miércoles, 14 de septiembre de 2016

Tegucigalpa chic


En principio, ¿por qué habrían de  componerle una canción a una de las ciudades que aún ahora sigue siendo tan desconocida? Era tan random, tan imaginarse aquel no lugar (como lo definiría la poeta boricua Cindy Jiménez-Vera en su poemario Tegucigalpa) con las herramientas del análisis exótico y el reduccionismo pintoresco.
Pero para esos años de la Segunda Guerra Mundial, las empresas bananeras estadounidenses estaban a máximo vapor tratando de sostener lo que la economía global hundía a causa del conflicto y, por ende, había que hacerle un guiño de ánimo a un Estado que veía con preocupación el hundimiento de su monocultivo, que en sí no era del Estado, pero que prometía líneas férreas que, con los años, jamás se cumplieron  como beneficio de la industriosa concesión del enclave bananero.

Esa Tegucigalpa chic -nombre dulce sólo en los labios, diría el poeta hondureño Roberto Sosa- y de gente que bailaba en los mercados y plazas al son de las maracas es una aberración tal que es mejor no imaginarla, quizá entenderla mejor  con la frase del protagonista en la película cubana Memorias del subdesarrollo: dicen que La Habana era la París del Caribe, yo diría que ahora La Habana es la Tegucigalpa del Caribe.

En fin, hasta en la coreografía se nota que intentan una caricatura.Me pregunto: ¿Cómo la concibirían ahora las tres hermanas Kardashian? Diana Bellesi, tremenda poeta argentina, me decía mientras fumábamos un cigarrillo compartido, sentados en las gradas del hotel en la fría Rosario del 2013

- Escuchalo bien, pibe, vos porque ya estás acostumbrado, pero escuchalo bien, Te Gu Ci Gal Pa... ahhh, ¡que nombre más bello! ¿No lo escuchás? Sentilo, T e g u c i g a l p a...

- ¿Te gusta, en verdad?- le pregunté echando el humo de un tabaco que no fumo pero que fumé por puras ganas de saborear algo entre los labios que pareciera Tegucigalpa.

- Y síiii, claroooo, es que parece que hasta cae o sube como el humoooo. Dulce, dulce.

Ella siguió mirando hacia una ciudad que no estoy seguro cómo la imaginaba, pero yo recordaba cada rincón, sentía lo que se siente allá y también lo que no, la parte insensible y el sopor absoluto, la Tegucigalpa que se corta para no decir tanto, la Tegus, la Tepas, la que cuesta una sonrisa de la cara y para la que hay tantas versiones etimológicas, la ciudad que se enrosca en la lengua y zumba como crótalo de cascabel. La escalonada, la que se ama con uñas y dientes, la inundable, la Tegucigolpes de Estado, la brutalmente decapitada, la que espera a Godot, el anfiteatro de todos los tristes. La noble, la niebla, 

la nieve de cenizas.




I was born in Tegucigalpa the only day it ever snowed there

(Yo nací en Tegucigalpa el único día en que ahí nevó)

Was a frozen wave that killed the yucca and the Adam's fig
I always seem to bring the cold anywhere I ever go
That's just the way it's always gonna be

My family moved us ever northward up to the terra borealis
Along the crooked pikes of the ruminants and voyageurs
But my heart belongs to the smoke of Hamilton and Monongahela
And all the dirty cities along the way

But you know they all lied to you
Them there with the spider eyes
It'll always keep you warm
It'll always treat you nice

I was floated in just this morning
Woke up a thousand miles from nowhere
I'm a broke-legged paint in a herd of unicorns y'know
image: http://static.urx.io/units/web/urx-unit-loader.gif

I always seem to bring the gray skies every time I ever fly
From all the dirty cities along the way

But you know they all lied to you
These folks with the spider eyes
I'll always keep you warm
I'll always treat you nice

I'll never snow on your parade
I'll never bring a cloudy day

Thank you all so very much you crossers of the many time zones
But I'm heading back to the place that makes sense to me
'Cause my heart belongs to the snows of Buffalo and Chicago
And all the dirty cities along the way

The Fruits Bats.


F.E.