martes, 16 de octubre de 2012

Adriano Corrales: “La literatura costarricense sigue siendo prácticamente desconocida” - Mario Casasús, El Clarín, Chile


México DF.- En entrevista digital desde Costa Rica, Adriano Corrales Arias (1958), habla del panorama creativo centroamericano: “El intercambio literario en Costa Rica ha aumentado aunque todavía no es el deseable. La literatura costarricense sigue siendo prácticamente desconocida en el ámbito latinoamericano, salvo algunas excepciones. Nos hace falta mayor presencia en los espacios del libro, en los académicos y en los sitios donde se reúnen o confluyen las voces latinoamericanas y de más allá. Los escritores y editores somos responsables de ello porque la institucionalidad, en el caso de la literatura y al menos en Costa Rica, no está tan interesada en esos intercambios”.


Autor de los libros de poesía: Tranvía Negro (1995), La suerte del Andariego (1999), Hacha Encendida(2000), Profesión u Oficio (2002), Caza del Poeta (2004), Kabanga (2008), San José varia (2010),Samsara (2012) y San Lucas, Ciudad Quesada y otros poemas (2012); también escribió las novelas Los ojos del Antifaz (1999) y Balalaika en clave de son (2006). Doctor en Letras y Artes de Centroamérica por la Universidad Nacional, Adriano Corrales realizó estudios de Artes Dramáticas en San Petersburgo (Rusia), actualmente es profesor e investigador del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

El poeta, novelista, editor y académico Corrales Arias también es un agudo analista político: “La corrupción ha aumentado ostensiblemente en las esferas gubernamentales, especialmente con la concesión de obra pública a empresas privadas y con la venta de activos estatales. El gobierno actual es muy débil, en este momento hace aguas porque se ha quedado sin base social y sin el apoyo de las fuerzas que lo produjeron: los sectores neoliberales del Partido Liberación Nacional, específicamente los hermanos Arias y su grupo, que han abandonado a la actual presidenta, Laura Chinchilla, a su suerte y pretenden entronizarse en el poder a partir de las próximas elecciones en el 2014. Como contraparte la oposición está dividida y atomizada, con el agravante de que el control de la Asamblea Legislativa y del Poder Judicial le pertenece a esos sectores neoliberales que continúan haciendo fiesta con el erario público y con los grandes negocios de las transnacionales”.

MC.- Adriano, el 31 de octubre presentarás dos nuevos libros: “Samsara” y “San Lucas, Ciudad Quesada y otros poemas”. ¿Cuándo comenzaste a escribirlos?, ¿por qué los publicarás al mismo tiempo?
AC.- Es una historia un tanto larga y al final un poco delirante. Empecé primero la escritura de Samsara, hará unos seis años. Luego escribí un poema largo como resultado de una visita a la Isla de San Lucas en el Golfo de Nicoya, Pacífico de Costa Rica. San Lucas fue una prisión horrenda que se hizo tristemente célebre por haber alojado al escritor José León Sánchez por casi treinta años. De allí salió un intenso testimonio novelado del autor privado de libertad que le otorgó fama nacional e internacionalmente: La isla de los hombres solos. Dicho poema no cabía en Samsara por su temática.

Más tarde, el año pasado, en una especie de juego, y a partir del centenario del cantón de San Carlos, patria natal de este servidor, inicié la escritura de otro poema largo: Ciudad Quesada 2011. Este poema es una suerte de parodia del extraño y excelente poema del maestro nicaragüense José Coronel Urtecho denominado también Ciudad Quesada y escrito a partir de información histórica y socioeconómica de la región, fronteriza con Nicaragua. Así comenzó a nacer el segundo libro que se fue complementando con poemas que había escrito años atrás y que habían quedado inéditos porque no correspondían a la temática de libros anteriores. Igual fui escribiendo otros poemas de diversa naturaleza que fueron engrosando el texto.

El año pasado decidí probar suerte y envié Samsara al certamen poético de la editora estatal, Editorial Costa Rica, denominado Eunice Odio como homenaje a nuestra querida y estupenda poeta fallecida en 1974 en México DF como resultado de su exilio personal. Obviamente no gané. Sin embargo, asistí a la premiación y allí dos miembros de la Junta Directiva de la editorial me sugirieron que enviara mis textos para una posible publicación. Y así lo hice. Hace unos cinco meses recibí el acuerdo de esa Junta Directiva sobre el dictamen de Samsara, el cual decía escuetamente: No publicar.

Uno de los miembros de esa Junta, conocido y amigo y un tanto díscolo, me “sopló” que uno de los lectores, miembro también de la Directiva, había reconocido el texto como participante en el certamen, entonces dio la voz de alarma y por eso no se publicó. ¿Por qué razón? Aún no logro entenderlo. Y en cuanto a San Lucas, Ciudad Quesada 2011 y otros poemas, el mismo contiene un poema que se llama Elogio a la mariguana; pues bien, por esa razón y según mi informante, el libro no debía publicarse, así que fue, de alguna manera, censurado. Hasta ahora no he recibido comunicado alguno de la Editorial Costa Rica sobre ese poemario.

MC.- Samsara es un término proveniente del sánscrito y dentro de la visión hinduista significa “la rueda de la vida” y San Lucas es la mítica isla en el golfo de Nicoya. ¿Cuál es tu relación geográfica e intelectual con ambos páramos?
AC.- Samsara se fue dando de a poco. Al inicio pensé en escribir un poemario de agradecimiento cercano al concepto de la famosa canción de la chilena Violeta Parra Gracias a la vida. Pero se fue convirtiendo en una especie de diálogo con el otro yo que todos llevamos por dentro. Durante ese período estaba muy concentrado en la lectura de la obra del fascinante japonés Yukio Mishima. Fue él quien me introdujo en la concepción del Samsara, especialmente a través de su portentosa tetralogía “El mar de la fertilidad”. Las consideraciones sobre la vejez y el paso del tiempo aunadas a una decepción ante las ilusiones vitales son extraordinarias en Mishima, todo ello dentro de una trama donde el personaje central supuestamente reencarna en tres épocas distintas. Entonces el poemario se fue recomponiendo hacia una reflexión poética sobre la existencia y el paso del tiempo dentro de una percepción circular o de eterno retorno, no sin cierta fisga latinoamericana.

Como te conté, San Lucas fue una terrible isla presidio. Había visitado la isla en mi adolescencia y guardaba escalofriantes recuerdos. Hace dos años la visité con un grupo de intelectuales costarricenses y latinoamericanos que participaban en un Encentro sobre José Martí en el bello puerto de Puntarenas. La experiencia fue asfixiante y poderosa, supongo que el poema refleja algo de ello.

MC.- En México, Jorge Volpi escribió el extenso ensayo: “El insomnio de Bolívar” (2009) y tú escribiste, desde Costa Rica, el poema breve: “La pesadilla de Bolívar” (2012), ¿del insomnio podemos transitar a la pesadilla o viceversa?
AC.- Supongo que sí. Los últimos días de Bolívar fueron de mucho insomnio y, según mi percepción, una larga pesadilla en la vigilia atormentada por la sensación de derrota tras la división de la Gran Colombia. De tal modo que el insomnio puede convertirse en una gran pesadilla en la vida real. En el caso del Libertador esa pesadilla obedece al fracaso, una vez más, de sus ilusiones y a la soledad a la que se ve compelido en sus últimos días. Debió ser terrible para él. Ha pasado el tiempo y ahora, al parecer, hay una leve esperanza de que el sueño bolivariano se convierta en realidad, sin embargo, para ello todavía hay mucho camino que recorrer, y es un camino plagado de obstáculos en el cual podrían esperarse nuevas pesadillas.

MC.- Nicaragua y Honduras son dos países con estrechos vínculos bolivarianos, ¿cómo miras desde Costa Rica el nacimiento del ALBA?
AC.- Me parece que el ALBA es una construcción necesaria de cara, justamente, a los sueños y pesadillas de Bolívar. Frente a los grandes bloques de poder que inducen la globalización neoliberal es justo que nuestros países se organicen como un bloque que pueda resistir a tan descomunales fuerzas. Y que se organicen en términos de intercambio y cooperación. Desgraciadamente no todos los gobiernos están en esa sintonía por razones ideológicas. El de Costa Rica es un ejemplo, con una corrupción profunda y galopante insiste en estar alineado a los intereses norteamericanos y últimamente al poder de los chinos. Hace falta cambiar el rumbo de nuestra política exterior y mirar con mejor semblante la arquitectura de una comunidad latinoamericana que es nuestro contexto inmediato y natural.

MC.- Coordinas el Encuentro Internacional de Escritores de Costa Rica, además dirigías la editorial Arboleda y la revista Fronteras; ¿cómo describirías el intercambio literario de Costa Rica con el resto de Latinoamérica?
AC.- El intercambio literario en Costa Rica ha aumentado aunque todavía no es el deseable. La literatura costarricense sigue siendo prácticamente desconocida en el ámbito latinoamericano, salvo algunas excepciones. Nos hace falta mayor presencia en los espacios del libro, en los académicos y en los sitios donde se reúnen o confluyen las voces latinoamericanas y de más allá. Sin embargo, Costa Rica en los últimos años se ha posicionado como un sitio a visitar por algunos creadores literarios y poco a poco se empieza a reconocer la obra de algunos coterráneos. Es un proceso lento pero deberá irse profundizando. Los escritores y editores somos responsables de ello porque la institucionalidad, en el caso de la literatura y al menos en Costa Rica, no está tan interesada en esos intercambios.

MC.- También me interesa saber un poco más sobre la relación Nicaragua-Costa Rica, publicaste la antología: Poesía de fin de siglo (2000) y recuerdo tu esfuerzo de diplomacia ciudadana en los álgidos días del conflicto limítrofe…
AC.- Costa Rica y Nicaragua siempre han mantenido una tensa relación, especialmente desde 1824 cuando la provincia de Guanacaste decidió anexarse a Costa Rica. Por ello, y ante la inminente construcción de un canal interocéanico por parte del gobierno de Francia, en 1858 se firmó el Tratado Cañas-Jerez que demarcó las fronteras y que le otorgó la soberanía del río San Juan a Nicaragua, eso sí, con libre navegación por parte de Costa Rica. En el decenio de 1870 Nicaragua empezó a plantear objeciones a la validez del tratado. A principios del año 1886 hubo otra agudización de las tensiones y gracias al concurso de Guatemala se logró suscribir una convención arbitral. En esa convención se acordó someter la cuestión de la validez del tratado Cañas-Jerez al arbitraje del Presidente de los Estados Unidos. En 1888 el Presidente Grover Cleveland reconoció la validez del tratado de tal modo que el Laudo Cleveland aclaró varios puntos de dudosa interpretación en el convenio limítrofe.

Por lo demás, desde siempre ha habido una migración importante de nicaragüenses hacia Costa Rica, tanto por razones políticas como socioeconómicas. Hoy en día, según cálculos de algunos investigadores, aunque no son oficiales, podría haber más o menos un millón de nicas en territorio costarricense. Por su parte, muchos gobiernos de Nicaragua han utilizado el supuesto conflicto fronterizo para invisibilizar las crisis y los problemas internos. Se debe recordar que en 1948 y 1955 hubo dos invasiones del ejército somocista apoyando la intentona contrarrevolucionaria de la oposición a los gobiernos de José Figueres Ferrer. Eso marcó mucho el inconsciente colectivo de los ticos.

Sin embargo, pienso que somos naciones vecinas inevitables y que como tales debemos fortalecer una política de paz y de acercamiento, de no agresión. Se debe pensar en compartir las riquezas fronterizas de manera que se proteja el medio ambiente y se solucionen binacionalmente los graves problemas de sus poblaciones, especialmente de los sectores populares. Hace falta mayor diálogo e intercambio de todo tipo y pienso que desde la literatura y la cultura en general se debe provocar el acercamiento y ese diálogo, eso lo comparto con un grupo numeroso de escritores, artistas e intelectuales nicaragüenses. Por supuesto, en Costa Rica hay mucha gente que piensa, afortunadamente, como yo. De allí una antología como la mencionada, que es una selección de poetas nicas y ticos contemporáneos, así como la organización de varios encuentros de escritores nicaragüenses y costarricense a ambos lados de la frontera.

MC.- Compartimos la amistad con varios poetas y dramaturgos hondureños, ¿regresaste a Tegucigalpa después del golpe de Estado?, ¿o todavía faltan garantías para viajar a Honduras?
AC.- Regresé a Honduras después del golpe de Estado a presentar un libro. Justamente el día que llegué habían asesinado a uno de los hijos de la rectora de la Universidad Nacional, la cual me había invitado. Mantengo una gran relación de amistad con muchos escritores, artistas e intelectuales hondureños. Ciertamente la inseguridad ciudadana en ese país es muy alta y la agudización de los conflictos sociales palpable. Especialmente en las zonas campesinas del norte y Caribe hondureño donde se libra prácticamente una guerra, como es el caso del Bajo Aguán donde han asesinado decenas de dirigentes campesinos y trabajadores en general. Hay una gran represión por parte de las fuerzas armadas y policiales en contubernio con organizaciones paramilitares de grandes terratenientes.

Honduras precisa de un cambio político pronto o sucumbirá como país que posee inmensas asimetrías económicas, sociales y políticas. El estado hondureño es casi un estado fallido y el control del país lo tienen fuerzas poderosas aliadas a las transnacionales y al narco internacional. Tengo muchas esperanzas en la resistencia del pueblo hondureño la cual podría, y es lo deseable, provocar muy pronto un cambio radical en ese lamentable estado de cosas.

MC.- Hablando del golpe, solía escuchar que Costa Rica era la Suiza del continente, porque no tenían Fuerzas Armadas ni el riesgo de caer en una dictadura, ¿Costa Rica es un puerto libre de milicos o es parte de la mitología latinoamericana?
AC.- Bueno, hay una realidad histórica que no se puede soslayar: ciertamente se abolieron las fuerzas armadas en 1948 y el presupuesto destinado a ellas se invirtió en educación y salud. Sin embargo, con la crisis del estado benefactor en los años ochenta del siglo pasado, y con la contrarreforma neoliberal que está terminando de desmantelar la institucionalidad erigida en los años 40, gracias a un pacto social único en Latinoamérica, se han agudizado los problemas sociales, ha aparecido el flagelo del narco y la narcopolítica y así las fuerzas policiales, so pretexto de una guerra a la droga, se han venido fortaleciendo alarmantemente.

Nuestros policías reciben entrenamiento militar como en cualquier ejército, sus efectivos han crecido igual que el presupuesto destinado a seguridad. Por lo demás hay un control real sobre la población, control que las mayorías aún no perciben dada la histórica indiferencia de los costarricenses hacia los asuntos de estado. Hay una peligrosa escalada de las fuerzas militares incrustadas en la Fuerza Pública.

Por otra parte el mito de la Suiza centroamericana es eso, un mito fundado por la oligarquía costarricense que se autopercibía como europea y blanca, dado que según sus intelectuales, acá no había indios ni tampoco conflictos sociales o económicos. Pero la realidad ha sido muy diferente, somos un país mestizo, multilingüe, pluricultural, caribeño. Y la paz social no ha sido tal puesto que ha habido conflictos armados y fraudes electorales a favor de los sectores dominantes. Así que somos centroamericanos y estamos muy lejos de Suiza. En estos momentos cruciales nos acercamos a lo que el mismo expresidente Oscar Arias, refiriéndose a su gobierno, describiera como una “dictadura en democracia”.

MC.- ¿Qué está pasando en la política y economía costarricense?, ¿cuáles son los principales problemas de la sociedad?, ¿cómo ha reaccionado la administración Chinchilla frente a la problemática tica?
AC.- En Costa Rica, las cosas han venido cambiando aceleradamente con la contrareforma neoliberal liderada por los hermanos Arias (Oscar y Rodrigo). En los últimos años, la tranquilidad que experimentaban el campo y las ciudades se ha transformado en una creciente y preocupante inseguridad cotidiana. La frecuencia y gravedad de delitos que ponen en peligro la vida e integridad física de muchas personas y los que se cometen contra la propiedad, han ampliado la zozobra de la ciudadanía.

El Estado costarricense, mientras tanto, se muestra incapaz de hacer frente y de
atender adecuadamente este desafiante problema, cuyas raíces se sitúan en un complejo fenómeno de descomposición social y deterioro moral, que se ha agravado como consecuencia de la crisis económica que ha azotado al país en los últimos años. El vertiginoso ascenso de la delincuencia, su agresividad y violencia conjugadas con una creciente capacidad organizativa, han convertido nuestras casas en verdaderas prisiones rodeadas de verjas y alambradas de hierro y acero. Por su parte, crece el número de entidades privadas, muchas de ellas carentes de profesionalismo y de control estatal, que ofrecen servicios de seguridad a personas y empresas.

La corrupción ha aumentado ostensiblemente en las esferas gubernamentales, especialmente con la concesión de obra pública a empresas privadas y con la venta de activos estatales. El gobierno actual es muy débil, en este momento hace aguas porque se ha quedado sin base social y sin el apoyo de las fuerzas que lo produjeron: los sectores neoliberales del Partido Liberación Nacional, específicamente los hermanos Arias y su grupo, que han abandonado a la actual presidenta, Laura Chinchilla, a su suerte y pretenden entronizarse en el poder a partir de las próximas elecciones en el 2014. Como contraparte la oposición está dividida y atomizada, con el agravante de que el control de la Asamblea Legislativa y del Poder Judicial le pertenece a esos sectores neoliberales que continúan haciendo fiesta con el erario público y con los grandes negocios de las transnacionales.

MC.- Finalmente, ¿en qué nuevo proyecto estás trabajando?, ¿a quién tienes contemplado invitar para el Encuentro Internacional de Escritores?
AC.- Acabo de publicar un libro de ensayos llamado Cuaderno de Notas. En los primeros meses del próximo año verá la luz un volumen de cuentos que se llama El jabalí de la media luna. Por otra parte tengo cerca de seis años de trabajar en una novela que posee cierta vinculación con la historia de nuestro país. Ha sido un verdadero “tour de force” porque he tenido que investigar y leer mucho al respecto y no he contado con el tiempo necesario para la escritura. Pero allí va creciendo, poco a poco.

Paralelamente estoy escribiendo teatro, tengo tres piezas en desarrollo y he escrito un par de monólogos. Estoy también enfrascado en dos libros más de poesía, uno de ellos dentro de la temática erótica y el otro dentro de una perspectiva latinoamericanista a partir de ciertos rituales y cosmovisiones indígenas de Costa Rica. Son textos que llevarán tiempo en su desarrollo. Igual estoy intentando con la poesía infantil acicateado por la presencia de mis nietos, pero definitivamente es un género muy difícil. Como ves, estoy metido en una cantidad de proyectos que reclaman su espacio y su tiempo.

En cuanto al Encuentro Internacional de Escritores estamos afrontando problemas en el plano financiero. El mismo está alojado en elTecnológico de Costa Rica, universidad donde laboro. Pero en los últimos años se nos ha empequeñecido el presupuesto dada la crisis económica del país, de la cual no están exentas las universidades públicas, la cuales, dicho sea de paso, están dando también un peligroso giro hacia la neoliberalización. De tal suerte que probablemente, y esto lo digo con mucho dolor y preocupación, el próximo año ya no tendremos este encuentro que ha reunido durante siete ocasiones a un grupo importante de escritores y poetas latinoamericanos y europeos, básicamente.