MANIFIESTO NUMERO UNO AL PUEBLO HONDUREÑO
La Consulta ¿Crimen contra la Democracia?
Los ciudadanos y ciudadanas que firmamos este Manifiesto: artistas, escritores, poetas,docentes, catedráticos, cientistas e intelectuales hondureñas y hondureños, deseamos dejar constancia histórica de nuestra posición ante la situación política que vive Honduras en este momento, de la manera siguiente:
1- Creemos que la propuesta del Presidente Manuel Zelaya en relación con la encuesta popular del 28 de junio del 2009 y la consecuente instalación de la Cuarta Urna para que el pueblo decida, si quiere o no, que una Asamblea Nacional Constituyente redacte una nueva Carta Magna para Honduras es el paso significativo que se ha dado desde hace treinta años en procura de un sistema político que incluya mecanismos de democracia directa y asegurar el postulado universal de que la democracia es el poder del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.
2- El fenómeno social que implica el proceso de pasar de una democracia puramente representativa - electorera, formal y excluyente a una democracia participativa directa e incluyente como ya existe en muchos países civilizados del mundo, es una aspiración genuina del pueblo, organizado o no, y que desea ser tomado en cuenta para decidir sobre su propio destino dentro de un sistema que permita una patria para todos.
3- Tanto la encuesta del 28 de junio del año en curso y la consecuente Cuarta Urna es un derecho y alternativa de garantía para el ejercicio de los derechos constitucionales de plena participación ciudadana, de los derechos políticos y de la libre expresión del pensamiento, y sobre todo, de la aplicación de la soberanía por parte del propio pueblo, sustento democrático de derecho y fuente de la cual emanan todos los poderes del Estado.
4- Ante la brutal arremetida de las instituciones usufructuadas por una minoría económicamente todopoderosa, sus medios de comunicación y sus amanuenses, en contra de esta propuesta es indispensable la unidad del pueblo organizado para evitar que se imponga una vez más un fracaso histórico que va a sumirnos en la ignominia, la sumisión y la imposición de la democracia clasista, autoritaria a caballo sobre los partidos tradicionales y las oligarquías.
5- Por lo anterior, firmamos el presente manifiesto para apoyar la propuesta de Encuesta y la Cuarta Urna en todas sus partes y manifestaciones.
Tegucigalpa 19 de junio del 2009
Roberto Sosa
Eduardo Bahr
Rafael Murillo Selva
Rigoberto Paredes
Saúl Toro
Ezequiel Padilla
Roberto Quesada
José Gonzáles
Juan Domingo Torres
Dino Fanconi
Dagoberto Posadas
Oscar Amaya Armijo
Víctor Manuel Ramos
Juan Almendares
Armando García
Mario Argueta
Virgilio Guardiola
Ernesto Paz Aguilar
Rodolfo Pastor Fasquelle
Anarella Vélez
Efraín López Nieto
Galel Cárdenas
Mario Gallardo
Jorge Alberto Amaya Banegas
Fabricio Estrada
Samuel Trigueros
Delmer López
Armida García
Nelson Echenique
Mayra Oyuela
Alberto Destephen
Vladimir Rodríguez
Edgar Soriano
Melissa Rivera
Ludwing Varela
Magdiel Midence
Candelario Reyes
Isidro G. España
Karen Valladares
Róger Rovelo
Jacob Gradiz
Waldina Mejía
Oscar Sierra
Franklin Cortés
Israel Serrano
Edgardo Florián
Jorge Martínez
Gustavo Campos
Giovanni Rodríguez
Darío Cálix
Juan José Mejía
Alex Matamoros
Omar Edgardo Rivera
Emilio Dionisio
Sergio Rodríguez
Guerrero Medina
ELLOS QUE NO SON NOSOTROS
I
Ellos son el origen del cáncer
los del traje cosido con hormigas
abotonado con formol
los de la dentadura mecánica y voraz
los que redactan publican y reparten la sombra y el mastín
las babas de las prohibiciones
los que secuestran la ternura
y la exhiben sin brazos
sin abrazos
cicatrizada de impuesto en las vitrinas de la sangre
los que en lugar del corazón
cargan un catafalco preñado de cadáveres
los que masacran la esperanza
hollan la luz cortan los jardines
y nos entregan un orbe de basuras.
II
Ellos son
la reverberación fatal del cáncer
los dueños de la fábrica inhumana
los productores del insomnio y el cansancio
los demiurgos del fondo de los pozos
los reinventores del vómito y del hongo
los orondos sepultureros de la patria
los antisoles de la década perdida
los susceptibles alérgicos a todas las verdades
los cuervos adiestrados
en la potencia oscura de la fiebre
mensajeros del cierzo
heraldos de la miasma
reptiles de la muerte
sobre la blanca pared del sueño y de la historia.
III
Ellos son la suprema esencia del cáncer
los prisioneros del cromo y del estilo
los perfumistas de la soledad
los del tacto enajenado
los que meten la mano en medio de los pájaros
y engendran un piano de inmundicias
patronos de Caronte
espuma amarga del tedio y del olvido
pirómanos del alba
los tristemente siniestros postergadores de la dignidad
los soberbios
los oficiantes del quinqué apagado
los propietarios de la intensidad del frío
los publicistas de la semilla estéril y el Tratado
y su económico gendarme
los parceleros del crematorio de las almas
los del cerebro político baldío
donde copulan entre spots de aullidos
el neopoder y la mentira.
IV
Ellos son la llagada corona del cáncer
el círculo de pústulas
servido en cucharón de plata
los invasores tullidos de la democracia
los enquistados en la pesadilla ciudadana
los administradores del pentotal y la picana
los despiadados amantes de sí mismos
las tarántulas inciviles
anticiviles
rodadoras de un sol momificado
la diana pútrida a la que apunta el rayo de palabras
y el puño acumulado de las lágrimas
y la ira sencilla
natural
constante
inexorable.
Samuel Trigueros
MITIN DEL PESEBRE
Alegrémonos, sepámoslo de una vez por todas:
en las causas de lo justo
seremos pocos los valientes.
Hermanos bueyes:
un peso doble oscila ahora y nos doblega
y sin embargo
ha llegado el día en que las lluvias bajen
y con sus mil manos devaste
la carcoma vieja y nos libere.
Hermano corcel, hermana oveja:
sobre la espalda hemos paseado -dormidos-
a quienes nos ofenden,
pero en medio del cansancio infinito
ha llegado el dolor,
la hora en que nos negamos
a ofrecer a costa nuestra el horizonte
o el blando abrazo de nuestro abrigo.
Nada diferente ocurre entre nosotros:
vean ese rostro:
es el de María, la que habló con ángeles
en medio de la fiebre,
la que sola romperá -por cada uno de sus hijos-
el cerco de la hambruna y la desesperación.
Y ese otro, es el de José,
el mismo anciano que caerá de los andamios
hasta no haber asegurado los cimientos del alba.
Alegrémonos entonces,
sepámoslo:
Sagrada Familia somos,
sin estrellas ni regalos;
cuerpo indivisible, sin misterios,
sin dobles naturalezas.
Fabricio Estrada
para votar on line:
http://cuartaurna.com/