una larga temporada en bodegas antes de ser expuesto en el Museo Field de Historia Natural, en Chicago, Michigan. Toda la pugna de intereses que lograron arrebatarle el derecho a exhibirlo al pequeño pueblo de Dakota donde sucedió el hallazgo, toda el entramado aberrante de leyes federales y la codicia del propietario del terreno, todo esto se expone hasta llegar al absurdo y doloroso encarcelamiento del paleontólogo que desenterró a Sue.

Me pregunto sobre Honduras y sus leyes de protección del patrimonio arqueológico y paleontológico. ¿Qué fue del colmillo de mastodonte? ¿Le pertenece acaso al Peabody Museum como es el caso de miles de piezas mayas que sacaron los arqueólogos estadounidenses a principios del siglo XX?

Un gran documental, sin duda, para entender un poco más sobre lo que aparenta ser tan natural y científico.