domingo, 28 de diciembre de 2014

Jorge Oquelí, Honduras: Performance Acto Poético - Fotos Fabricio Estrada

Todo tiene un sentido. Detrás del bordado ideal con que se nos presenta la sociedad está la ritualización permenente de la violencia sin fin, con todo y sus sacerdotes. Las costuras que pretenden darle una continuidad uniforme al paisaje social están, realmente, hechas con puntadas entrecortadas y caóticas. Hemos erigido, como los niños solos de El Señor de las Moscas, una cabeza de cerdo para orientarnos y proclamar, a los cuatro vientos, el ascenso del terror. Todo tiene un sentido, y Jorge Oquelí, con su Acto Poético, levanta un templo de estupor con su tótem respectivo y su oficio puntual y continuo.
¡Vengan, niños nuevos! ¡La caracola los convoca!

F.E.


"En líneas generales, controlando el poder y sancionando normas poderosas, el proceso ritual regula las tensiones entre comunión y separación, manteniendo o renovando en la sociedad un grado óptimo de comunicación, ni escaso ni excesivo. Pues el sistema podría perecer por congelación o por sobrecalentamiento. El rito reactiva el sentimiento de lo común compartido, sea el origen o un mismo destino, sea una identificación actual o imaginaria. Tempera la dispersión, articulando las diferencias respecto a los otros, a nivel colectivo y en el ámbito individual; pero a la vez reafirma la identidad diferenciadora frente a la identidad compartida. Así, estabiliza la temperatura del cuerpo social: enfría o calienta, tendiendo a mantener la homotermia, el equilibrio en la agitación del sistema, controlando sus fluctuaciones y alentando el olvido de las perturbaciones.
Excepcionalmente, los valores representados por la acción ritual pueden ser contrarios a los valores dominantes en el entorno social. Esta inversión simbólica, que opera de ordinario como compensatoria, puede adquirir, en situaciones críticas, un carácter subversivo. En el primer caso, los dos planos se desconectan, a fin de neutralizar el desajuste. Se encierra el tiempo simbólico en su propia esfera, en la que agota su sentido, yuxtapuesta e incomunicable con el dominio empírico cotidiano. Las contradicciones sólo se salvan en el plano de lo ilusorio. Aún así, se está tratando como pensable la superación de las contradicciones."

El ritual como forma de adoctrinamiento
Pedro Gómez García
Departamento de Filosofía, Universidad de Granada.
 




«la función propia del ritual es (...) preservar la continuidad de lo vivido» (Lévi-Strauss 1983: 219)



"Si el relato mítico pone en primer término la representación mental, el alma, en cambio el rito actúa con el cuerpo y sobre el cuerpo y sus sentidos; produce una representación espacial, que es interiorizada sin necesidad de pensar. Opera en el espacio, constituyendo en su actuación una condensación codificada del tiempo (la misma del tiempo mítico), que procede de los tiempos pasados y pretende intervenir como paradigma del tiempo futuro. De este modo, los elementos se transmutan para significar, y unos significados remiten a otros. El espacio ritual se sale del espacio corriente (el ubicarse aparte es el sentido etimológico de «sagrado»). La posición que se ocupa en la acción simbólica implica alguna correspondencia con la que se ocupa en la vida cotidiana, o al menos en el seno de una imagen del mundo."

El ritual como forma de adoctrinamiento
Pedro Gómez García



"Los procedimientos rituales propician el reducir la distancia, hasta alcanzar la meta, como puede ser la comunión entre los participantes, o entre el polo humano y el divino. Los medios utilizados, símbolos ambivalentes, al pertenecer simultáneamente al mundo humano y al divino, operan como vehículo que salva el abismo de la discontinuidad. Inducen la experiencia de participación en la realidad o sobrerrealidad simbolizada. La experiencia polisensorial produce la sensación de presencia y comunicación con lo que tales significantes connotan para el entendimiento que cree. Sin este asentimiento intelectual, los espectadores de un rito no harían más que una concesión hipócrita o cínica a un formalismo social, vacío ya de sentido para ellos, a pesar de la permanencia de sus componentes estéticos."

El ritual como forma de adoctrinamiento
Pedro Gómez García