miércoles, 19 de diciembre de 2012

Ctesifonte mi amor




En ninguna de las versiones de la tentación se ubica el lugar donde hemos sido tentados alguna vez. Sin embargo se coincide que el sitio debe tener una altura suficiente para abarcar de una sola mirada a las naciones, que debe soplar el viento y escucharlo en muchas lenguas incluidas las muertas. Yo he hablado en lenguas muertas y también he sido tentado por el vacío. Muchas veces el lugar más alto fue a ras de suelo y ninguna nación se me presentaba adelante, sólo mi sombra como la sombra en picada de una torre insignificante que se iba abajo.

De elegir un lugar para la mayor de las tentaciones (las tentaciones pueden ser inmisericordemente pequeñas) elegiría ese arco del palacio real de Ctesifonte. Desde ahí vería las ruinas de las naciones y el viento silbaría su tonada antigua.

Quiero quedarme con esa imagen de Ctsesifonte, sí, pero sobre todo, quisiera creer que la personita que está ahí, pasmada ante la eternidad, puedo ser yo, en cualquier lugar, en cualquier hora insulsa.


F.E.