jueves, 19 de junio de 2014

Mi amigo ángel - Samy Kafati, 1962

Mi amigo ángel es la primera película hondureña.

Se suponía que nadie se moviera, mi amigo ángel, todo debía ser perfecto en su noche y sol, en la tinta que mancha los bordes, en esa cal que flota en la imagen hasta coserla, cuartearla. No tenían que moverse los autos ¿para donde se van a echar a rodar si nunca hubieron más calles que las imaginadas? ¿Para dónde? decime, si nada existía, si en los libros estaba todo y nada más.

No tenias que ir al río a nadar, ni levantarte siquiera. El río no se movía, era una superficie que aun no arrastraba la miseria hecha matanza diaria. El río tenía que haberse quedado en el cauce cuadrado, hasta ahí no más pues nunca hubo mar, porque el mar estaba en otras fotos pero no en tu mundo de tabla. Andá por tu mamá, pequeño, nadie escuchará sus gritos a menos que las voces vuelvan a ser editadas y comiencen ir de la mano con su imagen, como alma y cuerpo, como niño y risa, como olvido y foto. Se suponía que nunca más debía moverse el mundo, que el blanco y negro de Tegucigalpa jamás volviera a sentirse tan vivo.