domingo, 26 de julio de 2009

Lo trascendente










La trascendencia de lo que esta pasando en Honduras, no sólo se limita a la resistencia local de un pueblo que está siendo reprimido a través del poder brutal de los militares y su acuerpamiento en civiles fundamentalistas, tanto en las esferas legales como en las religiosas.

La trascendencia de esta lucha reside en la absoluta conciencia que nuestro territorio se ha convertido en el campo de batalla de toda Latinoamérica, y por lo tanto, es toda Latinoamérica la que hoy contempla asombrada lo que avanza hacia sus fronteras, lo que amenaza, pero también, lo que es ejemplo de una heroicidad desconocida en el corazón de América.

Las centenas de miles de hondureños que hoy se dirigen y afirman sus posiciones en la frontera oriental del país, avanzan a través de las carreteras y montañas bajo amenazas directas de bombas lacrimógenas, bajo las ráfagas de fusiles, bajo tortura sicológica y todo lo hasta ahora inimaginable en una sociedad que aparentaba enrumbarse hacia un desarrollo basado en los derecho humanos y el reconocimiento democrático universal.

En las únicas emisoras radiales que transmiten con valentía los hechos, se escuchan testimonios increíbles que rayan en la pesadilla: gente secuestrada de entre los manifestantes y hacinadas en pequeños cuartos de hotel en El Paraíso y Danlí, infiltrados que hacen retratos hablados de los compañeros, golpizas terribles de parte de los militares, Fuerzas Especiales del Ejército que apostan sus francotiradores en los cerros, persecuciones de compañeros con helicópteros, estado de sitio absoluto, mujeres violentadas dentro de las bartolinas, cierre de fábricas, restricción de ayuda humanitaria, asesinatos selectivos… todo El Paraíso y Choluteca convertidos en un enorme campo de concentración.

Y sin embargo, la Resistencia sigue sumándose y agolpándose en un apoyo incondicional que se ha saltado sobre sus propios terrores iniciales y se ha descubierto poseedora de una visión de lucha irrefutable. Conmueve la solidaridad de miles de capitalinos que entregan dinero, medicinas, comida, ropa y otros víveres para que se les haga llegar a los compañeros acosados en lo que hoy por hoy, se ha convertido en un frente de lucha, una zona de guerra que es nutrida con hermanos que provienen de las comunidades más lejanas de Honduras en caravanas de vehículos y a pie, todos tratando de aproximarse al Presidente José Manuel Zelaya Rosales en el puesto fronterizo de Las Manos y protegerlo así, en su eventual ingreso al territorio nacional.

La conciencia de clase ha surgido con nitidez en el lenguaje cotidiano. Es recurrente escuchar –ahora con mayor insistencia- las acusaciones hacia un sector social conformado por descendientes árabes multimillonarios, señalándoles la promoción de una cultura de asco hacia lo que ellos consideran “chusma vestida de rojo, jucos, ignorantes revoltosos”. Y no es gratuita esta acusación, ya que los principales dueños de las empresas que conforman la oligarquía hondureña, pertenecen en su gran mayoría a estos descendientes de palestinos y libaneses que se asentaron a principios del siglo XX en el país, donde trabajaron, sí, donde se esforzaron, sí, pero que también hicieron alianza con el poder imperialista norteamericano para explotar y someter nuestra economía, al punto que sus hijos son paridos en Estados Unidos con lo que automáticamente obtienen esa doble nacionalidad que ahora se revela exacta en todo su esplendor.



Cada día que ha pasado en estas cuatro semanas de lucha, han sido firmes lecciones para el presente y futuro del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado, mismo que se avizora como un bloque político que no cederá ni uno tan solo de los avances alcanzados en la conciencia nacional, profundizando y estructurando lo que ahora se manifiesta en los discursos espontáneos y humildes de la población, en su indignación natural, en su rabia en ascenso y decisiva que ya no teme a los golpistas, mismos que no dudan –según las circunstancias- en cambiar sus camisetas blancas por las fatigas verde olivo de los militares.

Las transformaciones de fondo que han ocurrido en la mentalidad de lucha han comenzado a tocar temas esenciales como la disolución del Ejército, la negación y destierro de una clase política claramente identificada y la continuidad innegociable del poder constituyente; pero sobretodo, y dentro de las nociones más importantes con que argumentamos nuestra justicia combativa, hemos comenzado a exigir un proceso jurídico internacional en contra de los asesinos y represeros de los compañeros en Resistencia Pacífica, lo cual dimensiona con exactitud el hecho de que lo que acontece en Honduras tiene un significado humano universal que se resume en las 42 puñaladas, dedos quebrados y en la estaca clavada en la pierna del compañero Pedro Magdiel Muñoz, caído ayer en Alauca, a manos de militares.

Resistencia
Resistencia
Resistencia


F.E.
25 de julio

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hey poeta no sea mentiroso,da lastima en esa primera foto a unos insulzos saludando un avión cuando ya se sabe por boca del amo Chavez que alli no venìa Mel.No se burlen de los inocentes hondureños que talvez por necesidad han recibido dinero de las saqueadas arcas nacionales para andar protestando.

Penetralia dijo...

Ai, meu Deus, é cada anônimo reacionário, hein?

Ando recebendo e-mails de um anticastrista chamado Armando Valladares a respeito de Honduras. Como se o que se passa em Cuba justificasse o golpe em Honduras...