jueves, 12 de julio de 2012

Hasta ahora...



Hasta ahora, el corazón solo pensaba en sí mismo, en conservar el puesto, en llegar a las ocho, salir a las cinco y cobrar por la extras; en latir al ritmo que le toque el poeta. Hasta ahora, el corazón no atendia llamadas fuera del horario oficial, dormia la siesta, se preocupaba por los triglicerios y se quejaba de la mala alimentación del poeta. Hasta ahora, el corazón se sentía comodo al lado izquierdo del tórax, no hacía preguntas, ni intentaba dar respuetas y se sobresaltaba por la noticias de la prensa o por los poemas que cruzan por el pecho del poeta. Hasta ahora, el corazón era un ave de paso, un animal migratorio, una especie que se alimenta de la noche. Hasta ahora el corazón bailaba al son que que le toque el poeta. Hasta ahora el poeta entendió que su corazón no estaba en ninguna parte.

Daniel Matul - Guatemala