viernes, 17 de septiembre de 2021

Odio a los indiferentes - Gramsci

 



Por: Antonio Gramsci 



Odio a los indiferentes. Creo, como Friedrich Hebbel, que «vivir significa tomar partido». No pueden existir quienes sean solamente hombres, extraños a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica. 



La indiferencia opera con fuerza en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la estrangula. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal) puede generar no es tanto debido a la iniciativa de los pocos que trabajan como a la indiferencia, al absentismo de los muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieren que eso ocurra, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego sólo la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, deja subir al poder a los hombres que luego sólo un motín podrá derrocar. 



La fatalidad que parece dominar la historia no es otra cosa que la apariencia ilusoria de esta indiferencia, de este absentismo. Los hechos maduran en la sombra, entre unas pocas manos, sin ningún tipo de control, que tejen la trama de la vida colectiva, y la masa ignora, porque no se preocupa. Los destinos de una época son manipulados según visiones estrechas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de los hombres ignora, porque no se preocupa. Pero los hechos que han madurado llegan a confluir; pero la tela tejida en la sombra llega a buen término: y entonces parece ser la fatalidad la que lo arrolla todo y a todos, parece que la historia no sea más que un enorme fenómeno natural, una erupción, un terremoto, del que son víctimas todos, quien quería y quien no quería, quien lo sabía y quien no lo sabía, quien había estado activo y quien era indiferente. Y este último se irrita, querría escaparse de las consecuencias, querría dejar claro que él no quería, que él no es el responsable. Algunos lloriquean compasivamente, otros maldicen obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: Si yo hubiera cumplido con mi deber, si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, mis ideas, ¿habría ocurrido lo que pasó? Pero nadie o muy pocos culpan a su propia indiferencia, a su escepticismo, a no haber ofrecido sus manos y su actividad a los grupos de ciudadanos que, precisamente para evitar ese mal, combatían, proponiéndose procurar un bien. 



La mayoría de ellos, sin embargo, pasados los acontecimientos, prefiere hablar del fracaso de los ideales, de programas definitivamente en ruinas y de otras lindezas similares. Recomienzan así su rechazo de cualquier responsabilidad. Y no es que ya no vean las cosas claras, y que a veces no sean capaces de pensar en hermosas soluciones a los problemas más urgentes o que, si bien requieren una gran preparación y tiempo, sin embargo, son igualmente urgentes. Pero estas soluciones resultan bellamente infecundas, y esa contribución a la vida colectiva no está motivada por ninguna luz moral; es producto de la curiosidad intelectual, no de un fuerte sentido de la responsabilidad histórica que quiere a todos activos en la vida, que no admite agnosticismos e indiferencias de ningún género. 



Odio a los indiferentes también porque me molesta su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos por cómo ha desempeñado el papel que la vida le ha dado y le da todos los días, por lo que ha hecho y sobre todo por lo que no ha hecho. Y siento que puedo ser inexorable, que no tengo que malgastar mi compasión, que no tengo que compartir con ellos mis lágrimas. Soy partisano, vivo, siento en la conciencia viril de los míos latir la actividad de la ciudad futura que están construyendo. Y en ella la cadena social no pesa sobre unos pocos, en ella nada de lo que sucede se debe al azar, a la fatalidad, sino a la obra inteligente de los ciudadanos. En ella no hay nadie mirando por la ventana mientras unos pocos se sacrifican, se desangran en el sacrificio; y el que aún hoy está en la ventana, al acecho, quiere sacar provecho de lo poco bueno que las actividades de los pocos procuran, y desahoga su desilusión vituperando al sacrificado, al desangrado, porque ha fallado en su intento. 




Vivo, soy partisano. Por eso odio a los que no toman partido, por eso odio a los indiferentes.

jueves, 16 de septiembre de 2021

Episodio 56. A pesar de todo: los libros


 ¿Cuánto más rersistirá el formato del libro entre los lectores una vez que admitimos que los lectores no lo son tal por simplemente leer libros? Nos acompaña en esta reflexión el poeta hondureño Fabio Castillo y la editora hondureña Frances Simán, para sopesar, contrastar el hecho de seguir editando libros en el formato clásico. Escúchenos, en medio de una época que ya nadie se escucha... ni baila pegado. Spotify, Anchor.fm, Google Podcast, Ivoox.com, por aquí estamos.

https://drive.google.com/file/d/15Zdnlr_WJ8GyakbSXLtgDBifTlCA5T4-/view?usp=sharing


viernes, 3 de septiembre de 2021

Episodio 55, Stephen King nos habla


 Stephen King nos acompaña desde una entrevista que le diera a El País, España, en el año 2013. He trasladado su voz con la magia del podcast para acercarnos a uno de los escritores que mayor impacto ha tenido en la cultura del cine y del imaginario global del terror. No se pierda esta memorable entrevista, suscríbase a Ivoox.com, Anchor.fm y Spotify, y démonos la oportunidad de escucharnos en medio de la época donde ya no escuchamos, ni hablamos, y ni siquiera bailamos pegado. !Póngale música a su memoria!

https://drive.google.com/file/d/1XEB-Z8Yt3x9EZYesPoyZCxxKdpzpDbsr/view?usp=sharing

martes, 31 de agosto de 2021

Puerto Rico: de cómo aprender de la isla muriéndose de una pavera

 Héctor Lavoe me dio la bienvenida a "la isla" haciéndose pasar por Juan Gabriel. Era un sábado con parroquia llena en la barbería de Hirám, en Barahona, Morovis. Mi suegro, José Maldonado me llevó y desde ese momento, hasta ahora, es ahí donde me recorto el pelo. Pero cada pelo caído tiene su precio en la barbería de Hirám. Al preguntarme mi nombre le dije de inmediato soy Fabricio, a lo que él replicó, ¿Patricio?,no, Fabricio, le aclaré. Me quedó viendo de lado, como afinando el oído ¿Jauricio? ¿es así? No, respondió uno de los viejitos que ya se habían interesado en el asunto y que esperaban turno, Es Pagricio. Le ofrecí una sonrisa y lo corregí, pero otro de los parroquianos intervino, ya dirigiéndose al otro que estaba a su lado: acho! yo escucho Pauricio... no, no, no, es Jauricio, seguro que sí. "De ahí pa' bajo, Ayo escuchaba aquel debate melodioso donde la décima se mezclaba con la plena y ya no quise corregir a nadie. 

Aquello era una apuesta donde casi se tiraban los dólares en medio de la barbería. Ellos siguieron en lo suyo y fue entonces cuando alcancé a ver de reojo el cuadro que estaba al lado del espejo. Era Juan Gabriel pintado al óleo, solo que con unos lentes ochenteros y unas solapas doradas en su camisa de largo cuello en V. Unos días antes había fallecido el divo mexicano, así que comprendí que en cualquier barbería que se preciara de pertenecer al vibrar popular habría un homenaje muy sentido por la pérdida. Me sentí identificado, parte de una familia extendida donde los boricuas se hacían presentes en las alegrías o tristezas cantadas al pie de las belloneras (rocolas) más pérfidas. Sin pensármelo dos veces, y mienttras la discusión por mi nombre subía de tono, le pregunté a Hirám que si le gustaba mucho la música de Juan Gabriel ya que hasta un cuadro de él tenía en su trabajo. ¿Dónde está Juan Gabriel? me dijo, y todos los que alegaban por mi nombre callaron de tajo. Las tijeras quedaron en suspenso. Alcancé a escuchar el retumbo de los pelos cortados contra el piso. Señalé con mi boca, y todos vieron hacia el cuadro.

!Juan Gabriel! jajajajajajajajajajajajajaja...

Las carcajadas eran un aleteo de gallos, una banda de cokis borrachos a medianoche, era el boceteo perfecto en medio de una cabalgada. 


¿Juan Gabriel? dijeron todos a la vez, !a las millas que será Juan Gabriel! !Ese es Héctor Lavoe, chico! Yo sentí que me hundía en la silla. El viejito junto a la puerta se doblaba de la risa y se veía que estaba haciendo un esfuerzo considerable por no perder las placas dentales. ¿Pero quién te ha dicho a tí que Lavoe se parecía a Juan Gabriel, pana? Y las carcajadas continuaron. Ay Jauricio Jauricio, decía uno, ay Patricio Patricio, reía Hirám, te comprendo porque eres nuevo aquí y tu nombre se confunde tanto jajaja

Salí de ahí bien peinadito, jurando que pronto llegaría el día de mi suerte, y que solo hasta entonces podría habitar la isla sin equivocarme entre un lagartijo y una gallina de palo. Con Hiram nos seguimos riendo recordando ese sábado, y desde entonces, él se ha convertido junto a Pepito, mi suegro, en mis interminables fuentes para conocer el Puerto Rico profundo, sus voces, sus canciones, sus paveras incorregibles.


F.E.

lunes, 30 de agosto de 2021

Las Crónicas del Capitán Snorkel 16 - Fabricio Estrada

 


Astrolabio

 

Bajo tu piel

busco

las corrientes

de la deriva

 

la lengua del nácar

el molusco que se desliza

en tus palabras

y  me pierde


F.E.

viernes, 27 de agosto de 2021

Episodio 54, Las otras Comalas


En este episodio le encontramos coincidencia al relato de la muerte en Juan Rulfo y Ray Bradbury, en un juego de espejos que incluye uno de mis relatos inéditos. Póngale música a su memoria y comparta el podcast que ha abierto una nueva ruta evocativa.

https://drive.google.com/file/d/1AWoiY2XhcayKVs8gGe-k-KZu6yUa-ZBp/view?usp=sharing

jueves, 19 de agosto de 2021

Episodio 53, La colonización del medio ambiente

 

En este episodio haremos una reflexión acerca de la cultura como elemento invasivo al medio ambiente, desde la antigua Grecia a la conquista de América, desde la voz de Berta Cáceres a la necesidad impostergable de reinventarnos para sobrevivir al cambio climático.

!Dese la oportunidad de ponerle música a la memoria!

https://drive.google.com/file/d/1uK_3JnPPia_ME-Tqej4m09vE-7JMGkCr/view?usp=sharing

viernes, 13 de agosto de 2021

Episodio 52, Carl Sagan y la ciencia ficción acomoda su narrativa

 


Como la sonda Voyager, el podcast ha cruzado el umbral de los 365 días, adentrándose en los abismos de otros espacios. Para ello, nos hacemos acompañar de la reseña que escribiera para la novela Contacto, de Carl Sagan, además de un recuento marciano para entender un poco de lo que imaginamos cuando imaginamos lo desconocido. Pase adelante  !dese la oportunidad de ponerle música a la memoria!

https://drive.google.com/file/d/16qogchgy-N5vNKmLcOxDnCOe-c0K__gX/view?usp=sharing

martes, 10 de agosto de 2021

Las Crónicas del Capitán Snorkel, 15

 

Foto: Fabricio Estrada

La antena para un mensaje al infinito

¿Dónde están los fantasmas

que me exigen arrancarme el rostro

para darles rostro a ellos?

Sin mi rostro

¿hasta dónde llegaré?

Busco el sur que las marejadas anegaron

En él        mi hijo ha surfeado su infancia

y rueda hacia la hamaca

empujado por las olas para luego retirarse

hacia el cielo plomizo

 

Los fantasmas me han pescado un puente

y los restos de un circo usado como red

 

Los perros urbanizaron todo este silencio

Argos -nombro al más flaco-

Argos: tuviste que ser vos el gigante de madera

 

Aparezco y desaparezco como mala señal

en la televisión de mis tías

apenas termino una frase

y otros llegan a completarla.

Ruido blanco

     Olas

  Ladridos

Señal fantasma

 

A esto

entre tumbas

le llamarán poesía


F.E. 

jueves, 5 de agosto de 2021

Episodio 51, Entrevista, Ludwing Varela tiene la palabra


 El poeta hondureño Ludwing Varela (Tegucigalpa, 1984) coincide conmigo en un comedor ya emblemático del centro de Tegus. Siempre un conversador de primera línea y amigo de años, Ludwing nos da un retrato al que debemos prestar atención: ¿Cómo está sintiendo el poeta todo esta centrifugadora llamada Covid 19 en una de las ciudades más golpeadas por la dictadura? Pase adelante, póngale música a la memoria.

https://drive.google.com/file/d/1k5zNJNm3L2QS7tIPsxPzp2oIiusVSVeL/view?usp=sharing

sábado, 31 de julio de 2021

Episodio 50, Entrevista a René Pauck, cineasta


El cineasta franco-hondureño René Pauck, nos permite una entrevista que va a revelarnos datos de asombro y una vida entregada a la conformación de una cinemateca dentro de la UNAH. Con su proverbial alegría nos cuenta también sobre sus películas preferidas y sobre la importancia de la memoria visual para Honduras.

 

https://drive.google.com/file/d/1d1dJzFvavX8TQUZ5KRFVk0yYSTL1OBTi/view?usp=sharing

lunes, 26 de julio de 2021

Paisaje con tronco podrido - Nelson Merren, Honduras

 Paisaje Con Un Tronco Podrido

Foto: Fabricio Estrada

Flojo el mar, con pereza
Zarandea constante al viejo tronco.
Cada vez que respira
El mar, lo mueve un poco,
Lo tira más allá, luego lo trae,
Y lleva horas en esto.
En esta pobre costa
Con bloques de cemento carcomido
Y carnaval de latas y papeles
El mar sigue jugando
Sin ganas con el tronco.
Ni el mar se anima un poco,
Y el tronco es un pelele
Resignado a su suerte
Y yo se que lo tres estamos aburridos.

La Era Pre Schumann, reseña Iris Mencía

 LA ERA PRE SCHUMANN.



"La cosa es que se malea, y no hay nada que hacer"; el chiki, el diablo, el alero: "no dejés que se vuelva zalamero porque te pierde"; en menos de cuartilla y media y en un máximo de seis, por cuento, Fabricio Estrada, narra, poetiza, profundiza en contextos y nos hace ver qué el corazón palpita pero no tiene la forma que se le asigna❤️ talento requiere tejer tus sueños a otros sueños (dicho así), y en tres renglones más, hilvanar un hijo. He leído y disfrutado el conjunto de 12 cuentos, de F. Estrada, ricos en figuras, escenarios, sensaciones, emociones, lenguaje invertido, ironía, algo de la guerra silenciosa callejera y las otras guerras, igual de invasivas y desiguales, dónde las fotos de los muertos no aparecen en los periódicos. Ninguno de estos escritos comienzan con érase una vez, pero es una y otra vez, este mundo, el nuestro aquí, igual que estos textos de los que me apropié al leerlos y de quién los asuma también. La "Era PRE SCHUMANN", trabajo de Estrada, alza vuelo hasta aterrizar en esa fiebre que no cesa mientras se escribe, dicho -leo, en tono irónico, satírico, mordaz, pero porque no, también cierto? He allí la lectura y la interpretación, que inicia con un contexto de la Teguz; de esta capital "especie de isla exiliada" y luego avanza y adquiere profundidades de "tentaciones por el vacío" y confrontar la creación, el mito, y desaparecerlo con solo borrar lo escrito, arrancar la página, cortar la figura del 🌳 y con ello desdibujar la tentación. Más temprano que tarde , sé que Fabricio Estrada, "asumirá imperativos" de su pasión por la literatura para que "florezca en la piel" la esencia del respeto y la trascendencia de la palabra, en este país que tanto lo necesita y referente en nuestra América Latina.
Me concedí el permiso, celebrando, el juicio a favor de Bertita Cáceres, y siguen los Atala! el cumple de la hija segunda, ayer, y la lectura de este libro.

viernes, 23 de julio de 2021

Episodio 49, Caminando Tegucigalpa


 La crónica de mi estadía de un mes en Tegucigalpa, Honduras, la multitud que avanza dentro de mí, las voces, el doloroso proceso de reconocerme un Virgilio en uno de los inferno-paraísos más desconocidos del planeta tierra. Me acompañan, el historiador Edgar Soriano y Esteban, mi hijo.

https://drive.google.com/file/d/1LNwskTgMVANB9zGs12IkHUcRUsLd2hyB/view?usp=sharing

viernes, 18 de junio de 2021

Episodio 48, Este volver a Honduras


A través del emblemático poema del maestro hondureño Jaime Fontana, he creado un palimpsesto para intentar explicar el estar de visita en mi tierra natal. 



 

miércoles, 16 de junio de 2021

Spirit: en tus entrañas encomiendo mi equipaje

 Por alguna razón que aún desconozco, venir a Honduras resulta casi como la prueba de un momificado a través del libro de los muertos. Llega el punto que hasta alcanzo a sentir el escozor del natrón en mi nariz, rebusco con ansiedad en mi mochila los vasos canopes que mostraré en migración y voy sosteniendo mi corazón de la misma forma en que Tarkovski le indicó al actor que hiciera con la vela, al atravesar la piscina de su famosa escena.

La aerolínea Spirit es una especie de sarcófago gigante de color amarillo, y retrasa el pesado del corazón a su capricho. Cada hora está enviando actualizaciones del nuevo horario del vuelo y si no se está atento, la puerta por donde uno debe abordar aparece, por ejemplo, de la G4 original en la G14 de la carrerra olímpica dentro de aeropuertos. Así me sucedió: estuvimos hora y media en medio de la pista de Fort Lauderdale, Florida, porque había atasco en la saturada puerta de bajada. Mi horario de conexión era a las 11:30 pm y cuando al fin pude desembarcar eran las 11:40 pm. A esas alturas estaba convencido de que había perdido el vuelo, pero al entrar a la terminal vi a cientos de personas aglomeradas y enfadadas exigiendo embarcar o la conexión que en ese momento les estaban anunciando cancelada. Ahí no había Covid-19 ni nada parecido, ahí era un smashing durante un concierto de Sepultura. La visión me animó, porque significaba que en todas las puertas habrían problemas similares, así que comencé la carrera que solo un marine en Normandía pudo dar, urgido de salir lo más pronto posible de la playa bajo fuego y con todo su equipo a cuestas. Corrí, bufé, hablé en inglés perfecto a la hora de preguntar where is the fucking  gate G4????

Cuando creí que ya no daba más llegué, justo cuando anunciaban que la puerta de embarque había sido cambiada a las G14. Quise reclamar y recibí un raspapolvo de la encargada del counter: señor, si usted quiere llegar a su destino corra ya. Me vi arrastrado por fuerzas desconocidas y aún así deseaba arrebatarle las sillas de ruedas a los que se me cruzaban y así poder usarlas como patineta. "Esta es la última llamada para el vuelo NK829 hacia San Pedro Sula". Fui el último en entrar a cabina y para acortar lo sucedido, fui el último en la zona de reclamo de equipaje en San Pedro Sula, el que buscó y buscó y no encontró su maleta, la dulce maleta de rueditas verdes y lona negra, la inocente maleta perdida en un peor limbo de equipajes que las vistas en Toy Story 2. No estoy seguro si quería llorar o cruzarme de piernas sobre el counter para afligir a pura concentración de yogi a la muchacha que intentaba explicarme y tranquilizarme. Yo solo abría la boca para decirle que Spirit era la peor aerolínea del planeta, y ella, más nerviosa que Elon Musk cuando aterriza uno de sus engendros espaciales, quiso darse por vencida e insultarme, pero ambos entendimos que debíamos calmarnos, que en medio de tanto reinicio operacional éramos simples motas amarillas.

Aquí estoy ya, entonces, recibiendo emails que me aseguran que la maleta viene en camino hacia Tegucigalpa. Alrededor de 30 ejemplares de La Era Pre Shuman andan flotando por ahí y significarían una pérdida imprtante para mis pocas posibilidades de hacer llegar personalemente el libro a Honduras.

Insisto: Spirit es lo peor de lo peor: ni siquiera ofrecen un vaso de agua a menos que se compre con tarjeta de crédito.

F.E.


jueves, 10 de junio de 2021

Episodio 47, Lorca de memoria


 Cada junio es un inevitable renacimiento de Lorca, así como agosto no fue su final. En este episodio nos vamos a dar repaso a los últimos días de vida del genial poeta andaluz, el momento de su captura y el eco que nos dejó para siempre más allá de los retumbos del fusilamiento fascista.

https://drive.google.com/file/d/15cvg15JNZ4zgOcvE0mCS9-nOty4cw5mN/view?usp=sharing

domingo, 6 de junio de 2021

El Pescador de Sirenas o la reconstrucción de un ángel despedazado

 

Toda ciudad espera a su ángel o a su poeta. Ahí están para demostrarlo los cientos de ángeles hechos estatua en multitud de ciudades alrededor del mundo: desde Berlín a Ciudad de México, o desde Tegucigalpa a Rilke, porque Rilke es todas las ciudades que se precien de tener su ángel. Los poetas están ligados a cierto fulgor angelical romántico -y terrible a la vez- quizá porque reflejan la ciudad que habitan y que, sin dudarlo, están dispuestos a derrumbar hasta sus cimientos o a proteger, espada en mano, para que nadie de los expulsados por su claridad se atreva a regresar al paraíso perdido.



Hay ciudades que esperan por siglos por su ángel-poeta, a aquel que pueda describir la idea de belleza sublime a la que el alma colectiva aspira para salir, al menos en lo que dure un poema, de la desolación. Lo observado por Richard Harding Davis, viajero estadounidense que visitó Tegucigalpa en 1896, nos acerca a esa espera con una observación que en principio pareciera llena de una ingenuidad desproporcionada, pero que a la luz de la poesía se comprende en todo su esplendor: “Frecuentemente admiramos los adornos dentro de las casas, siendo la mayoría de éstas de adobe, en las paredes repelladas encontramos pegados periódicos, litografías, comerciales de 20 o 30 años atrás. En una de estas casas encontramos una bien grande de una mujer, que por casualidad todos nosotros conocíamos, que anunciaba una máquina de coser. Tan alegres nos sentimos de encontrar una cara familiar, que los tres nos descubrimos y nos inclinamos muy cortésmente ante ella; pero la señora de la casa que nos observaba, equivocando nuestra reverencia, la colocó en el altar de los santos creyendo que era un ángel”. La señora esperaba un reconocimiento foráneo de una belleza que ella ya relacionaba con algo más allá de su entorno, así como Juan Ramón Molina debió esperar para su poesía en su viaje a Río de Janeiro.

Éste es el suspenso que advierto a lo largo de la novela El Pescador de Sirenas, de Óscar Estrada, vida novelada como los recortes de periódicos en las paredes de las casas que describe Richard Harving Davis, con la salvedad de que, en la novela, la ciudadanía y el poder ya sabían que tenían su ángel, pero necesitaban confirmarlo una y otra vez, probando con golpes económicos, encierros y destierros al hombre que asumía sin escrúpulos su posición de poeta total de Honduras. Así, Óscar Estrada va hilando la imagen de una vida que ha sido repetida como leyenda del modernismo hondureño, y sin embargo, nos la narra desde el anverso de la tela, donde las puntadas son dolorosas y descarnadas. El Juan Ramón Molina de El Pescador de Sirenas sabe que todo lo que toca la Tegucigalpa de entonces se convierte de inmediato en acto patético, así que lucha, al menos, para salvar su honor de caer en lo cursi. La tropa de personajes que él mismo crea de sus amigos de parranda en el bajo mundo de Comayagüela, es en realidad el espejo alevoso de los círculos de poder al que él ha tenido acceso gracias a su ángel, un poder de escenarios teatrales baratos donde un cancel de madera divide la sala del Congreso Nacional de las oficinas del presidente.

La novela que nos ha escrito Óscar con afortunada técnica periodística -no pudo elegir mejor formato para cubrir, con mirada de paparazzo decimonónico- el declive existencial de una voz portentosa que fue apagándose en la misma medida que sus letras se elevaban sobre la sórdida sociedad que lo acogiera. La transfiguración de mortal a leyenda ya se había dado en Molina mucho antes que Óscar Estrada escribiera esta novela vital para la literatura hondureña y centroamericana, pero solo El Pescador de Sirenas nos conjunta de manera coherente aquello que fue -durante mucho tiempo y con hálito de nota roja- un ángel despedazado en medio de una cantina perdida en El Salvador.

Fabricio Estrada

Vega Baja, Puerto Rico, junio del 2021

Las Crónicas del Capitán Snorkel, 15 - Fabricio Estrada

 


Denle paso a un rompehielos

 

Por regla general,

son pocos los que existen y a quienes busco los invento.

Es así como atiborro los bares con amigos inmediatos

le doy una oportunidad

a esos negocios siempre solos y en quiebra donde se amanece con puñales

y el canto es un corrido anunciando muerte.

Vuelvo a abrir la boca para esfumar todos los nombres

vuelvo a ir de frente como un rompehielos que organiza el mar

a babor y estribor

para que me sigan las sombras y hacer aparecer ante mis ojos

trozos de invierno

témpanos confundidos en el abrazo de las noches.

Por eso lo necio de palpar la pátina de las paredes

como un ciego precoz o un niño aberrado que

con pinceles ajusta la piel

siega

siega pasión por los colores más íntimos de la carne.


F.E.

jueves, 3 de junio de 2021

Episodio 46, El Perú poético visto por Martín Zúñiga Chávez

 

Antes de que nos cuenten otra versión difusa del Perú en un momento sociopolítico tan crucial, mejor escuchamos al poeta peruano dándonos un marco de lo que sigue siendo profunda fuerza poética para Latinoamérica. Nos acompaña también la opinión y memoria viva del poeta hondureño Rubén Izaguirre, recordándonos el enlace histórico que hay entre Perú y Honduras... y Centroamérica.

jueves, 27 de mayo de 2021

Episodio 45, Un análisis sobre HCH, medio de comunicación en Honduras

 


Los traumas sociopolíticos afectan directamente al lenguaje, la forma común con que un estado o ciudadanía se comunica. Tomando al medio HCH como referencia dentro de Honduras, decidimos, con un grupo de amigos, darle análisis a este fenómeno cultural en Honduras y Latinoamérica dentro de los márgenes que nos permite la oclocracia.

https://drive.google.com/file/d/1kcLqrdmg77xu8XtnSN2LBpRAhuuah5N6/view?usp=sharing

sábado, 22 de mayo de 2021

Poema de un best boy - Fabricio Estrada

 

Poema de un best boy

 

Olías a repostería a la entrada de un cine

y juro que jamás he ocupado

de entenderte con subtítulos.

Llegaste ingrávida

hablando el idioma de un zeppelin en llamas.

 

Yo solo tuve que amar tus historias

de finales felices.

 

Lo demás

hubiera sido repetir

la misma cinta que nadie entiende

más que nosotros

entre las sombras.


F.E.

 

viernes, 21 de mayo de 2021

Solo el crepitar de los labios, Fabricio Estrada

 


Solo el crepitar de los labios

 

Hemos estado hablando de la muerte

como si de una vendedora ambulante se tratara.

Un día la saludamos y ella responde algo sobre el clima.

Entre la prisa de la lluvia y los lentos días abrasadores

conocemos su nombre

y hasta de una hija paralítica

le aceptamos un cigarro que nunca fumamos

y lo dejamos olvidado sobre la mesita junto a la cama.

 

Las esquinas siguientes son días vacíos.

 

Y no sabemos adónde se fue.

 

Nos cuentan que fue desalojada

que una nube de gases se plantó en su lugar

como una ceiba de espinas muy largas.

Decomisaron su mercadería, la quemaron en un solar baldío.

 

Regreso a casa sin saludo

aunque tenga un cigarro que ahora enciendo

con la cautela de un fantasma chino de papel.

 

Cerca de mis ojos veo el ondular de su rostro

 

y las palabras se me queman despacio.

 

 F.E.

Episodio 44, Me llamo Rojo, Orham Pamuk


 En este episodio nos acercamos al centro de la ceguera mística, dejamos que Pamuk nos lo diga en un fragmento de su monumental novela, Me llamo Rojo. Abramos los ojos, entonces, y démonos la oportunidad del esplendor.

https://drive.google.com/file/d/1-FmvW34pEGnEJvtqQkiZ3FqN7klxKdRE/view?usp=sharing

jueves, 13 de mayo de 2021

Episodio 43, Sabanagrande en mis ojos cuadrados

 


A través de la mirada fotográfica, la emulsión de aquello que fue Sabanagrande en mi infancia. Cada memoria es un ángulo y también composición, con la música que le dio sustancia a los viejos equipos de sonido que ahora solo suenan si cerramos los ojos y respiramos profundo.

https://drive.google.com/file/d/14yLVH32jSLvz9NC7ym9vvhcORG-UjDNI/view?usp=sharing

martes, 11 de mayo de 2021

Harry El Sucio ¡un dedo arriba!

Con Iris hemos estado sopesando dejar de ver series durante un buen tiempo. La última que nos tuvo sujetos fue Glitch (más muertos vivientes, pero softs y desconcertados por volver a la vida). No valió la pena y no vale la pena -sentenciamos- que estemos esperando que el próximo episodio mejore lo que ya se ve insalvable. Y ese es el gacho: quizá mejore... y uno se ve sentado hasta el final con unas 18 horas perdidas que bien pudieron decepcionarnos en dos horas de haber sido película. Con robustas excepciones como Raised by Wolves, The End of The Fucking World, El Perfume, Dark, Marco Polo, Breaking Bad y algunas otras, todo lo demás es un refrito de situaciones escandalosamente vacías dirigidas a adolescentes.

Hay días en que uno se despierta con dolor en la espalda o el cuello. Hoy desperté con dolor en mi área hipotalámica del gusto por el cine. Necesitaba un trago de buen café doble y sin azúcar del mejor cine que me devolviera la fe y me decidí por Harry El Sucio. ¡Y carajo que sí acerté!

En dos poderosas horas  el thriller que marcó a laspelículas de acción de los ochentas y noventas, y cada escena era la antesala de algo mejor (¡Harry subido al puente esperando saltar sobre el bus escolar!). Don Siegel pone a un consumado vaquero del imaginario western a ser una especie de Sheriff hastiado en las calles de San Francisco. Su antagonista es un Joker al que seguramente puso el ojo Heth Ledger para crear su propio personaje perturbador, y con seguridad James Cameron le guiñó el ojo a Arnold Schwarzenegger y le dijo: ¿por qué no te imaginás a Clint Eastwood como un exterminador? Y es que Harry hace todo el periplo de lucha en la película hasta llegar a la fábrica del fin y de paso rememorar sus grandes frases en El Bueno, el Malo y el Feo con un juego de palabras sarcásticas donde la ruleta rusa solo puede darse en la desesperación del villano.

Esta película, filmada en 1971 con las gloriosas imperfecciones de Panavisión y los seguimientos de cámara en bruto (es decir, sin steady ni dollys), señala con crudeza la instrumentación del guetto negro por parte de los blancos: son como activadores de la furia necesaria, como reservas donde animalizarse. Los mejores ejemplos son dos escenas: la del asalto al banco y la del anticipo del Fight Club que pide con insultos racistas el perverso asesino en serie, interpretado por el genial Andy Robinson.
Sabemos de que está hecho el show en la cultura estadounidense, pero Don Siegel logra la metáfora perfecta en la impresionante escena del estadio de fútbol donde Harry Callahan tortura al asesino: todas las luces sobre él en el gran escenario de las masas, el Pollice verso de Jean Leon-Gerome mostrándonos la sustancia pura de lo que ansía ver de nuevo la sociedad capitalista: gladiadores.





Me dedicaré un buen rato a ver de nuevo a los pesos pesados de los 60 y 70. 


viernes, 7 de mayo de 2021

Episodio 42, El barrio Morazán que viví

 

He vuelto al Barrio Morazán, esta vez con la reconstrucción de la memoria a través de la oralidad que permite mi podcast, con la construcción de temporabilidad que permite la técnica de llenar con sonidos aquello que aparece oníricamente y que jamás imaginamos que vuelva. Un testimonio de mi infancia en el barrio más populoso y antiguo de Tegucigalpa.

https://drive.google.com/file/d/1jeAABN3dwt314xYLPSD9vh4F-1xqzCfj/view?usp=sharing