lunes, 18 de marzo de 2013

Escuelita zapatista, un paradigma de nuestros tiempos



Marzo del 2013.
Compañeras y compañeros, hermanas y hermanos, de la Sexta:
Sobre las visitas, caravanas y proyectos.
Ustedes saben que estamos preparando nuestras clases para las escuelitas, en eso vamos a concentrarnos para que salga bien y así haya buenos y buenas alumnas y alumnos.
Y nosotros, junto con las autoridades, pensamos que hay cosas que no vamos a poder ver todo para no distraernos, como por ejemplo: recibirlos de una entrevista, intercambiar experiencias, o caravanas, o brigadas de trabajo, o discutir idea de un proyecto.  Así que por favor no hagan el viaje de balde, porque ni en Junta de Buen Gobierno, ni en autoridades autónomas, ni en comisiones de proyectos se les va a poder atender.
Si alguna persona, grupo o colectivo piensa de traer caravana con apoyo para las comunidades, les pedimos de favor que se esperen a que llega su tiempo para eso, o si ya tienen el viaje arreglado, entonces que por favor dejen en el CIDECI, con el Doctor Raymundo, ahí en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.
No decimos que no nunca, sino por ahora NO porque queremos concentrarnos de la escuelita.  Queremos avisarles para que no se entienda mal, el por qué no se les atiende.
Queremos decirles esto para que no programen sus viajes que requieren pláticas con nuestras autoridades, porque no vamos a poder atenderles, por la sencilla razón que todo nuestro esfuerzo va por nuestra escuelita, por ustedes, por México y del mundo, es por eso se va el esfuerzo ahí.
Y así vamos a estar en las Juntas de Buen Gobierno de los 5 caracoles, no vamos a poder atenderlos.  Pero sí pueden visitar los caracoles.
Igual con los proyectos que ya están funcionando de las 5 juntas, hay cosas que no vamos a poder atender, sólo lo que está en nuestro alcance que no nos implique consultas o mucho movimiento para nuestros pueblos.  Si es lo contrario, para otra ocasión se verá.
Queremos que nos entiendan, que para nosotros no es tiempo de caravanas, ni proyectos, ni entrevistas o intercambio de experiencia y otras cosas.  Para nosotros las zapatistas, los zapatistas, es tiempo de prepararnos para la escuelita.  NO vamos a tener tiempo para otras cositas, a menos que sea del mal gobierno que nos quiera hacer una gran chingadera ahí sí cambia la cosa.
Con ustedes compañeras y compañeros, hermanas y hermanos creemos que hay comprensión.
Sobre escuelita.
Aquí les paso los primero datos para la escuelita, para que vayan preparando sus cosas quienes van a recibir las clases.
1.- A la fiesta de los Caracoles están invitados todas y todos quienes se hayan sentido convocados.  La fiesta es en los 5 caracoles, así que pueden ir al que gusten.  La llegada es el 8 de agosto, fiesta el 9 y 10, y el 11 el regreso.  Ojo: no es lo mismo la fiesta de los 10 años de Los Caracoles, que la escuelita.  No confundir.
2.- Con esa fiesta, las bases de apoyo zapatistas celebran el décimo cumpleaños de las Juntas de Buen Gobierno, pero no sólo.
3.- Por esos días empieza nuestra pequeña escuela muy otra donde nuestr@s jef@s, es decir, las bases de apoyo zapatistas, van a dar clase de cómo ha sido su pensamiento y su acción en la libertad según el zapatismo, sus aciertos, sus errores, sus problemas, su soluciones, lo que han avanzado, lo que está atorado y lo que falta, porque siempre falta lo que falta.
4.- El primer curso (vamos a hacer muchos, según vayan pudiendo quienes asistirán), del primer nivel es de 7 días tomando en cuenta llegada y regreso.  Llegada el 11 de agosto, la clase empieza el 12 de agosto del 2013 y termina el 16 de agosto del 2013.  Y el 17 de agosto del 2013 es la salida.  Quienes ya hayan terminado el curso y quieran estar más tiempo, podrán visitar otros caracoles distintos a donde les tocó tomar el curso.  El curso es el mismo en todos los caracoles, pero pueden conocer otros caracoles diferentes a donde les tocó, pero ya va en su cuenta.
5.- Poco a poco les vamos a ir diciendo cómo está eso de la inscripción a la escuelita de la libertad según las zapatistas, los zapatistas, pero sí les decimos que es laica y gratuita.  La preinscripción será con los Equipos de Apoyo a la Comisión Sexta, nacional e internacional, en la página web de Enlace Zapatista, y a través de correos electrónicos.  El registro de alumnas y alumnos será en el CIDECI, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.  Las invitaciones se van a empezar a mandar, según vamos pudiendo, a partir del 18 de marzo del 2013.
6.- Pero no puede entrar el que quiera a la escuela, sino que vamos a invitar directo nosotr@s.   Es@s compas que invitemos, nosotr@s l@s vamos a cuidar, les vamos a dar de comer, un lugar dónde dormir, que esté limpio y contento, y les vamos a poner uno su guardián o una su guardiana, o sea un su “Votán” que lo mira que está bien y que no sufra mucho en la clase, sólo un poco, pero siempre sí un tanto.
7.- Las alumnas y los alumnos van a tener que estudiar muy duro.  El primer nivel tiene 4 temas que son: Gobierno Autónomo I, Gobierno Autónomo II, Participación de las Mujeres en el Gobierno Autónomo, y Resistencia.  Cada tema tiene su libro de texto.  Los libros de texto tienen entre 60 y 80 páginas cada uno, y lo que ya les dio a conocer el SupMarcos es sólo una pequeña parte de cada libro (3 ó 4 páginas).  Cada libro de texto tiene un costo de 20 pesos, que es lo que calculamos que cuesta hacerlo.
8.- El curso dura 7 días el primer nivel y según lo que tenga tiempo el compa, la compa, porque sabemos que tiene su trabajo, su familia, su lucha, su compromiso, o sea que su calendario y su geografía.
9.- El primer curso es sólo de primer grado, faltan muchos más, o sea que no rápido se acaba la escuela, sino que tarda.  Quienes pasen el primer nivel podrán pasar al segundo nivel.
10.- De los gastos: el compa, la compa sí tiene qué ver de su pasaje hasta llegar al CIDECI, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, y para regresar a su rincón.  Del CIDECI, ya se van a la escuelita que les toque, y cuando terminen, el regreso es al CIDECI y ya de ahí se van a sus lugares de cada quién.  Ahí en la escuela, que sea en el pueblo, no va a tener pena, aunque sea su frijolito, su tortillita y sus verduritas no le van a faltar en su mesa.  O sea los gastos de cada estudiante los van a cubrir l@s zapatistas.  Cada estudiante o estudianta va a vivir con una familia indígena zapatista.  En los días que esté en la escuela, ésa va a ser su familia de la alumna o alumno.  Con esa familia va a comer, a trabajar, a descansar, a cantar, a bailar, y lo van a encaminar a la escuela que le toque, o sea al centro de educación.  Y el “Votán“, o sea el guardián o guardiana, siempre lo va a acompañar.  O sea que vamos a estar pendientes de cada estudiante oestudianta.  Y si se enferma, pues ahí lo vamos a curar o, si está grave, lo vamos a llevar en un hospital.  Pero lo que esté en su cabeza como llegó y como se va, pues eso sí no podemos hacer nada, o sea que va en su cuenta del compañero o compañera lo que haga con lo que mire, escuche y aprenda.  O sea que se les va a enseñar la teoría, y la práctica pues ahí lo van a ver en sus rincones de cada quien.
11.- Para poder pagar el gasto de su escuela pues ahí lo vamos a ver nosotros.  De repente podemos hacer un festival de música y baile, o una pinturas o unas artesanías, pero no se preocupen, porque buscamos el modo y además siempre hay gente buena que apoya las cosas buenas.  Para quienes quieren dar una donación para la escuela, vamos a poner un bote en el lugar del registro de alumnos, o sea en el CIDECI, con los compas de la Universidad de la Tierra, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.  Ahí en el bote, quien quiera donar algo de paga, lo pone y nadie sabe quién dio ni cuánto dio, para que no se presumenun@s que dieron más ni se ponen tristes quienes dieron poco.  No se va a permitir que en las escuelas, caracoles o familias que les toquen, den dinero o dejen cosas de regalo.  Esto es para no desequilibrar que unos reciben y otros no.  Todo lo que quieran donar, es en el CIDECI, con los compas de la Universidad de la Tierra, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.  Ahí se junta todo y ya se reparte luego parejo para tod@s, si es que hay algo.  Si no, no importa, lo que importa son ustedes.
12.- Hay otras formas de tomar la clase de la escuela zapatista. Vamos a pedir apoyo con los  y las compas de medios libres, libertarios, autónomos, y con quien le sepa a eso de las videoconferencias.  Porque lo sabemos que mucha gente no va a poder venir por sus cuestiones de trabajo o personales o de familia.  Y también que hay personas que no entienden el español pero sí tienen ganas de aprender cómo es que las zapatistas, los zapatistas han hecho lo que han hecho y cómo han deshecho lo que han deshecho.  Entonces vamos a tener un curso especial para que se toma con video cámara y se manda donde haya un grupo dealumn@s dispuest@s y que estén list@s con su libro de texto  y ahí lo van viendo el curso y con eso del internet pueden hacer sus preguntas de lo que están dando clase los maestras y maestras, las bases de apoyo zapatistas.
Para planear esto, vamos a invitar a una reunión especial a algunos medios alternativos para ponernos de acuerdo en cómo se van hacer las videoconferencias y también que tomen foto y video de los lugares que se explican en las clases, para que tod@s puedan ver si es cierto o no lo que están enseñando las profesoras y profesores.
Y otra forma es que vamos a hacer copia de los cursos en dvd para que quien no pueda ir a ningún lado y sólo puede estudiar la clase en su casa, pues lo pueda hacer y así también aprende.
13.- Para poder asistir a la escuelita zapatista, tendrán que tomar un curso de preparación donde les van a explicar cómo es la vida en los pueblos zapatistas, sus reglas internas.  Para que no vayan a tener delito.  Y lo que necesitan llevar.  Por ejemplo no deben llevar ésas que se llaman “casas de campaña” que, además, no sirven para nada; porque l@s vamos a acomodar con familias indígenas zapatistas.
14.- De una vez claro les decimos que está PROHIBIDO producir, comerciar, intercambiar y consumir cualquier tipo de drogas y alcohol.  También está prohibido portar y usar cualquier tipo de armas, sean de fuego o “blancas”.  Quienes pidan ingresar al EZLN o cualquier cosa militar, serán expulsados.  No se está reclutando ni promoviendo la lucha armada, sino la organización y la autonomía por la libertad.  También está prohibida la propaganda de cualquier tipo, política y religiosa.
15.- No hay límite de edad para asistir a la escuelita; pero si son menores de edad, deben venir con un adulto que se haga responsable del o la menor de edad.
16.- Cuando se inscriban, después de ser invitad@s, les pedimos que aclaren si son otr@, mujer u hombre para ver cómo acomodamos, porque cada un@ es un individuo, individua o individuoa y como tal será respetad@ y cuidad@.  Aquí no se discrimina por cuestiones de género, preferencia sexual, raza, credo, nacionalidad.  Cualquier acto de discriminación será castigado con la expulsión.
17.- Si alguien tiene alguna enfermedad crónica, le pedimos que cargue con su medicina y que nos avise cuando se inscriba para estar pendientes de él o ella.
18.- Cuando se inscriban, después de ser invitad@s, les vamos a pedir que aclaren su edad física y sus condiciones de salud para acomodarlos en una de las escuela donde no sufran más de lo que van a sufrir de por sí.
19.- Si es invitad@ y no puede asistir en esa primera fecha, no tenga pena.  Sólo nos avisa cuándo sí puede y nosotros hacemos el curso cuando ya puede venir.  También si alguien no puede terminar el curso o no puede llegar cuando ya está inscrito, no hay problema, puede completar después.  Aunque recuerde que también puede asistir a las videoconferencias o a los cursos que se van a dar fuera de territorio zapatista.
20.- En otros escritos les voy a ir explicando más cosas y aclarando las dudas que puedan tener.  Pero esto que les digo es lo básico.
Es todo por ahora.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Moisés.
Rector de la Escuelita Zapatista.
México, Marzo del 2013.
P.D.- Ahí le encargué al SupMarcos que le ponga a este escrito unos videos que tengan que ver.
Francisco Gabilondo Soler, Cri Cri, con una rola que ya es parte de la música clásica: “Caminito de la escuela”.

sábado, 16 de marzo de 2013

Estados Unidos atroz


Estas son las atrocidades que los Estados Unidos apoyan de los rebeldes sirios, la desestabilización coordinada que realizan junto a Israel.

jueves, 14 de marzo de 2013

Las fronteras militares del fin del mundo


(Aquí desde la frontera pakistaní)

El asunto es que se debe intimidar, desplegar la mayor variedad de movimientos que denoten coraje, encono, prepotencia. Cada día, desde 1959 hasta la actualidad, en el pueblo fronterizo de Wagah, entre Pakistán y la India, los guardias se mueven a ambos lados en un ritual que debe ser lo más cercano a los antiguos retos que los ejércitos se daban en los campos de batalla antes de enfrentarse.

Muy cercanos a aves extrañísimas que se preparan para picotearse, los guardias que van a cerrar la frontera tienen ante sí un público a graderías llenas que alientan sus respectivas nacionalidades, vitoreando los movimientos de caja y... y... pues... y la gallardía de sus soldados.

Mucha más tensa es la actitud en la frontera de Korea del Sur y Korea del Norte, creo que con más conciencia de que atrás de ellos, mirándoles con gravedad, están los misiles nuclerares, y no es que los pakistanies y los indios no les importe, pero sí se la saben pasar a lo grande intimidándose con alborozo, y claro, con una participación más directa del pueblo.


Bosón de Higg al descubierto

Es la primera partícula que dio masa al universo, el Aleph intuido y signado a tientas en la palabra. De confirmarse en la práctica absoluta estaríamos a las puertas de inimaginables pasos.


Muy pronto, en San Pedro Sula


martes, 12 de marzo de 2013

Leticia Herrera, México - Hace falta que llueva



Leticia Herrera (Monterrey, Nuevo León, 1960) Estudió sociología en la UANL, ha publicado poesía, ensayo, entrevista, crónica, reseña y relatos; también se dedica al periodismo. libros publicados: Pago por ver (1984), Canto del águila (1985), Poemas para llorar (1993), Caracol de tierra (1996), Vivir es imposible (2000) y Hace falta que llueva (2002).

De mi parte la conocí en Xela, en agosto pasado, y ahí observándonos nos iba hilando, así como nos iba midiendo la capacidad del público en su lectura inaugural en el teatro. Porque la auto afirmación de su poesía   no sólo era la elevada voz de una feminista integral sino la de una poética que bien sabe lo que dice y por qué, sin ningún asomo de sumisión o erotismo melifluo. Estaba en el escenario para amar o despojar la falsa dimensión donde la enamorada se entrega a la melancolía. No, Leticia no hablaba de eso... lo humano en ella se juega al poker sus definiciones sobre el amor.

La misma de siempre

renuncio
ya lo intenté
lo juro
perseguí con denuedo
el atuendo de señora
arrumbando mis aires de clochard
mi pretensión de enfant terrible

dejé de beber alcohol por las mañanas
o las noches
dejé de buscar el amor de los hombres
dejé de llamar de convocar de pedir
de hacerme la aparecida en la vida de alguno

dejé de decir todo lo que pienso
de quien lo pienso y me volví discreta
humilde sosegada prudente sobria

dejé la terapia y las pastas
busqué a Dios
pedí consejo
escuché y leí con atención
del opus dei
los legionarios
la acupuntura
el fin del mundo
la meditación
el ascetismo
las piedras los astros

y nada me ha conmovido
nada ha podido acallar
mis hambres
me sigo siendo yo misma
seguí pensando en voz baja
las mismas atrocidades
las mismas bajas pasiones
los mismos enojos
el mismo cinismo
la misma incredulidad
brotándome por los cabellos

y porque de nada sirve
apacentar un girasol
y porque de nada sirve degollarme
si pienso con la entraña
es que vuelvo de mí hacia mí
con todas las nuevas ideas
revoloteando
mientras hago el amor.


Seducción

él tiene un código anterior
al tiempo del hambre
conocer algunos vocablos
imprescindibles que llaman
temblor ámbar mimbre
embrión sombra hombro

embelesada tomo apuntes
de lo eterno

bambú ambición bombardero
calambre cumbre cimbra
podría seguir atada
a este hilo de esperanza
pero el hambre



Regalo

abres la mano y me estremezco
me has dado un caracol que canta
hay hombres que tienen la virtud
de estremecerme
puede ser el doblez de la cintura
la turgencia de una manzana de Adán
el perfil de sus silencios
la forma en que detienen a la muerte

tú has de quedarte conmigo
mientras el caracol cante
no sé alimentarlo no podría

ya vengo
ya me voy ya vine
deja que me venga
después hablamos
y el caracol cante y cante


Propuesta justa

mezclemos nuestros bellos púbicos
porque hace frío y la noche ha caído
seamos por esta vez amigos entrañables
de esos que se estrechan como para fundirse

no voy a pedirte que me dejes
porque te quiero mucho
tampoco quiero que te quedes a vivir
adentro de mis huesos
el pubis me dolería al caminar
si te llevara puesto

pero mira te propongo dame un beso
deja que descubra tu pecho
que te muerda las nalgas
y cuando quieras entrar en mí
no diré nada
me quedaré como una esfinge que goza
en silencio
o si quieres grito


Contradicción

los momentos que preceden al orgasmo
son inhabitables como un pozo
un alarido que te nace desde el fondo de la pupila
y un sollozo como de niño que te muerde
confuso babeas besas tocas sueltas
tu cuerpo ya no es tu cuerpo sientes
desmadejarte las uñas te laten
el pelo se enreda con el infinito
el pubis anda en otro planeta con sus cosas
un arder de estrellas un vagar meteoritos
bailas sin ritmo el corazón es una bola
de pelos en la boca

pero no quiero que se acabe


... pero él se ha ido 
con el circo
todo amor es efímero
o no es



Me pregunto

no sé
yo me pregunto a veces
si un hombre una mujer
que no se buscan se encuentran
el dedal que empuja el hilo
que entreteje las vidas
empuja fuerte o se detiene
en el umbral del contacto
y el hombre la mujer
ajados sometidos al arbitrio
de un dedal de viento
se tocan o se pierden
se encuentran las miradas
o va cada cual a lo suyo
allende el fuego
donde no mora nada
ni la esperanza
que es guayaba que vive
donde revientan los olores

y el hombre la mujer entonces
se topan entrelazan miradas tentaciones
cambian palabras de su vida
porque piensan que saben lo que son
aunque ya no lo son
y todo es inútil porque
todo es el muerto que les nace
del fondo de la pupila
pero piensan que dicen
lo que dicen

y el hombre la mujer entonces
mejor se quedan siniestros
esperando el camión al olvido
con los zapatos bien atados
y de reojo miran
el hombre a la mujer
la mujer al hombre
pero se piensan sabios luego
se eluden se salvan piensan ellos
de la catástrofe
pero la catástrofe ya vive
en el hueco del corazón
que no puede ser uno

y el hombre la mujer entonces
pueden hallarse pueden buscar
tocarse pulir la luna de sus miradas
afinar el sonido del corazón
bailar a su ritmo
convocarse y hallarse
reír desde el estómago niños
de voz alada
perdonarse
pueden




Piano

yo no me puse triste
tú empezaste




Del fuego y sus carbones

Nuestro gato, Mambrú, tose. Tiene laringitis. El veterinario entiende que el cambio climático le ha afectado con todo y su acordeón bajando a los 12 grados y luego subiendo a los 32 grados. Tegucigalpa es un infierno. Cercada por múltiples incendios forestales se esconde en una densa nube y hace que uno salga de la casa a como de lugar.Salimos entonces en un extraño paseo por las candentes sombras. Es tanto el peso de la luz que llegamos a Los Dolores y casi en silencio pedimos el almuerzo. No hay voluntad para nada, la olla de la sopa lo tiene a uno allí, dando vueltas a fuego lento.

Yo quiero volver de inmediato a casa pero Mayra me insiste que entremos a una de esas tiendas de cachibaches donde se encuentra todo lo sobrante a la tristeza. Peluches, bolsos, tiendas de campaña, copas de bodas trágicas, retrateras de familias ausentes y Glenn Gould... sí, el Glenn Gould que desconocía por completo en un estuche de lujo de tres cd con la Goldberg variations que ahora escucho pasmado. Esas son las cosas que se encuentran cuando se escarba a la orilla del hastío, casi podría jurar que Glenn me llamaba porque fue inverosímil lo mucho que aparté para dar, instintivamente, con uno de los pianistas más sublimes de nuestros tiempos: aparté cursos despedazados de inglés, aparté Vhs inservibles, cassettes de Jimmy Swaggartt, conferencias de Carter, aparté la tentación de Norman Mailer y su masiva novela El fantasma de Harlot (vaya pereza que me da leer en inglés, lo admito)... me aparté a mí mismo para encontrarme con este pequeño tesoro.

Si la dependienta me hubiera preguntado ¿busca a Glenn Gould o prefiere a Mailer? con seguridad hubiera creído que las altas temperaturas eran de una fiebre extraña, pero cuando después de 4 horas -y ahora sí conociendo a Glenn- la recuerdo a ella contando los tres cd del paquete y diciéndome son treinta lempiras (10 c/u), estoy seguro que ella, de saber lo que ahora sé de este pianista, caería en cuenta del mal negocio que hizo. Lo disfruto entonces, de la misma manera que estoy completamente seguro que encontraré a Mailer mañana, esperándome entre el olvido. Mientras tanto, leo estos poemas que René Morales me ha mandado desde Tuxtla Gutierrez, como corolario a un día que incluyó ver el fabuloso Djiango de Tarantino y el fuego de Riddik barriendo la plaza de Los Dolores.



1.1

En un rincón del mundo
en donde sólo es posible la rabia
escuchen señores y amos de mi patria
afuera los que jamás fueron consolados

los que entienden la vida
como el acto de no estar muertos

le prenden fuego al mundo
y ya solo queda la seguridad                           
de que todo esto  ahora es imparable






1.2

Aquí siempre hay una segunda chanza
lo importante es no andar jotiando
y diciendo que ya valió verga 

aquí siempre hay una segunda chanza
por más jodido que se vea todo en esta ciudad
en donde el calor se acrecienta gracias al odio

aquí siempre hay una segunda chanza
ya que aún se puede respirar
el aire frio de la mañana
para saber de esa manera
que ni este libro
ni usted
ni yo existimos







Burdel el Bambi o solo dios sabe como se puede trabajar aquí

A mi no me sobra el pan
ni hablo sobre asesinatos
ni me interesan los ladrones de uvas
yo no hablo sobre el color de mis pasos
ni sobre el zumbido de los insectos
yo no hablo sobre mis labios cocidos
ni sobre el germen de trigo
que crece en las avenidas de esta ciudad abandonada

yo solo he venido hasta aquí
para sentarme a esperar un tren sin horarios
que me lleve un poquito más al norte










Monterrey 2:01

He aquí la justicia
la muerte de las bestias de lujo
un coagulo de sal
la  línea blanca
el sonido rojo y cortante
de un anzuelo de plomo cayendo sobre la hierba

he aquí la justicia
la gritadera de las hembras
el aleteo descompuesto
el matadero y sus rincones
el silencio de los caballos
-el viento-
el silencio que ahora vuelve
para apoderarse de la tarde







2.2

Algo queda de mí
en esta patria vacía
en esta fe sucia
en estas víctimas degolladas
como gallinas para un domingo de fiesta

algo queda de mí
en estas manchas rojas
que acompañan esta tarde inolvidable de ejecutados

viernes, 8 de marzo de 2013

García Márquez: “El enigma de los dos Chávez”



Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. “¿Qué pasa?”, le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el Presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamientio militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.

Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El Presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve años después.

El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.

Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?

El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treintiséis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.

El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.

Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. “Ese que toca es Hugo”, decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: Cómo triunfar en la vida.

Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.

Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo al leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. ¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende, ahora los militares chilenos van a darle un golpe? Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. “Fíjate las vueltas que da la vida”, me dice Chávez con una explosión de risa. “Ahora su papá es mi canciller”. Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable de manos del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.

“Además”, le dije, “usted estuvo a punto de matarlo”. “De ninguna manera”, protestó Chávez. “La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles”. Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborazada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.

Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez, que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.

Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca, y el capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. “Yo estaba ya casi rendido, -me dijo Chávez-, pues mientras más le explicaba menos me entendía”. Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: “Mire mi capitán lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército, y ése que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?”. El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.

“De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela”, dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos. Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. “Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de béisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas”, contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que torturara a nadie en su comando. “Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia, -contó Chávez- pero sólo me mantuvieron por un tiempo en observación”.

Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados mal heridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. “No me deje morir, mi teniente”… le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: “¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A estas alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie”. Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: “Ahí caí en mi primer conflicto existencial”.

Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los veintitrés años, con un nombre evidente: Ejército bolivariano del pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. “¿Con qué finalidad?” le pregunté. Muy sencillo, dijo él: “con la finalidad de prepararnos por si pasa algo”. Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.

Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982 cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas, y ayudante de oficial de inteligencia. Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Ángel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres entre oficiales y tropa.

A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de fútbol, el maestro de ceremonias lo anunció. “¿Y el discurso?”, le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. “Yo no tengo discurso escrito”, le dijo Chávez. Y empezó a improvisar. Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América Latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos:

“Chávez, usted parece un político”. “Entendido”, le replicó Chávez.

Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: “Usted está equivocado, mi comandante. Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones”.

Entonces el coronel Manrique puso firmes a la tropa, y dijo: “Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que dijera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer”. Hizo una pausa efectista, y concluyó con una orden terminante: “¡Que eso no salga de aquí!”.

Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino. “Al final, claro, le hice un cambio”, me dijo Chávez. En lugar de “cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”, dijeron: “Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos”.

Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos, con representantes militares de todo el país. “Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. “En diez años -me dijo Chávez- llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos”.

A estas alturas del diálogo, el Presidente rió con malicia, y reveló con una sonrisa de malicia: “Bueno, siempre hemos dicho que los primeros éramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el Ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión”. Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: “¡El coronel Badull!”.

De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: “Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega”. A partir de ese pensamiento, Chávez desarrolló tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. “Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del Ejército”, decía Chávez. “Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué”. Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. “Es decir -concluyó Chávez- que nos sorprendió el minuto estratégico”.

Se refería, desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. “Yo iba a la universidad a un postgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a la casa”, me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. “Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: ¿Para dónde van todos esos soldados? Porque que sacaban los de Logística que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le pregunto al coronel: ¿Para dónde va ese pocotón de gente? Y el coronel me dice: A la calle, a la calle. La orden que dieron fue esa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mío, ¿pero qué orden les dieron? Bueno Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: Pero mi coronel, usted se imagina lo que puede pasar. Y él me dice: Bueno, Chávez, es una orden y ya no hay nada qué hacer. Que sea lo que Dios quiera”.

Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. “Y entonces me paro y lo llamo”, dijo Chávez. “Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así? No, dijo él, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme. Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: ¿Para dónde van? Y él me dice: Yo no sé nada. Quién va a saber, imagínese”. Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: “Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil, y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares. ¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta”. “Y el instinto me dice que lo mandaron a matar”, dice Chávez. “Fue el minuto que esperábamos para actuar”. Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.

El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: “Nos vemos aquí el 2 de febrero”. Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.

jueves, 7 de marzo de 2013

Fernando Rey / Mañana, del álbum Raro - Honduras


Debería detallar cuánto le ha costado a Fer Rey esta producción, sin embargo, "Raro" (el nombre del disco) es la mejor descripción de fondo que por sí mismo pueda dar. Raro sería que no costara sobrellevar los condicionamientos del medio y del miedo. Pero aquí está Fer, mostrando apenas un ápice del álbum que ya tuve el privilegio de escuchar entero, ahí mismo, en ese estudio.

Y van a tener que escucharlo...


Chávez: el ismo de un pueblo




El tono de la derecha comienza a subir, subrepticiamente aún, a dos días del sismo causado por la muerte de Chávez. Han iniciado dando muestras de condolencias con la vista baja de la hipocresía y, ya casi en cadena, han continuado "rogando que no hayan actos de violencia en la Venezuela pos-Chávez". Las armas de la contra-ofensiva se aceitan en los noticiarios, las coberturas maximizan la declaración de "exiliados" que afirman el regreso de la democracia a Venezuela por la simple inercia de que "ha muerto el dictador".

Caso patético el de los medios españoles, franquistas hasta más no poder, que le apuestan a una división de intereses entre Maduro y Cabello cuyo fiel de la balanza son unas Fuerzas Armadas Bolivarianas al acecho, unas afirmaciones que el Almirante Diego Molero, Ministro de Defensa de las FAB, hecha por tierra: "El hecho de que haya dolor no significa que estemos débiles, aquí están las Fuerzas Armadas, un pueblo armado, un ejército que jamás volverá a volcar las armas contra el pueblo venezolano".

Una de las fórmulas más usadas de la derecha es la del reduccionismo. Resulta bastante fácil comunicar que el proceso revolucionario en Venezuela era "chavismo", "caudillista", "populismo", y no lo que es en definitiva: un proceso de 14 años en cuyo tiempo se ha permeado hasta los estratos más inimaginables de la dignidad del pueblo excluido. Se intenta, también, reducir los grandes avances socio-políticos a una simplona acusación de "todo lo ha logrado porque tiene petro-dólares", intentando con este mensaje tocar uno de los tabú impuestos por la oligarquía latinoamericana a las pobrerías explotadas: sólo los ricos tienen poder desarrollista, la izquierda es pobre y no puede, por lo tanto -en el maquiavélico retruécano oportunista- usar dinero "capitalista" para la revolución... de esta forma, Chávez, no era de izquierda, y el uso de las riquezas petroleras corresponde a la misma corrupción de siempre. La derecha es capaz de auto-inmolar sus torcidos valores, toda una demostración de su poder de confusión y de su criminal saña con las masas que ella misma ha sumido en la desesperación y la ignorancia.

En los días en que el gobierno cubano anunció el retiro del Comandante Fidel Castro, la prensa mundial jugó de la misma forma que lo hace ahora, ignorando las estructuras que un proceso revolucionario como el cubano ha profundizado. De igual forma, quienes en base a una emotividad exacerbada aseguran que el pensamiento burgués ha sido vencido en Cuba, se olvidan que el sistema capitalista lleva muchos más siglos interiorizado, con todo y sus taras, en la civilización occidental. La creación de un mundo socialista es una causalidad tan pura en su fuerza emergente y tan excepcional en su sostenibilidad en el tiempo, como la atmósfera que rodea a nuestro planeta en un sistema solar lleno de vacíos.

En la Venezuela de Chávez la excepcionalidad ha venido dándose en medio de las correcciones y enmiendas que el proceso permite. Han sido 14 años y las valoraciones internas de la revolución bolivariana han ido desde el marxismo clásico hasta el neo-marxismo explorado desde el mundo sensorial de un pueblo tropical. Quienes hubieran deseado desde el principio  la implementación de un sistema comunista en toda regla se hubieran topado con un pueblo que exigía lo que ha construído Chávez: el poder del pueblo en participación masiva. Y así fue que Chávez se hizo Chávez, siendo uno más, como cualquier hombre o mujer de Maracaibo o de Caracas que le hubieran dado una oportunidad de expresar su hartazgo en una plataforma mundial, una oportunidad que de única se fue convirtiendo, gracias a su liderazgo, en múltiples y secuenciales   descubrimientos de otro poder, muy distinto al de las teorías, un poder vivo que desbordó las estrategias de la derecha criolla e internacional, un poder que fue haciendo teoría y praxis a partir de su propia dinámica, un sistema ideológico que trae de cabeza a los marxistas de corsette y a los estrategas de la mass media.

El pueblo venezolano se encarnó en Chávez y el hombre fue el comandante de una revolución que ha ido destruyendo las formas para llegar hasta el fondo del espíritu de independencia latinoamericano. Esa rebeldía histórica, esa resistencia que es la tortilla y sal de millones de pobres en el mundo, tan íntima e impredescible, es la que Chávez logró hacer magma. Que Maduro no de el ancho no está en manos de la derecha: está en las manos del pueblo venezolano al que Chávez logró llenar de criterios, de dignidad y de valentía. La contra-ofensiva de la derecha se topará entonces, con un Maduro que, como buen conductor de gentes, sabrá hacer los cambios para acelerar la revolución, aún y cuando le interpongan una avenida congestionada.

La Revolución Bolivariana prevalecerá. Chávez lo supo, vivió para ello. ¡Y claro que era populismo! ya era hora que un pueblo aplicara el ismo en toda su dimensión contra-académica.

F.E.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Hugo Chávez, el niño pobre de Sabaneta



Luis Hernández Navarro
Luis Hernández Navarro
Publicado: 06/03/2013 10:13

Hugo Chávez fue un personaje de carne y hueso sacado de la más fantasiosa novela de Gabriel García Márquez. Niño pobre de Sabaneta (capital del estado de Barinas) que juró no traicionar su infancia de escasez y precariedad, aprendió desde muy pronto a sembrar y vender golosinas. Hijo de maestros de primaria que creció con su abuela Rosa Inés y otros dos de sus hermanos, vivió en una casa de palma, con pared y piso de tierra, que se inundaba con la lluvia. Menor que soñaba con ser pintor y que traía en el alma la fantasía de jugar beisbol en las Grandes Ligas, se nutrió toda su vida de sus orígenes humildes.
De la mano de su abuela, a la que llamaba Mamá Rosa, aprendió a leer y escribir antes de entrar a primer grado. Al lado de ella supo de las injusticias de este mundo y conoció la estrechez económica y el dolor, pero también la solidaridad. De los labios de ella, extraordinaria narradora, recibió sus primeras lecciones de historia patria, mezclada con leyendas familiares.
El niño Hugo Chávez viajó por el mundo a través de las ilustraciones y las historias que leyó en cuatro tomos grandes y gruesos de la Enciclopedia Autodidacta Quillet, obsequio de su padre. En sexto grado fue escogido para dar un discurso al obispo González Ramírez, el primero en llegar a su pueblo. Desde entonces le encontró el gusto a hablar en público y a los demás el interés por escucharlo.
Su ídolo fue Isaías Látigo Chávez, pítcher en las Grandes Ligas. Nunca lo vio, pero lo imaginaba al escuchar los partidos en la radio. El día que su héroe murió en un accidente de aviación, al joven Hugo, de 14 años de edad, se le vino el mundo encima.
Para ser como el Látigo, el muchacho de monte entró al ejército. Gracias a sus cualidades de pelotero se le abrieron las puertas de la Academia Militar en 1971. Cuatro años después se graduó como subteniente y licenciado en ciencias y artes militares, con un diploma en contrainsurgencia, con una brújula que marcaba como su norte el rumbo del camino revolucionario.
Su toma de conciencia fue un proceso largo y complejo, en el que se combinaron lecturas, conocimiento de personajes claves y acontecimientos políticos en América Latina. En uno más de los episodios de realismo mágico que marcaron su vida, en 1975, en un operativo el subteniente Chávez encontró en la Marqueseña, Barinas, un Mercedes Benz negro escondido en el monte. Al abrir el maletero con un destornillador se topó con un arsenal subversivo compuesto por libros de Carlos Marx y Valdimir Ilich Lenin, que comenzó a leer.
En la forja de sus actitudes políticas influyó, decisivamente, su hermano mayor Adán, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). También su participación en un experimento educativo de las fuerzas armadas llamado Plan Andrés Bello, preocupado por brindar a los militares una formación humanista. De la misma manera, fue clave en su formación política el descubrimiento de Simón Bolívar y la voracidad intelectual de Chávez, que lo condujo a leer cuanto documento encontró sobre la biografía y el pensamiento del prócer. Más adelante sería definitiva en él la influencia de Fidel Castro, a quien trató como si fuera su padre.
El derrocamiento de Salvador Allende en 1973 le provocó un gran desprecio hacia los militares de la cuña de Augusto Pinochet, tan extendidos en América Latina. Por el contrario, el conocimiento de la obra del panameño Omar Torrijos y del peruano Juan Velasco Alvarado le mostró la existencia de otro tipo de fuerzas armadas de vocación nacionalista y popular, tan diferentes de los gorilas formadas en la Escuela de las Américas.
Rebelde ante el atropello, descubrió en servicio los abusos y la corrupción de sus mandos, y como pudo los enfrentó. “Yo vine a Palacio por primera vez –contaba Chávez– a buscar una caja de whisky para la fiesta de un oficial”. Para removerlos, en el aniversario de la muerte de Simón Bolívar en 1982, un pequeño grupo de oficiales del cuerpo castrense, entre los que se encontraba Chávez, hizo el juramento de Samán de Güere, en el que fundaron el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200).
Casi siete años más tarde se produjo un levantamiento espontáneo de los barrios pobres de Caracas en contra de las medidas de austeridad del gobierno de Carlos Andrés Pérez. El caracazo fue sofocado a sangre y fuego. La rebelión popular dio un gran impulso al movimiento de los militares bolivarianos.
En 1992, Chávez y sus compañeros se levantaron en armas. La asonada fracasó y Chávez fue a prisión. Frente a los medios de comunicación asumió la responsabilidad. Su popularidad y ascendencia política a partir de entonces fueron en ascenso. Al salir libre su presencia política creció aceleradamente ante el colapso del sistema político tradicional. En las elecciones presidenciales de 1998 triunfó con votación de 56 por ciento. A partir de ese momento nadie lo pudo parar. Una y otra vez ganó casi todos los comicios y referendos en los que participó, al tiempo que sobrevivió milagrosamente a un golpe de Estado y un paro petrolero.
A lo largo de los casi 20 años que condujo el Estado venezolano, el teniente coronel refundó su país, lo descolonizó, hizo visibles a los invisibles, redistribuyó la renta petrolera, abatió el analfabetismo y la pobreza, elevó increíblemente los índices de sanidad, incrementó el salario mínimo e hizo crecer la economía. Al mismo tiempo, y en la pista internacional, fortaleció el polo de los países petroleros por sobre las grandes compañías privadas, descarriló el proyecto de un área de libre comercio para las Américas impulsado desde Washington, creó un proyecto alternativo de integración continental y sentó las bases para un socialismo acorde al nuevo siglo.
Hugo Chávez fue un formidable comunicador, un incansable contador de historias, un educador popular. Sus relatos, herencia de los cuentos que Mamá Rosa le obsequiaba en su infancia, mezclaban historia patria, lecturas teóricas, anécdotas personales, con frecuencia en tiempo presente. En todas ellas el sentido del humor estaba presente. “Si tu mujer te pide que te eches por la ventana –jugaba jocoso– es hora de que te mudes a la planta baja...”
Sus narraciones seguían el modelo clásico de las sonatas musicales, en el que dos temas contrastantes se desarrollan en tonalidades vecinas. En sus discursos echaba mano por igual de la poesía y el canto. “Yo canto muy mal –se justificaba–, pero, como dijo aquel llanero, Chávez canta mal, pero canta bonito”, para, a continuación, interpretar una canción ranchera o una balada.
Antimperialista, antineoliberal, comenzó a hacer el milagro de construir los cimientos de la utopía en un país que imaginariamente estaba más cerca de Miami que de La Habana. Llanero de pura cepa, fabulador incansable, Chávez soñó revivir el ideal socialista cuando muy pocos querían hablar de él. Y lo hizo, para no traicionar nunca su infancia de niño pobre de Sabaneta.


B/N



Blanco y negro

El sol 
de mi cámara
va marchitando cada flor
que inocente
se abre
al mundo.

F.E.

martes, 5 de marzo de 2013

Comandante Hugo Chávez, ¡¡¡Presente!!!



Siento que se me ha muerto un familiar muy cercano.

Escucho a los momificadores. Escucho a quienes preparan la oración de las hienas. Adquieren, por segundo, la eterna carcajada contenida de una máscara. "¿Qué puede pasar ahora?" "¿Cuál es el futuro de Venezuela si ni siquiera pudo hacer el juramento como presidente re-electo?"... los momificadores no paran de especular... el compa ha muerto y el pueblo venezolano se apresta para demostrarle al mundo la profundidad de su revolución, la revolución viva que dio ejemplo a mi generación, la enorme alegría de un pueblo que se fue creciendo con él.

Y qué pequeños se ven ahora sus carroñeros, qué pequeños.

Mi compa, mi comandante, qué duro es llorarte y saber a la vez, que ahora, completás la dimensión absoluta de comandante de mi generación, así como otras generaciones tuvieron el suyo, así vos para la mía. Mi compa, gracias por tanto valor y entereza.

¡Viva el pueblo socialista venezolano!! Hasta la victoria siempre!!!

lunes, 4 de marzo de 2013

Honduras en caos administrativo y moral - Julio Escoto



Son muchos los analistas y editorialistas que preguntan si los signos vitales
bajo los que subsiste este paciente crónico nombrado Honduras indican
que llega a su fin o por lo menos a una situación tan crítica que la solución
única serán medidas groseras y drásticas que a quienes dañarán es
mayormente a la gran población. Pues los síntomas son evidentemente
catastróficos: déficit fiscal nunca antes igualado; deuda externa en alza
tras los inmensos beneficios que produjo la condonación mayormente
gestionada por la administración Maduro y avalada por la entonces
prestigiosa figura del cardenal Óscar Rodríguez, jarana que ha vuelto hoy
a su nivel anterior; espantosa deuda interna de 50 mil millones de lempiras
sin inmediata posibilidad de solución que no sea negociarla, negarla o
transformarla en deuda externa, en cualquiera de cuyos casos originará
daños mayores que los que busca prevenir; hiperinflación presupuestaria
dado que la asamblea legislativa votó un balance decididamente desigual
y donde los gastos viajan por tierra y los ingresos por aire, adicional a
que significativa parte del gasto es corriente, sin inversión, apuntalado
por recursos externos de donación nada seguros.
Si eso no fuera suficiente el estado de la infraestructura total del país se
halla en indolente deterioro: en los hospitales falla el abasto de medicamentos;
las escuelas de educación primaria ocupan reponer con urgencia,
según EL HERALDO, medio millón de pupitres y no hay posibilidad
inmediata de subsanar la necesidad; la red vial se halla en abandono,
vencido plenamente su ciclo de mantenimiento o relevo de capa asfáltica
y de concreto, pronto a ingresar el invierno y sin planificación, diseño
ni dinero para repararla; las alcaldías municipales –Choluteca, La Ceiba,
San Pedro Sula, Santa Rosa de Copán. Ocotepeque– están a punto
de colapsar en bancarrota y son incapaces para atender los servicios
básicos exigidos, y ya pagados, por la ciudadanía, en evidente falla de
capacidad de administración; los aeropuertos de Honduras son los más
atrasados del istmo en materia arquitectónica, técnica, de hospitalidad
turística (Panamá entrega ahora a todo visitante un seguro gratuito
médico por 30 días) e incluso de equipo de aeronavegación; hacen
falta 800 000 viviendas para equiparar el crecimiento demográfico
natural y los jóvenes que se aventuran al matrimonio carecen de opciones
domésticas dignas para adquirir siquiera modestísimo hogar,
quedándoles casi en exclusiva la penosa alternativa de vivir arrimados
 donde papá y, o, mamá; desde 1998 –desastre natural del Mitch
– los barrios marginales, villas de covacha, ciudades miseria y residencias
 de cartón se incrementaron en 39% (equivalente a su efecto similar
 de lastre contra el PIB); la burocracia y el clientelismo estatal
 ascendieron a 90,000 empleados públicos; la inseguridad civil
rompió todos los techos no solamente americanos sino mundiales,
 convirtiéndonos en asombro del orbe al pinacular 92 homicidios por
 100 mil habitantes; los registros de pobreza aumentaron desde 2009,
 año del golpe de Estado, cuando el gobierno de Zelaya logró su
 máxima reducción en épocas modernas, e igual, la tasa de crecimiento
 económico para el año presente no sobrepasará el dígito dos y fracciones,
 cuando en 2008 consiguió lo nunca acontecido, 6%.
Y eso es lo material; resumiremos próximamente el deterioro moral
en que nos hallamos.
Es evidente, pues, que el actual equipo de gobierno no estaba ni está
 preparado para manejar el país, a pesar de sus ostentosas promesas
 de campaña electoral pasadas y presentes. Pues lo integran cáfilas de
 ambiciosos e improvisadores sin dominio profesional, políticos baratos
 de baja ralea incapaces de inventar propuestas y soluciones, mancos
 para imaginar ni para asesorarse en conveniencia. Su concepto
 administrativo único es la represión, echar tropas a la calle, práctica
 donde acumulan un fracaso tras otro. Debemos considerar entonces
 seria y severamente erradicarlos para siempre del panorama político
 nacional y prevenir que aparezcan otros similares, y hacerlo consciente
 y electoralmente. Su continuidad solo aventura caos.

sábado, 2 de marzo de 2013

Científicos conectan a una rata en Brasil con otra en EEUU en una especie de “ordenador orgánico”

Fotograma de la película Event Horizon

Poesía habitada

Fotos: Scarleth Romero


 Ayer, en Paradiso, decidí llevar a la práctica algo que venía pensando hace mucho: una serie de lecturas de poetas que he conocido en festivales. Magdiel Midence me acompañó y nos compartió las lecturas que, según su apreciación, deben sobrevivir del reciente Festival Internacional de Poesía de Granada. Por mi parte, transmití los textos de los y las amigas poetas que conocí en mi visita a Tapachula, durante el Festival Mesoamericano de Poesía del Soconusco.

Imposible fue, claro, lograr el nivel de lenguaje no textual que un poeta comunica con la textura de su voz, con sus gestos, con su presencia, pero sí pude dar la alarma de aquello que resulta de guardarse las grandes impresiones poéticas que se van conociendo en los festivales. Las consecuencias de ese continuo hermetismo -y negación del diálogo extra fronterizo- es prolongar el aislamiento de nuestras voces, es fomentar la idea de que el ámbito nacional es auto suficiente y que el diálogo es con ese silencio contemplativo que termina convirtiéndose en canibalismo. Pude advertir, por igual -y ahí mantuve la insistencia más descarnada- en la necesidad de "salir" de Honduras utilizando las redes que ya existen, buscando publicar en otros países y por lo tanto en otros ámbitos metafísicos, o en su defecto, buscando participar en premios internacionales.

¿Por qué la insistencia? Mantengo mi tesis de la íntima relación de la voz poética con la estructura social. En Honduras sobrellevamos una debacle que está arrastrando todo espíritu humanista, si en algún momento los y las poetas estuvimos llegando a la superficie de esa estructura y pudimos ser visibilizados en este momento sucede todo lo contrario. Nos hundimos, y el canto es el primero en sufrir las consecuencias. Utilizo la palabra canto recurriendo al más puro sentido del poeta como narrador de la época. Habrá que "salir", y salir significa más todavía: tendremos que arrancar a mordidas el cordón cívico-umbilical que nos une a esa eterna loa a la nacionalidad y a lo circunspecto.

Recuerdo muy bien todavía la cantinela de "escribir hacia lo contemplativo", "no publicar, esperar que el tiempo lo decida", "mientras menos escribas más condensada saldrá tu voz" (...), todas esas frases castradas y ablasadas que en el fondo deseaban que las nuevas voces no intentáramos nuestra liberación de la tradición.

Habrá que salir porque el espíritu humano siempre sobrevive y reaparece con más impulso, porque "la vida siempre se abre camino". Salir destruirá la indiferencia, lo sobreentendido, la idea de que "en Honduras salen poetas de cualquier piedra que levantés"... Habrá que probarlo entonces, con desparpajo, con humildad, con lo que sea pero habrá que ir a dialogar masivamente para regresar y levantar la debacle humana que somos.

Leer en voz alta es posesionarse del otro u la otra que se revela en un texto, servir de medium, creer y volver a poner de moda lo humano (sic) como afirmaba Homero Aridjis. Si logré esa intención ayer, entonces, junto a Magdiel, hemos extendido en algo el territorio en el cual auténticamente -y sin Estado- habitamos.



Y a propósito, la perspectiva del poeta Juan Sobalvarro de Nicaragua: