martes, 28 de mayo de 2013

Tablas de proporción

"Sí se puede inmolar a un inocente por el interés de una nación formada por un pequeño número de ciudadanos, se podrá exterminar a vente mil, a treinta mil, si la nación aumenta en proporción. Es preciso establecer tablas de proporción entre el número de ciudadanos y la cantidad de víctimas que sus jefes pueden inmolar por el interés de todos, diez por ciento, treinta por ciento, etc. Aún sería preciso que, para una decisión de tal importancia, hubiera reglas prácticas que sirvieran de guías a las conciencias. Merece la pena que lo regulemos."

Cuando Madame de Staël dijo esto, el Terror francés revolucionario comenzaba a adquirir su forma espantosa y sus argumentos más devastadores. Dirigentes revolucionarios como Antoine León de Saint-Just, Vendée, Bertrand Barére de Vieuzac y Antoine Quentin Fouquier de Tinville, entre otros, elevaban la guillotina a categoría de ángel exterminador hierático. Ya no habría contención, según ellos, para aplacar la contra-revolución. Incluso Robespierre llegó a decir que "nadie con más de 15 años en 1789 debía sobrevivir al Terror", "para no poder llegar a establecer comparaciones odiosas entre el antiguo régimen y el gobierno revolucionario".

Traigo a colación este extracto de la historia para hacer paralelo con todo régimen que pretende llevar hasta sus últimas consecuencias la desustancialización del oponente ideológico. Para radicalizar este punto, la revolución francesa, por ejemplo, llevó a cabo la declaración de guerra contra toda monarquía a su alrededor, es decir, prácticamente contra toda Europa, y como instrumento para llevar esto a la práxis, tuvo que militarizarse en todos sus ámbitos ciudadanos.


Creo que es preciso releer mucho más sobre el mecanismos del Terror. Da muchas orientaciones sobre el asunto puntual de la militarización de las conquistas civiles.


F.E.