martes, 30 de abril de 2013

Un gesto

Ellos, con la cabeza gacha, dignos. Sohn Kee-chung y Nam Sung-yong, a quienes los japoneses hicieron competir en las olimpiadas de 1932, en Los Angeles, bajo los nombres de Kitei Son y Shoryu Nan. Eran coreanos. Coreanos colonizados que no querían ver la bandera de Japón flameando por su victoria. http://nonsei2gm.blogspot.com/2012/08/un-incomodo-campeon-olimpico.html

Ellos, con el puño en alto de Las Panteras Negras, dignos. Tommie Smith y John Carlos, protestando contra el racismo, el mismo sistema que se vanaglorió de ellos, momentáneamente, cuando cruzaron victoriosos la meta en la Olimpiada de México 1968. 

"El COI jamás castigó ni alegó nada en contra de los atletas alemanes e italianos que utilizaban el saludo nazi y fascista cada vez que tenían la ocasión de subirse al podium en los juegos de Berlín de 1936, pero en contra si castigo duramente un gesto pacifista en apoyo de la igualdad de las razas, sucedido el mismo año en que fueron asesinados dos grandes luchadores por la igualdad de los derechos civiles, Martin Luther King y Robert Kennedy." 

http://josemanuelrealidaddesinformada.blogspot.com/2009/04/thats-one-small-step-for-man-one-giant.html

Ellos, tan orgullosos como asustados. Pose clásica. Selección Nacional de Fútbol de Honduras en el Mundial de Sudáfrica 2010. Estábamos en medio de un cruento golpe de Estado. Ni un gesto. Nada.