jueves, 8 de diciembre de 2011

Un profeta

Comencé a ver esta película en medio de zapping de medianoche, y la fuerza actoral de Tahar Rahim y de Niels Arestrup fue suficiente para decidir el desvelo en las profundas tres de la madrugada. Starz es uno de los canales sorpresa e imprescindibles en mi cable y cuando algo se insinúa en él yo sólo me dejo llevar, y esta vez quedé de nuevo más que satisfecho.

La historia no es diferente a Scarface ni al cliché del cómo se forma un alto capo: prisión, presión y ambición, aún adentro de una cárcel de alta seguridad francesa, sólo que esta vez, la bomba multi-étnica de donde sale nuestro anti-héroe, nos da la muestra de cómo razona la mafia corsa, árabe y francesa.

Las películas sobre el poder real en las cárceles requieren de un enorme trabajo de producción y de casting. El ser humano confinado es aquí la pátina que otras películas buscan en el diseño de producción artificioso, es decir, en una película sobre cárceles, se concentra en cuánto puede sacarle fibra a sus personajes, porque desde ellos se destila todo el color y dureza de la misma y no se puede crear desde la "exterioridad" del montaje algo que es una explosión interior, una muestra del miedo real del hombre expuesto al hombre para sobrevivir.

El director, Jacques Audiard, que también hace el guión, estudió Literatura y Filosofía en la Sorbonne y por lo visto en esta película es de los grandes que no se andan por las ramas a la hora de hacer extracciones medulares a la sociedad. Imagino su forma de trabajar: sobre la nuca de los actores, hasta hacerlos llorar, como hacía Kubrik. Lo digo porque lo alcanzado a nivel actoral en esta película debe quedar en los registros académicos del cine.

Muchas escenas me recuerdan lo visto en Carandirú, del brasileño Héctor Babenco y Trainning day del versátil Antoine Fuqua , y el estilo de presentación de personajes para ir relanzando interiormente la historia me traen el buen momento que pasé cuando vi Cerdos y Diamantes del inglés Guy Ritchie (incluyendo al personaje gitano). Digna de verse con mucho cuidado, detalle por detalle para romper con muchos de los códigos tradicionales de ver cine.