martes, 27 de diciembre de 2011

Textos mayas

De nuestra época, poco da para ufanarse. Hablo de nuestras letras centroamericanas que tan rabiosamente se defienden como trascendentes. De hacer un pequeño intento por valorar auténticas trascendencias, quizá diría que el Señor Presidente de Asturias, la poesía de Rubén Darío, Roque Dalton, Martínez Rivas, Sosa, De Bravo y claro, la narrativa de Monterroso y Salarrué... y eso coincidiendo en que el concepto literario es eminentemente post-colonial.

Sin embargo, es la obra pre-colombina la que ha dado los referentes universales a Centroamérica, universalidad que reconoce una fuerza profunda inescusable en esta región del espíritu, siendo el Popol Vuh, Anales de los Cakchiqueles, Rabinal-Achí y el Título de los señores de Totonicapán las muestras más altas y preciadas de lo que logró sobrevivir al fanatismo cristiano colonizador.

La Araucana de Alonso de Ercilla es apenas un intento pequeño a la hora de recrear la vida que los mismos españoles habían destrozado. Una vana recreación basada en una forzada épica europea, bastante cínica, además.

Ofende el poco respeto o la ignorancia total sobre estos textos que se han dado a conocer como textos para antropólogos... "cosmogonía maya-quiché", etiquetan con simplicidad, eliminándole así la sustancialidad enorme que debería trasladarse a nuestros escritos vivos, tan vivos como lo siguen siendo estas obras hoy en día para los millones de mayas descendientes, que imaginan, intuyen y recrean un mundo que se escapa a nuestra castrada metáfora.

F.E.