domingo, 1 de abril de 2012

La mesa cuadrada

La idea de una guerra civil sorda no es nueva en Honduras. Lo que puede resultar al abordar el tema quizá sean nuevas interpretaciones que conducen al mismo estado de ánimo provocado por la reflexión anterior inmediata. Pensar en una solución para frenarla sería algo así como que un totem de la Isla de Pascua le preguntara a su vecino totem:  
"¿Qué hay de cierto en que de haber nacido en Galapagos, según Darwin, ya nos hubieran salido piernas y podríamos caminar y correr y sentir la espuma del mar en la punta de los dedos?"


Estoy seguro que a la misma hora en que hoy por la tarde nos preguntábamos con mi cuñado Wilson el cómo se podría hacer para depurar la policía y detener la matanza delicuencial que vivimos, a esa misma hora, y en miles de mesas simultáneas, muchísimos y muchísimas hondureñas se hacían la misma pregunta, contándose y detallando el último muerto, el último tiroteado, la última coincidencia de amistades que hubiesen perdido a alguien en algo brutal y sanguinario. Y mientras tanto, sin que lo advirtamos ("Y las causas lo iban cercando, cotidianas, invisibles..."), algo comienza a conjurar contra nosotros y nosotras: un nombre mal dicho que se apega irremediable al nuestro, un rostro que ríe similar al gesto que hacemos cuando estamos nerviosos o nerviosas... en fin, algo que busca el pretexto asesino más imperceptible. 


Causas y azares
(Silvio Rodríguez)



Cuando pedro salió a su ventana
No sabía, mi amor, no sabía
Que la luz de esa clara mañana
Era luz de su último día.
Y las causas lo fueron cercando
Cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
Poderoso, invencible.
Cuando juan regresaba a su lecho
No sabía, oh alma querida
Que en la noche lluviosa y sin techo
Lo esperaba el amor de su vida.
Y las causas lo fueron cercando
Cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
Poderoso, invencible.
Cuando acabe este verso que canto
Yo no sé, yo no sé, madre mía
Si me espera la paz o el espanto;
Si el ahora o si el todavía.
Pues las causas me andan cercando
Cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
Poderoso, invencible.