domingo, 16 de noviembre de 2014

Premonición del extinguido, de Ludwing Varela

 Aquí está el poemario y su presentación o premonición. Ludwing Varela publica por fin su poesía luego de sus incursiones en narrativa. No me cabe la menor duda que se trata de uno de los poemarios que, junto a los de Magdiel Midence, Nincy Perdomo, Venus Mejía, Héctor Flores, Martín Cálix, Karen Valladares y la aún inédita Ana Lú, marcarán el ascenso de la novissima poesía hondureña, sin dejar de lado el entramado generacional que ha significado Mayra Oyuela, Gustavo Campos, Dennis Ávila, Rolando Kattán, Néstor Ulloa, Giovanni Rodríguez, Otoniel Natarén, Jorge Mejía y Murvin Andino.

Rigoberto Paredes le abre cancha a la noche junto a Mayra Oyuela y luego la noche comienza su rito de poesía buena, conciente, de alto contenido estético, una poesía que se escucha lírica en su forma pero que en el fondo esconde una navaja posmoderna con ciertos óxidos para los gustos refinados del canon.

El poemario fue editado por Editorial del Gabo que dirige el poeta salvadoreño Andrés Norman Castro en complicidad con el diseño del también poeta Alejandro Marré, de Guatemala, así que esto anuncia una hermosa actitud de irrumpir fuera de la anquilosada cáscara del medio hondureño, sin manerismos ni falsas humildades. Lo anterior lo confirma el hecho que ya el libro fue presentado en San Salvador como en Ciudad Guatemala, al igual que la gira recientemente realizada por Samuel Trigueros en ambas ciudades para la presentación de su poemario Exhumaciones.
El poeta Rigoberto Paredes cuando leía el prólogo.

Había que acompañar al Ludwing y disfrutarlo.

Durante su presentación en San Salvador.



¿Y este antro? El gran Pio Rico, sede de la celebración, en el mero centro de Tegucigalpa.