jueves, 18 de abril de 2013

Todas partes

Foto: Alberto Cob

En una de las interpretaciones hindú sobre el alma, se dice que ésta habita todo el cuerpo, que no se encuentra en un sitio específico, mucho menos en un órgano. Si se nos corta un brazo parte del alma se va; si luego se nos cortara una pierna iríamos confinando el alma a un espacio cada vez más pequeño. Pienso que muchas veces vamos por ahí con la sensación de un miembro fantasma que ya no existe y, que por ello, cada vez se va pulsando menos desde esa bovina que llamamos alma. Vamos desapareciendo de a poco, a mordidas de tiempo y espacio. Existen días, por igual, que toda el alma pareciera resplandecer por todas partes, como un sol de verano que es en sí "todas partes": las piedrecillas, el polvo, los neumáticos de los carros, los parabrisas, las niñas que cruzan hacia la escuela, el agua negra vaciándose sobre la pavimentada, todas partes es el sol y éste no se encuentra en un punto de la galaxia emanando solitario su luz, no, puede -desde esta sensación- brillar desde lo que ya dije: polvo, ojos, puertas, ventanas, palabras, materia dispersa, reflejos, tenedores. ¿Cuánto mundo tendríamos que cortar para que el mundo fuera quedando sin sol?

F.E.