martes, 4 de octubre de 2011

Wingston Gonzáles, Guatemala, unas señitas



primera pieza contigo, marlene


año nuevo y cielo nuevo. sonia nueva y nuevos síndromes sonoros. la alegría es la prueba del nueve. garífunadvd. qué más quieren, de estos signos de ácidos sonideros. año nuevo y cielo nuevo. que te tomo del miembro cuando la brisa de ti sacude las palmas. y quedan hincados los dientes en la arena como si fuera decirle a mamá digamos

que la noche también es droga oscura e iluminista
que nada es que la patria sustituya su niño exótico

marca exótica de playas exóticas con turistas exóticos y camaritas exóticas y que por esta roca o por esta otra que es mayor, mucho mayor insignia

cancioncita postmoderna
allá del cielo si se inclina hacia lo ausente
y que por este muro o aquel alzado en playa
aquí o yurumein, ésta edad y la del purgatorio
significa piélago, macha en blanco que no veremos

juice

la edad que se resiste a los laberintos. todo lo pregunta, todo lo prueba. ya lo había olvidado. la alegría es la prueba del nueve, y pedir una botella de ron y cuatro vasos es deberle algo a la historia

tengo una locura tenebrosa en el cadáver del bolsillo de la camisa. los pasos del espejismo resuenan en los pasos de los sueños muertos. «¿ cómo es?» dice el tercer hombre y balbucea. se bambolean los árboles. como el viento, muerden el polvo del vacío. el cielo de zión está hecho de frutos que a tientas alzan los cuerpos de esta dictadura

soy labio del vértigo que nos mece. alguien hay en el mundo como yo 
soy el limo de los sueños. mi secreta era de inagotable ímpetu

la escritura 
tanto se parece a aquellas bocas manchadas de alegría

también es mi deber decirle a usted gaby que el african place
nada tiene que ver con esos pueblos salivantes, de museos
ciudad de dios bañada de jardines eléctricos. de eso hablo
que en la ciudad donde vivo hasta madonna hubiera sido feliz

tremendamente feliz

tendría gorriones y hojalata. de preservativo el destino rojo grana

roce de suerte, porque estas palabras son máscara
toda la poética arcoiris y cursi que se viene del fracaso
quien dirá más luego lo feliz que se hubiera sentido madonna
allá o acá de ser negra en un patio, acostarse aquí a la hora
cuando los economistas caminan de la mano de sus hijas
y les dicen que la historia de la represión (va, qué sabrán ellos)
tendría algo así como una película llena de tiranos jubilosos

soñaré el esqueleto de mi amante imaginaria montado sobre el cielo

en un show más pirotécnico que los sujetos articulados de la literatura nacional, se veía tanques de guerra abandonados junto a los maizales

sus puertas no pasan del ruido de los trastos quebrándose en el piso, pero la evocación misma hace llorar aún a los indios negros de rostros ajados

redondas burbujas de espuma y un ascensor como signo de entrada. «blip-clop» dicen todas como si fueran chiquillas riéndose de nosotros

«soñaré el esqueleto de mi amante imaginaria montado sobre el cielo»


nos diría el mínimo hombre calzado en enormes tenis blancos
más una textura, más y más grande que la penumbra de los catorce
«blip-clop» dicen las burbujas en el aire viciado de risas hambrientas

«quién diría que con los años usted florezca, mr. wingon hide»


se veía un jardín, el jardín de los vergazos. ahí carlos julián caía
«blip-clop»de otro jardín y no soñaba con ser bar tender de ezquiel discobar:
iba fuera de mí la historia de la infanta en una procesión anaranjada

dichosa la sangre estadística que conllevan los amores de pueblo
entre las piernas de muchachas jóvenes sin la mínima luz
de esta ventanita de algodón en la losa, ay qué oscuridad dios mío
entre los cuerpos en el techo que reflejan otros cuerpos serpenteados
lúbricos
en un juego de niños de masa de mierda aceitosa (manos, deseo
dicho verbo aquí no estaría de no ser por estas señales, imágenes)

darles un beso de desayuno
darles porno, que no son las chavalas desabrigas sobre las sábanas
sino las bestias, las marcas que dejan sus aires poco sublimes, poco
el aliento ese que hay al entrar y al doblar las piernas
para que la sangre toque sábanas, oh sí, más rock & roll
que las toque o que las profane como en los días de like a virgin
hacer la sangre, chispearla toda hacia los espejos donde yace
la erótica imagen de hombre con calcetines, sobre otro cuerpo