jueves, 3 de septiembre de 2009

Del Pop Corn al Pop popular




Fieles a su entendimiento light, los golpistas hondureños coleccionan amistades circunstanciales emanadas de esa voluble visión de mundo en la cual "en toda party conoces un amigo nuevo".

Es así que el golpista (circunstancial categoría que describe al afectado burgués recién llegado o de amplia y reconocida trayectoria en los salones) colecciona diletantes, estrafalarios de familia buena, estampas de Britney Spears o entrevistas y pláticas con César Indiano, para dar un ejemplo. Incluso, en el peor de sus frivolidades, el golpista mediático colecciona ancianitos a quienes adopta como mascotitas tamagotchi para alimentarlos, darles casita, llevarlos al dentista, comprarles ropita y casarlos en medio de los flashes y las portadas de periódicos, y todo esto ante la turbación de la pobre pareja que no comprende el por qué esperaron 80 años de su vida en la miseria para que un Golpe de Estado los utilizará como ejemplo de la solidaridad empresarial puesta en marcha, ese nuevo espíritu que sólo puede emanar de la blanquísima conciencia cívica de Jorge Canahuati y similares.

De esta forma, por estos días de nenúfares y guirnaldas enaltecedoras, es fácil escucharles hablar con una fruición que enternece, sobre el rescate de los símbolos patrios que ellos mismos hicieron picadillo, sobre el venado colita blanca que ellos disecaron y colgaron como trofeo en sus casas, sobre la guara que compraron por 15,000 lempiras y que ahora se arranca las plumas del pecho acosada por la desesperación del encierro. Es decir, el golpista de alta alcurnia, siempre ha tenido una predilección y manía por inmovilizar todo aquello que vuele o camine. Los pobrecitos coleccionan hasta las pildoritas de Facussé y los apuntes de la cripta de Armando Villanueva, las utilizan de protector de pantalla y les dan argumentos a sus conversaciones en las tediosas citas dentro del museo de la cera, ese lobby diario donde las señoronas mantienen inmaculado su peinado ochentero tipo Dinastía, mezclando el tuteo con el voceo según varíe la circunstancia: el "tu" para la farsa y el "voceo" para putear a la criada india y zonza que no se apura con las boquitas.

Sus gustos minimalistas trascienden al plasma de 36 pulgadas que limpiamente dirige la oración familiar, su minimalismo cívico les hace creer que las masivas manifestaciones diarias son una mancha ondulante que "ya aburre", por la sencilla razón de que su entendimiento lo disminuyen al espectáculo, a lo impactante... nada que ver entonces por estos días sino es que los días y las marchas son un carrete fílmico que da vueltas y vueltas... ¡ahh! ¡Cómo añoran aquellos días de finales de junio en que los G.I. Joe obtuvieron pilas nuevas y salieron brutales a darle un remezón a los vulgares! ¡Cómo añoran los nuevos uniformes mimetizados de la chafarotada imponiéndose en la madrugada después de la orgía en los clubes privados! Para ellos es urgente una Junta Militar, un segundo golpe que ya vaya quitando al aburrido Goriletti. Sí, Goriletti, exactamente el mismo apodo que ya están usando entre ellos para divertirse, porque Goriletti ha sido esa furibunda mascotita que envejeció de pronto y ya no sirve.

Apretaditos de pecho y zonas bajas, Kent y Barbie se aburren a morir. Ponen a saltar a Indiano y lo olvidan en un rincón cuando Juan Ramón Martínez o Renato hacen un nuevo triple salto moral, o cuando Thelma Mejía, analiza con su nombre abierto a Carlos H. Reyes incitándolo a que siga en la justa electoral ("No te pierdas la oportunidad, Carlos") y luego le lanza todos sus aviesos artículos escondida tras la redacción de Listas Proceso Digital, ahí, en la red que le teje a los Ricas: Ricardo Maduro y Ricardo Álvarez.

Qué hermosa vida la del coleccionista de países: la noche es un bulevar con suchi y el día, cambiar de canal, polarizar la mirada, hacer un mohíno de asco ante los grafiti populares y confesarse al oído del Cardenal con cositas del tipo "Cardenal: hoy pequé, fui a tres reuniones de trabajo y comí en las tres"; "Cardenal: hoy sufrí con lo que pasó Ana María Villeda... esos pobre niños necesitan dos teletones al año ¿por qué no hacemos una campañita? Ayúdenos..."

Las palomitas revientan en el micro. El cardenal va por ellas.


F.E.

2 comentarios:

Pedro Ayres dijo...

Caro Fabrício
Aquí de Brasil, de una pequeña ciudad interiorana,Vassouras, herencia del apogeo del café, tengo el placer de ser su lector y ahora admirador.
Sobre esta su nueva publicación, quedé con receio de que esas personas, tan bien descritas y que también son encontradiças por aquí,puedan creer que todo es un sólo elogio y homenaje.
Mi caro, mis cumplimientos y agradecimentos por el blog y oportunidad de lidar con Honduras poco conocida. Honduras lutadora, de talento y de grande verve.
Gracias y saludos

Fabricio Estrada dijo...

Pedro, obrigado por su visita y eco. Escribir en Honduras ha sido siempre un signo de resistencia, y ahora más que nunca, la palabra y la lucidez han adquirido un filo que espanta a la mentalidad petrificada del golpista como clase.

Espero siempre estar a la altura de sus expectativas, por lo que luchamos y por mi contribución a la hora de describir y desnudar a estos bárbaros que temporalmente creen habernos secuestrado.

Va el abrazo!