martes, 23 de diciembre de 2008

Karla Lara



Y de nuevo, entonces, de nuevo Karla Lara vuelve a oirse, y de nuevo su éxito, la simple presencia de una mujer extraordinaria que hace de su voz un vuelo de pájaros.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Documento

Cuando el filósofo austríaco Günther Anders (esposo de Hanna Arendt) comenzó el intercambio de cartas con Claude R. Eatherly (comandante de la misión de bombardeo del Enola Gay sobre Hiroshima) éste ya había sido internado una y otra vez en clínicas militares para tratar su "locura" de denunciar el horror de la bomba.
"Battle fatigue" (cansancio ocasionado por el combate), así fue como se calificó a su estado, un sentimiento de culpabilidad que lo llevó a cometer atracos a mano armada con el fin de que por una u otra razón lo encerraran y castigaran, ya que el Gobierno estadounidense ni nadie lo podía "enjuiciar" por su terrible participación.
Los siguientes son fragmentos de las cartas que intentaron dar un consuelo y explicación de su situción moral a Eatherly, publicadas íntegramente en el libro Mas allá de los límites de conciencia.


Al señor Claude R. Eatherly
Formerly Major U.S. Air Force
Veterans Administration Hospital Waco, Texas
3 de junio de 1959


Estimado Señor Eatherly:

El que escribe estas líneas es para usted un desconocido. Para nosotros, en cambio, para mis amigos y para mí, usted es una persona conocida. Seguimos con el corazón en un puño sus esfuerzos por salir de la desgracia, estemos en Nueva York, en Viena o en Tokio. Pero no lo hacemos por curiosidad, ni porque su “caso” nos interese desde los puntos de vista médico o psicológico. No somos ni médicos ni psicólogos. Lo hacemos porque nos ocupamos, llenos de miedo y de angustia, de dilucidar aquellos problemas morales que hoy se nos plantean a todos. La tecnificación de la existencia, esto es, el hecho de que todos nosotros, sin saberlo e indirectamente, cual piezas de una máquina, podríamos vernos implicados en acciones cuyos efectos seríamos incapaces de prever y que, de poder preverlos, no podríamos aprobar –esta tecnificación ha cambiado toda nuestra situación moral-.
La técnica ha traído consigo la posibilidad de que seamos inocentemente culpables de una forma que no existió en los tiempos de nuestros padres, cuando la técnica todavía no había avanzado tanto.
Comprenderá la relación que esto guarda con usted: a fin de cuentas usted fue uno de los primeros que se implicó en esta nueva forma de culpa, en la que hoy o mañana cualquiera de nosotros podría verse implicado…
El que precisamente usted y no cualquier otro de entre sus miles de millones de contemporáneos, se haya visto condenado a ser un símbolo, no es culpa suya, y es ciertamente horrible. Pero así es…
(Lo que decían sus médicos) “Hiroshima in itself is not enough to explain your behaviour”, lo que dicho claramente significa “tampoco es para tanto”; de ahí que se limiten a criticar su “reacción a ese hecho, en vez de criticar el hecho mismo”( o el mundo en el que un hecho así fue posible); de ahí que se vean obligados a determinar su sufrimiento y su esperanza de expiar su culpa como una “enfermedad” (classical guilt complex); de ahí, finalmente, que no puedan menos que tratar su acción como un self-imagined wrong, esto es, como un mero crimen imaginario…
Usted sabe que lo que ha sucedido ha sucedido, que no es meramente fruto de su imaginación. Usted no se deja embaucar por sus sandeces. Y nosotros tampoco nos dejamos engañar por ellos. No queremos saber nada de esa clase de “consuelos”.
No, no para usted, sino para nosotros. Para nosotros, el que usted “no haya podido superar” lo sucedido es consolador. Y lo es porque usted sigue intentando hacer frente al efecto (antes inimaginable) de su acción; porque este intento, aunque fracase, indica que usted ha logrado mantener viva su conciencia, a pesar de haber sido una simple pieza del aparato técnico y de haber cumplido perfectamente su función.
El hecho de hacer daño a un solo hombre –y no estoy hablando de darle muerte-, pese a ser algo concebible, no es fácil de “superar”. Pero aquí se trata de algo completamente distinto. Usted tiene la desgracia de haber dejado detrás de sí 200,000 muertos. ¿Y cómo iba a ser posible sentir dolor por la muerte de 200,000 personas? ¿Cómo iba a ser posible lamentar algo semejante? No solo usted es incapaz de hacerlo, nosotros tampoco podemos, nadie puede hacerlo. Por más que lo intentemos, aquí el dolor y el arrepentimiento son impotentes. Así pues, Eatherly, usted no tiene la culpa de que sus esfuerzo sean inútiles.
Esta inutilidad es consecuencia de lo que anteriormente he denominado el carácter radicalmente nuevo de nuestra situación, a saber: el hecho de que, en cierto modo, podemos producir más de lo que somos capaces de representarnos; el hecho de que los efectos resultantes de los instrumentos que nosotros mismos hemos producido son tan grandes que ya no estamos preparados para representárnoslos. Tan grandes que ya no podemos concebirlos, tan grandes que ya no podemos hacerles frente.
La humanidad está condenada (a partir de la bomba atómica) a vivir eternamente bajo la amenaza de lo monstruoso.
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jueves, 18 de diciembre de 2008











Hoy, hace 95 años (18-12-1913) nació María Expectación Rubio Ferrera, mi abuela. A pesar que los años han disminuido terriblemente su sentido de la realidad, pude escuchar su voz diciéndome “es bueno que a uno lo quieran, gracias por felicitarme”. El día ha amanecido lluvioso, frío, quizá con la misma nostalgia de aquel 1923 cuando la abuela vino por primera vez a Tegucigalpa desde Sabanagrande. “Era frío y había poca gente y yo por primera vez miraba un puente de piedra, muy grande”.

Eso me dijo de su recuerdo más lejano. Pero hay algo que nunca podré olvidar de ella: en las semanas santas, cuando las cigarras encadenaban su canto, ella murmuraba que el sonido la entristecía: “me recuerda la muerte” –me decía ¿pero qué muerte? Le preguntaba yo, “no sé, la de uno mismo”, esto es lo que me contaba intemporal y misteriosa, y quizá lo que me hizo escribir poesía.
“Jochito murió en una silla voladora que se desprendió, ( José, su primer hijo y que aparece en la foto sepia) en la feria de 1946. Jochito lloró en el vientre y hablaba con los pollos y las hormigas, muy tiernito”.
“Mi papá, Tata Chico, (Trinidad Rubio) tocaba las campanas de la iglesia y regaba el incienso en las procesiones. Era calladito y muy bueno” “Mi mamá se fue para Cedros y me dejó sola…¿dónde está mi mamá?” Estos son los recuerdos que me repite cada vez que la voy a visitar, pero sobretodo, hay una tonadita que repite cerrando los ojos y que se sobrepone a sus brumosas palabras: el vals Alejandra, la canción con que bailó por primera vez en 1932, cuando era alumna de la Normal de Señoritas y de donde se graduó como maestra.
Hoy mi abuela cumple 95 años, en vida, y yo recuerdo todos los caminos hacia las mil aldeas a las cuales me llevó de su mano, todos los via crucis y estaciones dentro de la iglesia a las 6:30am, todos los cuentos cuando se iba la luz y tronaba la tormenta, todas las venidas a Tegus cuando venía a cobrar su jubilación, día que siempre terminaba dentro del laberinto en el mercado, buscando las flores para llevarle al “Altísimo” y los perotes, y las especias y la historieta de Archie y los libros alquilados…Hoy María, cumple 95 años.

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martes, 16 de diciembre de 2008

Top secret


"Uno de los secretos mejor guardados de la literatura es el de la importancia que tiene el hecho de no pertenecer para escribir bien. No pertenecer a lo que sea (la lengua literaria, el país, la clase dominante, la religión, las costumbres aceptadas) de manera radical, frontal, sostenida", afirma Jesús Aguado.


Para el poeta y traductor se trata de "un acto de ruptura mental y física que define la vida y la obra de la inmensa mayoría de los grandes escritores, que lo fueron por su talento para las palabras y las historias tanto como para la distancia, la crítica y la duda. Escribir es, o debería ser, negarse a aceptar las directrices del centro, exiliarse del centro, borrar el centro.


En este sentido, cualquier escritor de verdad es una suerte de inmigrante: un mestizo que extrae de los sufrimientos que le provoca esa impertinencia a cualquier centro su fuerza expresiva, sus imágenes, sus ideas, sus temas o sus personajes. Algo que, pasando de la explicación teórica a la sociología en acto, se comprueba en las naciones en las que la inmigración real ha acabado haciéndose un hueco, quizás por las buenas pero en más ocasiones a gritos y a codazos, en las culturas de acogida, en las literaturas de llegada".

lunes, 15 de diciembre de 2008

Todo ángel es terrible (R.M.Rilke) fotos Chaliobala ®












LOS ÁNGELES
Tienen los labios fatigados,
las almas claras, sin límites.
y una nostalgia (tal vez de pecado)
a veces cruza sus sueños.
Unidos todos por tantas semejanzas,
enmudecen en los jardines de Dios,
como intervalos muy numerosos
en su potencia y en su melodía.
Pero cuando despliegan las alas, de pronto,
son los promotores de un viento:
como si Dios, con sus grandes manos de escultor,
caminara, aplastando las páginas, a través
del libro oscuro del Génesis.
Libro de imágenes (1899-1905)
PRIMERA ELEGÍA

¿Quién, si yo clamara, entre las cohortes de los ángeles
me oiría?
Y aun cuando uno de ellos, de pronto, me estrechara contra su corazón,
¿no me desvanecería bajo su existencia poderosa?
Porque lo bello
no es más que ese grado terrible que todavía podemos soportar,
y si lo admiramos tanto es solo
porque impasible, desdeña destruirnos.
Todo ángel es terrible. Así pues, me contengo
y ahogo el clamor de mi oscuro sollozo.(…)
SEGUNDA ELEGÍA
Todo ángel es terrible. Desdichado de mí, no obstante
yo os invoco, pájaros casi mortales del alma, conociéndoos.
¡Cuán lejanos son los días de Tobías
en que el más resplandeciente de vosotros
podía aparecerse, apenas disfrazado para el viaje,
en el umbral de la casa, sin provocar espanto!
(Un simple joven a los ojos de otros, solamente curioso).
Si el arcángel, hoy en día, amenaza de las estrellas,
diera un solo paso hacia nosotros,
nuestro corazón,
sobresaltado, nos mataría.
¿Quiénes sois?
Precoces perfecciones, criaturas mimadas,
elevadas crestas, aristas aurorales
de toda creación, divino polen,
junturas de luz, pasillos, escaleras, tronos,
aires de esencia, escudos de dicha, tumultos
de éxtasis tormentoso, y, de pronto, aislados
espejos
cuya belleza rebota, esparciéndose
por el rostro que en ellos se refleja(…)
Elegías de Duino (1912-1922)
VISTAS POR LOS ÁNGELES
Vistas por los ángeles, tal vez la cima de los árboles
sean raíces que beben de los cielos
y, en el suelo, las profundas raíces de un haya
les parezcan pináculos silenciosos.
¿Acaso no es para ellos la tierra transparente,
frente a un cielo macizo como un cuerpo?
Esa tierra ardiente, donde se lamenta
junto a las fuentes el olvido de los muertos.
Poemas franceses (1923- 1926)

jueves, 11 de diciembre de 2008

Chema Rubio, España

A Chema Rubio lo conocí en Guatemala, en el ajetreo de lecturas que el poeta Simón Pedroza y Folio 114 nos organizaron a un grupo de poetas del extinto Paíspoesible.
"Nos volveremos a ver" -me dijo enmedio de un bus atestado hasta la coronilla, al regreso de la lectura en la Universidad de San Carlos; al escucharlo no imaginé que un año después nos veríamos en la Residencia de Estudiantes, cuando fui invitado a Casa de América en Madrid. La plática y el paseo fue de una tarde completa y sus días, de compartir -en ese tórrido junio madrileño- una extraña nostalgia por una América Central más suya que mía.
Él se había quedado en una dimensión y geografía que sólo un poeta trotamundos puede llegar a comprender y que aquí, con sus propias palabras, me sirve para redescubrir y asimilar lo que él tanto extrañaba entre versos de Gil de Biedma, Ángel Crespo y -por supuesto- Miguel Hernández.



Hay una senda a la que fue mi chantajeado corazón por un profesor:

¿Te gusta caminar? Durante la travesía andariega se leen poesías de Miguel Hernández, y al final, sobre su tumba, leeremos más poemas. ¡Escribe una poesía hombre!
Yo amaba escribir, hacerme famoso entre los amigos de la universidad. Mi obsesión por la poesía fue irresistible, durante años deje de leer novelas, y a la pregunta de ¿que es para ti la poesía?
Yo respondía sin rubor: La poesía es la religión que perdí de niño. Y encontré en Guatemala : una marimba ,y cuatro voces, me llevaron a recorrer los cerros del hambre, quiches criollos y chapines , me devolvieron otra vez a Miguel Hernández, a mi niñez de resina y altivos pinos bajo la dura luz que baja quemada .

Hay una senda para cada persona esperando en cada nervio, y la mía fue encontrar a Paco Esteve, "Chimo", Jesucristo Riquelme, y tantos otros nombres desaparecidos de la memoria pero nunca de los ojos. Cada vuelta a la Senda, re-vivo y renacen los cuerpos olvidados y nunca vencidos. Como aquel senderista-alcalde que nunca se perdía un recorrido, y le vi aparecer un día con su barba de siempre y una escayola en la pierna es , creo, Crevillente.
Que una senda cada año por descubrir , y adentro de la lápida siempre se respira lo más auténtico de los pasados.

Salud a los cuerpos del histórico Miguel siempre en paz , y la memoria en alza.
Larga vida a la cabeza en bronce , y altiva como los hijos de Albatera, y amada más en las noches después de la ansiada cena calienta-cuerpos.
Que nadie retoque sus ojos, que contienen la bella enfermedad de octubre:
Como escorpiones en locura encerrados vivimos, y el doctor sólo designó un nombre , no su cura.
Ave Caminantes, que los Idus de Marzo les sean propicios por los siglos.
Hay una tumba que visito y no es la mía, Miguel. Pero quizás he visto una sombra y voy a visitar tu luz para no morir solo .

Chema Rubio V. Madrid 30 -3-2007

Señal, Otoniel Guevara, El Salvador

Esa noche, en junio del 2003, me era imposible disimular la alegría de conocer por fin a Otoniel. Él estaba entre el público de mi lectura en el marco del Festival Internacional de Poesía de El Salvador. Al terminar, le dije "vámonos para El Ocio, Oto" (El Ocio era su bar) y Oto se rió y no dejó de reir. Así lo recuerdo y así lo veo cada vez que me llegan noticias de sus participaciones y éxitos, del fragor de su Festival El Turno del Ofendido. Aprendí a valorar la exacta dimensión de tan extensa y enérgica risa, porque cuando Otoniel se pone serio es porque está triste, y estar triste para él significa recordar muertos, y luchas y graves decepciones muy salvadoreñas.
De su numerosa poesía hoy elegí este poema para recordarlo para invocarle una interminable alegría.


A la memoria de mi amiga Svetlana Ivanova
asesinada a los quince años
por los escuadrones de la muerte.
Si me dieras tan solo una señal:
un camino trazado con mi nombre,
el vapor de tu boca en el espejo
o una carta en los ojos tan tristes de mi perro.
Pudiera ser la huella del eco de tu sombra
o tu paraguas de pasear sin lluvia,
o tu perfume de tocar sin dedos.
Si tan solo una señal me dieras,
qué sé yo: un jardín
donde crezca la historia:
por aquí unos carruajes perlados con invierno,
los dedos cenicientos
de infantes masacrados, la peineta
de una abuela que no murió jamás; por allá
una fiera educada por tormentas, la hemorragia
profundamente negra del volcán; una señal,
algo como una luz bañando la miseria,
como desalojar tembloroso unas prendas,
algo como la llama que en el barro se alienta
o la estación brillante de un pequeño
y su enorme sandía suculenta,
o el éxtasis del cielo al contemplar la luna
que te crece feroz desde tu almendra.
Una señal que indique la manera
de llegar al pupitre donde el viento te enseña
los secretos del muro, del aliento y la piedra.
Una señal que al mismo tiempo sea
una orden para iniciar la primavera,
el santo y seña para atizar las breas,
un caracol sonando,
un tambor retumbando,
un vientre prodigando,
una convocación de lo creado,
una aseveración de lo vivido,
una reiteración de lo soñado,
el apretón de manos
con que dios y el diablo quedan reconciliados,
un esbozo cualquiera, un leve signo,
una mueca quizá, un telegrama,
un susurro…
la prodigiosa y concluyente seña
de que tu amor
es de carne y de beso y de que existe.

(Del poemario No Apto para Turistas, 2004)

Lone tree - pianos en Stalingrado

De entre tantos testimonios que existen de la Gran Guerra (1914-1918), éste me ha parecido altamente poético, a pesar de la crueldad subyacente. Es bien sabido que una enorme cantidad de poetas y artistas murieron dentro de las filas de los países enfrentados (Apolliniere sobrevió, Otto Dix igual), producto del romanticismo con que inició la contienda.
El testimonio del soldado A.B. Swaine del Kent Cyclist Battalion no es el de un poeta, pero sí es la memoria que -paradójicamente- el devastador fuego fragúa en poesía, es decir, la victoria final de la poesía ante el determinismo histórico.


El hecho sucedió durante la batalla de Loos, en 1915.

"El árbol solitario (Lone tree) todavía permanece en mi recuerdo.

La artillería alemana y la nuestra la tenían como objetivo. Él, permanecía ahí, en la Tierra de Nadie, destrozado y desmochado por los continuos disparos, pero nunca recibió uno directo. Mi primer contacto físico con el árbol fue nocturno. Desde nuestra trinchera oímos llamadas de socorro en inglés y alemán. Antes del alba, fui enviado con otros tres compañeros para ver que sucedía. Cogimos una pasarela como camilla y encontramos un oficial alemán gravemente herido. Estaba condecorado con la Cruz de Hierro.

Le trasladamos con la improvisada camilla hasta nuestras líneas, pero debido a la gravedad de sus heridos murió poco después. Debo añadir que mis tres compañeros, soldados regulares, se arrojaron sobre el oficial alemán para arrebatarle la Cruz de Hierro.

El otro contacto con el árbol solitario fue cuando desde el Cuartel general se nos comunicó que lo querían cortar para repartirlo entre la tropa como recuerdo. Y allí fui con otros compañeros. Una vez allí, corté dos pedazos para mi que aún tengo, uno colgado de la pared de mi casa y el otro lo convertí en un encendedor."


Y qué decir de esta carta enviada por un soldado alemán desde Stalingrado, cuando los 30 grados bajos cero ya habían vencido la voluntad y las fuerzas de los invasores en febrero de 1943.

"No sé si podré dirigirme a ti una vez más. Es necesario que esta carta llegue a tus manos y que lo sepas de una vez en caso alguna vez yo vuelva. He perdido las manos a comienzos de diciembre. En la mano izquierda me falta el dedo meñique, pero lo peor es que en la derecha se me han congelado los tres dedos del medio. Puedo coger el vaso con el pulgar y el meñique. Pero me encuentro más bien inútil, cuando a uno le faltan los dedos es cuando comprende para qué sirven incluso las cosas pequeñas. Kurt Hahnke (me parece que lo conoces desde que ibas al colegio en 1937), hace ocho días, en una pequeña calle ha tocado en el piano La Apasionada. No sucede esto todos los días: el piano estaba en la calle. Cada vez que pasaba un soldado tocaba un poco... ¿En qué parte del mundo se encuentran pianos por las calles?".

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Últimos registros, Chaliobala ®
























































Clowns, la risa interminable, Beatriz Seibel


Existen desde los primeros rituales de todas las culturas y trocaron en arte el oficio de hacer reír. Un libro reciente es la ocasión que elige la historiadora Beatriz Seibel para seguir a los payasos argentinos del picadero a la televisión y Claudio Gallardou homenajea en clave poética a los cómicos populares.


BEATRIZ SEIBEL / (c) CLARIN


La búsqueda en Internet es sencilla, se obtienen inmediatamente los resultados: aproximadamente 34.700.000 de clown. Fuera del espacio virtual, ¿dónde están los payasos hoy y aquí? En teatros, circos, colegios, hospitales, en la calle, en centros comerciales, en televisión, radio, cine, en talleres de clown, en festivales internacionales. Chacovachi acaba de regresar del Encuentro Internacional de Payasos de Río de Janeiro Anjos do Picadeiro (Angeles del Picadero), invitado para intercambiar con colegas como el celebrado Leris Colombaioni de Italia o Azziz de México. En París, el jueves comienza el 28ø Festival del Circo del Mañana, que tiene un destacado lugar para los clowns de todo el mundo (www.cirquededemain -paris.com).

También están en los libros. Jorge Grandoni hace la compilación y entrevistas para Clowns. Saltando los charcos de la tristeza (Libros del Rojas). Allí se publica un ciclo de conferencias organizado por Cristina Martí en 2005 y numerosas entrevistas. Desde el testimonio del recordado Clú del Claun de la década de 1980, hasta los artistas actuales, muy experimentados o más jóvenes, que exponen las variantes en la formación, las modalidades de trabajo, algunas actividades solidarias como Clowns No Perecederos, Payasos sin Fronteras o Payamédicos, que el 16 de diciembre hizo su IV Payamarcha del Amor y la Alegría, "para que caigan los muros". Daniel Casablanca cuenta su experiencia a través del grupo creado en 1985, Los Macocos; grupos más recientes narran sus avatares. Docentes, artistas, directores, autores; la mayoría ejerce varias posibilidades y no pocos viven de sus clases.

Claudio Martínez Bel, Enrique Federman, Marcelo Katz, Guillermo Angelelli, Cristina Martí, Cristina Moreira, Raquel Sokolowicz y quien esto escribe, entre otros, aportamos al libro, junto a nuevas generaciones. En Brasil, O elogio da bobagem, Palhaos no Brasil e no Mundo de Alice Viveiros de Castro, es un espléndido libro de 2005, con bellas fotos en colores, que cuenta la historia comenzando con la risa y los ritos en Egipto, para llegar a los payasos del siglo XXI. Entre nosotros, la comicidad se presenta en los más diversos ámbitos: en las salas actúan grupos como La Banda de la Risa con obras de teatro, y su director Claudio Gallardou, es convocado para régie de ópera, coreografía de ballet, zarzuela o comedia musical. Un payaso de familia circense y excelente actor como Marcos "Bicho" Gómez, integrante de ese grupo, actúa en circo, teatro, radio o televisión. María José Gabin, Karina K, Edda Díaz, Henny Trayles, entre muchas otras, cultivan el humor de las mujeres en el teatro.

Y están Pinti, Gasalla, Perciavale, y los cómicos de provincias, que desarrollan su arte peculiar, como el famoso humor cordobés. Y están los eventos, como el Festival Carcajada que organiza Nani Cogorno, y las terapias de la risa, con Risaterapeutas que el 8 de mayo celebran el Día Mundial de la Carcajada.Los payasos existen desde los primeros rituales de todas las culturas, en Oriente y Occidente, y en América, entre los mayas y entre los onas de Tierra del Fuego. La antropóloga Anne Chapman llama payasos a personajes cómicos del ritual del hain como Halaháches, grotesco panzón, de máscara blanca y largos cuernos de arcos, el único que puede desafiar a la poderosa Xalpén, la diosa infraterrestre más temida, y burlarse de ella impunemente. En los rituales están los elementos básicos de todas las teatralidades, el movimiento, la voz y la música, y los opuestos cómico y dramático.

El término clown, cuya traducción es payaso, proviene de la deformación del inglés "clod", campesino, bobo. En el circo moderno, desarrollado en Londres desde 1770, es el personaje creado en la pista por un acróbata cómico, que intenta hacer equilibrio sobre un caballo al galope y finge caerse, como un campesino bobo.En Argentina, desde 1757 aparecen los volatineros —los que vuelan— que vienen de España con pruebas, equilibrios, y el "gracioso"; en 1835 ya están las primeras compañías de volatineros criollos. Hoy, el "Bicho" Gómez se disfraza de Floricienta, pero ya en 1841 el payaso William Brown hace un número en zancos disfrazado de mujer con un niño en brazos, bailando la "pieza inglesa". La historia de los clowns en el siglo XIX muestra las diferentes modas: clown a caballo, clown acróbata, clown actor o "Shakespeare- jester" (bufón de Shakespeare) que hace monólogos, chistes y canciones satíricas, clown cantor, clown músico, con sus instrumentos inventados con objetos estrafalarios.

En Buenos Aires, en 1884 se encuentran en la misma pista el clown inglés Frank Brown y el clown criollo José Podestá —Pepino 88—, dos famosos payasos nacidos en 1858, uno en Brighton, Inglaterra, y otro en Montevideo, Uruguay. Y allí se estrena la pantomima Juan Moreira, con Podestá como protagonista dramático, que da origen al florecimiento del teatro argentino del siglo XX. Podestá y Brown presentan pruebas acrobáticas, además de sus entradas de payasos. En el circo todo parte de la acrobacia y el payaso es el que sabe todo, porque hace la parodia de las otras disciplinas. Esto puede apreciarse en la película El circo de Chaplin, donde el payaso muestra su arte de equilibrista.

Brown y Pepino están en la categoría de clown actor; Podestá se acompaña con su guitarra en canciones satíricas y su famoso monólogo El credo, que comienza, "Creo en el poder mágico del Dios Oro...", sigue vigente por el momento y fue alguna vez censurado. El estilo de Pepino 88 se prolonga en el siglo XX, en los monólogos de los cómicos populares, en la revista y en la radio.

Hacia 1920 las vanguardias teatrales europeas se interesan especialmente por los payasos. Opuesto al realismo por su traje, su maquillaje, su gestualidad y su discurso, sin decorados, con objetos extravagantes, el payaso despierta pasión. De Meyerhold a Brecht, Eisenstein y Copeau, se admira el juego con el lenguaje, la manipulación demencial de objetos, la imagen grotesca de un mundo trastocado. En la renovación dramática de la segunda mitad del siglo XX, Beckett escribe Esperando a Godot para un admirado clown alemán amigo suyo. Desde Los Macocos hasta el payaso Mala Onda, de Cristina Martí a Chacovachi, todos hacen cosas diferentes. La corriente milenaria de la risa los arrastra por distintos espacios.

Ya sea varieté, cabaret, circo, ópera, ballet, teatro o calle, se llame payaso, clown, comediante, humorista, cómico o cómica, la risa sigue atravesando los muros.

martes, 9 de diciembre de 2008

Define:"Dancing"

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La cautivante secuencia en la que Eve y Walle retozan en el espacio es una de las tantas secuencias mágicas que tiene esta genial película de Pixar. Todos los signos del cine mudo en su máxima expresión digital. Y no es de ignorar la animación final en los créditos, donde la humanidad se reinventa y evoluciona a través de las expresiones artísticas, desde los mosaicos asirios hasta los trazos de Seurat y Van Gogh.
Yo trato de mirar esta película cada vez que necesito de una dosis fuerte de asombro e inocencia. E.T regresa con sus ecos del ´82 y Esteban -mi siglo XXI-abre su ojos y sonríe con suma naturalidad 3D.

viernes, 5 de diciembre de 2008

El arte del presupuesto


LA VERDADERA VANGUARDIA NO TIENE CURRICULUM
por Juan José Díaz Infante, (México)

Revista virtual de arte contemporáneo y nuevas tendencias, Escaner Cultural
jdiazinfante@altamiracave.com
www.escaner.cl.


Todo empezó con una sospecha, pero no necesariamente con ninguna claridad. Era 1995 y, era uno de esos aniversarios de la Bienal de Venecia, creo que era el número 100. Fue estando ahí, participando en una de las exposiciones satélites, Transculture, en uno de esos Palazzos cerca del puente de la academia y también parte de una extensión del pabellón de Japón. Fue ahí donde me enteré de que Picasso en 100 años nunca había sido invitado a presentar en la Biennale Veneciana.

Esos eran los primeros síntomas de lo que hoy se ha vuelto la fiebre de nuevos curadores estrellas, donde es fácil apreciar como el curador se ha vuelto más importante que el artista. En los últimos años se habla de cómo se va a arropar un curador que ha sido seleccionado para dirigir una u otra bienal.

Yo había entendido que un curador por definición era un personaje que cuidaba una colección, un entedimiento propio en una supersíntesis, el trabajo de curador se suponía tenía un interés en la calidad de la colección. Ampliando el término, el curador tiene que ver con algún tipo de coherencia crítica, sentido histórico, logística de montaje y en una integración de elementos lograr algún tipo de texto y contexto. Haciendo esto una metáfora sencilla, es el que "escoge lo mejor".
Ahora el polo de atención ha cambiado. Ahora el curador resulta que busca cuidar su idea y generar una especie de colección alrededor de su idea. Es probable que esta mutación tiene que ver en su generalidad (siempre hay excepciones), a una ecuación que mezcla varios factores, ignorancia sumada a falta de presupuesto. Es penoso decir que TODAS las instituciones culturales sufren de manera global, no importando país o raza un vacío total de presupuesto.

La ecuación en una praxis pragmática es muy sencilla, todo aquello que tiene presupuesto es arte. Todo aquello que no tiene presupuesto no es arte. Es decir poco a poco los artistas se están convirtiendo en comodities, una especie de transformación de mercado, donde la colección hace al artista, en vez de que los artistas hagan la colección. Gente como, Peggy Guggenheim o Saatchi and Saatchi se dieron cuenta que el fenómeno de inyectar dinero detrás de cualquier arte hace arte.
Es imperiosa la necesidad de artistas-curadores de sí mismos, el conflicto de intereses no viene siendo un problema ético, sino que genera una evidencia del sistema, artista- comodity.
Tiene presupuesto, es arte.
Yo quedo envuelto en la misma ecuación, tengo presupuesto, seré artista.
Paralelo a estas elitistas prácticas mercantiles y al obsceno gusto decorativo e indigesto en auge, se produce una tendencia a aligerar el arte de su contenido crítico, de su actitud transgresora, innovadora y –por momentos– corrosiva; se trata de una particular tendencia a despolitizar el arte, restándole toda fuerza de ruptura e innovación. El arte contemporáneo ha dejado de ser cáustico como lo fueron las vanguardias de los a los '20. No se debe ser ingenuo y subestimar la habilidad con que el sistema de convenciones institucionales ha logrado reingresar constantemente el gesto iconoclasta al inventario calculado (razonado) de las desviaciones permitidas, neutralizando así el ademán irreverente y reeducando el exabrupto.
De este modo la producción del arte gira en torno a la producción de exposiciones. El aparato moderno de mediación del arte se ha instalado como una máquina de mostrar que desde hace ya largo tiempo es más poderosa que cualquier obra individual a exponer. De allí también el protagonismo que han adquirido los curadores –dado que se les consigna el rol de editar, esto es, de dar un sentido a un conjunto de producciones que si no fuera por la unidad dada por el crítico como interprete super-dotado las obras aparecerían en su radical autonomía, dispersas, sin animo de suscribir ninguna teoría del arte, ni adscribirse a tendencia alguna que le reste peso de realidad a su radical voluntad expresiva -necesariamente individual- insurrecta y resistente a ser subsumida en un catalogo homogeneizador.
La producción de exposiciones, con su correspondiente tranza bursátil, su núcleo mercantil y la puesta en escena fashion como parte de las estrategias socializadoras con que el mercado del arte y la sociedad de espectáculo coquetea con una clase intelectual cada vez más farandulera, seducida por los flash y la ocasión socialite ampliada en las páginas sociales de algún prestigioso matutino.

Omar Kayyám


Nacido en Naishápúr, Khorassán , en la Persia del siglo XII, Omar kayyám se encuentra entre los grandes poetas sufíes (aunque no está probado que perteneciera a esta secta que promulgaba la unidad panteísta del universo, la identidad sustancial de la divinidad con el alma individual y reabsorción de aquella en ésta y sobretodo, el repudio a todo culto)

Cuando escribe su Rubáiyat (plural de "rubai" o cuartetas), su poesía se encadena al diálogo sufí abierto y continuado por los otros grandes poetas persas: Saadi (1184-1292), Rumi (1207-1273), Hafiz (1391-¿?) y Jami (1414-1492).
Al morir, en el año de la Hegira 517 (1123 d.C) su Rubáiyat comenzó a ser traducido, un tanto tardío con respecto a la oralidad popular por la que ya era ampliamente conocido.

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Y al fin no somos más que una movible fila
de fantásticas formas que vienen y que van
en torno a esta Linterna del Sol, que alumbra, oscila,
y el maestro abre y cierra cual mágica pupila.

26

¡Oh, si! Apresuremos nuestro humano trajín,
antes que suene la hora de bajar hacia el polvo:
¡Polvo al polvo y debajo yacer del polvo ruin,
sin vino, sin canciones, sin cantor y…sin fin!

79

Del primitivo barro se hizo el hombre primero,
y se echó la semilla de la última cosecha;
y la primera aurora dejó escrito el letrero
que leerá la última de aquel Juicio postrero.

78

Y esa crátera inversa del cielo que te escuda,
bajo la cual rampantes vivimos y morimos…
No le tiendas la mano en súplica de ayuda,
pues, como tú y yo gira tan impotente y muda!

XVI
La vida universal

La justicia es el alma de este mundo,
y este mundo es su cuerpo y nada más;
sus sentidos, los ángeles; sus miembros,
las cosas en su inmensa variedad:
lo cierto es sólo la Unidad Eterna,
mentira lo demás.

La copa viva (fragmento)
Hoy ella vio del alfarero mago
de vasos la magnífica teoría,
de toda forma y de toda edad, y había
en todos ellos un misterio vago.
Su emoción al sentir, dijo el artista:
-“Todos fuimos arcillas y éstos fueron
reyes, poetas y amantes que murieron
legando al sutil polvo su conquista.
“El Espíritu, el vino de la tierra,
busca en cada vasija al propio dueño,
queriendo ansioso revivir su ensueño
al contacto del vaso que lo encierra…

jueves, 4 de diciembre de 2008

Animula, vagula, blandula


El famoso epígrafe usado por Yourcenar y tomado del poema que Adriano escribió, me mantuvo por mucho tiempo en ascuas. Su traducción ofrece vías que solo el latín es capaz de dar a los que entran a su intrínseca babel de declinaciones y verbos irregulares. Por supuesto que debe existir la versión definitiva, mientras la encuentro dejo aquí estas dos versiones, pensando más en Lucía Bosé recitándolos en el Satyricon de Fellini (1969) que en el propio Adriano susurrándolo al oído de Antinoó (76-138 d.C.). Cuestión de gustos.


Animula, vagula, blandula
Hospes comesque corporis
Quae nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut soles, dabis iocos...

Primera versión

Pequeña alma, errante y encantadora
Invitada y compañera del cuerpo
Que pronto partirás a lugares
Oscuros, fríos, brumosos
El fin de todas tus bromas

Segunda versión

Alma, vagabunda y cariñosa,
huésped y compañera del cuerpo,
¿dónde vivirás?
En lugares lívidos, severos y desnudos
y jamás volverás a animarme como antes.
Publius Aelius Hadrianus (76-138)

Porque no espero nunca más volver, José Luis Quesada


José Luis Quesada nació en Olanchito, Honduras, en 1948 y desde que publicó Porque no espero nunca más volver, en 1974, se convirtió en un poeta esencial para entender y redimensionar la poesía hondureña.


Por estas calles, donde fue atropellada la felicidad,he olvidado el número de mi puerta.

En los escaparates me miro, sin preguntas,
como un niño que viene de la Muerte.

Fieramente dibujo
unos rasgos tiernísimos que no se reconcilian.

Camino hacia los bares
donde se reúnen mis amigos los enterradores:
enfrente está el discreto rótulo fosforescente,
lentamente atravieso los ramajes del vino.
En lo más puro de la niebla está
la diosa que se acerca torpemente y me estrecha
contra su sexo, pero se hace tarde.
Me duele demasiado esta mitad,
la otra está en el fondo del océano.


No puedes olvidar ese ojo enormede buey asesinado que cuelga entre retratos.

Doblas el tiempo bajo el brazo; cruzas
(perfectamente abotonado el traje).

Entras de contravía: la licencia, la multa,
señores, no es posible, yo vengo de regreso,
¿por qué van hacia atrás?¿Qué está pasando?
Perdónenme: no puedo
con el amor así como tortuga
¡Cuánto animal bebiendo en las alcantarillas!

Todo en orden, al fin, pero anochece
y ese rostro visto de prisa podría ser la eternidad.


A esta hora la ciudad pesa ciudades.
Las persianas se atoran sin hacer ruido.

Los elevadores suben o bajan lentamente,
más lentamente que de costumbre,
más lentamente,
en una forma dulce.

Los mendigos se duermen de pie
junto a los escaparates recostados
en el aire enjaulado en las trastiendas.

Y la vida es un sitio donde jamás estuve.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Furia - Salman Rushdie


Malik Solanka, el personaje central que Salman Rushdie crea en su novela Furia, descarga este monólogo sobre New York.
Desbordado por la intensidad y contradicciones de la ciudad, Solanka (Rushdie) encuentra en su ansiedad la visión de todo un sistema en debacle, con una sensibilidad que casi raya en la profecía:

"Tras la fachada de aquella edad de oro, de aquella época de abundancia, las condiciones y el empobrecimiento del individuo humano occidental, o digamos de la persona humana en América, se estaban haciendo más anchos y profundos. Quizá aquella desintegración más amplia debía hacerse visible en aquella ciudad (New York) de vestiduras ardientes y enjoyadas y cenizas secretas, en aquella época de hedonismo público y temores privados.

Hacía falta cambiar de dirección. La historia que acababas tal vez no fuera nunca la que habías empezado. ¡Sí! Volvería a hacerse cargo de su vida, soldando sus yo divididos. Los cambios en sí mismo que buscaba los iniciaría y realizaría él. Basta de aquella deriva miasmática y ausente. ¿Cómo había podido persuadirse de que aquel burgo loco por el dinero bastaría para salvarlo, aquella Gotham en donde jokers y pingüinos se desmadraban sin ningún Batman (ni siquiera Robin) que frustrara sus planes, aquella Metrópolis hecha de criptonita en la que ningún Superman se atrevía a poner pie, en donde se confundía la riqueza con los ricos y el placer de poseer con la felicidad, en donde la gente llevaba una vida tan pulida que las grandes verdades ásperas de la cruda existencia habían sido alisadas y abrillantadas, y en la que las almas humanas habían vagado tan separadas durante tanto tiempo que apenas recordaban como tocarse; aquella ciudad cuya legendaria electricidad alimentaba las barreras eléctricas que estaban levantando entre hombres y hombres, y también entre hombres y mujeres?

Roma no cayó porque sus ejércitos flaquearan sino porque los romanos se olvidaron de lo que significaba ser romano. ¿Podría ser que aquella nueva Roma fuera en realidad más provinciana que sus provincias; podrían haber olvidado aquellos nuevos romanos qué y cómo estimar, o lo habían sabido alguna vez? ¿Eran todos los imperios tan indignos, o era aquel especialmente tosco? ¿No había ya nadie en aquel empeño bullicioso y abundancia material dedicado a la explotación profunda de la mente y el corazón? Oh América Soñada ¿terminaría la búsqueda de la civilización en la obesidad y la trivialidad, los Roy Rogers y Planet Hollywood, en US Today y E!; en la codicia de los concursos televisivos de un millón de dólares o el voyeurismo documental; o en el eterno confesionario de Ricki y Ophra y Jerry, cuyos invitados se asesinaban entre sí después del show; o en un chorro de ofensivas comedias a cual más tonta destinadas a jóvenes que se sentaban en la oscuridad gritando su ignorancia a la pantalla; o en las mesas inaccesibles de Jean-Georges Vongerichten y Alain Ducasse?

¿Qué pasó con la búsqueda de llaves escondidas que abrían las puertas de la exaltación? ¿Quién demolió el Capitolio y lo sustituyó por una fila de sillas eléctricas, esas traficantes de la democracia de la muerte, en donde todos, los inocentes, los deficientes mentales y los culpables podían morir uno al lado de otro? ¿Quién pavimentó el paraíso y construyó un estacionamiento? ¿Quién se conformó con un George W. Gush agorero y un Al Bore embushcado? ¿Quién dejó salir de la jaula a Charlton Heston y se preguntó luego por qué morían niños a disparos?¿qué fue, América, del Santo Grial? Oh vosotros Galahads yanquis, vosotros Lanzarotes de Indiana, oh Percivales de corral de ganado, ¿qué fue de la Tabla Redonda?"

martes, 2 de diciembre de 2008

Aire de luz


Estambul - Orahn Pamuk


Vuelvo a Orahn Pamuk y comienzo a ir por las calles de “Estambul”, sus memorias.

De entrada, me da una fórmula precisa para comprender los entresijos de su mundo: cuando se refiere a él mismo durante la infancia dice que siempre creyó que tenía un gemelo viviendo en una casa y familia idéntica al otro lado de la ciudad, con los mismos hábitos y los mismos sueños.

Me interesa mucho esta biografía por el gran atractivo que me ha dado siempre la antigua Constantinopla, que desde su cruce por las épocas romanas, bizantinas y otomanas ha sabido conservar esa bruma intemporal, y creo que nadie mejor que Orahn para llevarme a su interior, a su elegante y prolongado derrumbe... porque como él mismo afirma - como para tenderme un hilo de Ariadna en la compleja urbe- los actuales habitantes de la ciudad viven con la conciencia de existir en la época menos luminosa de una ciudad que otrora fue el centro del mundo y que ahora se herrumbra y se opone a sí misma, como los grandes símbolos de la ciudad, las gemelas y radicalmente diferentes Hagia Sophia y la Gran Mezquita Azul.

Estoy en el espejo, entonces, entro a la Sublime Puerta.

Libros y cine

Un repaso a la cinematografía de los últimos 30 años confirma que el romance del cine y los libros se fortalece con la adaptación de obras recientes

Winston Manrique Sabogal © Babelia


El expreso de medianoche Alan Parker (1978)
El Padrino (1972), de Mario Puzo, dirigida por Francis Ford Coppola, es un magistral ejemplo de cómo el cine empezó a fijarse en libros contemporáneos. Y más a partir de hace unos treinta años con títulos como El expreso de medianoche, que significó la exitosa presentación mundial de Alan Parker detrás de la cámara y un joven Oliver Stone a cargo del guión. La autobiografía de Billy Hayes es un drama carcelario en Turquía escrito con la ayuda de William Hoffer. Los hechos narrados se refieren a cómo el destino atropella a un estudiante estadounidense detenido en Ankara con drogas. La cinta crea una gran atmósfera de la cárcel y traslada a la pantalla el drama que aturde al joven en su entorno y en su interior. El último romance de Parker con la literatura es la autobiografía de Frank McCourt en Las cenizas de Ángela.

El tambor de hojalata, Volker Schlondorff (1979)
La II Guerra Mundial es uno de los temas más tratados en la literatura del siglo XX y, a su vez, llevada al cine a través de sus páginas. La aclamada novela del nobel alemán Günter Grass repitió éxito en el cine de la mano de su compatriota Volker Schlöndorff. Narra la travesía de un Peter Pan moderno (gran interpretació n del niño David Bennent) a través del cual el mundo es testigo del ascenso del Tercer Reich. Cuando Oskar cumple 3 años decide no crecer más ante la decepción del mundo adulto, y se enfrenta a esa promesa con su nuevo regalo, un tambor de hojalata, que será su voz y sus emociones. Una alegoría de los miedos y zozobras de la época y metáfora sobre un tiempo que se quisiera detener. Drama realista sobre lo político, cotidiano y sentimental, de iniciación. Palma de Oro en Cannes y Oscar a la mejor película de habla no inglesa.


Blade Runner, Ridley Scott (1982)
Libro y cine de culto que crece. En eso se ha ido convirtiendo el relato de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? en el que Ridley Scott se inspiró para filmar Blade Runner, con guión de Hampton Fancher y David People. Es una adelantada reflexión sobre las fronteras borrosas entre la vida natural y la artificial. Corre el año 2019, y en un Los Ángeles decadente, el detective Rick Deckard (Harrison Ford) tiene que cazar a cuatro replicantes que han llegado a la Tierra. En medio del thriller policiaco-ciencia- ficción-filosó fico, la atracción entre Deckard y Rachel (Sean Young) expande el universo planteado. Scott presentó el año pasado la versión definitiva de un clásico del cine realzado por la música de Vangelis. Otros K. Dick de cine son Desafío total, Minority Report, Abre los ojos y El show de Truman.



Los santos inocentes Mario Camus (1984)

Magnífica novela, magnífica película. Eso es Los santos inocentes, escrita por Miguel Delibes y filmada por Mario Camus, uno de los directores españoles que más ha llevado la literatura contemporánea a la pantalla. Un fresco realista y humano de la España rural anclada en un tiempo y espacio injustos y llenos de miseria física y humana. A través de cuatro episodios: Nieves, Quirce, Paco El bajo y Azarías se arma el puzle de una familia de guardeses de los años sesenta en un cortijo de Extremadura. Entre los abusos del señorito (Juan Diego) y la fidelidad de su secretario de caza (Alfredo Landa) y su familia que vive en la miseria con su cuñado retrasado Azarías (Francisco Rabal). Más allá de la historia, Camus capta la atmósfera deprimente del libro y los actores transmiten la esencia de sus personajes de manera emotiva.



La lista de Schindler Steven Spielberg (1993)

Fue el año de la doble consagración de Steven Spielberg: obtuvo el respeto de la Academia de Hollywood con una adaptación, mientras que con otra se coronó como el Midas indestronable de la industria. La lista de Schindler revela un pasaje del Holocausto judío basado en el libro de Thomas Keneally El arca de Schindler, donde ajusta cuentas con la II Guerra Mundial a través de la vida de un empresario checo que salva la vida a más de 1.100 judíos. Rodada casi en su totalidad en blanco y negro, la película cuenta con las actuaciones de Liam Neeson, Ralph Fiennes y Ben Kingsley. La segunda consagración de Spielberg le llegó por sacarle partido a una novela de Michael Crichton: Parque Jurásico. Pero su complicidad con los libros viene de siempre, cuando en 1975 alcanzó el éxito precoz tras rodar el best seller de Peter Bencheley Tiburón.

Lo que queda del día James Ivory (1993)

El aroma clásico y sobrio de esta novela fue trasladado al cine por un maestro en adaptaciones del XIX: James Ivory. El escritor inglés de origen japonés Kazuo Ishiguro relata en Lo que queda del día lo que se vive y planea en una mansión antes de la Segunda Guerra Mundial. Aparte de su buena recreación, uno de los hallazgos está en la perspectiva del narrador, el mayordomo, y el tempo. Es 1958 cuando el mayordomo Mr. Stevens (A. Hopkins) visita a la antigua ama de llaves miss Kenton (Emma Thomson) y recuerdan momentos cruciales en la mansión Darlington Hall, los dudosos comportamientos morales y éticos de sus amos frente a la guerra y cómo sus vidas, sobre todo la de él, es un fracaso: fiel a su trabajo, infiel a sus sentimientos y esclavo del miedo, mostrado por Ivory de manera muy sugerente.



El paciente inglés Anthony Minghella (1996)

El tono épico, lírico y romántico de los tiempos dorados del cine revive aquí por momentos. Basada en la novela homónima del canadiense de origen cingalés Michael Ondaatje, El paciente inglés transcurre al final de la Segunda Guerra Mundial. En un monasterio abandonado se trenzan la vida de un paciente con graves quemaduras que evoca una historia de amor en la guerra, mientras la enfermera se ve asaltada por nuevos sentimientos. Anthony Minghella rodó esta historia (nueve oscars, incluido a la mejor película) que oscila entre la nostalgia y la melancolía, la ilusión y la esperanza, que cuenta con las actuaciones de Ralph Fiennes, Kristin Scott Thomas y Juliette Binoche. Siete años después el director no repitió el éxito con una fórmula parecida, pero en la Guerra de Secesión de Estados Unidos, con Cold Mountain, de Charles Frazier.



L. A. Confidential Curtis Hanson (1997)

Con ella el cine negro regresó como si nunca se hubiera ido. Y lo hizo instalado en un episodio de mediados del siglo XX en Los Ángeles, según la novela de James Ellroy. El ritmo del autor estadounidense es reproducido por Curtis Hanson, que cuenta la manera en que tres agentes de la policía se ven envueltos en una intriga criminal que involucra a una bella y enigmática mujer (Kim Basinger). Corrupción, fama, escándalo, traición, idealismo, drogas, amor y maltrato. Dos horas de intriga en las que se filtran los latidos de las tentaciones de caer ante ciertos delitos. Fue el impulso cinematográfico para actores como Russell Crowe y Kevin Spacey. El guión es bastante fiel a la novela, y en él participaron el propio Hanson y Brian Helgeland. Sólo obtuvo dos oscars (actriz secundaria y guión adaptado) porque en su camino se topó con Titanic.


El nombre de la rosa Jean-Jacques Annaund (1986)
Es uno de los emblemas de la fructífera alianza entre cine y literatura. De que un best seller poco fácil también puede repetir suerte en su vida de celuloide. El semiólogo italiano Umberto Eco sitúa esta novela de intriga policiaca en un ambiente religioso de la Edad Media. Todo empieza en el año del señor 1327. Fray Guillermo de Baskerville (Sean Connery) llega a una abadía que alberga una increíble biblioteca y donde se suceden una serie de muertes tras la lectura de uno de esos incunables. Baskerville resolverá el misterio junto a su joven novicio (James Slater). El francés Jean-Jacques Annaud logró reconstruir la época física y espiritual. Como los buenos thrillers, el espectador intenta resolver el caso antes que Baskerville. Al final, la impresionante biblioteca queda en llamas y de la rosa, la cultura, sólo queda el nombre.

Misery Rob Reiner (1990)
No es ningún misterio que Stephen King es uno de los escritores más adaptados al cine con éxito. Y no sólo con historias de miedo de las que él mismo suele hacer el guión. Pero no es el caso de Misery, dirigida por Rob Reiner con guión de William Goldman. Un relato en el punto medio entre el terror a punto de saltar en todo ser humano y la reflexión entre lo que está agazapado en este lado y lo que aguarda en el otro. Misery es, además, la novela más literaria de King en el sentido de que es un juego de metaliteratura. Suspenso y tensión claustrofóbicos entre un escritor (James Caan) en manos de una de sus lectoras (Kathy Bates). La doble carrera literaria y cinematográfica de King la completan obras como Carrie (1976), El resplandor (1980), Cuenta conmigo (también dirigida por Reiner, en 1986) Cadena perpetua (1994) y La milla verde (1999).



El silencio de los corderos, Jonathan Demme (1991)
Pocos malvados tan apreciados como el doctor Hannibal Lecter. Creado por Thomas Harris en El silencio de los corderos, Jonathan Demme la convirtió en la única cinta de terror ganadora del Oscar a la mejor película, además de los otros cuatro más importantes: director, actor (Anthony Hopkins), actriz (Jodie Foster) y guión, a cargo de Ted Tally. Uno de los secretos es la inquietante relación que surge entre la novata agente del FBI que pide ayuda a Hannibal el Caníbal para solucionar una serie de asesinatos y su estructura entre el thriller psicológico y de terror. Ambiente malsano sobre el descenso a los infiernos para buscar una salida, y que trastoca en el espectador ciertos valores al sentir simpatía por el psicópata. Se convirtió en trilogía con la secuela Hannibal y la precuela El dragón rojo, libro donde Lecter aparece por primera vez.

Adiós mi concubina Chien Kaige (1993)
Medio mundo se asomó a la historia de la China del siglo XX y sus legendarias tradiciones a través de esta película. Y gracias, entre otras razones, a la Palma de Oro de Cannes que en sus búsquedas cinematográficas reforzó su mirada sobre el cine no occidental. Todo parte de la novela de la escritora Lilian Lee, quien se encargó del guión junto con Li Wei. Filmada por Chien Kaige, la historia transcurre desde los años veinte hasta la muerte del presidente Mao Tse-tung en 1977. El hilo conductor es la amistad que nace entre dos niños huérfanos que llegan a ser famosos cantantes de ópera. Mientras, el curso de la historia y los cambios políticos y sociales del país entran en sus vidas. El resultado es una película que muestra un gran dominio de las intrincadas relaciones humanas, deseos y malentendidos, con una fotografía y música inolvidables.
Ciudad de Dios Fernando Meirelles (2002)

Fue el año de una de las cumbres de las adaptaciones cinematográficas: El señor de los anillos, Mistyc River, Master and Comander, Cold Mountain, Seabiscuit y Ciudad de Dios. Pero fue esta última película, basada en la novela del brasileño Paulo Lins, el gran descubrimiento literario. Y sorpresa cinematográfica a cargo de Fernando Meirelles, que muestra y se mete, literalmente, en la génesis, desarrollo y vida de una de las favelas más peligrosas de Río de Janeiro. Lins escribió la novela entre la autobiografía y la ficción, y Meirelles la hizo cine, con guión de Braulio Mantovani. Ritmo trepidante de secuencias rápidas y escenas y planos innovadores al servicio de una estructura narrativa sobre la evolución de la vida de tres niños desde los años sesenta hasta los ochenta: Inferninho, Pardalzinho y Zé Miúdo.



Mystic River Clint Eastwood (2003)
Como Scorsese o Spielberg, parte del prestigio y la inspiración de Clint Eastwood como director se lo debe a la literatura. Algunos de sus principales largometrajes están basados en novelas o relatos. La adaptación que hizo de Mystic River, de Dennis Lehane, con guión de Brian Helgeland, aumentó su popularidad. Un suceso sacude la vida de tres niños que eran amigos. Veinticinco años después el destino vuelve a juntarlos tras el asesinato de la hija de uno de ellos. Al buen pulso cinematográfico de Eastwood contribuyen las actuaciones de Sean Penn, Tim Robins y Kevin Bacon. Otras películas de Eastwood basadas en libros son Media noche en el jardín del bien y del mal, de J. Berendt; Million dollar baby, de F. X. Toole (Oscar a la película y director); Los puentes de Madison, de R. James Waller; o Banderas de nuestros padres, de James Bradley.


Brokeback Mountain Ang Lee (2005)

Ennis de Mar y Jack Twist encarnan una de las historias de amor más conmovedoras y crueles de la literatura contemporánea. Protagonizan el asalto del deseo y la pasión mutuos, y luego el amor revelado en las montañas de Wyoming (Estados Unidos), y que se prolonga durante tres décadas tratando de sobrevivir infructuosamente a los prejuicios y violencia de la sociedad. Annie Proulx escribió este relato que Ang Lee convirtió en cine impecable con una cadencia progresiva de emociones y sentimientos inesperados y traicioneros. Una inmersión en la frustración. Al arrepentimiento. Un cuento y una película de amor más allá del género. Brokeback (Oscar al mejor director) no ha sido el único encuentro del director taiwanés con un libro, ya en 1996 había adaptado una novela de Rick Moody, admirada cada vez más: La tormenta de hielo.



No es país para viejos Ethan y Joel Coen (2007)
¿Hay crisis en los guiones originales? Lo cierto es que en 2007 continuó la tendencia ascendente de que las grandes películas parten de cuentos, novelas o biografrías actuales. De los seis principales largometrajes que aspiran este año (2007) a los oscar, por ejemplo, cuatro proceden de libros: No es país para viejos, de Cormac McCarthy; Expiación, de Ian McEwan; Pozos de ambición, de Upton Sinclair, y La escafandra y la mariposa, de Jean-Dominique Baudy. Mientras en No es país para viejos, los hermanos Coen han sido bastante fieles a la novela, Joe Wright se ha quedado con la espina dorsal y emocional de Expiación, Paul T. Anderson ha recreado la época de búsqueda del petróleo, y Julian Schnabel ha transmitido el espíritu heroico de Baudy.