viernes, 15 de noviembre de 2013

Honduras -poema de Noé Lima, El Salvador

HONDURAS.

A Rainier, Fabricio y Samuel, que la poesía siempre nos siga sorprendiendo.

A lo lejos
el mar desviste las palabras

nunca supimos cómo muerde
a los poetas
con sus dagas oscuras
con sus pálidos dados
cuando baja
de los hombros
todos los astros
cargados de pañuelos estallados

nunca supimos
cómo llegar al nácar
de su ombligo

mucho menos
cómo guillotinar su vanidad
o su manera de romper
los cegadores
colores de las piedras

en Tegucigalpa
existe una arena tímida
picoteando al silencio

nunca supimos
cómo cantarle
a sus nubes desatadas
a sus felices cadáveres
ahogándose
en la estatura de sus sueños
esos que miden
sin querer
la degollada fragancia
de la noche con sus uñas

Tegucigalpa
tiene lágrimas abiertas
como un paraguas
para abrazar a los inviernos

nunca llegamos a saber
si era un mar
despeñado
parpadeando
el tatuado peso de las balas

Tegucigalpa
es un rostro de esténcil clandestino
la desembocadura de los peces
muertos en la lengua del crepúsculo
la dilatada luz
en el ojo tembloroso de las velas
el niño próximo a la ausencia
de este poema.

N.L.