lunes, 30 de abril de 2012

Informe de la medicatura forense revisado - Daniel Matul, Costa Rica

Informe de la medicatura forense revisado

Con los cuerpos que expulsó el gobierno hacia las fronteras de la muerte, debo hacer un poema, una casa, abrir un hospital, un lugar a donde llegar y calentarse la tristeza. ¿Con el poema de quién les devuelvo la vida? ¿Con el gobierno de quién? 

He querido recoger sus manos, sus zapatos, el ladrido de sus perros, el salario de la quincena, el voucher de la compra en el súper, la foto de su hija al frente de la escuela con el alma salida de la mochila, el cortauñas que dejaron en la mesita noche, el libro que nunca leyeron; pero lo que tengo es un poema arrinconado en el dorso de una servilleta, que se cansó de recibir denuncias y disparos. Un poema que no tiene premisas, solo detenciones arbitrarias. 

Entro al poema sin muchas ilusiones, con lo puesto, sin familia, sin posibilidades de hallar empleo, pero me reciben funcionarios del Estado con el periódico debajo del brazo, y nosotros, doblados debajo del brazo del olvido. Tengo varios cuerpos que ya no le caben al poema y son un país sin himnos, banderas o tribunales. Los oigo entrar como un ave cuando entra a un árbol; como un árbol, cuando sale del ave.

Ayer el juzgado cuarto de instrucción envió la nota para el desalojo. “Se les recomienda abandonar el poema y sus oficinas. Por favor, no olviden al poeta”. Cortaron la luz y alguien tiró piedras a las rodillas de la democracia. Anoche, mientras salíamos del poema hubo disparos y oficiales y periodistas. Anoche alguien apagó cigarros sobre lo pienso del gobierno. Dicen que nadie vio nada. Nadie escuchó nada. Nadie se fue a otra parte, con su familia y su testimonio. Me quedé solo con los cuerpos que el gobierno expulsó del poema. Anoche hubo cuerpos a los que el gobierno les rompió el corazón y los dientes.

En las afueras del poema, quedaron las palabras que no aparecieron en los informes de la medicatura forense.




Honduras

Contemplo mi pasaporte mientras me sellan el ingreso al pedacito de tierra que crece entre el silencio y la democracia. No me atrevo a escribir. Mis amigos hablan en voz baja, como esperando a que una mano les tape el país que llevan en la boca. Escribo bajito, miro mi pasaporte, hay otro país que me crece entre los labios.

El presidente


El presidente de facto mira por la ventana, tararea una canción de los bukis, va al cine, trabaja, cena con su familia, se rasca la rodilla. Pospone el momento de entrar al informe que no quiere escribir. El papel aguanta lo que le pongan, se dice, pero al presidente, ¿quién lo aguanta?

El corazón
a Álvaro Calix

Tu corazón, como las ciudades en guerra, cortado como un trozo de pan. Sin luz, sin agua, sin postes ni carteleras de teatro. Tu corazón, sí, esa piedra que las transnacionales llevan en el zapato. Tu corazón, el agua donde Pilatos, el gobierno o la OEA se lavarían las manos.