domingo, 9 de diciembre de 2012

Casaldáliga y Niemeyer construyen una casa



Me ha resultado muy duro ese doble juego brasileño donde un Niemeyer muere y un Pedro Casaldáliga tiene que huir de casa para protegerse. A mi forma de ver, estos dos enormes visionarios han querido partir juntos aunque Pere no haya muerto. Pere se fue a la selva, Oscar se construyó una invisible, con elegantes líneas en los árboles y la alta espiritualidad del hormigón. Pere habla ahora con las hormigas en una oración de doble rasero en mil lenguas del amazonas, Niemeyer nos ha heredado cirros y bucles en el horizonte, Pere tiene un enorme pergamino de peticiones a ese mismo cielo, que no cede y que lo acusa de equivocarse con los pobres, que no es así que debe amarse, que la solidaridad es un tratado para aprender despacito hasta que llegue la iluminación vaticana y apruebe la compasión.

Niemeyer hizo platos enormes en Brasilia, y Pere ha deseado llenarlos de comida. Ese era la idea: Oscar señalaba lo que venía y Pere hablaba del hambre. Brasilia es una enorme mesa de alta etiqueta, con platos vacíos, blancos, enormes alacenas como el edificio de la ONU, pero vacías. Pere le dijo un día al arquitecto sin logia que el espíritu, si tuviera materialidad, se parecería a lo que el diseñaba, y Oscar le respondió con la lucidez de los siglos: el espíritu está en la liberación de los pueblos de un espíritu agotado, traicionero, explotador.

Pere guardó silencio y al Vaticano no le ha gustado para nada que ese silencio sea el espacio contenido de una revolución donde el dios existe, pero al lado de los pobres. Por eso ahora debe irse de casa, pero hacia otra casa que Niemeyer le tenía preparada, más esplendorosa que la Opera de Manaos, más amplia que cualquier edificio y circunvalación urbana: es la casa del adiós.


NUESTRA HORA
Es tarde
pero es nuestra hora.
Es tarde
pero es todo el tiempo
que tenemos a mano
para hacer el futuro.
Es tarde
pero somos nosotros
esta hora tardía.
Es tarde
pero es madrugada
si insistimos un poco.
.Pedro Casaldáliga

ME LLAMARÁN SUBVERSIVO

Con un callo por anillo,
monseñor cortaba arroz.
?Monseñor "matillo
y hoz"?

Me llamarán subversivo.
Y yo les diré: lo soy.
Por mi pueblo en lucha, vivo.
Con mi pueblo en marcha, voy.

Tengo fe de guerrillero
y amor de revolución.
Y entre Evangelio y canción
sufro y digo lo que quiero.
Si escandalizo, primero
quemé el propio corazón
al fuego de esta Pasión,
cruz de Su mismo Madero.

Incito a la subversión
contra el Poder y el Dinero.
Quiero subvertir la Ley
que pervierte al Pueblo en grey
y al Gobierno en carnicero.
(Mi pastor se hizo Cordero.
Servidor se hizo mi Rey).
Creo en la Internacional
de las frentes levantadas,
de la voz de igual a igual
y las manos enlazadas...

Y llamo al Orden de mal,
y al Progreso de mentira.
Tengo menos Paz que ira.
Tengo más amor que paz.

...! Creo en la hoz y el haz
de estas espigas caídas:
una Muerte y tantas vidas!
! Creo en esta hoz que avanza
- bajo este sol sin disfraz
y en la común Esperanza -
tan encurvada y tenaz!