lunes, 8 de junio de 2015

Catársis o carácter. Fotos: Fabricio Estrada

 La marcha del pasado viernes 5 de junio puede ser la mayor coincidencia que se ha dado en muchos años desde el golpe de Estado del 2009. Muy similar, por cierto, a la que se realizó el 5 de julio del 2009 donde se coincidió con tal fuerza que muchos afirmamos que pudo ser el día de la caída del régimen golpista si se hubiera tenido una correcta apreciación de la fuerza.
¿Pero qué diferencia aquella movilización con ésta? El giro de algunos medios de opinión muy inteligentes en cuanto estrategia de vaciamiento de contenidos. Es imposible que se niegue la movilización masiva pero si es posible, en este momento, drenarle fuerza con explicaciones o motivaciones a "no confundir que la movilización sólo busca castigo para los culpables, que esto no es político". También puede resultar muy terrible que la espectacularidad termine por fascinar a quienes levantamos las antorchas y que la fascinación per se ocupe el puesto del planteamiento político de urgencia que se necesita, para evitar que se movilice a la capa media de la sociedad tan sólo para el selfie o la sensación cool de haber participado en algo muy parecido a una escena apocalíptica del tipo V de Venganza.

No se debe descartar la alenación mediática, no. Esto no es una burla. Es una observación basada en lo que escuché en el paroxismo de la movilización. Muchísimos jóvenes que estuvieron levantando su antorcha lo hacía por primera vez en las calles. Ya otros, en mayor número lo hicimos durante meses y meses de resistencia al golpe de Estado y, sin embargo, tampoco nos da la suficiencia del que ha aprendido la lección. Lo que sí ocurre, sin negarlo de ninguna forma, es que la población indignada ya tiene un profundo rechazo a la monumental prepotencia de la dirigencia del partido nacional que, prácticamente ha cavado su tumba política con cada nueva comparecencia en defensa de lo que según ellos es "una campaña de desprestigio". No podrán seguir adelante con su proyecto de reelección y ojalá no podrán ni siquiera volver a gobernar durante mucho tiempo. Ahora, para que esto suceda se necesitará de mayor presión y de subir el tono hacia un paro general, nacional, absolutamente paralizador, porque de lo contrario seguiremos viendo las movilizaciones paralelas que ya está montando el partido nacional. Y no son pocos nacionalistas, en verdad. También son miles, ya sean pagados o no. Este círculo vicioso sólo podrá vencerse bajo otro método de lucha encaminada a la paralización del aparato económico, pero ¿los empresarios y gente de clase media que antes apoyaron el golpe de Estado y la represión a los que nos movilizamos querrán apoyar este método? Lo dudo. Así que se viene una desarticulación paulatina en la medida que nuevos actores vayan desviando el objetivo inicial (cárcel inmediata para los altos ladrones del IHSS): ya los micro-empresarios sampedranos anunciaron sus protestas por la facturación que ahora exige la DEI.
 Ese tono condescendiente de los medios al explicar que "esto es cosa de unos jóvenes indignados que nos han despertado a todos"... ese tono de "qué bonito"... eso reduce y borra la memoria de todo lo que ha acontecido hasta ahora y elimina por igual la transversalidad de quienes se suman día a día a las movilizaciones sin distingo de edad. Mientras tanto, joh decide salir de gira hacia Europa estratégicamente, claro, para darle la espalda a esto o porque Inteligencia de las Fuerzas Armadas ya le dijeron que esto no pasa a más.  Esta semana será crucial para saber si las movilizaciones tienen carácter o se convierte en un carnaval para hacer catársis.





Los invito a que vean este video. En él doy una entrevista que puede ayudar en algo para considerar los pasos a seguir: