lunes, 25 de febrero de 2019

Guillermo Bianchi - Argentina




ORFANDAD





hace noches que arrastro este cadáver

hemos bebido juntos del furor y la bruma

hemos acariciado la muerte a contrapelo

aliviado el dolor en madrigueras

donde la realidad pasa de largo

un ala negra sobre el cielo puro

batiendo contra el pecho

su avidez de relámpago


casa por casa fuimos

a derramar la hiel de nuestra angustia

hemos visto la calle sin ventanas

donde van a besarse los suicidas

antes de transformarse en certidumbre

hemos amanecido con un tiro en la frente

y un puñal escondido en la garganta


hace noches que intento abandonarlo

envolverlo en mi abrigo

y acostarlo en su espanto

como quien deja a un niño

a los pies de una iglesia.



LA TAPA DE LOS SESOS





pensar en vos como un anzuelo

pensar en vos como una copa rota

salir de vos

a la orfandad del tiempo y su ruleta

al peso del insomnio

sus mastines


pensar en vos como una letanía

pensar lo irreparable

lo imposible

pensar la soga al cuello


pensar en vos como una vértebra

o como un espolón

o como un túnel

estar pensando en vos de pies y manos

y hundirme en los diluvios del pensarte.







PETROGLIFOS




mi infancia fue dibujada a lápiz
mordida por los perros
azotada por lluvias torrenciales

huyó del mundo un día saltando medianeras
oculta en el fragor de la costumbre
atravesó la noche
febril y cautivante
con una huella efímera
como de pies mojados

mi infancia fue alcanzada mar afuera
hundida a cañonazos
salvada del naufragio.











RECURSOS DE LA SOMBRA

            Quizá sea en el país de los desaparecidos
            el único aparecido que llamamos fantasma
                                                  Juan Manuel Roca


¿de qué están hechos los fantasmas?
¿son vaguedad?
¿presagio?
¿llamarada?
¿detrás de qué espesura se lavan las heridas?
¿dónde van a llorar
tumbados boca abajo
arrasados en lágrimas de humo?
¿son un golpe de viento en la ventana?
¿atraviesan paredes?
¿resplandecen?

¿a qué le temen los fantasmas?
¿a penar para nadie?
¿a morir para siempre?
¿qué llevan en sus manos?
las cartas sin abrir
el tejido feroz de la memoria.










TRANSFORMACIONES





         
en la tierra de todos

    el viento ya no sopla

duerme cruzado de alas

    sobre la piel del aire

el lenguaje rechaza su condición de humo

hay ríos que se alzan como mares

hay mares que convergen como ríos

la serpiente

      le exige a dios sus patas

      los poetas reclaman su corona de espinas

y el cordero le clava

                        los colmillos al lobo.
















¿QUÉ POESÍA?





¿la atravesada por el humo?

¿la herida de arma blanca?

¿la que sale de noche a emborracharse

en manos del feroz tristán tzará?

¿ la que reparte panes y solloza?

¿la que agita las alas del albatros

que baudelaire dejó sobre cubierta?

¿la que golpea la mesa del burgués?

¿la que muerde el exilio

con sus nervios de buey llenos de cólera?

¿la que anida en el árbol de alejandra?

¿la que pasta en la huerta de efraín?

¿la que mira el oriente con los ojos en blanco?

¿la que amanece espalda con espalda?

¿la que no dice nada

la que no calla nunca?

¿qué poesía?












HASTA MAÑANA






cuánto dura el segundo que se apaga

ahora que golpeo las puertas de tu alma

como un desangelado

como un muerto de frío buscándote las manos

cercado por las fieras que habitan mi prehistoria

tragado por el mar

         del día a día.



















EL ORDEN DE LAS COSAS






los muros los escombros me transmiten recuerdos

obedezco al lenguaje del cristal que trepida

respondo al juramento desleal del relámpago


la simple observación de una canilla

me provoca un intenso sentimiento de ahogo

el fuego vaticina mi futura memoria

los relojes me llevan de modo inevitable

a treparme a la copa de los árboles

para lanzar mi aullido a la intemperie


toda consternación me pertenece

toda felicidad me contradice


el silencio lastima mis oídos

contemplo horrorizado la belleza del día

y persigo a mi sombra para no despistarme

soy el ojo que rige mis bruscas mutaciones

el barco que establece sus propias tempestades


todas las realidades me parecen ficticias

todas las utopías me resultan posibles.




LA VIDA POR DELANTE

          Todos los desaparecidos son nuestros hijos.
                                                   Azucena Villaflor



el hijo que me falta
quería cambiar el mundo
con sus manos de arcilla
con su espada de palo
bajo un cielo rabioso
fue creciendo a pedazos
lloró de amor
quemó su pecho el aire despojado
la madrugada le tembló en los labios

cuando se lo llevaron
fui más madre que nunca
sosteniendo su rostro en el abismo
supe que contra el miedo
se lucha cuerpo a cuerpo
que el dolor envejece a sangre fría
me volví árbol frente a la tormenta
me volví mar a golpes de naufragio.









GELMAN
                        
                               Ahora Juan está en un patio
                                          Jorge Boccanera


ahora Juan está en un patio
ahora nos falta
con una falta hambrienta
desbordada
abre los pozos del dolor
revolotea en cada muerte
nos huerfaniza Juan
nos apenumbra
ahora que estamos solos
y no hay donde llorar
sin que nos vean
las aves de corral
los perros del morir
los entendidos.


Enero de 2014
                                                                        






PASAJERO

                                                            
                                           a mi hermano



Te traés, pasajero

desde atrás de la lluvia

tenés los dedos fríos de tocar los aviones

el corazón cansado de remolcar tu sombra


Habrá que precisar con qué ternura

se te arriman al ojo nocturnos ventanales,

te vienen a buscar los aeropuertos

para llevarte al fondo de vos mismo

a través de regiones abrumadas de espejos


Perdés todo en el viaje, pasajero

la identidad en tránsito,

tu inevitable whisky

y la filosofía del arrabal amargo

que ocasiona tremendas redundancias

cuando en la visa escriben

tus datos personales,

cuando querés llorar y no estás solo

cuando querés reír y estás sin nadie.







CONCLUSIONES





este amor que no empuño ni reclamo

este deseo que resguardo en vos

como una medallita de la suerte

este amor de sonámbulos y espías

de aliento contenido

de sangre en movimiento

una sombra pegada a la pared

trepando por la furia del espejo

amor que no es abrigo

ni sábana

ni oxígeno

sino una cuerda

que intenté sujetar

para no ahogarme

y repentinamente

se enredó en mi garganta.


Guillermo Bianchi

Nació en Buenos Aires en 1970.
Es integrante del grupo de poesía La Contracurva.
Fue finalista del Premio Videncia 2003 (Cuba), I Concurso Revista Axolotl, I Concurso Ruinas Circulares, Certamen Patagonia Sur del Mundo, Premio de Poesía Paralelo Cero (Ecuador) y Premio de Poesía Olga Orozco, con un jurado integrado por los poetas Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Jorge Boccanera y Gonzalo Rojas.
Fue ganador del Concurso Nacional de Poesía Azahar de Plata y del Primer Certamen Internacional Orillera 2009
Participó en diversos encuentros y festivales de poesía en Argentina, México, Costa Rica, Nicaragua y Honduras.
Publicó los libros La luz de los vencidos (Enigma Ediciones, 2012), Objetos varios (Editorial Casa de Poesía de Costa Rica, 2017) y Callar los perros (Alción Editora, 2017)


martes, 19 de febrero de 2019

Cuerpo Plural: el cuerpo único de mi decepción




Cuando vemos que hacemos siempre lo mismo desde siempre no podemos ya pensar en el pasado sin rencor.  Esta revulsiva cita extraída del diario de Césare Pavese es una de las utilizadas por Ricardo Piglia en su relato Un pez en el hielo, metaficción que se construye de la última anotación que Pavese escribiera antes de suicidarse. Y sucede que no puedo más que aferrarme a esta cáustica revelación como me aferro a la acusación que hago hacia mí mismo en cuanto a poesía se trata. Porque de poesía se ha tratado siempre la certeza de que otros ligaran mi nombre a este delicado oficio de escribir poesía y de que yo, alevosamente, subestimara muchas veces la seriedad de mi nombre unido al de la poesía. No me lo había creído del todo, nunca. Antes del 2008 nunca había podido asumir que había logrado poiesis alguna más allá de aquella que fue perturbación y confusión lastimera -y pasajera- una vez me vi reflejado en su espejo roto. Llegaron a editarse los poemarios, sí, llegaron a salir sus tirajes, sí, pero llegó el momento, hace once años, en el 2008, que se me exigió estar a la altura de la expectativa y no pude advertir lo crucial por falta de seriedad.

Once años después tengo en mis manos la Antología de Poesía Hispanoamericana Cuerpo Plural, auspiciada por el Instituto Cervantes de Madrid y antologada por Gustavo Guerrero. La profesora de Introducción a la Literatura Española de la UPR Recinto Río Piedras, Carmen Pérez Marín, me ha dicho la semana pasada que la casualidad la llevó a encontrar mi nombre en esta famosa antología y que se ha sorprendido al encontrarme en ella. Prometió llevármela hoy y lo cumplió. Tengo en mis manos entonces el libro que debí ir a traer al correo postal una vez que se me envío y, sobre todo, tengo en mis manos la antología en que debí participar con toda la seriedad requerida. No es fácil sentir el peso de este libro, quizá el libro del que más he aprendido en mi vida de escritor. El peso de los poemas que la conforman es consistente durante todas las páginas hasta que se llega a los dos poemas que envié para “participar”. Hay un nombre ahí que no encaja, que desentona estrepitosamente, el mío. Donde se lee Fabricio Estrada inicia y termina la magia que se trae desde las primeras páginas de Cuerpo Plural. Más que merecida la lacónica caracterización que describe la Revista Literaria Letras Libres de México, en su reseña de la antología: hay lo mismo decepciones (el hondureño Fabricio Estrada) que hallazgos importantes… (https://www.letraslibres.com/mexico/libros/cuerpo-plural-antologia-la-poesia-hispanoamericana-contemporanea-gustavo-guerrero

¿Por qué no fui a traer la antología cuando se me envío? Podría aducir que no tenía dinero para el taxi, que me acababan de despedir del trabajo, que llovía un diluvio ininterrumpido sobre Tegucigalpa todo ese mes, pero la verdad fue que tuve vergüenza. Unas semanas antes había salido la nota de Letras Libres y la mayor vergüenza del mundo gravitaba sobre mi ánimo. No celebraría aparecer en Cuerpo Plural hasta que me redimiera, me dije, pero ¿cómo se redime de semejante decepción?
En 1993, el Taller de Poesía Casa Tomada completo, recibía la charla sobre poesía hondureña que el poeta José Adán Castelar nos daba con su eterna gentileza y cariño. Estábamos en el Paradiso que se ubicaba en el lugar que ahora ocupa la Librería Navarro, en el barrio La Plazuela. Terminada la charla, un poeta reconocido que se había bebido una buena tanda de vino, explotó en burlas hacia aquellos jovencitxs que éramos. No repetiré los insultos, pero entre ofendido y dolido prometí no regresar a Paradiso hasta no tener mi primer libro publicado. Eso sucedió hasta 1998, año en que el poeta Rigoberto Paredes y la Historiadora y Poeta Anarella Velez me presentaron Sextos de Lluvia. El pundonor y la inevitable naturaleza que me impulsaba a escribir lograron esa momentánea redención. 
Cosa paradójica, fue de Sextos de lluvia que seleccioné los poemas que envié para Cuerpo Plural.

La diferencia entre un hombre inteligente y uno tonto es que el primero se repone fácilmente de sus fracasos y el segundo nunca logra reponerse de sus éxitos”, dijo Sacha Guitry, y sin duda, hasta el 2008 estuve ciego en el oficio de escribir mirando ¿mirando qué? Pues mirando alrededor y no solo a mi ombligo talentoso. El libro que no fui a recoger llega hoy a mis manos que no querían ni tocarlo a pesar de que todos estos años lo he leído en mi imaginación, jugando siempre con todos los posibles poemas que debí haber enviado y a la vez escribiéndolos, sí, porque mi fracaso personal en Cuerpo Plural  significó para mí empezar a escribir con sentido total del oficio y de los pasos que daba, entender que la construcción de la belleza en mí, para compartirla con los demás, necesitaba algo más que la espontánea ebullición de la palabra sino que también urgía elegir la palabra que daba sobre el papel, esa nación intemporal donde estar presente significa hundirse o flotar sobre un abismo blanco.

Existe otra paradoja en esto: a la par de Cuerpo Plural ese mismo año fui antologado en La Herida en el sol, Poesía Centroamericana Contemporánea, de Sergio Ramírez (Editorial de la UNAM) y en ésta última, los poemas que envié están llenos de un contenido y forma que supera en creces la muestra anacrónica que mandé para Cuerpo Plural ¿Cómo se explica este dislate personal? Quizá la respuesta venga de otro dislate: las fechas en que recibí ambas invitaciones difieren en la condición anímica temporal en que me encontraba. En una estaba pleno y estable y en la otra era un monigote de la sobre explotación laboral en la agencia de publicidad en la que trabajaba. Si la poesía es intemporal -pienso ahora- el carácter y responsabilidad para con la poesía debe ser imperturbable siempre una vez que se asumió el oficio. “El tiempo y la época siempre tienen razón cuando existen y no la tienen cuando desaparecen” replicaría Sartre ante esta conveniente mirada desde once años después, pero no tengo otra forma de explicar que Cuerpo Plural es en realidad mi parte aguas respecto a dimensionar quién soy y en cómo la banalidad llega a mí, muchas veces, en oleadas tentadoras que luego solo me ofrecen costillares de naufragios.

El caso es que ahora, libro en mano, veo con claridad cuántas veces he estado al borde del suicidio literario y cuántas otras he decidido aprender a vivir de nuevo desde el comienzo, advirtiendo nuevas formas y ampliando el contenido humano de lo que escribo. Mi nombre no merecía estar en Cuerpo Plural, pero el hombre que soy sí ha merecido entender todas las implicaciones de aquella decepción.

F.E.

domingo, 17 de febrero de 2019

Algunas consideraciones sobre “Sextos de lluvia” de Fabricio Estrada (extracto)

Desconocía este texto crítico que la investigadora y académica Karla Herrera (Honduras) escribió sobre mi primer poemario, Sextos de lluvia (1998). Lo he leído como se lee un mapa antiguo que conduce al oasis donde alguna vez fundé toda mi sed. Comparto el enlace hacia Diario La Tribuna, donde fue publicado el estudio:

http://www.latribuna.hn/2014/11/23/algunas-consideraciones-sobre-sextos-de-lluvia-de-fabricio-estrada-extracto/


viernes, 8 de febrero de 2019

No, no puedo cambiar mi molde - Bitter Symphony, The Verve

Puedo jurar que busqué la acera más parecida a la del video y arranqué, siendo yo muchas veces, el auténtico Richard Ashcroft caminando hacia toda la gente de los noventas que se atravesaran, meteoro en órbita de colisión con la estación espacial bien diseñada por el trabajo y las vueltas e idas sin sentido por Tegucigalpa. Pude ir tras la carrera que años antes, a nivel de calentamiento generacional, hiciera Forrest Gump, pero elegí seguir esta Bitter Simphony así como mis amigos la seguían, con audífonos desde donde  The Verve lanzaba las coordenadas de la deriva, un año antes de que el huracán Mitch nos hiciera escombros, picadillo, ruina pop. Ya había caminado aquella oscuridad de los apagones del 94, desde las aulas universitarias donde las sombras aprendíamos a amar; subí a los buses como los cientos que de pronto éramos ciegos y aún insistíamos en ir a clases, con estoicismo de ciudadanos en guerra que se les pedía no encender nada, solo caminar, ir, regresar. Por eso no fue Forrest Gump el que nos convocara con sus paisajes luminosos y su barba de asceta bizantino, fue el flaco de Richard Ashcroft el espejo y la chaqueta negra, fue su estampida sin prisas y su melodía de hipnosis. Mismas calles, misma sensación de nacer en otro mundo y de seguir un llamado inequívoco. Frío, oscuridad, smog a todo nivel y nuestra cara también menguando palideces. Sin duda esta canción estaba hecha para nuestro molde, los noventeros más sintonizados con el derrumbe que vendría.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Kike Zepeda - El Salvador


Foto: Fabricio Estrada


Poema con barba

Mi barba se escribe desde que me salen poemas
se desnuda el nudo que me ajusta una corbata de silencio
se alargan las palabras que salen de mi boca: me crecen los poemas

lo dice una página blanca poblada por palabras que dictan mi reflejo
lo saben mis manos, me lo dijo mi boca, lo sé por mi lápiz

esto que digo lo escribo con toda mi barba:
está hecha de puras palabras
ella puso desnudo todo mi silencio:
no me crece la barba, me crecen los poemas





Los santos amuletos

Mi abuela colgaba detrás de la puerta el salmo 91
era para evitar según me dijo
tormentas, huracanes y otros tormentos
que en verdad nunca turbaron nuestro hogar.

Yo que jamás colgué detrás de mi puerta
una herradura de caballo
la santa cruz de madera
o ningún otro amuleto sagrado para defenderme

nunca tuve la dicha
de verte cruzar el umbral de mi puerta.





La amarga memoria

                        “Nunca nos realizamos.
                        Somos dos pozos – un pozo mirando
                        fijamente al cielo.”
                        Fernando Pessoa

Jamás nos volvió a suceder aquél sofá
tampoco el café
mucho menos nuestras bocas

de ninguna manera otra vez nuestra risa

Que absurdo:
Ahora
lo único que nos sucede todos los días
es este silencio





Alza de la violencia

Te juro que El salvador
tiene las esquinas
más peligrosas del mundo:

Roban
Violan
Asaltan
Y matan
En ellas

Hasta los amantes
Se besan violentamente ahí

Viernes 17 de Abril 2015

*

No olvidaremos el día que mi padre nos presentó su miedo
no lo entendíamos bien:
hasta aquel día inolvidable en que nos mostró una foto:
brazos, cabeza, tronco y piernas de un hombre
estaban dispuestas de manera macabra en una bolsa

errados, creímos que nuestro padre
temía a los descuartizados:

entonces lo confesó:
le daba miedo sabernos un día
entre la estirpe de los descuartizados

contarnos entre la lista de los muertos
no contar a sus hijos entre los vivos





Penelopea

Este es tu verdadero dolor, Penélope:
nadie viajó veinte años para reencontrarte
nadie quiere volver a tus labios

nadie es el verdadero dueño de tu amor

Todos los días
subes por una escalera de hilos
hasta un vestido que nadie bajará

Para ningún hombre te guardas tanto
como para Nadie





Síndrome de Prometeo

                        “Pero el diablo me hizo poeta
                        Para que ardiera en plena vida”
                                              Jotamario Arbeláez

Los poetas fueron lanzados a un abismo también
son devorados vorazmente desde su hígado 
por un cuervo   todos los días   mirando el mar

Están condenados
por haber robado el verdadero fuego de Dios

la palabra




Deseo original

Te dije Eva
Que en otra vida fui Manzana
-  dijo Adán –
Ella le dijo que las Manzanas
no reencarnaban
mientras le mordía el cuello




Antiverso a un retrato

Te amenazo
Te declaro la guerra
Prometo fielmente
Desdibujarte con mis manos
Si no dejas de traer recuerdos.





Para olvidarte

Yo no sabía en qué lugar poner tu recuerdo
A qué camino mandar a perderse
las sandalias que dejaste en mi ropero
En qué pútrido mal olor olvidar tu aroma
O en qué sordera embolsar el recuerdo de tus gemidos.

Ahora sé
Que todo
         todo
         todo tu recuerdo

Cabe en mi silencio.





Kike Zepeda (Julio Edgardo Zepeda Vargas, Santa Ana, 1990), VIII premio centroamericano de poesía IPSO FACTO (2018), por “Laura punto com y otros links”. Premio único en el certamen universitario de poesía “Ítalo López Vallecillos” por “Esta manera de olvidar” (2016). Tercer lugar del Primer Certamen Estudiantil Universitario por “Llanto de la infancia extraterrestre” (2018),  Tercer lugar en el primer certamen “José Rutilio Quezada” por “Oficio de Pájaros” (Proyecto Editorial La Chifurnia, 2015), ha publicado: “Para que la muerte no te encuentre” (Proyecto Editorial La Chifurnia, 2016), “Los nadantes” (Editorial Poe, Guatemala 2019), su trabajo aparece en la antología “Torre de Babel. Antología de poesía joven salvadoreña de antaño: Los apócrifos salmón; volumen XV”, así como en revistas nacionales e internacionales, como el número 11 de la revista Cultura, o el Suplemento Cultural 3000 (Co-Latino), Vecindario (Nueva York, 2013), y distintas revistas digitales.