jueves, 4 de diciembre de 2014

Iris Alejandra Maldonado - Puerto Rico


Iris Alejandra había decidido leer aquel poema. Era el Festival Internacional de Poesía de Costa Rica, 2014. La jaula estaba tranquila, casi una kermesse que hacía olvidar que la Penitenciería Modelo era lo que era y que, luego del poema, la kermesse ya no sería lo que parecía. No habría en su voz titubeo alguno. Se lanzaría sobre las palabras como aguja al brillante globo de las convenciones morales y los cuidadosos equilibrios que se supone debe haber en un recinto de hombres confinados... hay que estar bien borracha para escalar        a veces
los bloques de testosterona... Mesalina había tomado cuerpo y voz, silencio y turbación, un vuelo implacable hacia los bien portados hombrecitos que nos íbamos haciendo cada vez más pequeños hasta que, pulverizados por sus versos, nos desperdigamos como vagas motas de polvo en la mañana.
Sólo una poeta puede cartografiar sus heridas para dárnoslas como mapa de bestialidad y pavor, me dije, pero aún así, en cada coordenada de ese dolor hay una dirección unívoca hacia la ternura que no se deja vencer ni por las propias palabras... hay otro lenguaje que se salta sobre las imágenes del poema, un lenguaje de animal lamiéndose el polen súbito que la cubre, perversamente rojo.


abanico de mano

cuatro paredes
barrotes de piel
una fosa king size
sigue siendo mi cama

yo no juego con la muerte
no quise morir
siempre Sylvia
desnuda sombrero abanico de mano
amuleto y gato

yo no juego con la muerte
ni tengo miedo

ya rodó cementerio abajo
su cabeza de cerdo
boca cosida

justicia

ya escapó la bala
en mi turno ruleta rusa
serpiente y rata

suerte

ya los abrazos
la memoria
el amor

yo no juego con la muerte
quiero seducirla
susurrarle amiga
engendrar su silencio

sigue siendo mi cama
fosa king size
Auschwitz
la muñeca
Federico


el mismo poema

te nombro espejo
y te eriges frente a mí
observas a tu mujer cortada
               deseas mis cicatrices


detienes el tiempo

              tu
beso
              p
                a
                  r
                    a
       
                        cada una


ellas dejan de ser papel
serpentean rojo púrpura
se colocan el sombrero de la noche
y salen a jugar abeles
grito de sangre

seamos dos los cortados

te nombro espejo
y no sé por cuánto
buscaré en tus ojos
a mi asesino

esta noche
hilvano nuestra sábana nupcial
lino lágrimas vasos sanguíneos
esta noche
espero tu jirón de piel
ser dos los cortados prometiste
esta noche soy
mujer aguja

no tardes







numerario de una mesalina

«Un mandarín estaba enamorado de una cortesana.
“Seré tuya, dijo ella, cuando hayas pasado cien noches esperándome
sentado sobre un banco, en mi jardín, bajo mi ventana”. 
Pero, en la nonagésima novena noche, el mandarín se levanta,
toma su banco bajo el brazo y se va».
Roland Barthes

aunque la cortesana del mandarín no dista mucho de la valeria
las mesalinas son distintas a las cortesanas
las primeras son emperatrices promiscuas las segundas solo prostitutas 
mesalina y cortesana puta y puta

mesalina          arrancado el himen sin recuerdo y con sabor a whisky en un asilo para locos
diecisiete años
mesalina          virginidad fingida a cambio de una rosa de papel
dieciocho años
mesalina          un reloj de arena balanceándose en la gota de sudor de una nota de salsa bien bailada en el nuyorican café

años                años                años 
años bien muertos están vivos y coleando 

mesalina          humacao tiene limitación de movimiento
hay que estar bien borracha para escalar        a veces
los bloques de testosterona levantan en peso pero se escurren entre piernas
una mamada es menos íntima que un beso 
sin embargo los hombres se enamoran si tragas
y mesalina si se le escapa un suspiro al abrir los ojos después de la prisión de unos labios
no todos los negros honran la fama que se les imputa
los hombres casados se pueden enamorar de sus aventuras
no se puede subestimar a mesalina que mira de reojo un hombre parido por dios.

años                años                años 
años bien vivos que muerden como la culpa

¿qué quiere la valeria?
dinero no
no al que se sienta noventa y nueve días debajo de su ventana
mesalina quiere un hombre
uno que sea todos 
y ser puta de él
puta bien puta 
nunca cortesana de mandarín







estatua


I


estate quieta
me ordenó aquella voz
cuando ya el filo del metal
abría caminos en mi piel

estate quieta
y el aleteo
de un aterrizaje forzoso
despedía vientos
en su búsqueda de la luz
de una pista en la que aterrizar

estate quieta
y me pintó de rojo
y encendió la luz

no mires hacia atrás
ordenó otra voz
y no pude evitar voltearme

allí estaba yo
en el espejo 
en el hielo y su imagen
                           piedra







II        

su voz me encontró frente al espejo
convertida en roca
me cubrió con un sudario de hilo blanco

en él se impregnó mi forma

me rodeó con sus brazos
la espalda
levantó mi  peso
hoja y aire
me colocó en el centro
de su habitación

con aceite aromático
limpió la pintura roja
con que habían bañado mi cuerpo

el incienso
a mi izquierda
se metía por mis poros granulados

me diluía
entre el aceite y el humo
me diluía
en aquel hombre

sus manos comenzaron a limpiarme
desde mis pies
bordeó mis piernas mis muslos
mi pubis mi vientre mis senos

mi blancura expuesta nos sedujo

él no desistió
quería apaciguar mi crudeza
cuando llegó a mi cuello
encontró el primer camino
me besó
la primera herida

un poco más arriba
encontró el camino segundo
la segunda herida

horrorizado
con sus lágrimas
pronunció los nombres

se vio tentado a despertarme
aunque temblaba al rozar mis labios
continuó su labor

entre la silueta de mi pelo
hedor a sangre
encontró el tercer camino
la tercera herida

en él fui agua





laura

mi madre me parió a los 25 años
lo recuerdo bien
y desde que me parió traquetea en la cocina
despescueza gallos     gallinas            conejos            hijas
hace poco más de un año quise que mi madre fuera la hija destinada al buche
sentí culpa
mi hermana sugirió que al ella tener 25 años podría parirme
entonces          mi hermana sería mi madre y yo su hija
no quise perder a mi hermana
así que en las noches comencé a investigar cuánta sangre se necesita para parir una criatura
nunca supe
y derramé toda la que pude
me convertí en la sangre de la madre
y teñí todo de rojo púrpura

cabello                        cuerpo
cama
paredes                       arriba
piso
espejo
bañera
escaleras          abajo
gato

dejé de ser el vómito de dios




estudio legal de mariposas

el nombre no hace la cosa

alicia la nombró oruga
el cuerpo verde y rugoso exhaló aros de humo
fumaba
quiero decir     preexistía


interrogatorio y contra

¿qué es un oráculo?
un conjunto de haberes que no encuentran lógica
se conglomeran y esparcen
orden aleatorio para arrastrarte
lo más bajo
una con la tierra
aun esclava
monarca

sustancia versus forma

belleza libre y tóxica
guarda su corazón y respira en el abdomen
su veneno en los colores de sus alas
acércate para morir
no me gustan las cortinas de esta casa
 
legítima defensa o síndrome de la mujer maltratada (ahora modificaré a mi antojo la defensa a levantarse y diré: síndrome de la mujer libre)
oruga en la lengua de una eva de las maravillas
nació frágil larva que se arrastra
desecho con destino noble
se alimentó de lirios y narcisos
balas para el depredador
una vez fuera de la crisálida expandió su venganza 
mariposa         mariposa
quién jugará a la ruleta rusa con tu fianza
¿las mariposas tendrán derechos?

Hechizo para dejar de ser sed

siendo agua
recorrí hombres peces
cúmulos de soledades y sal
me dieron vinagre en el madero

siendo pez
me hice parte de jaurías sin escamas
y vagabunda
le aullé a la luna más de una vez

dispuesta a canjear piel por un poco de rocío
olvidé
que el rocío pertenece a las madrugadas
y los rabos se ausentan al alba

siendo carencia
recogí sed de tantos peces
rabia de tantos abandonos
conjuré noches de luna
e insomnios colgados
incapaces de reconocer mi voz

conjuré junto a todas las sedes
cantoras                      videntes
brujas                          conjuradoras
rezanderas                  ensalmadoras
tentadoras
mujer eres mía

conjuré
con estas manos hechiceras
y su cuerpo sin ebriedad
chapoteó el reflejo
de muerte y sangre y sed
entre aceite y rocío
me nombró ojos
y fui feliz


Iris Alejandra Maldonado- Rodríguez, nace en Puerto Rico, el 24 de agosto de 1979. Poeta, escritora.

BURLESCA, Ediciones Aguadulce
Bayamón, Puerto Rico, Febrero 2014.

2. BURLESCA, Proyecto Editorial La Chifurnia,
El Salvador, Octubre 2013.  Prólogo de Otoniel Guevara.

3. BURLESCA, Artesanal, 
Puerto Rico, Septiembre 2013.

4. CONFIESO SOY INOCENTE, PLAQUETTE 1, 
Puerto Rico, Octubre 2010.

En este, su primer poemario, la autora Iris Alejandra Maldonado echa mano de la burla, la risa cínica–como aquella de la mujer más pequeña del mundo, de Clarice Lispector–para jamaquear los cimientos de un patriarcado homicida y lleno de excusas, que para colmo, pretende funcionar como sistema de justicia y ley. La burla, entonces, representa un detente a la muerte.
David Caleb Acevedo