miércoles, 27 de noviembre de 2013

Una entrevista previo al fraude

Lucas García, periodista argentino que vive en Rosario, me pidió hace un mes que le concediera una entrevista sobre el momento previo a las elecciones generales del pasado 24 de noviembre, en el cual, la vilipendiada nación que llamamos Honduras, fue prácticamente anulada en su expresión democrática por un nuevo golpe, esta vez en forma de fraude escandaloso e inocultable a favor de Juan Orlando Hernández del Partido Nacional en el gobierno.
Las siguientes respuestas pueden ayudar a entender la debacle que hoy vivimos. Hago constar que la entrevista fue realizada luego de mi participación el Festival Internacional de Poesía de Rosario, el pasado mes de septiembre, y no fue publicada en Argentina.


-A cuatro años del golpe de Estado que derrocó a Zelaya, ¿cómo continuó la situación política e institucional en Honduras?  ¿La elección de Porfirio Lobo como presidente luego del golpe quiere decir que la sociedad legitimó el derrocamiento de Zelaya?

R- La elección del Porfirio Lobo es una imposición imperialista para efectos de distracción a la alienada comunidad internacional democrática. No hay institucionalidad a partir del golpe y mucho menos contrato social después de elegir el adefesio político de Porfirio. Nadie ha legitimado nada. Aquí hay imposición y punto: los militares apuntan abiertamente y el imperialismo estadounidense traduce el horror del lenguaje más desarticulado de nuestra ciudadanía.

-¿Esperabas otra respuesta de la comunidad internacional?

R- Si, al menos que se inventaran que el golpismo primitivo hondureño escondía armas químicas y que las usaba contra la población.

-Como consecuencia del golpe se conformó el FNRP, que integra el partido LIBRE ¿formás parte de él, no? ¿En qué estado se encuentra? ¿Qué aspiraciones tienen?

R- En la historia hondureña jamás había sido tan masiva la organización del descontento cotidiano. El golpismo mismo nos ayudó a organizarlo y, en primer lugar, hacerlo bloque de Resistencia. Aquí hasta los más neutrales derechistas terminaron organizándose y apuntalando la represión en movilizaciones callejeras y creación de nuevos partido (PAC-Partido Anti-corrupción y Alianza Patriótica del general golpista Romeo Vásquez, non plus ultra del cinismo), es decir, como que es el momento de que Honduras entre a la historia del equiparamiento de fuerzas que conlleva a la modernidad o a algo por el estilo. El asunto es que del FNRP partió la idea clara de ofrecerle una oportunidad al sistema, casi un gesto de buena voluntad en la forma del Partido LIBRE (Libertad y Refundación) para una última demostración a todo el mundo de que nuestra aspiración es la via democrática y no la convulsión social. Ahora, si este gesto es rechazado al mismo estilo de la Cuarta Urna no sé qué pueda ocurrir el 24 de noviembre de este año, el día de elecciones en que LIBRE llega sumamente organizado y masivo. Sonreímos en el límite y no sé si se podrá hacer más allá de él. Aspiramos, de manera concreta, a desalojar del poder a los eternos saqueadores del Estado mediante la convocatoria a una Constituyente Popular. Aspiramos a darle, por primera vez, un poder piadoso al pueblo lejos del trato inhumano y desvergonzado. Aspiramos, en definitiva, a crear por primera vez un país y no un simulacro.

-¿Cómo está el mapa político en la antesala de las elecciones de noviembre? ¿Quiénes se posicionan mejor? ¿Se puede romper el histórico bipartidismo?

 R- El bipartidismo ya se ha roto en la práctica, sólo le resta su instrumento militar y ahí es donde se oscurece el panorama. Nuestra candidata, Xiomara Castro, es la mejor posicionada en todas las encuestas, aunque yo comparto a quien se me cruza que las encuestas son otro instrumento desmovilizador y que hay que trabajar sobre la realidad y no sobre la fría estadística. La formalidad nos mata a las y los hondureños y si hay informes formales terminamos creyéndolo a pies juntillas. Sin duda este es un resabio colonial que hay que derrotar. No podemos creer que de pronto el sistema le abrió las puertas con timbales y fanfarrias a un partido que busca someterlo.

-Por lo que vi las encuestas le dan bien a  Xiomara Castro, (esposa de Manuel Zelaya), que plantea posturas de izquierda. ¿De ganar  se corre riesgos de una nueva intervención militar?

 R- Ya estamos intervenidos militarmente. Se ha militarizado todo, desde los baños públicos a los pasillos de la casa presidencial. Ya los militares intervienen amedrentando con sus armas en las calles y dejando hacer a los sicarios y a los empresarios saqueadores. Nuestro riesgo es cada día y solo se sostiene de no romper en una desastrosa matanza institucionalizada por cierto cálculos de la embajada gringa. Creo que el poder oligarca es capaz de todo, si no lo creemos así es que no aprendimos nada en estos cuatro años: crearon el decreto de las ciudades Charter, concesionaron todos nuestros ríos, le dieron la administración de los bosques a las Fuerzas Armadas, coparon el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, hundieron a la miseria a la clase media, convirtieron a Honduras en el país más violento del mundo... el riesgo ya no entra en nuestras definiciones del poder.

-¿Por qué la candidata es Castro y no Zelaya?

 R- Porque el movimiento social que salió a protestar a las calles aprendió a reconocer en ella el valor que siempre ha tenido la mujer en los momentos más difíciles. La compañera Xiomara vivió toda la represión dentro de Honduras, encarnó a la mujer hondureña en Resistencia. Si este movimiento social debe recordarse por algo es por la imagen de las mujeres apostadas frente a la casa presidencial el 28 de junio del 2009 dándole bofetadas a los soldados, y por igual, por el símbolo de Xiomara denunciando sin miedo alguno todos los asesinatos y vejámenes que sufrimos. La figura cohesionadora de Xiomara es irrefutable desde este punto de vista.

-¿Cuál es la situación de la izquierda?

 R- Nunca la izquierda hondureña tuvo tanta población levantando sus banderas históricas y, por lo mismo, tanta responsabilidad a la hora de asumir que fue desbordada en sus planteamientos y acciones históricas dentro de nuestro territorio. Creo que la izquierda hondureña se está reinventando ahora mismo, ampliando, madurando como nunca antes. Con la victoria de LIBRE insertaremos dentro del sistema una influencia muy importante del pensamiento dialéctico. Pensar en eso ya es haber dado un paso super importante para consolidar un cambio auténticamente revolucionario en Honduras.

-Se habla mucho sobre la situación de inseguridad que se vive allí, ¿cómo describirías esa situación? (Describimela, si podés, con algunos ejemplos de la vida cotidiana). ¿Qué tienen que ver los narcos con todo eso?

 R- El día a día en Honduras es el de una debacle humana. Fuera de cualquier pensamiento sociológico lo que aquí vivimos es atroz. Cuesta que nos lo crean si no se vive cada día las innumerables muestras de sadismo y locura espantosa. Ajusticiamientos, matanzas colectivas, sicariato a toda hora y en todo lugar, descuartizamientos, decenas de niños baleados y sufriendo las consecuencias psicológicas de vivir en medio del fuego cruzado. El narco sí, por supuesto, pero el narco lo componen también los militares, para-militares y policías del golpe de Estado ¿por qué tendrían que investigarse a ellos mismos? Cualquier crimen político queda muy bien ocultado tras esta cortina sangrienta. Cuando la Comunidad Internacional permitió que se validaran las elecciones de Porfirio Lobo intrínsecamente dieron carta libre a esta debacle.

-Cómo respuesta a esa situación el Congreso creo la Policía Militar (fuerzas militares cumpliendo funciones de policía), ¿qué te parece esa decisión?

 R- Blindaje sistémico, pura precaución contra-insurjente desde la expresión política-electoral de las transnacionales.

-¿Cómo es la situación de los medios de comunicación? ¿Hay censura política? ¿Qué rol desempeñaron durante el golpe?

R- Después de cuatro años podemos hablar en Honduras de algo bien claro: se instauró el mayor cinismo que jamás hubiéramos imaginado en el espectro mediático de las corporaciones que apoyaron el golpe. Y el cinismo está ahí, ya no censura, sólo intenta mantener la verdad autista de una élite retrógrada. La gente en Resistencia lo sabe, las capas sociales que llegaron a apoyar el golpe y se omnibularon con la "oficialidad" impuesta lo saben. Es demasiado evidente. Al momento del golpe las televisoras oligarcas transmitieron partidos de fútbol del recuerdo, Honduras Vs. España en el mundial del 82, por ejemplo, series animadas e incluso, intervinieron la señal de los pocos medios en Resistencia con pornografía, lo que no hizo más que acrecentar la rabia y el despertar de un juicio crítico profundo hacia los medios. Por supuesto que se emitieron leyes para frenar la expansión de las radio comunitarias y para copar el espectro radio-eléctrico, pero les ha servido de poco: la mejor noticia en vivo y en directo de nuestra realidad es el hambre y la violencia que metieron en nuestro hogares al destruir la institucionalidad mediante la intervención militar y la omisión policial en la investigación criminal. El rumor de Radio Bemba (el boca a boca) se hizo verbo y señoreó sobre la desinformación sistémica. Quebró la censura.

-¿Hay fanatismo religioso?

 R- Sí, muchísima desesperanza da por sentado que la intervención divina en alianza con los poderes conservadores del golpismo son la única forma de detener la violencia. Se reza por todo, se menciona "al Señor" incluso cuando se trata de explicar las condiciones del tiempo; la policía recibe un culto cristiano antes de salir a las calles, cantan coros de iglesias. En la escuela pública casi se oficializó la prédica de los maestros y maestras, en el Congreso Nacional se toman de las manos antes de iniciar sesión y rezan. Todo esto es el mejor paraíso para un fascimo mesiánico bastante primitivo pero por lo mismo, bastante brutal. El retroceso del Estado Laico es un hecho irrefutable en Honduras a partir del golpe y eso, ha hundido en patéticas letanías a la población despolitizada y desmovilizada. Dichosamente existe una enorme población que ya lo ha advertido y que nos organizamos para desmontar el fanatismo y asumir el poder político para retomar el Estado Laico.

-¿Cómo entra toda tu participación política en tu poesía?

 R- Un tanto precaria pero decididamente comprometida, no con la política sino que con la simple vida que hoy, sin temor a equivocarme, está siendo aniquilada dentro de Honduras. Más que una expresión política mi participación es una expresión de vida, de pundonor. Como muchas y muchos, decidí evitar el panfleto y asumir la participación política directa.

-En el Festival de Poesía de Rosario participaste de un taller en una escuela, ¿cómo fue esa experiencia? ¿Y tu estadía en Rosario?

R- La experiencia con los niños fue maravillosa. En esa mañana habían ahí tres realidades tratando de interpretar la poesía: los niños de la Escuela Perú, los adultos y adultas y un grupo de escolares de condiciones especiales. Estos últimos me hicieron pasar uno de los momentos más sorprendentes que he vivido en la poesía: aún con toda su dificultad de lenguaje leyeron fragmentos de mis poemas y al final me demostraron y dijeron que les había gustado mucho todo en un inmenso abrazo. Inolvidable como igual de inolvidable fue todo el festival con sus polifonías y acentos. Nunca había estado en la Argentina y logré sentirla, vivirla, escucharla. Más allá de su hermosa personalidad, Argentina -a través de Rosario y su festival- me dejó la poesía del sur que tanto había querido conocer de primera mano. Me gustó el desenfado y la convocatoria, la fluidez de la conversa en el verso entrador y sin miramientos. Un festival atípico que ha encontrado su propia personalidad, y lo de atípico lo digo precisamente por ello, por la capacidad de articular una serie de eventos simultáneos sin dejar de fluir hacia el cierre y la despedida con total naturalidad, sin formalismos desmedidos ni acartonamientos. Fluir, fluir, como el Paraná y la poesía de un carguero de Singapur lleno de poetas a mitad de la pampa.