sábado, 20 de diciembre de 2014

Giovanni Rodríguez - San Pedro Sula, Honduras


Giovanni conoce lo depreciable. Tiene ese fino olfato para no engañarse en la imagen falaz y todo sus arreboles. Así lo conocí siempre y siempre que voy a San Pedro Sula trato de hacer romería hacia la conversación que mantenemos sobre la poesía y la narrativa, sin medias tintas. Sucede que -en la literatura-  uno se va encontrando con aquello que renunciamos al inicio: el yunque, las chispas del forjado en una época blanda y muchas veces ilusa y, es así, que con Giovanni podemos entrarle a los altos hornos para identificar la poesía en su nivel de fuego blanco. Me decía, la última vez, que estaba metido a la crónica y así, recordando a Monsivais y a otras vertientes, supimos que la amplia parábola de estos años termina en la coincidencia, en el intercambio de prisioneros, en aquello que cuesta tanto encontrar por aquí.
Giovanni conoce lo despreciable. Sin duda. San Pedro Sula podrá llenarse de espejuelos y maquilas, pero no podrá escapar de los poetas que le han crecido, como domadores de dragones.


Yo soy el que soy

Acojo tempestades en mi boca de sed y arena oscura, gritos para el silencio de mi esqueleto enmudecido.
Camino sobre filosas piedras cuando es preciso andar sobre las aguas.
Soy eso que se busca o se persigue con el dorso de una mano.
Soy el mal, el fraterno mal: el afán innombrable, el eros sangriento que la razón evade.
Desde uno de mis ojos mira el odio y en el otro exhibe el fuego su locura.
Vengan la furia, el celo, la dulce amargura de unos labios malditos; hay que amar fieramente en estas noches de tedio.
Que no cesen la sangre y su ira latente, aún si el tiempo es obra de unos dioses dormidos; en mis manos violentas se deshacen los cuerpos y vuelven a crecer con nuevos corazones.
Soy el mal, el fraterno mal; ¿quién en la hora adversa me persigue?, ¿quién se arrastra y me nombra con lengua lisonjera?
Escupo las palabras, salta mortalmente el odio de mi boca.
Soy el mal, el fraterno mal, la mitad aborrecible, tu mitad prohibida.

Los pequeños amantes

Preguntan por el amor los pequeños amantes que se hunden bajo el peso de una luna antigua.
Quieren saber por qué se esconde la luz de las luciérnagas.
Preguntan con la mirada puesta en cualquier parte, apenas sollozantes, apenas diferentes, con su dolor, del mundo entero.
Aprendieron a amar bajo la lluvia los pequeños amantes una tarde de invierno que se olvidó del tiempo.
Aprendieron a entregar en besos su corazón desnudo.
Aprendieron que la vida no es más que un fruto de sabor extraño.
Pero hoy los pequeños amantes no saben ser esos amantes, y se van por ahí, mirando las calles, los faroles, las esquinas dormidas de la noche, como grandes almas solitarias y felices.
Después ignoran incluso que se buscan, que allá a lo lejos, cada uno desde su propia forma de la soledad, siente la misma fiera rondar o perseguirlos.
Se detienen a recordar algún instante en que la luz de otra luna entraba de soslayo hasta su melancolía y combatían el frío bajo la misma piel.
Y se entregan por fin a la hermosa tarea de encontrarse, y vuelven a preguntar por el amor, ya no de lejos, sino con esa sensación de estar a punto de romperse, al borde mismo de la propia ternura.
Preguntan por el amor los pequeños amantes solitarios.
Véanlos ir, con la mirada perdida, a cualquier parte, inmersos en la bruma que les deja el pasado.


Última visita
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Cesare Pavese
De lejos te amé, como se ama al mar desde la arena;
te entregué mis ojos desde antes, mi último tacto, y el sabor podrido que acumulé en los labios.
De lejos sentías mi dolor ya casi tuyo;
querías amarme y dejaste que tu sueño se volviera mío.
Hoy regalo mis restos a la tierra;
que otros conserven el peso de mi lágrima en sus ojos y el sonido de las cosas que no se van conmigo.
Hoy llegas, inocente y puntual, y toda mi soledad, inquieta, se acuesta con tu sombra.
Eres la sangre fría que empuja mi otra sangre, yo sólo el eco que nace fugaz de mis latidos.
Llegas como un pájaro oscuro a reclamar mi aliento, te asomas a mi oído y cantas algo, una última canción, las notas que ultrajan el cuerpo derrotado de mi vida.


Las horas bajas

X

No pusimos una hoja sobre la faz del agua;
creímos siempre que en el aire, en el sueño, se entretejían hilos desde una piel a otra.
Era el tiempo de los ojos cerrados, de las palabras húmedas, y hacíamos que un beso creciera en la tarde de algún jueves, al lado de un café, entre los faroles, bajo la férrea mirada de los policías.
No estuvimos a unos pasos del mar, no soñamos el sueño que nos soñara juntos.
La hora llega, sin embargo, en que las manos se cansan, el amor se cansa;
hasta que un grito nos inunda la boca y nos volvemos grito, y somos el eco apenas, la golpeada huella.
Entonces la voz atada a la garganta, el temblor en las pupilas, una lágrima antigua y postergada.
Rotos los besos, encerrado el adiós en el puño de una mano, una sombra se alarga y la otra se hace piedra.
De golpe la vida se amontona en el pecho en un solo latido.
Alguien se va, es cierto, era cierto el amor.

XXVI

Alguien amaba entre las gotas de lluvia;
hoy, caídos los besos, un extraño pasa sobre ellos en el polvo.
No hay más amor que entre las huellas rotas o golpeadas.
Amor estrujado, antiguo, pobre amor, ya nadie recuerda tu fiebre y tu delirio.
Hoy las manos blancas buscan recoger el eco de los besos, besos que son agua, líquidos besos muriendo entre los dedos.
Alguien amaba cuando del cielo llovía esa música dura y persistente, y en los bordes de las hojas, de los techos, de las piedras, en esos finales del mundo para cualquier amor, las voces se iban confundidas con la piel efímera del agua.
Alguien amaba aquí, sobre esta tierra marchita y sus resquicios de tiempo;
y hoy que vuelvo sólo soy un extraño que camina y deja unas huellas distintas en el polvo.

Melancolía inútil

VI

Hasta aquí los ojos de este hombre viejo que he sido casi todas las mañanas de mi vida.
Que ninguna luz se afiance a mis párpados para volverlos agua.
Respiro por el tacto, me arrastro y busco la escalera con las manos para aferrarme a la memoria de los pasos de otros.
No seré más ese explorador de signos antiguos y olvidados, no comulgaré un día más con la tristeza.
Si alguna vez la vida me prodigó otra vida, fue cuando mis ojos vieron otros ojos y en ellos el tiempo ya no era un frágil destello equivocado.

VII

No diré más de lo que ya mis ojos confiaron en secreto a las paredes.
Mi silencio es mi voz, no mi secreto.
No escribiré sobre los huesos ajenos, aun cuando esos huesos griten, estallen de dolor acumulado.
Al filo del poema tragaré mi propia rabia, vomitaré la espuma de mis resentimientos, le ahorraré mi asco a la Poesía.
Mi silencio es mi voz.

XVII

Una vez conocí la lengua de los pájaros, ahí donde todo queda en silencio; respiré el lado lluvia del viento, saboreé la tierra húmeda, besé las últimas piedras del camino;
llegué a morir de tedio, de tristeza, mientras tardes y más tardes hacían desfilar ante mis ojos su exacta dosis de melancolía inútil.
Pero eso es pasado.
En adelante seré otro.
En adelante seré tan leve como el aire que roza las hojas en las tardes.
Me dejaré arrastrar por las vicisitudes.
En adelante el hombre equivocado que he sido dejará de sonreír con ironía y empezará a pulir los rasgos de su indiferencia.

XVIII

Hasta aquí la música, la maldita música del alma, las notas ultrajantes.
Ahora soy otro.
Soy el otro que me sobrevive.
Soy el reverso insoportable para la Poesía.
En el anverso fui poeta e intenté la muerte y el amor y otras cosas inútiles.
Ahora soy otro.
Que nadie quiera imponerme ser quien ya he sido.

Ser / No ser

Ser poeta.
Ser poeta y esperar, tener esperanza aún, tenerla siempre.
Ser poeta y amar con increíble fuerza las cosas más pequeñas.
Decir así, siendo poeta, que la vida es inventario de instantes dolorosos, recuento de pasiones no correspondidas, de tragedias sin fin, de incertidumbres, y aún así, siendo poeta, sonreír amablemente porque es hermosa la vida…
Alojar en el pecho todas las desdichas, los golpes cotidianos, las infamias ajenas; robustecer de esa manera el corazón; acumular ternura, amor, cariño, etcétera.
En resumen, ser infinitamente triste, melancólico, un hombre sin fortuna.
Ser poeta y hablarle al mundo connotativamente.
Asumir que uno no es uno sino todos.
Dedicarse por entero a la Poesía, a transformar la lluvia en llanto, el aire en breves caricias de la tarde, el más prosaico acto de la vida en una imagen poética.
Todo eso, sí, es ser poeta, según los cánones de la alta academia del espíritu, pero yo he decidido ya no serlo, si alguna vez lo fui, si alguna vez creí ser Dios, como en ese poema cursi de Huidobro.
Mejor no ser poeta.
Ser sólo un hombre común que silba mientras anda.
No tener esperanza porque es mucha esperanza para tan poca vida.
No ser poeta y amar apenas las cosas necesarias.
No pronunciar jamás palabras tristes o cursis o sacadas de un libro de autoayuda, ni sonreír con estoicismo ante el desastre, ni intentar ver lucesitas al final del largo y tenebroso túnel de la vida.
Mejor no decir nada, cerrar la boca, o abrirla sólo para las cosas serias o infinitamente divertidas.
Y desterrar del pecho la melancolía.
No ser poeta y hablarle al mundo denotativamente.
Saber que yo soy yo, no pretender ser tanto ni tantos ni ninguno; a un hombre le basta su propia mísera existencia.
Dedicarse a otra cosa: a practicar el amor del cuerpo a cuerpo, el tiro al blanco, dedicarse al sano aprendizaje de decir “yo quiero una cerveza” en el idioma de Kafka.
Aficionarse al fútbol y a la novela negra o de aventuras, aprender a bailar salsa para no aburrirse el día de la fiesta.

Todas ellas, cosas muchísimo más interesantes y sensatas que escribirle poemitas a las musas.



GIOVANNI RODRÍGUEZ (San Luis, Santa Bárbara, Honduras, 1980) Estudió Letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula. Es miembro fundador de mimalapalabra y editor del blog www.mimalapalabra.com. Durante 2007 y 2008 coeditó la sección literaria del mismo nombre en Diario La Prensa de Honduras. Ha publicado los libros de poesía Morir todavía (Letra Negra, Guatemala, 2005) y Las horas bajas (SCAD, Tegucigalpa, 2007); y la novela Ficción hereje para lectores castos (mimalapalabra editores, San Pedro Sula, 2009). Con Las horas bajas ganó en 2006 el Premio Hispanoamericano de los Juegos Florales de Quetzaltenango, Guatemala. En 2008 fue uno de los ganadores del certamen de poesía La voz + Joven, de Madrid.

martes, 16 de diciembre de 2014

Behind the scenes en el video These are the days of our lives


Esta, el último video de Freddy Mercury, en una de sus canciones más melancólicas, su despedida. Y abajo, las tomas no vistas detrás de escena, durante la filmación del video clip, con el fondo de Streets of Philadelphia de Bruce Springten.


Entrevista a Balam Rodrigo, poeta mexicano



Balam Rodrigo, poeta y ciudadano de calle

Por Óscar Gutiérrez, corresponsal de los diarios El Universal (Chiapas), Cuarto Poder y Chiapas Paralelo.

Fuente: 


El poeta Balam Rodrigo Pérez Hernández, ganador del Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2014, por su libroIceberg negro, que le fue susurrado en sueños por un ángel, entre fiordos y ventiscas, lamenta la violencia del crimen organizado y el narcotráfico en México, comparable a una guerra civil por la cantidad de muertos y desaparecidos en el país.

“La violencia del país es una guerra fratricida, con sus miles de víctimas y zonas cogobernadas por el poder del miedo y las armas, con los daños colaterales propios de una guerra civil”, advierte.

El escritor,  egresado de la carrera de biología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), teólogo y ex ministro evangélico, afirma que los actuales escenarios de violencia inaudita fueron alentados luego de la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en1994  durante el gobierno del expresidente Ernesto Zedillo, que activó las acciones de contrainsurgencia y guerra de baja intensidad.

Con los gobiernos posteriores se aplicaron frontalmente estrategias fallidas de combate al crimen organizado y el narcotráfico, impulsadas por los gobiernos del PAN y mantenidas  actualmente por el presidente Enrique Peña Nieto, precisa Balam Rodrigo.

“Este genocidio y barbarie inició hace más de 15 años, con más de 300 mil víctimas mexicanas, derivadas de la guerra fratricida, además de unos 150 mil centroamericanos muertos y desaparecidos desde río Suchiate hasta el río Bravo”,detalla el poeta.

Balam Rodrigo, de 40 años de edad, originario del municipio de Villa de Comaltitlán, en la Costa de Chiapas, recibió el pasado miércoles en  Tuxtla Gutiérrez, el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2014.
El escritor, que cada año viaja a 26 estados del país para compartir en hospitales pláticas sobre religiones y la muerte, así como sobre dilemas bioéticos, afirma que Iceberg negro es un libro que vio y le fue dictado en sueños, aunque también es resultado de sus tribulaciones espirituales.

Es un libro que llegó en mis sueños; los fragmentos y poemas completos me fueron dictados por un ángel que me susurraba, me hablaba; así que despertaba a medianoche y en la madrugada para escribirlo.

El ángel me decía: el poeta es un ángel que atraviesa el corazón con la lengua desenvainada. Vi entonces que el ángel que me hablaba tenía en la mano su lengua que chorreaba sangre. Estos ángeles de ensueño no son esas representaciones de seres alados suaves y delicados, sino auténticos guerreros con escudo y espada, prestos a las batallas.

Balam Rodrigo relata que las 200 cuartillas que salieron de aquel torrente de imágenes y palabras mientras dormía, fueron divididas en la conformación de Iceberg negro.

Al escribir este libro me puse en paz con Dios, resalta el escritor que dejó su residencia en la Ciudad de México para trasladarse a San Cristóbal de las Casas, donde reside recién con su esposa y sus hijos.
Dice que dejó la teología y la prédica, aunque confía en volver a ellas algún día.

El poeta y ex jugador de fútbol de las reservas de Pumas de la UNAM, precisa que los poemas restantes surgidos de aquel mundo desconcertante con el ángel parlante, espera  el pulido de una segunda obra literaria.

Balam Rodrigo es un poeta de semblante recio y compacto, voz potente y cincelada que rompe atmósferas con la creatividad de sus palabras  afiladas y punzantes.

En él no hay velo, cortedad ni tapujos. Suelta sus expresiones con la precisión de un hondero antiguo.

Destila un permanente anhelo reivindicador. Se expone con actitud crítica y roturador de prejuicios.

La imagen suya, con playera, pantalón de montaña y zapatos tenis, traza casi la proyección de un joven anarquista  de nuestros días, si no fuera porque usa el pelo  cortado y engominado, la ropa limpia y el pensamiento claro y concreto.

Desde niño el poeta ha resistido la adversidad de la vida diaria y cotidiana que en la adolescencia lo forjó en una suerte de pandillero en su región que es tierra de  paso de la migración centroamericana, y por tanto, de historias dramáticas y llenas de dolor y muerte.

Con estos antecedentes es que Balam Rodrigo, hijo de un vendedor de cajas-botiquines y tortas, y de un ama de casa y costurera, se asume como poeta de la transición y ruptura contemporánea en Chiapas y el país.

Este cambio se gestó y consolidó en 1994 con el movimiento guerrillero indígena del EZLN, puso un sello de despertar, inconformidad y compromiso en los actuales escritores que decidieron por la ruta de la adhesión  política y social al lado de los excluidos y marginados.

Poseedor de ese bagaje y esa ideología de rupturas, Balam Rodrigo sostiene que los jóvenes escritores que se reconocen en lo que él llama la Generación del 94 asumen una crítica permanente contra lo establecido.

Luchamos por tirar los mitos en torno al  bardo, al poeta municipal, ése que tanto daño ha hecho a la sociedad  por sus posiciones complacientes y de aplausos al poder político y la oligarquía reinante.

Esta acartonada figura del vate ya está en desuso, ya no debía ser de nuestros tiempos, sino una referencia de los errores intelectuales y artísticos cometidos.

El auténtico poeta debe vincularse con el compromiso de las causas justas, deber ser, pues, ciudadano de calley en consecuencia, involucrarse y procurar por cambios políticos y sociales, como compete a todo hombre que pasa por este mundo.

El ganador del Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2014 es autor de una decena de libros y ganador, de al menos, 16 premios locales, nacionales e internacionales. Destacan entre sus galardones, el del Certamen Internacional de Literatura Sor Juan Inés de la Cruz 2012, y este año fue  de los finalistas del Premio Internacional de Poesía Medardo Ángel Silva, en la  ciudad de Guayaquil, Ecuador, por su obra publicada Braille para sordos.
Aquí las otras entrevistas:

Gerontocracia dictatorial en Honduras, su juego



La lógica del sistema político hondureño sigue siendo la misma porque los mismos que diseñaron la periodicidad y la alternancia política siguen vivos. La realidad actual de la clase política hondureña es dominada por hombres y mujeres que lograron sobrevivir casi 50 años en ella y conforman, sin mayores inconvenientes, una gerontocracia (poder político de los ancianos) implacable que va distribuyéndose entre familiares directos y medianamente cercanos. Esto significa que las nuevas expresiones políticas terminan siempre dominadas por las líneas ideológicas que articularon la sociedad desde que las instituciones partidarias comenzaron a ser promiscuas con el militarismo ascendente.

Ante este cuadro, el bien organizado sistema de castas va probando, una y otra vez, movimientos que solucionen las -para ellos recurrentes- emergencias sociales. Sólo ponen el ya viejo papel carbón y calcan. Unas veces le corresponde a unos ser los protagonistas y, sin sorpresas, luego les toca el turno a los otros. Marcel  d'Ans aborda esta mecánica de ejecución en su libro "Honduras, difícil emergencia de una nación, de un Estado", algo que por igual, viene siendo estudiado por historiadores hondureños, con cierta intermitencia que impide seguir el hilo para insertarlo en la urdimbre actual. Digamos así, que juan orlando hernández es el suazo córdova de hoy y que manuel zelaya rosales es el avatar de ricardo zuniga augustinus; que joh no piensa en un sucesor más que él mismo (en su persona reúne las consabidas necesidades reaccionarias del hacendado rural que fue OMA y la tolerancia feliz de los militares... ¡perfección como pocas en nuestra historia!); que el Congreso Nacional no está exasperado esta vez y que al contrario de 1985, promueve desde el Tribunal Superior Electoral la eliminación de las primarias... puede ser un gran ejercicio para entender el dominio hegemónico que sólo necesita utilizar piezas que el tiempo -y algunos movimientos telúricos como un golpe de Estado desperdiga sobre la mesa. 


"Las elecciones generales (presidenciales, legislativas y municipales, realizándose en un solo escrutinio) estaban previstas para el 29 de noviembre de 1985. Pero casi se podría decir que el contexto pre-electoral se había iniciado el mismo día de la elección del presidente Suazo: privado de autoridad real sobre el manejo de los asuntos del país (ya estaba obligado a negociar decisiones con los militares y con la misión diplomática estadounidense en el país), a este mañoso político no le quedaba más que invertir todas sus energías en las artimañas de la política interior, volviendo con renovado vigor a dar vida al caciquismo y al continuismo, con todo lo que ello implica: intrigas, nepostismo, intimidaciones y corrupción, todo valía con tal que se logre el fin perseguido.

Puesto que la Constitución política prohíbe la reelección del jefe del Estado, el proyecto de Dr. Suazo consistía en actuar de tal modo que acceda a la presidencia un fiel continuador, miembro de la misma fracción del Partido Liberal como él. Dado que la destitución del General Álvarez había hecho perder su posición de heredero a Carlos Flores Facussé, el Dr. Suazo tuvo que designar otro. Decide buscarlo entre los grandes propietarios rurales, y termina encontrándolo en la persona de Oscar Mejía Arellano, un hacendado del Departamento de Intibucá.

Con el fin de hacer culminar sus intrigas, el Dr. Suazo no sólo siembra cizaña en su propio partido, sino que también va a involucrar en el asunto a sus adversarios del Partido Nacional, en el cual impera todavía el viejo líder Ricardo Zúniga Agustinus (el que también ha perdido prestancia política con la caída del General Álvarez). Exasperados por las maniobras que se están fomentando en ambos partidos, y movido por la intención de poner fin a ellas, el Congreso Nacional vota sorpresivamente una serie de enmiendas a la ley electoral, quitándole a los partidos el ya secular privilegio de designar a sus candidatos presidenciales, los que de ahora en adelante deberán seleccionarse mediante elecciones primarias."

domingo, 14 de diciembre de 2014

CAC-UNAH cierra año

El Centro de Arte y Cultura de la UNAH (CAC) se ha metido a fondo a crear la nueva dinámica cultural del Distrito Central partiendo desde la recuperación del viejo edificio del Ministerio del Trabajo, donde también funcionó hace mucho la facultad de odontología. Comayagüela entonces tiene un nuevo pulso a partir de ello, en un bello circuito que también conforma la Escuela Nacional de Bellas Artes y la Iglesia La Inmaculada. Estos dos últimos días, como cierre de fin de año, han sido de buena música y también cierre de los talleres que se imparten todo el año para niñxs y adultxs, en todas las disciplinas. Además, el montaje de una Bienal de Artes Plásticas, con toda y su discutible curatoría, demuestran que es posible la reapertura de espacios con nuevas relaciones ciudadanas en medio de la criminal violencia secuela del golpe de Estado. Tengo una mayor profundización sobre este aspecto de la cultura en el circuito, oficial o no, puedo referirme a ello y seguiré haciéndolo luego, pero esta vez no puedo pasar por alto la vida que es palpable a través del CAC-UNAH, así como a través de las gestiones del CCET (Centro Cultural de España), Museo del Hombre Hondureño, Teatro Memorias, Babel, Paradiso, Taramundi, MUA (Mujeres en las Artes), MIN (Museo de la Identidad Nacional) y otros espacios. Ignorar esta dinámica me quitaría contexto para la dialéctica necesaria. Lo que sí es un hecho es que la centralización de la actividad a través de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes ha fallecido, no necesariamente para darle la batuta a la UNAH, pues bien he detallado los nombres de los espacios que existen a todo pulmón. Pero vale la pena leer este artículo promocional en la página de la UNAH, sin olvidar que se va en busca, como en todo poder, de la centralización y creación controlada del nuevo espíritu público del país.



Bárbara Lavaire.

Alberto Lainez.

René Pauk.

Cierre de talleres.

Niñxs del taller de poesía, durante el cierre.


PerroZompopo, de Nicaragua, quien también asistió al cierre junto a Fer Rey, Marvin Valladares, Julio Raudales y Yuri Pineda.


Raro, de Fer Rey - Fotos: Fabricio Estrada.

Muchas bandas y cantautores van sonando por Tegucigalpa, de una manera que pocos perciben sino se sumergen en los años duros que han pasado. Así la música surgida de ellos, su rock, su trova, traen poco a poco el sonido consolidado de las poderosas presiones que ha tenido el artista en todo su espectro anímico. De manera personal he disfrutado el nacimiento de Marvin Valladares, Nelson Pavón, Karla Lara, Yeco, Café Guancasco, de Sidartha, de Royal Blues, Radio Zativa y de Simón, que son, digamos, mis afectos directos por conocer de primera mano la amistad y compañerismo que dio lugar a sus producciones. Pero es con Fer Rey (Fernando Reynoth) con quien más he vivido el doloroso y alucinante proceso de su música, sus lecturas, sus arrebatos geniales y sus más profundas destrucciones. Dicho en pocas palabras, es mi hermano, y así fue como llegó aquella tarde de diciembre del 2011 a casa, en medio de un frío brutal como el de estos días, listo para que le tomara las fotos de su disco, Raro.

Tomamos café, Mayra se fue con nosotros (Linda se quedó en casa, aterida por el frío) y así encontramos, también con el ojo de la poeta, el mirador de la Cerro Grande recién calcinado, fuera de época pues es en marzo y abril donde todo se incendia. "Camine por ahí", le dije, "como meteoro que acaba de caer ahí mismo", porque así siento que viene siendo la música de Fer para el medio del rock hondureño. No pudo ser mejor la luz y los carbones sobrantes del incendio. La tarde fue feliz, tan feliz como tener su disco entre manos ahora, tres años después, con las fotos que nos hermanan aún más, incrustadas en el tiempo de todos los tatuajes arrasados por el fuego.

Un bello disco que pondré en loop hasta dormirme. ¡Emilio Álvarez, el Gran Diablo Negro y su estudio se anotaron un hit!





Y ahí estábamos, también Esteban había dado su opinión.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Manuel Luna - Costa Rica



"Camarada, si la revolución lo requiere habrá que estar preparado para todo", me dijo Manuel entre las prisas de quién presentaba o no en el cierre del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. Me reí pero sabía a la vez que Manuel estaba hablando muy en serio, como seriamente divertida eran sus presentaciones junto a Ernesto García ¿Divertidas? No, corrijo, ¡tan humanamente frescas!Porque así se destruía el mito de la pose y comenzaba a correr la savia poética entre los presentes, como licor de menta o de puro Cacique tico. El asunto era saber en qué tiempo iba Manuel, porque bien podía haberse escapado de una toma de carretera o de un mitin obrero-estudiantil, todo con tal de llegar a tiempo a la lectura y darle continuidad a una militancia más cercana a la piel que a la consigna. Y claro, cuando me leyó sus poemas no pude reaccionar más que con la felicidad de haber encontrado a un amigo que podía contarme, con natural lenguaje poético, lo serio que es una ruptura amorosa, sin dramas ni perversas dilataciones. Bukowskiano amor de serie B que liga perfecto con un cognac cortazariano, pura cultura novissima de versos casi cantados... Catulo en una taberna de Tatooine mientras la puerta se cierra y ella se va.

Los siguiente poemas pertenecen a su poemario inédito Los hombres mentimos en centímetros.

Adolescencia

I.

Esos escombros que llevan
las hormigas al abismo,
son mis sueños,
resulta que si podían masticarse,
como las ganas que exhibe mi abuela
cuando no tose.

La bandera de mis suburbios
lleva como escudo algún recuerdo,
Alicia en bikini,
Berenice observando la ciudad tras sus montañas
Carolina haciendo un grafiti de uñas
en mi espalda,
Salomé recogiendo algo del piso
para ver como pierdo la cabeza,
o cualquier otra ilusión
que hizo amaneciera más tieso que de costumbre,
cada día aparece una más linda que el resto,
y siempre termina con un guapo cualquiera.

II.
Debajo de mi panza
la lujuria de veinticinco libélulas suicidas
levanta mi sexo,
y emula la trayectoria
del columpio de mi infancia,
en el parque donde quienes estudian para yonkis
se entierran en la nariz, 
el polvo que hace las navidades,
de la ciudad abismo donde un poeta deambula
por la vereda del hartazgo 
ante la atenta mirada de los niños.

Hoy recuerdo las grietas
en los ojos de mis amigos muertos,
a mi padre vigilante en la parte de atrás de un carro,
aquella noche mamá quiso ser de piedra
la gemela de su alianza
le rompía los botones
a un vestido que nunca llegó a estrenar.

III.
No sé qué fue de los besos del colegio
cuando jugaba al escondite americano,
esperando que Maga por fin renunciara
a las envestidas de guapo del grupo,
pero no fue,
siempre me toco repasar los elementos
de la periódica tabla de mis ganas en soledad,
nunca piernas largas alrededor de mi inocencia
o un arrebato para ensuciar algún calzón blanco,

Suspiraba por las tetas enormes de María
mientras perfeccionaba
el arte de masturbarme a mano torpe
solo para llorar,
soñaba que esa mano era su mano.

Eva se quedó en los quince años de inocencia
chupando barriletes de diferentes dueños
coleccionando leche de colores,
aprendí a fumar solo
perdí la cuenta de las veces que no pude con ella,
Cacique, aguardiente, contrabando
y cuando había dinero vodka,
siempre terminé en un charco inmenso
como el pez más pequeño
tragando el agua de su manantial de mentiras.

Pasear con vos
era como perderse en una calle sin salida
todas las veces quedé anónimo,
sujeto a la mano de la luna,
bajo las lámparas del Camino de los Perros,
haciendo versos sobre cómo reventar tu escote,
asistir al espectáculo
del aire frío endureciendo tu pezones,
ya estarás jadeando lista para guardar mi nata
en la nevera de tus cuatro labios,
tal vez hasta se despabilen los libros
de mi posible herencia,
pero lo único cierto era aquel gato cabrón,
que me observa mientras hablo solo,
a diario se burla de mi lado tierno.

IV.

Ahí lo tienes
eso es todo,
lo que fui,
que es lo a veces soy,
de esa forma cubrí mis años
con esta piel de hombre,
y cada día

sé menos que hacer con ella.



-“¿No te llamas Alicia?“-
lo peor no fue su respuesta
o esa sonrisa cómplice
que se colgó mientras se sonrojaba,
sino fue la negativa de siempre,
no ando provocando nada
busco algo cierto.

Vivo sin que a nadie le importe:
soy ingeniero de toboganes
busco bajar y terminar
encima o bajo una mujer,
en un sillón, una cama, un colchón,
el suelo que más da,
eso siempre asustó a mi madre,
y creo asustaría a cualquier madre.

-“En serio: ¿no te llamás Alicia?“-
no hubo ofensa en la confusión,
me puteo cuando le pedí se llamara Alicia,
las mujeres son muy complejas ciertamente.

Existen muchas Alicias,
pero solo una vuelve pasadizo mis ojos,
bota mis llaves para que no me salga de la cama,
sabe el arte de bailar,
y luego mentirme como toda una dama,
sabe renovar cualquier sonrisa de perfil,
hija del mar y la luna,
gemela ilegítima de Mafalda,
condón umbilical que conecta mis dedos al sexo.

-“En serio: ¿no sos Alicia?”-
el café que chorree en la mañana
me sugirió que podías serlo,
qué obra de arte la cachetada que me planto
encontré odio extremo,
como un chino cuando entras a su tienda
y no le compras nada,
a las últimas tres les pregunté
si se llamaban Alicia,
a las siguientes
por respeto en la segunda cita,
si querían ser Alicia.





Tengo prohibido recaer,
a pesar de que todas la noches
lo único que cambie
es el día al que pertenecen,
hace un año me abrí las muñecas,
el suicidio en mi caso es ridículo,
pero las heridas
son excepcionales para no olvidar.

No sigo enamorado,
ahora estoy lejano y tranquilo,
como la luna cuando olvida la ciudad
y busca el mar para recostarse,
hoy parece te quiero conmigo,
pero beso mis cicatrices
y el invierno te queda grande.

En fin,
ya pasaron calles,
los desfiles de nuevos y viejos amigos,
todos los ríos cambiaron por sal sus aguas,
y no volví a majar los cristales
que lloré unos ojos antes,
ese verano que siguió a su retiro,
ahora me gusta imaginar que lo único que estalla
a la distancia es su risa,
es ella tranquila y lejana
que ya no dependo de dios,
o del azar,
para crear imágenes nuevas.

No he olvidado
pero ya perdoné cada reclamo,
sé que fallé,
que fallaste,
que nos fallamos,
juntos a final de cuentas
fuimos una ingrata colección de fallos,
pero ya no hay nada en el aire que parezca tristeza,
mi mundo ya no depende de tu boca
o de la guerra de nuestras pieles,
las mujeres de mi vida,
desfilan en una huelga de caricias.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Festival de Performance, Tegucigalpa 2014

El sábado anterior pude asistir a la inauguración del Festival de Performance, Tegucigalpa 2014, organizado por un grupo de artistas visuales que llevan años en las intervenciones públicas y en la presentación de sus obras en bienales nacionales e internacionales: César Manzanares, Jorge Oquelí, Leonardo Gonzáles. La intervención Memento Mori, de César Manzanares se ha convertido en un ritual en los 8 años que lleva el festival, y su poética enmarca todo lo que se va mostrando, sin duda.

Que Alberto Palma y Liure Montes de Oca hayan sido los artistas emergentes este sábado le dio un filo especial a la inauguración.
"No sólo es argumento conceptual: es valentía para entrarle de lleno a la simbolización de nuestra realidad avasallada. El artista en toda su plenitud encuentra siempre cómo hacer la resistencia más significativa, crear dilemas, revelar, rebelar, develar lo que ya sucede en la sociedad. ¡Bravo por los compas artistas de este festival sin manerismos!"

Esto es lo que escribí en mi FB, y creo que si se mantiene el ritmo se irá agitando más y más la complaciente argumentación de que aquí se ha acabado todo.

César Manzanares y su sobrinita, quien desde más pequeña lo acompña en su performance Memento Mori, en sus ya ocho ediciones.



Alberto Palma Cerna y Liure Montes de Oca.