jueves, 24 de noviembre de 2011

Lot lleva un espejo en la espalda - Fabricio Estrada




Conocí hace mucho tiempo una estatua de sal cuyo mayor pecado fue volver la vista al mar. Sodoma y Gomorra eran en verdad el paraíso junto al mar...

Todas las cortinas lamen el vacío que habita las casas. El viento es tan lascivo como ellas.

Habito sobre una alfombra de hormigas que a pedazos me llevan. Así he conocido el pequeño hilo de oscuridad que se enreda en las calles, los andamios bajo los árboles, el cielo azul dentro de las botellas rotas en las cantinas.

Sodoma y Gomorra eran en verdad un paraíso junto al mar.

Mi estatua era

mi estatua era

un pecaminoso deseo de lamerla.

El mar siempre es aquello que pesa en la espalda. Es como llevar un espejo en la espalda.