sábado, 21 de junio de 2014

Militarismo en Honduras

" Si bien nuestro interés de caracterizar adecuadamente la institución castrense nos llevó a enfatizar su subordinación al imperialismo, no es nuestro propósito señalarlo como un simple "brazo armado" incapaz de superar su carácter instrumental. Los golpes de Estado no obedecen a simples causas voluntaristas sino que se insertan en la dinámica que las distintas fuerzas sociales desarrollan en el escenario político. 

Actual esquema de la ocupación imperialista en Honduras.

A veces los partidos políticos entran en una situación de "impasse" en la cual sus propias rivalidades les impiden el ejercicio "normal" de su función específica. En estas situaciones, el golpe de Estado constituye un mecanismo redistribuido, del cual se sirve el sistema para aplicar un sentido de "justicia" y "democracia" en la alterabilidad del poder. Las Fuerzas Armadas surgen entonces como baluartes del "orden" no solo social, por el cual se realizan, sino del orden político. Esta situación corresponde a la intervención militar de 1956. No se produce en situación de crisis social sino de crisis institucional. En momentos de repentino descontrol de los representantes políticos (de "los intelectuales orgánicos", según Gramsci) del bloque dominante. 
Este contexto circunstancial, lleno de acontecimientos confusos y de desajustes internos, nos presenta un bloque sin representación política y un movimiento social desorganizado. Los unos han perdido fuerza pero los otros no la han adquirido al punto de representar una amenaza al "orden y seguridad públicas". En consecuencia, la intervención de las Fuerzas Armadas es una acción esporádica y circunstancial que no reúne aún las características de una intervención sistemática. Esta se produce cuando el ejército deviene fuerza política."


Militarismo y Reformismo en Honduras, pag. 30, Leticia Salomón, Editorial Guaymuras.