martes, 3 de mayo de 2016

La lluvia venía del Mar de los Zargazos

Ayer vi la lluvia que viene del mar. Del antiguo Mar de los Zargazos. En ese punto, dicen las viejas cartas marinas, el mar no se mueve y detiene el impulso de las velas. Pero de ahí venía la lluvia que ayer cayó sobre San Juan, aquí en Puerto Rico. Como un aduanero de oficios particulares, me acerqué al ventanal a observarla y registrarla. Densidad, color, rachas y caprichos, nubes altas y nubes casi azul del mar. Pensé en Honduras, pero de inmediato supuse que sigo pensando en una Honduras que se deformó en Tegucigalpa.
Entonces es mejor pensar en territorios, me dije, valles y montañas serenas, azul de otro pero azul. Reviso las noticias y casi enternece escuchar la voz de los periodistas de nuestro lado, aunque sigan con su vulgaridad y su dolor exultante. De pronto me doy cuenta que quiero llenar esta lejanía con los sonidos psíquicos que electrizan, convulsionan y paralizan, y así revelado el hecho cierro la compu y me dedico a ordenar mi equipaje. Sí, mucho mejor.

La noticias quedan dando vueltas y se traslapan con páginas que recuerdo de las viejas enciclopedias que guardaba mi tía Lauren: la quema del Reichstag ahora en la quema de la sede del partido nacional en Comayaguela. Luego los nacionalistas llevando globos blancos a pedir paz a la sede de LIBRE. El ridículo en toda su caracterización.

Sin embargo, cae el verdadero rayo: a pocas horas de haber escrito en su muro el susto que se llevó en un aparente asalto en taxi, Félix Molina comprueba que la búsqueda es matarlo. Un segundo ataque y el amigo, el valiente amigo es herido a balazos en sus piernas.Me quedo sin respiración. La lógica de represión ya no se detendrá y lo que parece un hecho aislado es la verdadera voluntad de llevar al país a una confrontación que debió empezar hace mucho, ya en regla pero que, por alguna causa indeterminada en el ánimo de la hondureñidad no sucedió. Félix Molina, el amigo que tantos admiramos, cae por fin en las redes de los criminales y sobrevive. Se me vienen todas las pláticas con él, las risas, los análisis, la primera vez que lo conocí en un ciber net donde yo estaba recibiendo la noticia de invitación a Madrid, a un festival de poesía. Sin saber por qué, sentí las ganas de contárselo a él, que estaba al lado de mi cubículo. Me sonrío, me dio las felicitaciones y continuo redactado la nota urgente que debía mandar ese mediodía.

Ayer vi la lluvia y pensé que también iría en dirección a Honduras. La refrescará, me dije. La refrescará.



Gambardella

 Por supuesto que hago el supremo esfuerzo por comprenderlo, o al menos reconstruir signos que, con frustración para mi abuela, el catolicismo intento erigir en mí desde temprana edad. Yo observo y sigo observando el despliegue de la filantropía como un gesto más de la vanidad pública, ese punto donde la virtud no pudo ser naturalmente materializada sino que se ha debido congregar a varios para convencerse de que hay bondad posible o coartada perfecta para ingresar al paraíso. Eso pensaba durante la misa en que me vi inmerso apenas llegando a Puerto Rico. También pensaba mucho en Gambardella, el personaje de La Grande Bellezza (me puse en pie todas las veces que el sacerdote lo pedía, guardé silencio y vi la punta de mis zapatos cuando oraban, callé algunos chistes y no dije ni pio cuando una donante fuerte de la Fundación dijo que había que dejar de hacer tanto viaje a Tierra Santa para poder dar más a los niños, y claro, ella lleva ya unos 25 viajes y contando), en fin, era Gambardella y estaba contrito.

No sé bien a qué categoría de hereje pertenezco. Creo que soy suavemente cínico respecto al tema, para unos puedo ser agnóstico o ateo, pero para mi abuela sigo siendo un descarriado. El punto es que llegado el momento de la bendición del lugar no he podido contenerme para captar esta imagen del mórbido comelón que impone santidad con su mano y parece decir hey niña, salí de ese cuarto, este muchacho no te conviene, tu madre y tu padre están sumamente preocupados por esa relación precoz y procaz que llevás. El otro padre le hace barra, con manos estrujadas y pose de santoral. Toda una tensión ahí, todo otro lenguaje y apreciación desde este rincón del lente. Hay preocupación en el sacerdote, maestría histriónica, decisión y convencimiento de fe, casi pudo ser uno de los trompetistas de Jericó o un sustituto emergente en El Exorcista.


martes, 19 de abril de 2016

Un cuento que sale a luz, El movimiento de los chasis


Comencé a escribir cuentos hace mucho. Voy agrupándolos poco a poco y con mucho respeto, a tal punto que guardo la mayoría de lo que voy haciendo. Julio Escoto me preguntó hace un año si contaba con algo que narrara en sus atributos cierta desolación y obsesión amorosa. No lo dudé y le mandé este cuento, El movimiento de los chasis, especie de narrativa fetiche, feto armado de piezas mecánicas que hoy recorre la Revista Imaginación. Sonrío y me comprometo. Sí, es tiempo.

Policía hondureña y Ejército: algunos tips para entender lo de hoy

¿Por qué estaría interesado el gobierno en matarlo? Por 25 mil millones de inversión de la banca internacional y 30 años de impunidad, si son capaces de matar por un celular ya puede imaginar. (Comisionado Sabillón, señalado como parte de los asesinos del zar antidrogas por el New York Times, a su llegada al CONADEH para buscar protección luego de revelar que políticos están queriendo militarizar la policía nacional creando falsos positivos)


1- Patrick Leahy, un demócrata del estado de Vermont que lleva años monitoreando a las fuerzas de seguridad que reciben ayuda de Estados Unidos, “es muy difícil creer que se hayan ignorado los patrones de depravación y corrupción de la Policía y el ejército de Honduras. Es como una fraternidad y está claro que los encubren". (El Heraldo)
Me gusta que mencionen la palabra "Ejército", esa institución que quiere salir en caballito blanco y que es, esencialmente, la que tomó la dirección de la policía durante el golpe de Estado, eliminando la investigación criminal y llevando a todo el cuerpo policial a su aventura represora y asesina. De las largas noches de los toques de queda y el Estado de Sitio surgió la transformación de los cuerpos de seguridad en capos y sicarios estandarizados. ¿Quién ocupaba las calles vacías? ¿De qué se aprovecharon al vaciar las calles? Asesinatos, encarcelamientos, ocupación de los corredores de la droga... el golpe de Estado fue el laboratorio de donde se levantó nuestro Frankestein, el mismo que ahora buscan quemar con las antorchas arrebatadas a la indignación ingenua.

2- Cuando los políticos crearon el golpe de Estado, se dieron cuenta de inmediato que el ejército y la policía se les había ido de las manos mientras ellos los bendecían en el santuario de Suyapa y los elevaban a categoría de héroes en el congreso nacional. Se dieron cuenta también de otra cosa: o paraban la violencia militar, policial, paramilitar o la revolución de la Resistencia se les iría encima y el socialismo (infantil, vanguardista o lo que sea) tomaría el poder y legitimaría la justicia histórica del pueblo oprimido. 
Entonces dijeron: no huevos, mejor detengamos a la Resistencia, dejemos que el ejército y la policía hagan lo suyo, luego ya veremos, los detendremos con Washington... lo primero lo lograron, lo segundo... lo segundo.

3- ¿Quién recuerda el uniforme que llevaba la actual cúpula policial en la sala de crisis del Golpe de Estado? Moteado, por supuesto. La fiesta de disfraces es tal que usan el uniforme para cada cosa: para presentarse ante los tribunales o van de saco o van con su uniforme de gala para bañarse de perfume civil o para asustar a pura medalla a los jueces.

4- Más de 3000 casos confirmados de alta violencia de policías y militares contra civiles durante el golpe de Estado (asesinatos indiscriminados filmados en vivo o registrados por centenares desde celulares, violaciones a mujeres, provocación de asfixia mediante el uso de gases lacrimógenos en celdas atestadas, ametrallamientos indiscriminados, francotiradores, etc), pero claro, están registrados en el papel retórico de la Comisión de la Verdad y la Comisión de Verdad. Al parecer, lxs civiles que fueron apabulladxs, eran ese otro país que se ha querido exterminar en su juventud.


lunes, 18 de abril de 2016

María Rubio, mi abuela, a sus 24 años

El niño que sostiene es Jochito, el segundo de sus hijos, quien muriera luego que la silla voladora (juego mecánico de las ferias patronales) se soltara y diera contra la pared de una casa en el centro de Sabanagrande. Fue una terrible tragedia. Jochito no murió al instante sino que regresó por su propio pie a casa. No dijo nada, tenía ocho años (en la foto tendría unos dos) y se acostó. En la noche se quejó y ya no pudo ocultarlo ante la preocupación de mi abuela. La fiebre lo hizo hablar y a la mañana siguiente fue traído a Tegucigalpa pero no aguantó el viaje. La foto siempre me ha causado un dolor extraño por su lejanía, como el de ver un pez hermoso que salió un momento a la superficie y luego muere en el fondo de una pecera. 

Tenía 24 años mi abuela, a pocos años de haberse graduado de maestra en la Escuela Normal de Señoritas. Conservo una biblia que ella misma me regaló y dedicó con la misma letra que aparece al reverso de la fotografía. Pienso que aún a sus 102 años es capaz de escribir así, aunque sea en un mesmerismo tremendo jamás descrito en ningún cuento de Poe, pero que siempre sabré mio.




domingo, 17 de abril de 2016

Destrucción ambiental en Honduras

¡Despierta humanidad! ¡Ya no hay tiempo! (Berta Cáceres)

La dinámica de destrucción en la actual Honduras sucede en todo ámbito. Nada está ya bajo control, a excepción del patrón electoral para repetir los fraudes electorales que han llevado al poder del Estado -el mismo que ya no existe en su forma civil- a la organización criminal más devastadora del continente.
De esta forma, la destrucción se mueve en todas direcciones. La descomposición es tal que la misma naturaleza desata sus reacciones más violentas reconociendo que no hay control humano que pueda prevenirla o detenerla. Lo que pasa en los bosque hondureños debe elevarse a emergencia total: estas son las imágenes de un sector de los bosques en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional
La Tigra, entre Valle de Ángeles y San Juancito (a 40 km de Tegucigalpa), devastados por el fuego y por el gorgojo descortezador, el mismo que asola todo el territorio del país.

Da la impresión que la locura se asentó mientras la otra locura política juega al suicidio en "las urbes", ese conglomerado en que vivimos creyendo que la destrucción de los bosques y zonas protegidas sucede a miles de kilómetros de distancia en un país creado para vertedero de las peores consecuencias de la estupidez humana. Estoy llegando a creer, firmemente, que a este hermosa naturaleza le tocó una de las peores naciones, la más esquizofrénica, la más indiferente después de la aniquilación del espíritu indígena que lo habitaba y hacía santuario. Si algo queda para detener esto, no sé de cuánta fuerza contará para enfrentar ambas monstruosidades: la política paramilitar y la corporativa neoliberal.








Así se veían las zonas devastadas.


¿Para dónde huirán todas las poblaciones de la zona una vez que les llegue la vorágine?









sábado, 2 de abril de 2016

Berta Cáceres: a un mes de su asesinato, carta pública de su madre



A un mes del asesinato de mi hija.
Carta Pública de Austra Bertha Flores López.

Como saben ustedes, yo soy la madre de Bertha Isabel Cáceres Flores, asesinada el 2 de marzo del presente año. Ha pasado un mes de ese abominable y cobarde crimen, por lo que, he decidido, aunque es doloroso para mí, hacer pública la presente, para que pueda ser leída o escuchada por la mayor cantidad de personas posibles, con los objetivos siguientes:
1. Quiero expresar el más profundo agradecimiento a todas las personas, organizaciones sociales, organismos de derechos humanos, representaciones de pueblos indígenas y afrodescendientes, organizaciones de mujeres, organizaciones políticas, representaciones de diferentes iglesias , representantes diplomáticos acreditados en el país, organizaciones magisteriales, organizaciones de jóvenes, organizaciones de la diversidad, organizaciones ambientalistas, representantes de los medios de comunicación, en fin, a todas aquellos(as) que han mostrado la solidaridad en este tiempo tan difícil que me ha tocado vivir con este acto de violencia criminal y, bueno, a mis nietas y mi nieto a quienes se les arrebató a su madre de la manera más repugnante y de igual modo al resto de familiares que han sufrido esta irreparable pérdida.
Decirles que yo he servido a mi pueblo con mucho esmero, desde mi condición de enfermera partera, alcaldesa, gobernadora y diputada, lo que me permitió impulsar la aprobación del convenio 169 de la O.I.T. la defensa de los derechos de las mujeres, los niños y niñas así como los derechos humanos en general. A mis 83 años este crimen me ha golpeado duramente y sólo me mantengo con fortaleza por la solidaridad consecuente que he recibido de ustedes. Expresarles que no quisiera partir de este mundo sin que se logre justicia para mi hija Bertita, quien ha dado la vida por nuestra madre tierra, los derechos de los pueblos indígenas y negros, las mujeres y los ríos. Por lo que les pido, me sigan apoyando fuertemente para lograr justicia y que cese la impunidad en un país tan golpeado por la violencia política de los opresores del pueblo contra las personas que trabajan por construir una sociedad más justa y más humana. Les reitero mi agradecimiento y les pido que hagamos más grande nuestro reclamo de justicia ya que solo así podremos lograr que este crimen no se quede en la impunidad. Ustedes definen la forma de hacerla desde una plegaria, un afiche, una marcha, un dibujo en una pared, una acción no violenta pero muy fuerte. Hermanos y hermanas ustedes han demostrado una gran creatividad. Sigan por que un mundo sin violencia puede ser posible.
2. En segundo lugar me dirijo a ustedes para señalar como uno de los responsables de este crimen al estado de Honduras por las razones que a continuación les voy a señalar: El estado de Honduras había asumido la responsabilidad de garantizar medidas cautelares para asegurar la vida de mi hija y el estado no cumplió con este compromiso internacional.
El estado de Honduras ha aprobado concesiones de los bienes comunes naturales, incluyendo el Río Gualcarque, río que es parte de la territorialidad lenca, sin impulsar un proceso de consulta previo libre e informado, sabiendo que hay un convenio internacional que ha sido aprobado por el estado de Honduras. Que es el Convenio 169 de la O.I.T. y que el mismo habla del derecho a la consulta. La violación de este convenio ha generado tremenda conflictividad, en las comunidades que ha llevado a que se presenten hechos sangrientos, con asesinatos de los liderazgos indígenas y de ambientalistas.
El estado de Honduras criminalizó a mi hija usando la supuesta institucionalidad para montar sendos procesos en su contra, por el hecho de desempeñar una labor de defensora de los bienes comunes naturales y los derechos de los pueblos indígenas y negros de Honduras.
El estado de Honduras ha asumido un rol de defensor de los intereses particulares de las empresas extractivas, al grado que cuando mi hija en su condición de coordinadora general de COPINH dirigió una marcha en el recién pasado mes de febrero, en presencia de elementos policiales y del ejercito fue insultada, vilipendiada y amenazada por personas vinculadas a los intereses de DESA y estos mas bien asumieron una actitud de represión al grado que decomisaron los buses en que la población lenca se desplazaba.
El estado de Honduras en lugar de cuidar e investigar la escena del crimen, la contaminó.
Ha pasado ya un mes y pese a la presión nacional e internacional, el estado no ha sido capaz de dar captura a los responsables materiales e intelectuales de este crimen que nos ha enlutado como familia y como pueblo.
Después del golpe de estado salieron listas de personas, que tenían escuadrones de la muerte, para ser asesinadas. La primera de la lista era Bertha Isabel.
Sé que nadie ni nada podrá devolver la vida de mi hija, pero no voy a renunciar a enfrentar con decisión, con las fuerzas de mi vida, que aún me quedan, luchar para que el asesinato Bertita, no quede en la impunidad.
Esto pasa por que el estado de Honduras permita una comisión independiente que investigue este penoso asesinato, porque el estado de Honduras cancele las concesiones de los bienes comunes naturales que se han otorgado en clara violación al convenio 169 de la O.I.T. Y, particularmente del rio Gualcarque, que fue y es una lucha de mi hija en cualquier lugar en donde ella este. Que el estado de Honduras se comprometa a no permitir más crímenes contra defensores y defensoras de los derechos humanos. Que el estado de Honduras permita a nuestra familia participar en la investigación. Que el estado de Honduras cese la criminalización de COPINH y las organizaciones Sociales.
Expreso mi deseo para que la UNESCO declare al rio Gualcarque patrimonio natural y cultural de la humanidad.
Quiero aprovechar la oportunidad para expresar alegría por que ha sido posible el retorno de Gustavo Castro a su país, amigo entrañable que también sufrió el atentado.
Termino pidiendo a todo nuestro pueblo de Honduras y a todos los pueblos del mundo, que asuman la lucha por la defensa de la madre tierra y la vida. En este sentido, cito las palabras textuales de mi hija: “DESPERTEMOS HUMANIDAD YA NO HAY TIEMPO”
Con firmeza, gratitud y fraternidad, atentamente.
Austra Bertha Flores López.

domingo, 27 de marzo de 2016

Carrera y su época vista por John L. Stephens

Stephens


John L. Stephens llega a esta región en el año de 1839, como diplomático oficial del gobierno de Estados Unidos en Misión Especial y Confidencial a Centro América, como el mismo lo detalla en su libro de crónicas Incidentes de viaje en Centroamérica, Chiapas y Yucatán. Por esas mismas fechas Francisco Morazán luchaba en muchos frentes para sostener la Federación y, el expansionismo imperialista yanki, se estaba tragando Texas con todo y sus dos millones de kilómetros cuadrados arrebatados a México.  Rafael Carrera y Turcios, el cachureco insigne y atroz (cachurecos: así se les llamaba a los conservadores de la época que combatían a los liberales representados por el hondureño Morazán), ya había pasado de ser forajido y asolador de la paz a máxima figura del Estado de Guatemala, sin ser Presidente, aunque luego se sostuviera durante más de 18 años con el título de Presidente Vitalicio (1847-1865).
Carrera

Inclaudicable enemigo de Morazán, sitió varias veces Ciudad Guatemala, la tomó, puso de rodillas a la aristocracia criolla y elevó el catolicismo a categoría absoluta en el poder como respuesta a las leyes anti-clericales del Gobierno Federal. Sin embargo, durante un tiempo desesperado, Morazán pudo vencerlo en reiteradas ocasiones, poniéndolo en fuga, por lo cual, la aristocracia de Ciudad Guatemala llegó a ofrecerle la Dictadura Perpetua, una aguda trampa, por supuesto, con lo que buscaban orillarlo a la claudicación de sus principios liberales. Morazán se retiró a San Salvador cuando creyó consolidada la paz en Guatemala pero muy pronto, los clérigos volvieron a la carga utilizando a Carrera como ariete y, como consecuencia, el Gobierno Federal llegó a su fin.

Estos son los días aciagos que Stephen encuentra y, son estas las condiciones de convulsión las que le permiten llegar hasta Copán y ofrecer 50 dólares por las ruinas, cometido que logró y que, a la postre, con toda y su increíble desfachatez, mostraría al mundo la enorme herencia de la civilización maya en Honduras. Chaterwood, acompañante de Stephens, logró transmitir a través de sus dibujos de las ruinas, la irreal belleza de las estelas y la exquisita sofisticación del trazado urbano de la antigua ciudad. Una cal de cal y una arena, entonces: el duo logró dejar huella en la historia arqueológica universal y también describió la vulnerabilidad política que le permitió al imperialismo yanki entrar como Pedro por su casa a la región pos Morazanista.
Morazán

Stephens solo tiene palabras de halago para Morazán, se admira de su intachable conducta, y de Carrera, dada su mayor cercanía en Guatemala, logra darnos una aguda mirada a la psique de este otro caudillo. Esto es lo que me ha atrapado de la lectura de Incidentes de viaje en Centroamérica, Chiapas y Yucatán: el conocer la vertiente indigenista de Carrera, en cuyo fondo existía una sublevación en ciernes, y en toda forma, de las naciones indígenas hartas de los abusos y contradicciones de las élites criollas (Morazán, al fin de cuentas era criollo), y tal como lo dice Stephens, con la consabida mirada colonial:
"Los indios constituían las tres cuartas partes de los habitantes de Guatemala; eran los dueños hereditarios de la tierra; por primera vez desde que cayeron bajo el dominio de los blancos, se encontraban organizados y armados bajo un jefe de su propia raza, quien prefirió por el momento sostener al partido central. Yo no simpatizaba con este partido, porque creía que en su odio hacia los liberales estaba adulando a un tercer poder que podía destruirlos a los dos; acompañándose de una bestia salvaje que en cualquier momento podría volverse y hacerlos pedazos. Yo estaba persuadido que ellos jugaban una partida con la ignorancia y con los prejuicios de los indios, y por medio de los sacerdotes, con su fanatismo religioso, divirtiéndolos con fiestas y ceremonias de iglesia, persuadiéndoles que los liberales intentaban la demolición de los templos, la muerte de los sacerdotes y hacer volver al país (...) a la oscuridad; y en la confusión general de los elementos, no había un hombre a disposición suficiente entre ellos, con la influencia de nombres y posición social, para reunir a su alrededor a los hombres más capaces y honrados del país, reorganizar la despedazada república y salvarlos de la desgracia y del peligro de humillarse a un muchacho indio, ignorante y sin educación".

Con todo lo que ya sabemos en cuanto al aprovechamiento de la situación política que luego articularía los Estados Unidos, la descripción de Stephen es valiosa para hacernos esas preguntas acerca de la confusa nacionalidad que surgió en los estertores de la primera colonia española. Creo que es momento de revalorar ciertos significados posteriores y los que ahora, en el caso de Honduras, pretenden elevar estructuras de poder a la más pura usanza de aquella época, sin ningún tipo de vergüenza en sus consignas y auto denominaciones cachurecas.

A continuación, dos pasajes del libro en mención:

"Enero 1o de 1840. Este, día tan lleno de recuerdos del hogar-nieve, y rojas narices y labios azules fuera de las casas, y flameantes fuegos y bellos rostros adentro, amaneció en Guatemala como una mañana de primavera. El sol parecía regocijarse ante la hermosura de la tierra que alumbraba. Las plantas florecían en los patios, y las montañas visibles por arriba de los tejados de las casas, estaban sonrientes de verdor. Las campanas de treinta y ocho iglesias y conventos proclamaban la llegada de un año nuevo. Las tiendas estaban cerradas como en día domingo; no había mercado en la plaza. Los caballeros, bien trajeados, y las señoras con negros mantos cruzábanla para asistir a la misa mayor en la catedral.
La música de Mozart henchía las naves. Un sacerdote en una extraña lengua proclamaba la moralidad, la religión y el amor a la patria. El piso del templo estaba atestado de blancos, de mestizos y de indios. Sobre un alto banco opuesto al público estaba sentado el Jefe del Estado, y a su lado Carrera, otra vez vestido con su valioso uniforme. Yo me recliné contra un pilar del lado opuesto y observé su rostro; si no me equivoco había olvidado la guerra y las manchas de sangre de sus manos, y toda su alma se encontraba llena de fanático entusiasmo; exactamente como los sacerdotes querían mantenerlo. Yo verdaderamente creo que él era sincero en sus impulsos, y que habría hecho lo justo si hubiera sabido cómo hacerlo. Los que tomaron a su cargo el guiarlo tienen una tremenda responsabilidad. Terminada la ceremonia, se abrió un camino entre la multitud. Carrera, acompañado de los sacerdotes y del Jefe de Estado, torpe en sus movimientos, con los ojos fijos en el suelo, o con furtivas miradas, como inquieto de ser objeto de tanta atención, caminó bajo la nave. Unos mil soldados de apariencia feroz estaban apostados frente a la puerta. Un estruendo atronador de música lo saludó, y el semblante de los hombres resplandeció de devoción hacia su jefe. 
Desplegose una ancha bandera con franjas de negro y rojo, con una divisa de una calavera y huesos en el centro, y en un lado las palabras "¡Viva la religión!" y en el otro "¡Paz o muerte a los Liberales!". Carrera se puso a la cabeza con Rivera Paz a su lado y con la horrible bandera flotando al viento y una atronadora y penetrante música, y, con el silencio de la muerte alrededor, escoltaron al Jefe de Estado hasta su casa. ¡Cuán diferente del día de año nuevo en el hogar!"

"Por la tarde, en compañía de Mr. Hall, asistí a la última reunión de la Asamblea Constituyente. Tuvo lugar ésta en la antigua Sala de Congreso; la pieza era grande, adornada con retratos de antiguos españoles distinguidos en la historia del país, y escasamente alumbrada. Los diputados estaban sentados en la plataforma al extremo del salón, elevada más o menos a seis pies, y el Presidente en un puesto más elevado en un sillón; dos secretarios junto a una mesa más abajo; y sobre la pared el escudo de la República, en cuyo fondo había tres volcanes  simbolizando, supongo, el combustible estado de la nación. Se encontraban presentes como treinta diputados, sentados a ambos lados, siendo más o menos la mitad de ellos sacerdotes, con vestido talar negro y bonete del mismo color; y por lo opaco de la luz de la escena me transportó a la edad media, y me pareció estar presenciando una reunión de inquisidores."