domingo, 3 de febrero de 2013

Tarde de bienvenida a febrero - Fotos Chaliobala


Si el cálculo del golpismo también consistía en "encarrilar" a la juventud hacia el orden circunspecto, sin duda alguna, algo les salió muy mal. Bien lo dice el maese Rafael Murillo Selva: "Honduras no es religioso, éste es un pueblo espiritual" - muy dado a lo sensorial, diría yo. Se disfruta el sol, se disfruta desobedecer, se disfruta la total indiferencia.
 Fotos: Fabricio Estrada


Cualquier tarde en Corinto, Grecia podría ser como la de cientos de jóvenes hoy en Tegucigalpa, cualquier cielo despejado de un febrero soleado en Irlanda, en Ecuador, en Aruba, qué se yo, ahí no entra la orden del día: el miedo, la mediatización asquerosa como la que, por ejemplo, veía ayer en transmisión de Televicentro: "La serenata a la virgen de suyapa", con el mismo despliegue de producción de X-O da dinero (un popular y cansino programa de entretenimiento que viene desde el siglo XX en Honduras). Ahí estaba la crema y nata de las multitudes que le sirven de extras a las cúpulas eclesiásticas-cívico-militares, ahí estaban, llenando la basílica hedónica del catolicismo, con todas las fanfarrias de la prensa, la radio y la televisión...


Y aquí estaba la tarde, la risa natural, tan lejana de los templos como los generales de las doñitas que rezan por siglos a la virgencita de Pepe Barroso.



Si creían que la matanza diaria iba a evitar que la juventud se volviera más diversa, más contemporánea, más atea, más desapegada del oscuro mundo cívico de las escuelas, pues créanme, nada de esto está pasando, y la mascarada de tropas de ocupación, la opresiva política de la corte suprema de justicia y todo el tinglado de una sociedad post-golpe está más lejos e ineficaz de lo que pretendían.