miércoles, 22 de febrero de 2017

Honduras-Puerto Rico, vistas a vuelo de pájaro

Los poderes coloniales suelen tener la misma estrategia de dominio cuando se ven confrontados en sus diferentes espacios globales, pero a nivel local, en su acción de dominio directo, las tácticas se revelan o se ocultan en infinidad de variantes.

Las filas que solo existen en Cuba y en Venezuela. (Imagen: Honduras)




Sabemos bien que Puerto Rico ha sido una nación sin soberanía desde su misma conformación durante la conquista y durante toda la ocupación estadounidense que rige desde 1898. No es extraño entonces que sus leyes, relaciones sociales, urbanidad y visión de mundo estén signados por esta inapelable realidad. Nunca han  sido república independiente. Así lo decimos desde nuestro velo latinoamericano continental, desde unas naciones que en mayor o en menor grado también somos colonia, algunas veces favorable a los designios imperiales y otras veces, un lastre para esos mismos poderes. Los beneficiados permanentes han sido las élites del ámbar (acuñaré esta definición) que, encerradas y privilegiadas por el imperialismo, sirven de gendarmes y administradores in situ de la colonia. Millonarios por siempre, ven el desplome de su entorno social con una indiferencia llana y lejana, siempre con el matiz dorado que les ofrecen sus burbujas. Ahí flotan, sin mella y pavor. Las fuerzas armadas son su ejército privado y claro, otras gotas de ámbar que se juntan de vez en cuando para planificar o traficar negocio.

El congreso nacional o parlamento o asamblea -como quiera usarse el eufemismo-, es ese espacio creador de leyes de dominio, la matriz alienante con la que se montan las leyes, auténtica expresión que obliga y somete a la población del guetto, Todo poder se demuestra legislando. Poder sin ley no lo es y el poder colonial lo sabe. Sabe que debe mantener el discurso democrático incubado con la ayuda de la iglesia a través de las simbólicas palabras orden y dios, tradición y patria, moral y pecado.

Dentro de dos meses cumplo un año de habitar la isla de Borinquen, algo que me está permitiendo ver, en vivo y en directo, las sutilezas o realidades brutales del poder colonial estadounidense en uno de sus territorios limbo, y veo que los mecanismos coloniales funcionan igual aquí y en Honduras. El proceso, por supuesto, ha sido diferenciado por las vicisitudes históricas respectivas -insularismo Vs. promiscuidad regional coordinada*-, pero la simpleza de la dependencia a la metrópolis colonial es la misma.

El Plan Sanford**para Centroamérica recomendó -obligó-, entre otras cosas, que para acelerar la desmovilización de las guerrillas regionales se debía aumentar los programas alimentos por trabajo***. Muy bien -dijo todo el mundo-, muy loable y cristiana propuesta. El sudor y el trabajo para alimentarnos cuando no hay ni empleo ni alimento. Además, agrada a dios. Pero el asunto es que sí existía alimento. Lo que no existía era control para los acaparadores y el contrabando. El gobierno reformista militar había implementado en Honduras los Banasupro (Suplidora nacional de productos básicos) que estaban intentando competir con este mal ofreciendo precios menores en la canasta básica pero, en un juego de manos del tipo doctrinal, eran las mismas fuerzas armadas las que repartían a los campesinos el alimento por trabajo, algo que alejó al campesinado de los banasupros y de las tiendas de abasto que, muy pronto, entraron en quiebra por falta de demanda. Se podía ver enormes filas de campesinos a la par de camiones militares recibiendo los productos que antes compraban en la tienda de don Pancho o don Tomás. Una vez que se terminó el trabajo de alcantarillado o de reparación de calles, los campesinos regresaron a comprar en las tiendas ¿y qué encontraron? Nada. Sólo puertas cerradas y a don Pancho vendiendo guaro en su acelerada y urgente diversificación de oferta. Los campesinos se distrajeron un rato con el alcohol y luego mostraron inconformidad. Los políticos de la democracia recién estrenada vieron que eso no era bueno para captar los votos que los elevará sobre los militares, así que sustituyeron a los militares en las ayudas directas. Un voto es igual a canasta básica -dijeron-, un voto es igual a reparación de calles -elevaron oferta-, un voto es puente -aún sin río-, un voto es la ayuda para el progreso. Y así, los diputados se convirtieron en los gestores clientelares que construían escuelas sin maestros suficientes para impartir clases, lo que hizo que se crearan plazas fantasmas por todo el territorio. Luego se sumaría a este sistema de limosna la responsabilidad empresarial filantrópica.

Este solo es un pequeño esbozo -ya otros lo describen mejor-, el asunto es, que al pasar el tiempo -en Honduras y Puerto Rico-, surgieron las palabras mágicas que acrecentaron la dependencia al poder colonial: las remesas y las ayudas federales. Con esas dos palabras, usadas en el momento preciso, se asusta o se acobarda a la población sometida. Basta decir que se bloquearán ambos flujos monetarios y las movilizaciones se detienen a pensarlo. La gente comienza a imaginarse sin mall, sin outlets y sin viaje a los Estados Unidos a visitar a los primos y adiós movilización. La cosa no está tan mal -se dicen-, nosotros somos los culpables  por ser tan desorganizados, el dueño de la pulpería o del colmado debió remodelar como tienda de Mall su negocio, así no hubiera perdido clientes, el campesino debió seguir trabajando su tierra y no venirse a la ciudad a vegetar, el estudiante debió terminar sus estudios y no meterse al ejército aunque el ejército lo haga responsable al menos durante dos años si no es que se para en una mina en Kandahar o se vuelve sicario en el batallón contrainsurgente.

Asustado, el inconforme, empieza a tomar las cosas con calma y mira las autopistas recién hechas, los edificios altísimos y los siente suyos, aunque las autopistas hayan sido planificadas para acelerar el transporte de mercancías que hace más rico al rico empresario transnacional y más pobre al comerciante nacional ¿tiene una flota de distribución don Tomás? se preguntan. Pues no. No la tiene.

Pero es culpable por ello.


F.E.

* La geopolítica imperial ha impedido, una y otra vez, los esfuerzos políticos regionales para la unión centroamericana, en cambio, han ayudado a gestionar los lazos y reconocimiento de intereses de las élites criollas dominadoras.

** Este plan de iniciativa estadounidense, fue creado en 1989, para sustituir el plan Carter y la otrora Alianza para el Progreso. http://www.proceso.com.mx/152389/diagnostica-la-comision-sanford-la-pobreza-causa-de-los-conflictos-en-centroamerica

***https://books.google.com.pr/books?id=g4LdGuJzLxwC&pg=PA131&lpg=PA131&dq=Alimentos+por+trabajo+ochentas&source=bl&ots=SsXUbZwhk3&sig=FTCAG6Fo0GDSSj4WnQZhbkqjFXU&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiyqeTg-KPSAhXM5yYKHUFvDAcQ6AEIJzAD#v=onepage&q=Alimentos%20por%20trabajo%20ochentas&f=false


miércoles, 15 de febrero de 2017

Yo, amor

¿Es supremacista el amor burgués? Por supuesto que lo es. Nadie es mejor que nuestro amor. Nadie. Yo regalo más, yo soy más detallista y adorno el día dedicado al sublime amor de pareja. Yo nací para amar más que nadie ¿Es competitivo el amor burgués? Ahora más que nunca. El facebook ha desatado todas las competencias y éstas se exhiben a destajo en espera del suspiro del like. Ante tanto amor uno siente que no ama, que nunca ama, que no se ama a sí mismo, incluso. La bastardía del amor se incuba en el lugar destinado al almuerzo, en las palabras que deben servir para el odio más puro. ¿Cómo se sobrevive entre tanto gesto de amor, corazones y chocolates? ¿Cómo se regresa al estatuto de humano sin ninguna fotografía íntima que ofrecer al escrutinio de todos? ¿Desborda tanto el amor?

Del buen gusto per natura.

Supongo (y esto se nota, es cierto)
que para ser feliz
hay que tener mal gusto,
cautivar al amor con lenguaje de plata
y canciones terribles
de lo eterno y sus fantasmas.

¡Imaginadlo!

Palidez en las tardes,
perfecta oscuridad en los trajes,
garbo, pues, luna de tocador
cajita musical con bailarina y todo.

Pero hay más
¡oh dioses de la impotencia!
toda una vida
todas las flores confundidas en cifras,
lentes por ojos y amores por odios.

Hay que tener buen gusto, señores,
el porte de los búfalos
la precocidad en los gorriones.

¿Quién no ama el fuego de los tigres
aún sabiéndose pasto del engaño?

¡Animales!, señores, ¡sin rencores ni temores!

Simples criaturas sonrientes
presas de una estética más pura,
volátil, simiesca.
infelices, pues,
displicentes.



(de Solares, 2004. F.E.)

domingo, 29 de enero de 2017

Roma: Circo y... migo

Cada vez son más los arqueólogos y antropólogos que se interesan por detallar el cómo vivían los proletarii, la base social más extendida en Roma, la población pobre, los que habitaban fuera de las murallas que protegían el esplendor.
Puede resultar súper importante saberlo en esta época que corre. Vivir dentro del muro trumpiano o fuera de él nos define no sólo en nuestro estatus de migrantes o inmigrantes.




lunes, 23 de enero de 2017

Martin Hilbert: el desarrollo de la supra conciencia informativa

Una de las entrevistas más significativas que he encontrado luego de leer Superficiales, de Nicholas Carr. La creación y existencia del BigData y su decisiva influencia sobre la realidad, desde las redes sociales hasta la proto-conciencia universal que se viene o ya, para horror de muchos, subsiste entre nosotros.

Lo conocen en la academia de las TICs por haber creado el primer estudio que estimó cuánta información hay en el mundo, cifras que acá comenta en un castellano aliñado con modismos chilenos, tecnicismos gringos y erres alemanas. Martin Hilbert (39), Doctor en Ciencias Sociales y PhD en Comunicación, es alemán, pero vivió largos años en Chile como funcionario de la Cepal. Hoy trabaja en la Universidad de California, es el asesor tecnológico de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y vive a cuarenta minutos de Silicon Valley, donde un futuro inevitable toma forma. En esta entrevista, no apta para amantes de la vida retirada, explica cómo el Big Data permite a la información interpretarse a sí misma y adelantarse a nuestras intenciones, cuánto saben las grandes empresas de nosotros, y lo que más le preocupa: lo fácil que está siendo convertir la democracia en una dictadura de la información, haciendo de cada ciudadano una burbuja distinta. También habla sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial llegue a generar una conciencia superior. Cree que eso va a ocurrir, pero no hay que tener miedo: “No va a ser Terminator contra nosotros”.

¿Cuánta información hay en el mundo?
–La última vez que actualicé este estudio, hace dos años, había 5 zetabytes. Un ZB es un 1 con 21 ceros, lo cual no te dirá mucho. Pero si tú pones esta información en libros, convirtiendo las imágenes y todo eso a su equivalente en letras, podrías hacer 4500 pilas de libros que lleguen hasta el sol. O sea, hay mucha información.
¿Y a qué ritmo está creciendo?
–A un ritmo exponencial. Se duplica cada dos años y medio. Entonces, ahora probablemente son 10 ZB.
O sea, ocho mil pilas de libros que llegan al sol.
–Ocho o nueve mil pilas, sí. Piensa en esto: desde el 2014 hasta hoy, creamos tanta información como desde la prehistoria hasta el 2014. Y lo más impresionante, para mí, es que la información digital va a superar en cantidad a toda la información biológica que existe en el planeta. La vida es procesamiento de información, ¿no? Toma del ambiente moléculas normalmente muertas, toma fotones del sol, y los convierte en estructuras complejas de información con un código base que es el ADN. Y ya existe más información digital que código genético humano. Aun contando cada copia de ADN en las trillones de células de cada persona en el mundo, en la humanidad hay como 1 ZB de información. Y durante este siglo, la información digital va a superar a toda la información genética que existe en la biósfera. Todo lo cual lleva a muchas preguntas sobre el futuro de la humanidad, ¿no?
Parece que la pregunta existencial más importante va a ser cómo interpretamos tantos datos.
–Y la respuesta es que la única manera de interpretarlos es con máquinas también. Este procesador [apunta a su cerebro] no aguanta eso, sabe hacer otras cosas. Ahora, lo bueno es que la información crece muy rápido, pero nuestro poder de computación crece tres veces más rápido. Se duplica en menos de un año. Porque la tecnología siempre es mejor pero también porque tenemos muchas más máquinas, ¿no? Tú mismo tienes ahora un celular, un computador, etc., que interpretan muchos datos por ti. Y ahí viene toda la cuestión de la inteligencia artificial [en adelante, IA] y el Deep Learning, que ahora es lo más importante.
¿Qué es el Deep Learning?
–Es la manera como se hace la IA hoy en día. Son redes neuronales que funcionan de manera muy similar al cerebro, con muchas jerarquías. Todo esto que hacen Apple y Google y todas las Siri en el teléfono, todo usa Deep Learning. Es una IA súper poderosa que descubrimos hace cinco años y ya todo el mundo la usa, porque es muy superior a todo lo que habíamos encontrado.
Y la otra pregunta existencial, ¿qué tan espiados estamos?
–Nooo, ¡súper espiados! Todo está espiado. Y es muy interesante, porque después de Edward Snowden la gente dijo: “¡Qué es esto, pueden ver mis fotos desnudo! Ya, bueno, qué tanto”. Nadie se fue a protestar a la calle, la cosa siguió tal cual. La NSA confesó que hizo un par de cosas demasiado ilegales y bueno, esas cosas se arreglaron. Pero las otras no, y cada vez te van a espiar más. Yo no digo que esto sea bueno o malo, pero la gente tiene que saber. Y si la gente sabe que está espiada y no le importa, está perfecto. Ahora, la pregunta delicada es qué pasa si esos datos llegan a las manos de alguien que pueda abusar de ellos. En Silicon Valley no están muy contentos con que sus herramientas ahora las pueda usar Donald Trump. Están muy decepcionados, la verdad.
¿Qué cosas de nosotros se pueden saber de un momento a otro?
–De partida, dónde estás y dónde has estado. Si tienes Gmail en tu celular con wifi, puedes ver en Google Maps un mapa mundial que muestra dónde estuviste cada día, a cada hora, durante los últimos dos o tres años (ver www.google.com/maps/timeline). Es una información que tú les permites coleccionar al aceptar los términos de licencia cuando instalas la aplicación.
Lo que uno nunca lee.
–Exactamente. Y en muchos casos tú puedes optar que no lo hagan, pero nadie se fija. Ahora, lo interesante es que con estos datos de movilidad se pueden hacer estudios. Y ya sabemos, por ejemplo, que se puede predecir con casi un 90% de probabilidad dónde vas a estar tú en cada momento de cada día del año que viene. Imagínate lo que vale esa información para una empresa que hace marketing, por ejemplo.
Cuentas que en África el celular hizo lo que nunca pudo hacer el certificado de nacimiento. La huella de que una persona existe es su teléfono.
–Claro, es súper poderoso. Es tu verdadera huella digital. Y África es el caso extremo, pero piensa en América Latina, donde hay tanto orgullo por los censos. El censo de Chile ahora fue un desastre y era una tragedia, ¿no? Pero con los datos de tu celular, si uso solamente lo que se llama metadata, o sea sin escuchar tus conversaciones ni saber con quién hablas, sino sólo con qué frecuencia y con qué duración usas tu celular, con eso yo puedo hacer ingeniería reversa y reproducir el 85% de tus resultados de un censo: si eres hombre o mujer, cuál es tu rango de ingresos, si tienes niños, si estás casado, tu origen étnico…
¿Sólo conociendo la frecuencia y duración con que uso mi celular?
–Sí. El censo que hacen cada 10 años, que es tan costoso y tan importante, lo puedo reconstruir en un 85% con esos dos datos. De eso se trata el Big Data: tenemos tantos datos y tanta capacidad de procesarlos, de identificar correlaciones, que podemos hacer a la sociedad muy predecible. Y cuando puedes predecir, puedes programar.
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viernes, 13 de enero de 2017

El surfer no lleva nombre

Foto: Fabricio Estrada


No les pondré nombre. Por más que se acerquen. No lo haré. Al nombrar pretendemos domesticar. Que no tengan nombres, entonces, suficiente con el genérico de su especie, suficiente con el denominativo de aves de presa. 

He visto lo que prefieren y no me engañan más. Quieren viento como surfers una buena ola. Las palomas les vienen sobrando, por más que huyan cuando aparecen por el lado norte. Las he visto esperar más de lo que uno creería para un gavilán. Aprendimos a decir gavilán y creemos de inmediato que la sola mención de la palabreja hará que el depredador vaya tras la presa y la destroce. No es así. Reconteo de daños: ahora digo gavilán y veo un surfer pendiente del chopy, dispuesto a deslizarse hasta la misma aurora boreal.

Pasan dando su silbido de batalla y allá van, en pareja, por lo general; parecieran preferir las azoteas para probarse contra todas las corrientes. Flotan sobre ellas y las palomas creen que van por ellas, se desbandan ante la arremetida del nose que ya las toca. Pero no es por ellas que se hace la cabriola más llena de ojos ámbar. Pueden irse a joder a otra parte -traduccción libre del silbido gavilán que avanza deslizándose hacia la ola de viento-, jódanse, en serio. Enero en San Juan no vuelve.

Olas para cazar y remontar.

Viento para remontar y cazar.

Alguna vez miré a tipos que surfeaban en Tegucigalpa. Su sola presencia atraía las olas del miedo. La gente, con discreción, se apartaba a su paso, cruzaban hacia las aceras más rotas, le dejaban a él las recién reparadas y él, asumía el obsequio sin mirar a los lados. A puro reojo avanzaba y dejaba que el foam emitiera el silbido que llegaba hasta los huesos. Grandes surfistas estos tipos. ¿Nombres? No tenían. Nadie los domesticó, ni siquiera hicieron el intento. Demasiadas alas para tanta gallina anhelante de nombre.

Vuelven a pasar. Se elevan. Buscan el break point y las palomas inician el suspenso, se estrellan aterradas contra los edificios.

Plaf.

Espuma de blancas plumas estrelladas.


sábado, 7 de enero de 2017

Juan Carlos Mestre sobre dos de mis poemarios

Mi querido Fabricio, amado poeta, inolvidable amigo.

Me he retrasado en contestarte al envío de vuestros libros, he estado en más tareas de las debidas y alejado de Madrid, y solo ahora he podido leer, releído, las tres joyas que me enviásteis. Bien, Houdini (vuelve a casa) es un libro estremecedor, desde la primera asuencia/presencia, la de Francisco Ruiz-Udiel al que conocí y traté durante unos días en un viaje a Costa Rica, y que tan próximo sentí y tan fugazmente se nos fue. Algo hay, mucho, en el exceso en que creía Blake, de sabiduría, de búsqueda de la otra verdad que tras los ocultamientos de la razón fundan los actos definitivos e la conciencia contemporánea, ese regreso a la casa del Ser de los argonautas, la travesía difícil, esa reactualizada mitología, esa densificación bíblica que hay en tu poesía en cuanto profecía civil de las promesas tras el éxodo. Me ha encantado, su profundo ahondamiento en la razón de existir, el concepto de regreso, la pulsión natal de los dialectos que dan cuenta de ese universo de nudos como tu dices. Espléndido libro, y no lo es menos, Sur del Mediodía, tan paralelo al anterior, tan en la continua excavación de tu palabra en la tierra de las ensoñaciones donde el imperativo categórico de la memoria sigue siendo para tí, tan deslumbrantemente, el encargo del poeta y del testigo, del ángel laico y el trovador civil que da testimonio del viaje, del desplazamiento, del retorno, de la fuga, por los paisajes reales y simbólicos de la gran aventura humana. Escribes, Fabricio, la más alta poesía de Centroamérica, y a mí me emociona mucho ser tu amigo, y poder leer con este entusiasmo, acaso el mismo con el que te oí ya en la lejanía de los años cierta tarde en la Casa de América de Madrid. Siempre te tengo cerca, ya en conversaciones con otros amigos, ya en el lugar sagrado de nuestra indestructible fraternidad.

Världen - en bruksanvisning de Global Reporting me publica dos poemas en Suecia


La revista sueca Världen - en bruksanvisning (la traducción libre que hago la nombraría Mundo - Manual de instrucciones), me ha publicado dos poemas en su edición conmemorativa por el vigesimo aniversario de Global Reporting, la agencia de comunicaciones que dirige David Isaksson en Estocolmo, y en la cual tuve la enorme experiencia de recibir un taller de comunicación en el 2004.

Los poemas aquí incluidos representan ese año, mi asombro total por la distancia espacial de la belleza y la cercanía a vivencias insospechadas. Ambos poemas pertenecen Poemas en onda corta, publicado en el 2009. No puedo estar más que agradecido por este hilo que me mantiene unido al equipo de Global Reporting, a David, a Kina, a Lisa, a Lars, y felicitarlos por la tremenda labor que hacen en su ejemplar agencia.