domingo, 14 de abril de 2013

Dos fe de erratas

Leí hace un año la extensa biografía de Leonardo da Vinci, "Leonardo, el vuelo de la mente" del escritor británico Charles Nicholl y, hace una semana terminé "El señor de las moscas" del también británico Willian Golding. Siento que son dos lecturas a las que puedo elevar a la categoría de insuperables, tanto por su elevada información como por su profunda interpretación de la condición humana, sin dejar a un lado la maestría, el ritmo y la abundancia en "literatura" con la que fueron escritos, una verdadera experiencia dentro del poder de la palabra.


Me he dejado llevar por la tentación de ver sus versiones en cine y televisión y he debido contenerme. 
En el caso de la dirección que Harry Hook (1990) le diera al film: una ingenuidad, una moraleja. Nunca entró a la oscuridad de una humanidad que busca nacer de nuevo desde los despojos, y los despojos en este caso, son los niños. Si en cada niño duerme un tirano aquí se olvida. Aquí hay un paraíso, es cierto, pero entonces ¿cómo afecta a la psicología de un niño tener un paraíso para sí? En la novela Golding se va a fondo, casi como Conrad en Corazón de Tinieblas, crea paralelos y lenguajes entramados entre la naturaleza virgen y la naturaleza abierta de la infancia... pero en la película pareciera el documental de unos boy scout a quien el tono del juego se les fue demasiado arriba y que los soldados que encuentran al final se encargan de reprender. En la película no entra por ningún lado la verdad de una civilización que debe confiar en rehacerse a través de lo que los niños recuerdan o aprendieron de los adultos, no, eso se queda superficial, como anécdota. Espero que un buen director actual se tome el reto del remake. Hook se tomó demasiado en serio su ascendente de Peter Pan y sin duda el cocodrilo terminó devorándolo.


Y esto... y esto... ¡de dónde sacaron que Leonardo trabajó en Piratas del Caribe! Este pedazero del tipo MTv no pretende nada (quiero estar seguro de ello). Los pocos minutos que vi su estreno se me volvieron insoportables, casi un insulto. Ni la inteligencia, ni la creatividad real, nada, ahí no está Leonardo, lo que hay es una especie de junkie al que los amigos tienen por genial.

No sé qué más opinar. Starz ha creado un bodrio.