Estambul se me ha vuelto recurrente gracias a Pamuk y su "espionaje" emocional a cada rincón de la vida social turca, desde los más elementales recuerdos hasta la mayor ficción que hunde sus raíces en la enorme riqueza cultural e histórica de la vieja ciudad.
Estoy inmerso, entonces, en el cotilleo más sublime, recolectando los objetos que Pamuk me va dejando tras de sí, como migas de pan para el Hanzel y Gretel de mi imaginación.

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