lunes, 26 de octubre de 2009

Lo que se pierde de gloria, se gana en eternidad

Cuando un artista escucha el llamado del desposeído y actúa de manera orgánica con la población de la que proviene, cuando las necesidades de la mayoría le toman de la mano llevándole al camino de las luchas populares, éste hace a un lado muchos de los intereses personales. No la obra. Ya que el pueblo exige que la obra se multiplique y que se multipliquen sus cualidades, que rompa fronteras como el mejor de los productos sociales porque sus cualidades incrementan la esperanza del hombre y coloca su cultura y el valor de su territorio en el horizonte del mundo.

En la medida que el artista se transforma en compañero del descalzo y se identifica con el que pasa hambre, su destino será alejarse del que tiene poder y dinero, del que provee la fama, del que administra el reconocimiento público, el eco, la ovación, el circo del individuo que brilla en el set de televisión y que retorna a la opacidad de su débil argumento una fracción de segundo después del “corte” o la pausa comercial.

El que camina tranquilo entre la multitud sin extrañar el aplauso, el que recibe el aplauso sin esperar reconocimiento, el que elige al pobre, tarde o temprano confrontará al poderoso y será marginado porque se reconoce en él a un ser independiente, sedicioso, inteligente y extremadamente poderoso porque tiene el don de sembrar la más peligrosa de las emociones humanas en el corazón del pueblo, la que inspiró los sueños de las altas culturas primarias y de las contemporáneas, la que incrementó la facultad del descubrimiento, la ciencia y el arte, la que edificó colosos y la producción de piezas y maquinas que vencieron los mares y el universo, esa emoción que inspira la transformación y el respeto.

Sembrar esperanzas en el pueblo e identificar las causas de la injusticia, tiene un precio, perder el favor de los ricos. Pero, a veces, la marginalidad es un espejismo. Los que conocen el secreto de la esperanza, los que hacen magia con la voz con la palabra con la imagen y el sonido, están en el centro de todo porque sueñan cosas grandes, como el amor. “Lo que se pierde de gloria, se gana de eternidad” ¡Adelante, adelante, que la lucha es constante!


Manuel Villa Puzo

1 comentario:

Penetralia dijo...

Adelante!

Abraços do Lúcio Jr