martes, 10 de mayo de 2011

Enigma

No seré yo quien se justifique ante Anubis sacando amuletos comprados al por mayor en el mercado de Tebas, ni seré yo quien descoyunte los huesos de mi cuerpo para insinuar cierta cercanía con Osiris.

Me vendarán, sí, dejarán la ventana abierta para que mi Ba vuele hacia los sicomoros, pero... no seré yo quien espere que las claves repetidas abran las 12 puertas del Duat. Seré más bien algo del viento que sobrevive en el Ro-Setau y que los sacerdotes ocultan en mi sombra, como carta de viento, como piedra de viento, como pequeña rama.

Tuvieron que pasar muchos siglos para que mi Ba se convirtiera en el psicopompo que los griegos miraban llegar a la ventana de la agonía; muchísimos siglos para que el psicopompo aligerara su cuerpo y se transmutara al vuelo de las falenas... sin embargo, no seré yo quien salmodie en la oscuridad suplicando un segundo de carne y hueso, un atisbo a los campos espléndidos, un sorbo de la cerveza dulce que se liba en la eternidad... Más bien, seré el devorador, el atento, el inconmovible dios que abre la boca cuando saltan los corazones despreciados.

F.E.