lunes, 1 de diciembre de 2008

Sobre la actual generación de poetas en Cuba, Aymara Aymerich

El poeta Edel Morales, me envió hace algún tiempo esta reseña sobre la actividad y posturas que mueven a los poetas actuales de Cuba (si es factible llamarlas así, algo que Aymara desmitifica muy bien).

En sí, me parece un documento extraordinario por la franqueza y libertad con que está escrito, sin modales doctrinarios ni las decepciones histórico-dialécticas que muchos latinoamericanos han impostado en todo lo que se refiere a Cuba y a su actualidad.
Pues bien, aquí está la voz y el pathos, la claridad o la clarividencia:




Nuestra infancia, como muchas, fue la más hermosa y divertida, transcurrió en un país recién institucionalizado, donde todo era factible, incluido el hombre nuevo.



Tuvimos juegos cándidos y juguetes racionados, pero la magia cotidiana era innegable. Fuimos, más que infantes retozones, pioneros responsables, pues en Cuba no se es niño y ya, se es también pionero hasta la temprana adolescencia. Aspirábamos a ser solidarios y vanguardias, autocríticos y críticos, abanderados del 2000, caballeritos proletarios… Asistíamos limpios y puntuales al matutino de la escuela. En las aulas aprendimos Matemática, Español, Ciencias Naturales, Historia o Geografía, por ejemplo; más asignaturas con nombres y conceptos asombrosos como Vida Política de mi Patria, Trabajo Socialmente Útil o Idioma Ruso, que contribuían a forjarnos.



Vimos, además, a los padres partir hacia la guerra en África, hacia Miami en yates, o quedarse en la isla ufanamente construyendo el socialismo. Mas nosotros, a la vuelta de unos años, seríamos casi el Che Guevara. Esas, entre otras tantas cosas, las recuerdo y nos definen, generacionalmente hablando, como mismo aquellas pañoletas que lucíamos con nuestros uniformes pioneriles y los dibujos animados rusos, cada día, a las seis en punto de la tarde.



Crecimos en un país atípico, l.q.q.d., lleno de circunstancias especiales, donde a cada instante se vivía un momento histórico, crucial para el mañana. De una parte, un gran imperio paternal nos amaba y protegía; de la otra, un gran imperio hostil nos bloqueaba y agredía. Los soviets y los yanquis. Un esquema contra otro, viceversa. Y nuestra patria, enérgica, contemplándonos orgullosa, en el epicentro de aquella colosal tensión, distribuyendo salud y enseñanza gratuitas, rectificando errores y tendencias negativas, haciéndonos felices… Creo que esas gruesas pinceladas ilustran, representan el escenario donde tuvo lugar nuestra niñez; aunque justo es admitir que, por razones evidentes, omito una multiplicidad incalculable de trazos y matices.



Algo, no obstante, colapsó por el camino. Digo yo que el muro de Berlín, la URSS y la integridad del campo socialista cuando despedíamos los ochenta. Y mi isla, la mayor de las Antillas, quedó sola. Inamovible, y sincrónicamente, a la deriva. Llegaron los noventa y con ellos sobrevino la mordaz adolescencia. Nosotros y toda la nación unidos en el arduo proceso de los cambios, adoleciendo. La de los noventa, ciertamente, fue una historia diferente. No voy a resumirla; no puedo por mucho que quisiera. O, mejor, desde la franqueza más lozana: no me gustaría, por mucho que quisiera. Sólo acoto que, para mí, fue una década larga y extenuante, donde cada año semejó casi una década en sí mismo.



Imagino que en algún momento puntual de ese período, nos llegó también la poesía o el deseo vehemente de escribirla. Y eso hicimos, cada cual desde su flanco. Ahora me pregunto si la crisis —con su natural dosis de escepticismo y desconcierto—, detonó una espiritualidad endémica en nosotros, atendiendo a que los primeros textos publicados de mi promoción la excluyen por completo; son casi foráneos, en cuanto ignoran la praxis angustiante que padecía el país.



La angustia, sin embargo, sí podía constatarse en aquellos poemas como evento individual. Cada uno de nosotros fue capaz de deslindar la suya, de otorgarle rostro, articularla, y propagarla luego en los papeles. Algunos, como yo, la llevaron hasta el paroxismo. Así, los versos primigenios están colmados de obsesiones no muy alentadoras. En ellos hay miedo y muerte, hay luz asomada por momentos, por rendijas, hay oscuridad que precisa transgredirse cuanto antes, por lo tanto, hay estertores, golpes, lloros, avalanchas, fugas, ofensas, mutaciones… y sangre fluyendo hacia disímiles destinos. Plasma temperamental o contemplativo, marginal o conspicuo, sano o pútrido, pero libre en su hermetismo, bajo cualquier cualidad.



Mucho más que dejarme sorprender por la invasión de un elemento tan fuerte, como lo es la sangre, tiñendo de púrpura la habitual imagen nívea de la libertad, prefiero impresionarme por la solemnidad con que parece haber sido escrita nuestra obra inicial. Creo que pocas veces hemos asumido el ejercicio de la poesía como un divertimento.Independiente a la hechura de los textos y al pulso de sus autores en aquella época, se advierte en los poetas cierta formalidad o compromiso ante la aproximación del acto poético. Y digo formalidad, compromiso, sin que ello implique el acatamiento de normas protocolares estériles. Más bien —y si se me permiten abstracciones—, con tal comportamiento pretendíamos simpatizarle a la escritura, mostrarnos galantes para ella; seducirla, ya que su conquista figura ser mucho más difícil. Eso procurábamos, pienso yo: que la creación nos distinguiera y que optase por nosotros, que confiara atrevidamente y accediera presta a nuestras cuantiosas demandas. Sólo eso: una relación brillante y sempiterna con las letras, una hermosa compañía pertinaz que en algo compensara nuestra angustia.



Es curiosa esta especie de respeto ante el “oficio” pues discorda con otros modales, sutilmente heterodoxos, que solemos manejar mis congéneres y yo con mayor o menor fortuna. Me reservo los detalles al respecto. Si existiera entre nosotros alguna cepa de “malditos”, será importante que alguien más calificado la descubra en el futuro. Por ende, sólo expongo aquí un rasgo distintivo —maldito, según el dictamen de inspirados críticos—, o quizás un recurso necesario, o ambos, que ya es cómodamente perceptible entre nosotros: no somos una promoción fundacional.



Nada, excepto algún que otro licor, nos nuclea como grupo. No ambicionamos roles protagónicos, escenarios exclusivos, lunetas estratégicas. Jamás nos deslumbró matricular en los gimnasios literarios precedentes. No nos influyen estilos o tendencias homogéneamente. Nunca hemos insinuado una plataforma ideoestética, de manera colectiva, que nos valga de soporte. Ni tendremos, supongo, nuestro manifiesto literario, nuestra revista cultural, nuestro evento polémico, nuestro epistolario lírico, nuestro escándalo… Tampoco nos afecta o interesa demasiado, pues únicamente rastreamos la voz propia y por asirla seríamos capaces de ignorar cualquier conglomerado.



Decididamente somos holgazanes para la convivencia literaria. La conducta social, el “lobby”, que tipifica al escritor —como se comprende hasta hoy— creo que provoca en nosotros cierta suspicacia, y a ratos, apatía. Será educado o no, pero casi puedo asegurar que es la realidad. Tal parece, a estas alturas, que de ningún modo estaremos ordenados para ser una promoción muy aportadora, que el debate sociocultural del país o su comunidad intelectual no debe esperar mucho de nosotros, ni siquiera esperar mucho por nosotros.



Deben existir cientos de causas que expliquen tal fenómeno, extraliterarias sobre todo, cercanas a la sociología. Somos poetas todavía jóvenes muy semejantes a esta época cubana, con un alto sentido de pertenencia generacional. Hemos gozado a la vez, y desprejuiciadamente, con Herman Hesse y los Van Van, con El Anticristo y La Edad de Oro, con Sovietsportfilm y Disney, con Brodsky y Les Luthiers, con la semiótica y el dominó, incluso, sabemos tolerar el reggaeton. La poesía, como mencioné, está caramente vinculada con la angustia, por eso al encontrarnos preferimos disfrutar, invitarnos a un café o a unas libaciones, lucir nuestro excelente humor; pero no apostar jamás por la noción de que la vida es literatura.



Declinamos lo social discretamente, es decir, los compromisos puntuales, las referencias constantes, la etiqueta… Somos inconstantes para las actividades culturales: aparecemos con cierta intermitencia en ellas y no permanecemos demasiado rato en un lugar o estado. No dudo, entonces, que podamos parecer justamente lo contrario a lo que han esperado de nosotros los mayores; o lo que implica más, a veces actuamos como si quisiéramos demostrarlo fehacientemente. Quizás sólo padecemos esa cuasi malcriadez típica de los bardos finiseculares, acrecentada en nuestro caso por la eventualidad de ser “finimilenares”.



Algún sector atento de la crítica nos ha catalogado de autistas y de epígonos, en cambio, no hemos reaccionado, al menos de manera pública. Yo, advierto lo siguiente: no existe preocupación en nosotros por criterios que, aunque resultasen atinados, definitivamente son mutables y precoces. En tal sentido, pienso que nos complace más la ley darwiniana de la selección natural. Ya el tiempo hará, con la eficacia acostumbrada, su trabajo. Mientras, no solicitamos ser catalogados como algo.



Todo lo que he dicho puede describir, apretadamente, a nuestra promoción. Yo he tratado de atenuar lo más posible el margen de error que conlleva un experimento de esta naturaleza. Nuestra intención no es descubrir zonas ultra novedosas en el quehacer poético, sino hacernos rodear del verso y los amigos con familiaridad. Y auténticos, francos, rigurosos, sí somos, y bastante, con nuestra creación. Este simulacro de desgobierno que se aprecia, esta urgencia por lo individual e independiente, sólo pudiera comprenderse como acciones primerizas emprendidas por nosotros para armar cierto sendero con una orientación ínfima hacia un paraje agradecido, benevolente, y humano, demasiado humano.





AYMARA AYMERICH
En el Zócalo, México D.F., octubre 8 y 2006.

Inscripción 178, Raúl Zurita


Lo vi hace 5 años, en el II Festival Internacional de Poesía en San Salvador. Hipnótico, lo seguí en su rondar a la fuente del hotel, meditabundo, fragorosamente pensante. Se murmuraba a sí mismo sobre lo tedioso que había sido la inauguración y acerca de lo que leyeron los demás poetas. Él no leyó esa noche, tronó.

Las pocas palabras que logré intercambiar con él fueron sificientes para redescubrirlo en su potencia original..."qué mal, qué mal" -se repetía- "¿y cómo es posible tragarse tanto poeta en una sola noche?...qué mal, qué mal"



Te hablan ahora las rompientes de tu vida
Te cuentan de las falsas Itacas,
del naufragio en costas remotas
de tu cansancio doblándote hacia las olas


Te dicen que más allá está el final
de la tierra
que allí el mar se derrumba, que tu mar
amado se derrumba y que los barcos
nunca han vuelto

Te hablan en tu propia noche los temores
Que suenen entonces como algo
que se despierta
estos poemas
como algo que está en tí, como algo que cruce el mar y se despierta.

Velaciones, Rigoberto Paredes


A mi parecer, esta es una las piezas poéticas mejor construidas de los últimos tiempos en Honduras. Rigo se levanta todos los días a las 5:00am, a escribir, y como dice él, esto desde hace 99 años. Sin duda, se necesita semejante añejo para haber escrito este poema.


El insomnio es un grillo debajo de mi
/almohada.
Alguien se queja a solas, o habla, o ronca
y ese otro jadea, sofocado por el cargamento
de una mujer tal vez encinta en-ci-ma.
Horas de horas sin pegar un ojo, miles de
/ovejas
saltan, una a una, las trancas y barrancas
de esa tierra de nadie de mi infancia:
todo esto semejante a la lejana noche
en que mi padre fue bajado en andas,
pacificado ya por el sueño de los justos.

El insomnio encandila como página en
/blanco.
Maduran las palabras al calor de mis labios
y se abren como cáscaras
y por dentro no hay nada.
Lo que canta no es más que un grillo
/enamorado.
No hay nadie, son las sombras que pasan
por la noche como sobre un cadáver,
las sombras que acometen desde algún
/punto ciego.
El insomnio es un pozo de aguas podrecidas.
¿Quién se acuesta a estas horas?
¿Quién pone su cabeza en una almohada como bajo del hacha de un verdugo?
Toso y arde mi pecho, borbollea.
Soy más viejo que anoche, más viejo,
y los tocidos cavarán más hondo
y cavarán más hondo los tocidos hasta la
/madrugada.
El insomnio es un ojo de vidrio
astillado en mis ojos.
Algo, un canal, una llave gotean
y como almádana cae cada gota, una a una,
y yo caigo rendido,
cabeceando de sueño.
Y yo sueño que duermo.
Después el día,
el día como una mancha ardiente,
estregada en el rostro, restregada
hasta, otra vez, la noche.

Dylan Thomas


La fuerza de este poema pareciera la de una ola que rompe contra un acantilado. Siempre me pareció ver a Dylan Thomas escribiéndolo al filo de un precipicio, llenándose de la espuma que ascendía, lleno de Whisky sus ojos, y con las manos alzadas, como si sostuviera las riendas de caballos fantasmas.



And death shall have no dominion.
Dead men naked they shall be one
With the man in the wind and the west
moon;
When their bones are picked clean and the
clean bones gone,
They shall have stars at elbow and foot;
Though they go mad they shall be sane,
Though they sink through the sea they
shall rise again;
Though lovers be lost love shall not;
And death shall have no dominion.

And death shall have no dominion.
Under the windings of the sea
They lying long shall not die windily;
Twisting on racks when sinews give way,
Strapped to a wheel, yet they shall not
break;
Faith in their hands shall snap in two,
And the unicorn evils run them through;
Split all ends up they shan't crack;
And death shall have no dominion.

And death shall have no dominion.
No more may gulls cry at their ears
Or waves break loud on the seashores;
Where blew a flower may a flower no
more
Lift its head to the blows of the rain;
Though they be mad and dead as nails,
Heads of the characters hammer through
daisies;
Break in the sun till the sun breaks down,
And death shall have no dominion.


Y la muerte no tendrá señorío.
Desnudos los muertos se habrán
confundido
con el hombre del viento y la luna poniente;
cuando sus huesos estén roídos
y sean polvo los limpios,
tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;
aunque se vuelvan locos serán cuerdos,
aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,
aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
y la muerte no tendrá señorío.

Y la muerte no tendrá señorío.
Bajo las ondulaciones del mar
los que yacen tendidos no moriran aterrados;
retorciéndose en el potro cuando los nervios ceden,
amarrados a una rueda, aún no se romperán;
la fe en sus manos se partirá en dos,
y los penetrarán los daños unicornes;
rotos todos los cabos ya no crujirán más;
y la muerte no tendrá señorío.

Y la muerte no tendrá señorío.
Aunque las gaviotas no griten más en su oído
ni las olas estallen ruidosas en las costas;
aunque no broten flores donde antes brotaron
ni levanten ya más la cabeza al golpe de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
las cabezas de los cadaveres martillearan margaritas;
estallarán al sol hasta que el sol estalle,
y la muerte no tendrá señorío.

Elecciones con ice cream


Disfruto salir a las calles en días de elecciones en Honduras, las calles están vacías como tarde en viernes santo y uno se escapa de las maratónicas transmisiones en las que los periodistas insisten que hay una fiesta cívica pero las cámaras sólo enfocan cantones electorales vacíos y encargados de mesas aburridos.

Y realmente ¿quiénes son los que eligen en Honduras? Un aproximado del 24% de la población, según la última publicación de National Geographic, que ubica al elector hondureño entre los de menor rango de participación a nivel mundial. Espero que los del Tribunal Nacional de Elecciones jamás se den cuenta que en Australia se multa con alrededor de 15 dólares australianos a los que no asisten a las urnas, porque aquí entrarían millones a las arcas de la corrupción!!

La democracia que celebran y conquistan los vencederos, es pírrica y llena de oquedades: el desencanto levanta banderas descoloridas y los analistas se preguntan el por qué de la falta de civismo (…) en verdad, me gusta salir a pasear los días de elecciones, la ciudad sólo muestra la lenta natación de los escualos que van de arriba abajo tratando de atraer hacia los centros de votación al cardumen, los ladrones hacen su aguinaldo y hasta los predicadores de la Plaza Central se ausentan.

Por lo visto, la mejor democracia debe ser este vacío sin profundidades, este ice cream que, junto a mi familia, vamos saboreando cuidando que no se nos caiga semejante felicidad.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Brozas de esmeril, Honduras


En principio, esta proclama o manifiesto, lo hice creyendo en Paíspoesible, pero dado el fracaso estrepitoso de esta propuesta colectiva (que obviamente - y por igual también- representa mi contribución personal al fracaso de tan bello proyecto) , retomo las palabras que aún son válidas más allá del elitismo y manoseo en que ha terminado lo que inicialmente era visión revolucionaria, revolución generacional, sueño, puño, prodigio de hermandad entre poetas caníbales, estética que desbordaba el confinamiento del ego...Siguen siendo estas palabras razones puntuales para entender lo que ha animado a los muchos poetas hondureños que surgieron en varias partes de Honduras entre los años 1992-2008, mucho antes de la poesía como negocio, de la palabrería "social" carente de verbos.


Acompaño este "manifiesto" con el arte gráfico "Departamento 19", de mi autoría, y que fue publicado en el único primer número de la Revista Paíspoesible. Honduras está dividida territorialmente en 18 departamentos. El diseño es de Hugo Bautista.


Hermano poeta: déjeme esbozarle lo que he ido armando mentalmente al observar el medio honduréño:

1- Juan Ramón Molina murió de amosepo. El vio París, supo lo que se movía en todos los ámbitos ¡era la época de las grandes vanguardias! Regresó a Honduras y quiso explicarlo, pocos entendieron que él era el puente hacia una temprana vanguardia en Centroamérica. Molina intentó explicarlo en mil formas: en sobrios ensayos, lúcidos poemas y al final, en ebrios delirios desesperanzados.

2- Cuatro gatos lo entendieron, entre ellos, Pompeyo del Valle, Sosa, Bulnes, Rigo, José Luis Quesada, José Gonzáles, Clementina, Castelar y Merren...no busque más, los otros siguieron con su mitología florida y de buen gusto, políticamente correctos.

3-Hasta la fecha, hemos sido pocos quienes volvimos a retomar el asunto, un tanto tardíos pero con la ventaja de estar conectados con la velocidad futurista de la época: lo que Boccioni decía en 1915 nosotros lo habremos de superar: "La velocidad es nuestro mayor tesoro ¿para qué seguir copiando objetos estáticos en un mundo donde el motor y el automóvil barren con todo?"...¡ahhhh! entonces nosotros diremos "La multiplicidad de la imagen es nuestro jardín de las delicias, el clon, las células madres, el vértigo de los genes recreando carnalmente al hombre...¿para qué seguir imaginando al nuevo ser humano desde la teoría del arte y su estética si la ingeniería genética es la encargada de crearlo en carne y hueso?" Pues bien, nosotros hemos visto el atorrante mundo del video clip y su hardcore!! Superamos con creces la ansiedad de Molina y Boccioni juntos!!

4- Hermano poeta: Todo esto puede parecer un tanto insano, es cierto, pero nuestra racionalidad también es diferente: cuando plantamos cara al público, serios, firmes y precavidos, por dentro nos gime una carcajada agónica que apenas se contiene.

5-Vivimos en Honduras, lo asumimos y eso es lo que evita que juntemos 5,000 dólares y nos vayamos con un coyote confiable para el norte. Por una razón u otra, Honduras nos retiene, es un magnetismo terroso, precámbrico, lleno de contrariedades y premoniciones...y sin embargo, podemos apostar lo que nos quede si cualquier latinoamericano no siente lo mismo. Estamos en formación continua, esta movilidad existencial es un caldo hermoso, inestable, pero definitivamente es nuestra esencia. Nosotros vemos al Estado desde la burla, todos lo saben, ni nosotros nos creemos el asunto de la conformación nacional, y sin embargo intuimos un país mental mucho más abierto y grande que los límites anacrónicos sugeridos por los juristas de La Haya ¡nuestro País es una estepa y nosotros somos sus caballos incansables!

6- Cuando leemos poesía corremos, a galope tendido.

7- Los regionalismos nos causan vasca, los engreimientos citadinos nos causan alergia, somos indomables, toda la tierra y sus enormes fabularios nos acompañan en medio de esta infertilidad urbana.

8- Honduras es una bola de virutas de hierro...broza de esmeril...la fruta de navajas que por medio de su poética visualizó Rubén Izaguirre...Honduras es atraída y desmenbrada desde cuatro polos históricamente magnéticos: los de la costa sueñan que en New Orleans todavía viven sus jefes-padres, los gringos bananeros que regalaban dádivas desde La Lima hasta Olanchito.
Los de la Mosquitia todavía andan ebrios con su Imperio Misquito y sus brindis siguen dando aleluyas por la Reina Victoria de Inglaterra.
Los de Oriente viven vendiendo y comprando quesos en Nicaragua...los de Occidente consideran que son una extensión de Guatemala y los del Suroccidente se las juegan con El Salvador. Sólo en Tegucigalpa sobrevive una Honduras mística e ilusionada por la palabra patria, y eso sin contar con todo ese país en tránsito del departamento 19.

9- Así las cosas, nosotros estamos solos. Pero solos y fuertes, cincelando versos, no escribiéndolos. Somos los "feliz no cumpleaños" del país de las maravillas...lo celebramos todo, desde el nacimiento de un niño tiloso en Santiago de Puringla -un niño iluminado y nacido con barba hirsuta- hasta los 50 años de edición de un libro de Acosta. Nos importan los mediocres, más de lo que pensamos, porque el mal es mediocre, inconcluso, equilibrio de asco y suspiros, nos importan los mediocres porque nos ponen en alerta y estar alertas, querido hermano y hermana, es nuestro mayor patrimonio existencial.

10- No mentimos: tramamos.

11- Sabemos el uso de esa escobita que limpia el nicho del mañana, pero también, hacemos malabares con martillos cada vez que miramos a los ojos, por lo tanto, no pueden engañarnos ni tramar contra nosotros. Somos los próximos santones que recibirán el Premio Nacional de Literatura, aunque sea solo porque lleguemos a viejos y aburramos. La decepción para los demás llegará cuando vayan a rezarnos y encuentren el santuario vacío. Entre las begonias, el puro relieve en polvo de nuestra ausencia.

12- Somos realmente pocos...nomen est omen (el nombre es nuestro destino) así cavilaban los sabios del Capitolio...y nosotros pues, nosotros del vacío sabremos sacar pocos nombres, ópalos hambrientos de sol, hombres y mujeres de letras que no necesiten de logias para subsitir.


13- Pero somos nosotros quienes visionamos como cíclopes. No somos varios, somos uno cuando miramos. Creemos en esto.

14- Juan Ramón Molina conoció París, nosotros la internet. Nadie se muere de amosepo con la internet, nadie se engaña, nadie es puente, nadie vive regionalmente, nadie vive más allá del clón. Somos cuatro gatos, sí, no es necesaria mayor camada. La ubicuidad es nuestro sueño, la estepa nuestro suelo.

15- Podemos trastocarle la fiesta a estos infelices, más de lo que ya lo hemos hecho.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Vincent, 1982 - Tim Burton


Este fue el primer corto de Tim Burton.

Arqueólogos descubren en Londres el teatro donde debutó Shakeaspeare


Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Londres el teatro del siglo XVI donde William Shakespeare debutó como actor y se representaron sus primeras obras, uno de los hallazgos arqueológicos más espectaculares de los últimos tiempos.


Los expertos del Museo de Londres, dirigidos por Jo Lyon, encontraron los restos de The Theatre, como se llamaba el edificio en la época, en la calle New Inn Broadway del barrio de Shoreditch, en el este de la ciudad, actual centro neurálgico del arte y la cultura independientes. Curiosamente, los arqueólogos, que sabían de la existencia de The Theatre en esa zona pero no lo habían localizado, hallaron los restos durante unas excavaciones para construir otro teatro, el que será sede de la Tower Theatre Company.


Por su ubicación y características, los expertos están convencidos de que la estructura desenterrada pertenece a ese teatro primigenio, un escenario al aire libre inaugurado en 1576 por el empresario y actor ambulante James Burgage, que fue una de las primeras salas teatrales de Londres. Fue aquí donde años más tarde el joven Shakespeare (1564-1616) debutó primero como intérprete, con la compañía masculina The Lord Chamberlain, de la que era copropietario, y después como dramaturgo con sus primeras creaciones. Una disputa sobre el alquiler llevó finalmente al desmantelamiento de The Theatre, pero la madera de su estructura se aprovechó para construir, en 1599, The Globe, el teatro que más se asocia con el bardo de Stratford-upon-Avon, cuyo edificio reconstruido ( arriba, en la fotografía) aún puede admirarse a orillas del río Támesis.


Los arqueólogos encontraron en Shoreditch una estructura poligonal cuya forma, ubicación y antigüedad apuntan al antiguo teatro. Los restos conforman el que hubiera sido el extremo nororiental de la construcción, que tenía un diseño que fue descrito por el propio Shakespeare en 'Enrique V' como "esa O de madera". La arqueóloga Jo Lyon confesó estar "tremendamente emocionada" con el hallazgo de "uno de los secretos mejor guardados de Londres", que no sólo permitirá aprender más sobre el genial escritor sino también sobre los teatros de la época isabelina.


Para los próximos inquilinos del lugar, la Tower Theatre Company -una compañía que desde hace 75 años trabaja, literalmente, por amor al arte, ya que nadie cobra-, el descubrimiento del antiguo teatro es un regalo del cielo, ya que convertirá su nueva sede en visita obligada para los aficionados. "Saber que vamos a construir un teatro del siglo XXI donde Shakespeare y Bargage actuaron y algunas de las obras de Shakespeare se representaron es una enorme inspiración", afirmó el presidente de la compañía teatral, Jeff Kelly. Para Taryn Nixon, directora de Arqueología del Museo de Londres, el descubrimiento, que tiene algo de místico, ofrece "un maravilloso sentido de continuidad a lo largo de los siglos".


"Como arqueólogos, es emocionante poder descubrir la identidad del lugar, pero también lo es pensar que en ese mismo sitio habrá más obras e historias que serán recontadas por muchos años", declaró.

Memorias de Yourcenar, a 20 años de su muerte


A 20 años de su muerte, Marguerite Yourcenar es un clásico de las letras
Fue la primera mujer en llegar a la Academia Francesa. Su novela cumbre, Memorias de Adriano, publicada en 1951, ya es un clásico de la literatura del siglo XX.

Por Mario Goloboff © Clarin

"Todos los grandes combates son de retaguardia" , solía afirmar Marguerite Yourcenar, una eminencia, si las hay, en las relaciones de poder. Formada en los enciclopedistas, poseedora de casi todas las lenguas europeas y de alguna asiática, enamorada de Grecia y del Oriente, con una educación y una experiencia de vida insustituibles (fue testigo del nacimiento del fascismo italiano, de las represiones del capitalismo en el centro de Europa, de las dos grandes Guerras, del nacimiento de la Ecología, a la que coadyuvó con su defensa de la naturaleza, de los animales y, sobre todo, partidaria de las minorías y de un feminismo radical aunque no dogmático), Yourcenar es, antes que nada, una extraordinaria escritora, heredera y tansformadora de la palabra recibida y de la mejor literatura.


Su permanencia, su vigencia, son y serán, ya, las de un clásico, aunque ella rechazaba la calificación de clasicismo para su obra como "sinónimo de entierro de primera clase", pero la admitía si por tal "se quiere expresar que un autor no escribe en un estilo lleno de groserías o de acrobacias inútiles". Conscientemente marcada por André Gide en sus primeros textos, no sólo porque Alexis o el tratado del inútil combate juega con un título similar de Gide sino también por los temas y el abordaje (la novela es una púdica carta en la que un marido confiesa a su esposa tener otras inclinaciones sexuales), va afinándose en la persecución de una voz auténtica, poética (la narrativa de Rainer María Rilke cumple en ello un gran papel) y sobre todo bañada en una percepción cercana y comprometida del mundo.


Lo más conocido de ella entre nosotros son sus novelas mayores. Memorias de Adriano, en la pionera traducción de Julio Cortázar, aún recorre las librerías del mundo hispanohablante, y Opus Nigrum (llevada al cine por André Delvaux, cuyo protagonista, Zenón, fue magníficamente encarnado por Gian Maria Volonté) conmovió a miles de lectores y de espectadores. En estos dos grandes textos, la Historia con mayúsculas -si bien Yourcenar niega escribir "novelas históricas"-, participa de modo diverso en la ficción.


El primero, un cuidadoso y casi imposible estudio de época, de costumbres, de lenguaje, construye al personaje con lo que verosímilmente pudo ser pensado y sentido por el emperador y su tiempo; el segundo, inventa al protagonista y lo introduce en un marco más cercano, el de la Europa inquisitorial del siglo XVI. Potenció la aparición de este texto, fruto, sin embargo, de una larga gestación, la coincidencia, azarosa o buscada, con los acontecimientos de mayo del '68 francés. Es "en dos palabras la historia de un hombre inteligente y perseguido; sucede esto hacia 1569 y podría haber pasado ayer o pasar mañana".


Pero es en ...Adriano donde las relaciones políticas son sabiamente dibujadas y donde el poder (uno de los más grandes que haya tenido jamás hombre alguno) es abordado desde la más profunda intimidad. Su médico ("es difícil seguir siendo emperador en presencia de un médico, es difícil también conservar su calidad de hombre"), su mujer Plotina, su bello amante Antinoo, sus sirvientes, sus amigos, no parecen conocerlo mejor que los gobernados.


Prácticamente refugiada desde los años cuarenta en la isla norteamericana del Mount Desert (Maine), en compañía de Grace Frick, amiga de toda la vida, su vasta obra comprende, además, numerosos relatos, poemas, reflexiones sobre la historia, la política, la sociedad, la realidad y la ficción. Fue la primera mujer en llegar, excepcionalmente, en 1981, a la Academia Francesa. Por eso, en la ocasión dijo: "Ustedes me han recibido. Este yo incierto y flotante, esta entidad de la cual yo misma discuto la existencia, y que sólo siento verdaderamente delimitada por algunas obras que me ha sido dado escribir, helo aquí, tal como es, rodeado, acompañado por un cortejo invisible de mujeres que habrían debido, tal vez, recibir mucho antes este honor, al punto de que estoy tentada de borrarme para dejar pasar sus sombras".

La guerra del Coltán, África


La guerra civil que azota a la República Democrática del Congo, se comenzó a fraguar durante el genocidio ruandés en 1994, durante el cual la etnia hutu perpetró la matanza sistemática de 1 millón de tutsis, envalentonados por el retiro de las tropas belgas y la vista gorda de las Naciones Unidas. Al desplazamiento de los tutsis y hutus hacia el Congo en busca de refugio, siguió una intervención armada que transformó a la antigua Zaire en la R.D. del Congo, en medio de una guerra civil entre 1998 y el 2002 que provocó cerca de 5 millones de muertos por consecuencias directas e indirectas y que involucró a seis países de la región: Angola, Zimbawe, Namibia (del lado gubernamental) y Ruanda, Uganda y Burundi (del lado rebelde).

¿Quiénes atizan esta guerra? ¡Pues los de siempre! Los neo-colonialistas Estados Unidos y los ex colonialistas Francia y Bélgica, quienes conocen al dedillo las materias primas de la región y ahora se disputan con los inversionistas chinos concesiones mineras para la explotación de diamantes y oro, pero sobretodo, la de una riqueza en especial: el coltán, un mineral del cual el Congo posee el 80% de las reservas mundiales. ¿Y qué hace tan especial al Coltán? Resulta que con el Coltán se elaboran los condensadores electrolíticos de tantalio que se usan en la fabricación de teléfonos móviles, consolas, GPS, televisores de plasma, ordenadores portátiles y reproductores de mp3…
Mientras la guerra civil cegaba millones de vidas (1998-2002), 3,9 millones de kilos de Coltán fueron extraídos y tasados en el mundo occidental por un valor de 793 millones de dólares, ninguno de los cuales se quedó en la nación africana.

La actual guerra en el Congo ha desplazado a más de 250,000 personas que se suman al más de 1 millón que habían huido desde Ruanda, poblaciones completas que hoy se encuentran en medio del fuego cruzado, unos intentando regresar a Ruanda y la mayoría huyendo a donde sea.

Y como es de esperar, la aplanadora del consumismo global lanza sus nuevos modelos de celulares y componentes al mismo ritmo que las ametralladoras en África.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

África será el continente más vulnerable al cambio climático




África es el continente que menos contamina de todo el planeta, pero es la zona del mundo que más sufrirá los efectos del cambio climático: sequías, inundaciones y hambrunas derivadas de una menor producción agrícola y conflictos por el control de los recursos. Los datos han sido trasmitidos a través de un informe divulgado en la segunda jornada de la Convención sobre Cambio Climático y del Protocolo de Kioto, que se celebró el año pasado (2007) en Nairobi.




Más de 5.000 personas participaron en la duodécima Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC), de la que forman parte 189 estados, así como a la segunda COP de los 166 países que han ratificado el Protocolo de Kioto.


Según un informe presentado en el marco de la reunión, las zonas del continente más amenazadas en los próximos 50 años por la modificación del clima coinciden con aquellas donde viven las poblaciones más pobres. La situación es "alarmante", según certifica uno de los autores del informe, Mario Herrero: con excepción de siete países de los que no hay datos, prácticamente toda el África subsahariana es vulnerable al cambio climático.



Casi toda el área de Burundi y Ruanda así como grandes partes de Etiopía y Eritrea, el sudoeste de Níger y el sur de Chad se hallan entre los puntos más vulnerables.



El informe pronostica que el cambio climático afectará la duración de las estaciones y la producción agrícola, de la que dependen para su supervivencia la mayoría de los africanos, y que mayores sequías matarán el ganado, sustento de otra gran parte de la población. Las zonas más afectadas serán las áreas áridas y semi-áridas del Sahel y del este de África, la región de los Grandes Lagos, las zonas costeras del este continental y las partes más secas del sur.



Pérdida de la cubierta de nieve



El Movimiento Cinturón Verde, fundado por la Premio Nobel de la Paz 2004, Wangari Maathai, ha advertido de que los dos picos más altos de África -Monte Kilimanjaro en Tanzania y Monte Kenia en el país del mismo nombre- podrían perder por completo su cubierta de nieve en los próximos 25 a 50 años si continúa la tendencia actual de deforestación y contaminación. El Kilimanjaro ya ha perdido el 82% de su cubierta de nieve en los pasados ochenta años, mientras que el monte Kenia perdió el 92%en un siglo.Otro informe, preparado por la organización Christian Aid y titulado El clima de la pobreza, pronostica que 185 millones de personas en África subsahariana podrían morir debido al incremento de enfermedades atribuibles al cambio climático.


El aumento de las temperaturas supondrá que insectos como el mosquito, que transmite la malaria o la fiebre dengue, podrán vivir en altitudes más elevadas, extendiendo la enfermedad a zonas donde actualmente no existe, puntualiza la ONG.


La reunión de Nairobi buscaba aprobar las reglas de funcionamiento del llamado Fondo de Adaptación, uno de los mecanismos previstos en Kioto para financiar proyectos en los países en vías de desarrollo con la finalidad de que puedan adaptarse a las consecuencias del cambio climático.



En vigor desde febrero de 2005, el Protocolo de Kioto impone a las naciones industrializadas límites obligatorios de emisiones de gases de efecto invernadero con objeto de reducir éstas globalmente entre 2008 y 2012 en un 5,2%respecto de los niveles de 1990.

Otro álbum de Karla Lara


Pocos artistas en Honduras tienen la coherencia vital con sus creaciones como la tiene Karla Lara. Su compromiso no calcula, no cabildea, no desentona.
Desde que lanzó su primer disco "Dónde andar", su voz se convirtió en bálsamo y presencia concreta para muchos que la hemos escuchado y visto pararse firme, como una bandera frágil pero flameante, en las manos de tantos, que en medio del reclamo de justicia y dignidad, tomamos su voz como consigna, para cantarnos, para alentarnos.
Enhorabuena para el gran equipo de Terco Producciones ( a la gran Katia, al gran Andrés) por este nuevo lanzamiento!

Gargantúa: arte - poesía - litio











Gabriel Vallecillo te aparece y desaparece y cuando lo hace, deja siempre su rastro inequívoco, ya sea en forma de un poemario, un ensayo o ponencia sociológica sobre el urbanismo, una organización en camino o una muestra de video-arte donde la poesía destella entre circuitos, pantallas y ritmos musicales punzantes.


El asunto es que por aquí en Tegus hace sus actos de magia progress y para sumarle al ritmo, mantiene el tiraje del boletín Gargantúa como una forma tremendamente fresca de mantener en el aire el discurso del inconforme, la poesía previo al grito o la imagen después del grito.
Junto con Ivan Fiallos (pintor) hacen una dupla que no espera la aprobación de ninguna cofradía y ahí reside su estocada radio-activa, claro porque su radio de acción le ha activado las neuronas canónicas a varios maeses por ahí.

Si quieren saber más de sus proyectos, entren a http://www.popversus.com/ o a la página de Gugo en http://www.arteven.org/profile/GabrielVallecilloMarquez.

martes, 25 de noviembre de 2008

Pizzicato para una vendedora de tortillas, F.E.®


Tomé la foto en la Cerro Grande, en medio de un intenso frío que sin embargo no detenía a estas dos mujeres que recolectan leña o trozos de madera para sus fogones. De ello depende la producción y venta de sus tortillas.
No hay amor ni habrá amor para tu juego de manos y miradas, ni aún humedezcas el lápiz con que apuntas los nombres más bellos que te deja el día, como una exhalación diurna y prescindible para cada rostro hambriento al que vendiste, buscando en él, con tu beso intacto, una moneda y otra que resbale, como en esas citas ligeras del matiné cuando pensaste: no hay amor ni habrá amor,

fécula límpida y grano plantado en las suaves formas que saben dar tus manos al hambre más circular de todas, como el tráfico del mediodía y la ruptura del papelestrasa, los cuadernos de la lejana escuela y el primer novio, nada parecido al insoportable acoso de los patrulleros,
de los taxistas, del insoportable manoseo de los extraños.

Temprano, por la noche, cuando las filas engrosan y todos piden puntuales su ración de maíz y humo mientras se estaciona, ¡ay maldición! el mismo auto, polarizada amenaza que cuesta bien sus tres millones, con los mismos lentes bien cortados y el rostro verde y lampiño de los high schools, que se parecía tanto de perfil al príncipe azul de la fotonovela que encontraste tirada, una madrugada al salir de casa, con olor a nixtamal y a ocote de pupitre abandonado,
pero que se parecía tanto al príncipe azul de las novelas que se enamora de la pobre que luego es rica y enamorada y que nunca gritaría, ¡nunca! cuando es violada y dejada media desnuda junto a su blanca mercancía.

Circular manoseo el del día, moviéndote de una esquina a otra
de una llamada a otra, de un recuerdo a otro como un juego de manos que el amor impone
haya o no haya, compren o no compren, como ciertas maneras que a golpes y sin prisas
te ves obligada a guardar de los días.






El círculo de Berg *, F.E. ®


¿Cuándo comenzó a ponerse de moda esa abominación de guardar en los celulares el acto de decapitación de prisioneros? ¿Qué anestesia monstruosa logra crear el efecto de la irrealidad?


Aquí comienza la imagen de la marmota,
lo imprevisto de tanto río, que de pronto,
serpentea lúbrico en la mirada.

¿Cómo es que se mata de golpe tan certero?

Un animalito así
no hace más que zambullirse y retozar,
piensa tal vez en las supercuerdas,
se preocupa por el efecto invernadero.

Una marmota jamás imagina su muerte,
sin embargo, uno puede advertir,
cierta veta histriónica en su ternura,
el adelanto de una súplica posible,
algo que no encontramos
en un hombre a punto de ser decapitado
que no grita, porque aún es joven y se cree eterno.
Pues bien, así es fácil abrazar al muchacho,
convencerlo que en efecto, éste va a ser su final,
el adios al río, al mar, a la fe.
Entonces, ya no se puede ver una estopa en las pasarellas
sin ponernos a llorar,
sin recordar el círculo de Berg que se hunde en el cuello.

Ya habrá tiempo de llorar a los minks,
a las focas arpón y a los dioses desollados,
por ahora, la marmota se pasea sigilosa
y se desliza contenta en la memoria.
Nuestro abrazo es un cubo de hielo
con mil agujas transparentes
y fantásticas.


*Nicholas Berg, joven estadounidense decapitado en Bagdad,
Mayo, 2004.

Nocturno para el Heavy Metal, F.E. ®


Hubieron melodías que, para nuestra generación noventera, lograron traernos lo mejor de las notas sobrevivientes de la música clásica. Tanto Skid Row como Cindirella, o Firehouse, Guns and Roses o Poison, supieron darnos el sound track generacional en sus tremendos solos, y no digamos White Lion con su enorme crescendo en When the children cry... La foto es de Hugo Bautista, amigo y cómplice musical, el poema...pues creo que mis hermanos de la zona 3 en la Cerro Grande ya lo habían intuido.

Era un llanto incontrolado
el bonsái que rompía sus confines
y crecía en la oscuridad con robustas raíces
de niño enamorado.

Me hundía sin espantos, en vos guitarra transparente,
maderamen del cual pendían los sueños,
la música escalando hacia los dedos
tendía sus cuerdas
entre ventanas que asomaban a la brisa
a un lamento de persianas cuya melodía
calmaba el vértigo de las alondras.

Así eran las noches cantando a mi oído,
el solo de nubes poblando mi frente,
el crescendo del silencio,
la ausencia plena del universo
en el total de estrellas, que caídas
batían opacas en mi pecho.

Otoño 2004, F.E. ®


Vi el otoño en espera de la nieve, pero aquel Estocolmo del 2004 me negó el maná y tuve que contentarme con la acumulación de nubes y el preludio glaciar que venía de la tundra. Ahora que recuerdo bajo el mismo viento helado que traspasa a Tegucigalpa, me veo en el molde exacto de estas memorias que se hicieron poema.

¿De qué color es la hierba
que se enreda en el cráneo y lo deshoja?”
José Gonzales
I
Dejo caer la ropa
y entro desnudo a la savia del metro.
Mis manos caen despacio y quedan por ahí,
pisadas por la prisa.
Velozmente caen los rostros,
las ventanas se esfuman y de pronto,
vuelve la luz al espejo en que sonríes,
porque no hay paisaje en la ciudad perforada,
y sólo vas vos, mirándote.
Caen las palabras, apenas dichas,
congeladas por el viento de la tundra
y vos las dejás atrás, en silencio
y el mosaico va cayendo.

(La ciudad fue fundada en la palabra:
piedra palabra, iglesia palabra,
la palabra venció al Báltico y se juntó en islas,
la palabra es de piedra y resuena con tus pasos)

El mar cae, las velas emigran de los mástiles,
un barco vikingo llegó de la nada
con su botín de niebla cubriéndolo todo.

II

En la ciudad que se desprende
mi recuerdo
es el árbol más desnudo de la plaza.

III
Maná de Escandinavia,
puzzle de los dioses,
el otoño es un espantapájaros
que se hace y se deshace.
Blando como una manzana,
el pecho se agusana comido por el metro.
En las vitrinas, el invierno espera
oso enjaulado y hambriento, lo ves con tristeza
y le das de comer de tu sueño.

Gira el carrousel de las hojas,

tu ojo es una bola de cristal con palacio adentro,
adentro se agita la nieve que aún no llega
adentro amanece cuando apenas se duerme,
adentro llueve a gritos
y se estremecen los árboles del solar lejano,
caen los mangos madurados por la tormenta
caen las patadas del cielo
caen los puños del ciego
cae el polvo de un país que se derrumba,
cae nuestro otoño, eterno, con estrépito de invierno.

IV
Y es ahora cuando duermes,
que las calles están repletas
de ventanas marchitas
y que los edificios apenas se sostienen
ateridos
en los hilos de sus tuberías.
Los mendigos han caído a mis pies,
hojas de la miseria
que extienden su mano
antes que las monedas caigan
desde los autos
y que la ciudad entera se desplome.

Las campanas
que aguantaron tantos años,
ahora caen en silencio,
badajo a badajo.

V
Ves que caen bolas de vidrio
y te hieren
te rasgan los tímpanos.
Nadie sale a contemplar nuestro otoño,
nadie sale a colorear los cascotes
de cal y canto.

El paisaje inunda los tragantes.

VI

Silencio de ciudad vieja.

Pero de pronto
la vejiga del sol se rasga
y cae la luz
como un espejo que se rompe.
La multitud sale a sembrar los vidrios
y espera sentada
en las plazas que dan al mar.

Lejos,
crece el verano.

lunes, 24 de noviembre de 2008

A Gelasio Giménez, por la vida que nos deja




Era tarde y junto al poeta Edgardo Florián, platicábamos la cerveza y callábamos. De pronto, desde el árbol de retratos que cuelgan de las paredes de Café Paradiso, cayó uno, como hoja de otoño.
Florián, amante de signos y presentimientos, se levantó y dio vuelta al retrato. Me miró, y con la seriedad que le caracteriza a la hora de proclamar el augurio me dijo: “es el retrato de Gelasio Giménez… a Gelasio le ha pasado algo…”. Recordé al instante la tarde frente a la Catedral en que Gelasio me ofrecio “unos libros” ¡y claro que sí! -le respondí. Los que escucharon la oferta se sonrieron con cierto cansancio burlesco; al parecer Gelasio ya se los había ofrecido y no lo creían capaz de regalar su tesoro.
“Llégate el sábado y lleva mochila grande o dos costales” –me dijo. El sábado llegué a su apartamento -¡y vaya caos que tenía!-, alerta por sus mil mascotas al acecho: perros, gatos y sobre todo, del inquietante laberinto de sus muchos caleidoscopios, hechizos que destellaban entre el polvo de la mudanza (el maestro se mudaba hacia el Barrio La Fuente). “Me gusta hacer caleidoscopios, son como infiernos de bolsillo”, me dijo.

Y ahí estaban las islas de libros, por todos lados, libros de muchas épocas. “Son tuyos, anda, agarra los que puedas llevar”. ¿Está usted seguro? Le pregunté. “¡Claro, chico!, a mi edad ya me pesan demasiado, son una carga que ya no quiero cargar”.
Saqué los costales, abrí la mochila de camping y comencé a llenarlos, a diestra y siniestra, sin verlos por el temor de que se convirtieran en sal o regresaran al polvo del cual salían: las obras completas de Proust, tratados sobre estética, literatura cubana, Joyce, estudios sobre la forma…caramba, y muchos otros más que todavía sigo descubriendo en mis libreros.

Cuando Florián devolvió el retrato a su árbol, Anarella Vélez llegó con la noticia: Gelasio estaba interno y estable de un conato de infarto en el Viera. Pedimos otra cerveza y sonreímos. “Aún no es su día” nos dijimos, pero fallamos –incrédulos- por un par de meses: ayer domingo 23 de noviembre, Gelasio Giménez moría y su cuerpo era velado en el gran salón del Museo del Hombre Hondureño, rodeado por sus esplendidas pinturas, con la burla de Ensor y el insistente sarcasmo de su madonas brillando entre el polvo de oro de su recuerdo.
Dichosamente, yo tendré en sus libros gran parte de su diálogo y podré, con sus lecturas, leer y contemplar –como si se tratara de un gran caleidoscopio- los colores que lo llevaron a pintar con tan rabiosa y serena soledad.
Buen viaje maestro Gelasio! y gracias por todo!


Nació en Cienfuegos, Las Villas, República de Cuba, en 1923. Hizo estudios de escultura en la Academia San Alejandro, de la Habana . En 1957 decide recorrer varios países de América Latina con el propósito de estudiar el movimiento artístico de cada uno de ellos. Es así como llega a Honduras en 1958, donde resuelve establecerse definitivamente, con cuyo fin adopta la nacionalidad hondureña en 1962.
En sus primeras realizaciones pictóricas Gelasio adoptó un estilo neofigurativo de textura estrictamente personal, en el que, si bien intervienen algunas veces los temas de la naturalez, es la figura humana la que recibe las mayores preocupaciones. Más adelante se volverá un tanto realista, con rasgos barrocos, y, dentro de esta línea, ensayará una pintura religiosa de excelente colorido, aunque delicada, suave.

Por otra parte, Gelasio es un artista de la luz. Su paleta es rica en colores cálidos, de modo que si algunas veces recurre a los tonos fríos, es sólo para destacar mucho más y mejor a los primeros. Lógicamente, esta inclinación iluminista de Gelasio lo obliga a un tratamiento adecuado de la caída de la luz sobre los objetos, para lo cual recurre a la técnica de la esfuminación, pero aplicándola de tal manera que no se pierden los planos color.

Gelasio es una gran riqueza temática. Para él no existen predilecciones ni límites a este respecto. Su expresividad plástica encuentra camino fácil en los temas místicos como en los históricos, en los amatorios como en los comunes, en los laborales como en los festivos. Esto obedece a que el artista se guía por el siguiente principio, expresado por él a sus entrevistadores: "para mí lo más importantes es el hombre y éste debe ser captado por el arte en toda su riqueza humana".

RAYUELA con dos poetas, Costa Rica







Cuando Dennis Ávila nos dijo "hermano, me voy para San José", inmediatamente supimos que junto a Paola Valverde iban a armarle una buena farra a la vida de quienes compartieran su sueño: El bar RAYUELA.
Con Mayra tuvimos la hermosa experiencia de verlos en sus inicios, en mayo de este año y ahora no podemos más que sentir su buen suceso como nuestro, así, con la misma alegría con que hemos compartido la poesía y la intensa vida que nos tocó vivir. Felicidades Pao, Felicidades Coinchiwa!!! (a ver si vamos para el partido de Honduras contra Costa Rica y celebramos los goles de la H en Rayuela)...
El movimiento GATMA surge en Panamá en 1997 bajo la dependencia de la UNACHI, y posteriormente se convierte en el denominado proyecto GATMA en 1999, como servicio cultural hacia las diversas comunidades del país desarrollando grupos escuelas cuyas clases han sido gratuitas hasta la actualidad.
GATMA trabaja actualmente en cinco áreas de desarrollo que son: Educación, Bienestar, Administración e Investigación, dando por resultado la creación de grupos de bienestar, como grupos de la tercera edad, ubicados en David y Bugaba.
El grupo orquestal, lo mismo que el proyecto GATMA, pertenecen a la Universidad Autónoma de Chiriquí.
Ha participado en no menos de cinco eventos internacionales dejando en alto el nombre de Panamá y de su provincia Chiriquí. Participó en el primer congreso nacional de las artes, desarrollado por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá.
Ha desarrollado diversos proyectos de beneficio comunitario, como la "Sala de Concierto" un trabajo llevado a cabo en la comunidad de Boquete.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Dark words


En 1993, en la Ciudad de México, un puñado de escritores y periodistas tan aguerridos como desenfadados dieron vida A Sangre Fría, una revista que se valía de las bondades de la nota roja para reflexionar sobre el crimen, la pornografía y el mundo del espectáculo desde la ironía y el humor.

Parodiando y homenajeando a la vez a publicaciones como Alarma!, sus creadores lo mismo se burlaban de Luis Miguel que de Hugo Sánchez, e incluían tanto fotonovelas como consejos forenses. J.M. Servín, Mauricio Bares, Guillermo Fadanelli y Rogelio Villarreal, entre otros, fueron los perpetradores de este experimento que, como era de esperarse –y como siempre sucede con los proyectos editoriales más audaces en este país–, no duró mucho.


Quince años después, los cuatro números que constituyeron la corta vida de esta revista acaban de ser reunidos en un solo volumen a manera de libro. Se trata de una edición facsimilar y “obituaria” a la vez (como se indica en la portada), porque además de los números originales, se agregan una serie de textos introductorios que analizan el aporte de sus contenidos, con la óptica que da el tiempo transcurrido.


Cobijada bajo el sello Almadía y El Salario del Miedo Producciones, A Sangre Fría regresa en un momento clave: en medio de la cruda violencia que vive México, ahora más que nunca es necesaria esa otra visión sobre la nota roja, ese “amarillismo de fondo” que caracterizó a la publicación y que tanto se extraña actualmente entre las revistas del género. Si la sangre va a correr, es mejor que lo haga con sentido del humor.