miércoles, 24 de octubre de 2012

Guillermo Naranjo saltó al mar


Recuerdo su insomnio porque su insomnio duró toda la noche y la noche era su palabra y el tracateo de su prótesis de pirata sobre la madera de la quilla. Nos guardamos su alias hasta el último segundo, cuando todos ya habíamos sido bautizados. Yo no podía creer que Jack se atrevería pero así lo hizo cuando Guillermo nos preguntó en el busito de regreso: "¿y a mi cómo me pusieron?"... "Vos sos Morgan, Naranjo, sos el pirata Morgan", le dijo Noé Sparrow, y Guillermo fue el primero en tronar a carcajada batiente, sólo faltaba el ron en su mano y el perico chicharachero.

Pero Guillermo era un pirata dulce. Había algo de enternecedor cuando se presentaba en sus lecturas. Era ese algo que transmitía cuando con mucho orgullo tiraba el discurso de representante de APACUR, el Taller de Creación Literaria que capitaneaba en San Ramón, expresando solemnemente que el pueblo de Costa Rica entero estaba ahí, solidarizándose y acercándose a la dicha de la poesía. Nunca dejó de mencionar a APACUR en todas sus presencias; su fervor por el Taller lo hacía embajador plenipotenciario de una utopía que seguramente lo tenía vivo, ya que para él la organización del festival de Occidente era la "pura vida", como así me lo dijo.

"Hermano, contá conmigo si sucede algún problema allá en Honduras, yo sabré cómo ayudarte... así lo hicimos cuando la revolución sandinista y así lo haremos si pasa algo..." quería que le contara todo: lo de la Resistencia, lo de LIBRE, lo de los movimientos de poesía en los 90s, lo de los 80s... su curiosidad era insaciable con todo lo referente a Honduras y por ello fue que bajamos a cuarenta brazas de la madrugada en el mar de Xelajú. Yo hice abordaje a mi cansancio y él quedó atisbando con su catalejo las estrellas. "Quizá no dure mucho tiempo ya, pero te aseguro que el otro año nos vamos para San Ramón, al Festival", me dijo. "Yo soy un milagro vivo porque sigo vivo cuando ya ratos debería estar muerto". Aquí fue cuando me contó sus problemas de salud y cuando yo recordaba su asombrosa fuerza de voluntad en cada uno de sus poemas amorosos. Sí, Morgan era pura couyunda pero se dejaba llevar por plenilunios y pleamares en el verso.

Cuando se despidió de mí fue en un abrazo fuerte, viendo a los ojos y con brazo izquierdo levantado. Yo sentía que tenía que mantenerle la mirada aún fuéramos a dos cuadras con Noé, Madeline y Jonathan Velásquez, y sí, ahí estaba Guillermo Naranjo todavía, despidiéndonos, apoyado en su mástil como muleta.

Ahora que cierro los ojos, pienso que tuve la oportunidad de ir a Xela sólo para conocerlo y despedirlo, ya que esencialmente él estuvo bogando todos esos días como Ajab en busca de su inevitable Moby Dick.

YO HIPPY

Visto de manta,
mi barba engendra
mariposas.

Freno con flores
la boca de los cañones,
sesentista en los dos mil,
heredero de Gandhi.

Igual con sábanas
que sin ellas.



Nació en San Ramón, Costa Rica, 1961. Poeta, gestor cultural, futbolista retirado. Ha publicado los libros “Poemas sin miedo” (2005), “Atrapado en cenizas” (2007) y “Sábanas somnolientas” (2012). Sus poemas han aparecido en diversas revistas costarricenses y extranjeras. Es miembro de la comisión de educación y cultura del municipio de San Ramón, fundador y director del taller de poesía “Carbunclo” y director del Encuentro Internacional de Poesía de Occidente (San Ramón).