domingo, 21 de septiembre de 2014
El arca rusa, de Sukorov
Hubo un momento luego de la pérdida de la ciudad de Rostov en 1942, que la comandancia suprema percibió el hundimiento de la moral del Ejército Rojo. Para ahondar el profundo orgullo nacionalista, Stalin y sus cercanos del kremlin, crearon la estrategia de hacer un giro en 360 grados respecto a los comisarios políticos y la subordinación que debían a ellos los oficiales. Se comenzó entonces por suprimir el liderazgo de los comisarios entre la tropa y se continuó por la renovación de los uniformes en la oficialidad. Se diseñaron nuevos cortes para los abrigos y se estandarizó el uso de charreteras de oro entre los generales (el oro fue importado con urgencia desde Inglaterra).
Todo este cambio, cuidadosamente estudiado en la psiquis del pueblo ruso, trajo consigo el despegue definitivo del mayor ejército nacional que existiera en ese momento y, lo que más importaba, el desapego simbólico con el ejército rojo revolucionario de la guerra civil hostil a todo aquello que oliera a elegancia zarista. La estrategia funcionó: el antiguo esplendor brilló de nuevo en los ojos de los soldados y los oficiales adoptaron de nuevo los protocolos de dominio aristocrático, integrados por supuesto, a un mayor estudio y profesionalización de sus capacidades reales de mando, más allá de la insistencia propagandística de los comisarios y sus métodos radicales de fusilamiento para todo aquel que mostrara debilidad o pánico en el campo de batalla. ¿Funcionó la estrategia? Sí, funcionó, como funcionó el acercamiento de Stalin con la Iglesia Ortodoxa Rusa y la supresión de los diarios anti-clericales y la elevación como antepasado heroico de Alexander Nevski, el Santo ortodoxo vencedor de los tártaros, suecos y teutones en el siglo XIII.
Quiérase o no, para cuando llegó el momento decisivo durante la batalla de Stalingrado, este cambio de discurso y presentación, había logrado acercar de nuevo a los oficiales con su tropa, en una mezcla de nuevos valores: Patria-Pasado-Venganza. Porque en ese momento fue la patria y no el soviet, porque en ese pasado fue Kutuzov en el Borodino napaoleónico de 1812 y, porque en ese momento era la sagrada venganza contra la afrenta a la Madre Rusia. Todo ello lo sintetiza Sokurov en su impresionante película "El arca rusa", filmada en el mismísimo Palacio de Invierno de Leningrado-San Petersburgo (el Museo Hermitage dio un permiso de filmación por sólo 36 horas), la ciudad mártir y dual: alma de la europeización zarista y núcleo ardiente de la revolución de octubre. Ahí está, en un solo plano secuencial, 300 años de historia dentro del sueño europeo que de pronto salta hecho añicos y sin tiempo para decir adiós. Sólo los fantasmas dicen adiós en esta película, como aquella hermosa personaje de Woody Allen en Medianoche en París que decide quedarse en la belle epoque.
Podría concentrarme en el impresionante y único plano secuencial de la película, imaginarme las horas de pre-producción para lograrlo, pero sólo me preguntaré ¿de qué otra forma podía encerrarse tanto misterio? El intento secuencial de Ana Karenina de Joe Wright queda revelado en sus fuentes y la también impresionante secuencia del estadio en El secreto de sus ojos del argentino Juan José Campanella completamente superado. Pero lo que yo quiero reiterar es la nostalgia incubada como sueño perdido y en cuánto cuesta superarla en el plano histórico, que es, a mi parecer, la mayor indagación que Sukorov propone hacer. Y señalar, claro está, ese momento crucial en que se despide el viejo diplomático una vez finalizada la mazurka (nobles bailando una danza rural, otro signo enorme), ese momento en que de manera sutil cruzan las siluetas de soldados bolcheviques en uno de los salones oscuros, ese momento, pues, de la despedida, "adiós Europa, adiós" y la tristeza espectral del adiós a la grandeza a despecho de todo lo brutal que fue el imperio tras bambalinas.
El arca rusa es uno de los mayores testimonios del cine y uno de los mayores portentos técnicos jamás montados, una película que todo fantasma desearía ver.
"Señor, señor, es una lástima que no estés aquí conmigo. Entenderías todo. Mira. El mar está por todas partes. Estamos destinados a navegar para siempre, a vivir para siempre".
F.E.
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Tres pasos para desmontar Nómada 2014 - Escuela Experimental de Arte, Tegucigalpa
Lucie Smith
Compañera Lucy, Compañero Léster: no hablaré del cómo se monta una exposición de arte desde un marco curatorial. Hablaré del cómo se desmonta desde el mismo lugar en que las obras se han colgado.
Primero se saca grapa tras grapa del bastidor y entonces da tiempo de putear en silencio a cada una de las instituciones artísticas de Honduras. Se va sintiendo el sudor aflorando en la espalda y así se recuerda que tenemos el arte sobre nosotros, con todo el peso de un David de mármol quebrado, un brazo del David entonces o esa cabeza monumental Olmeca que se instala en el sueño cuando dormimos.
Luego se ven las grapas regadas por el piso y Arturito, solícito, te trae un poco de agua. Así va enrollándose la fotografía hasta que cabe exacta en el cilindro de pvc. Mientras se va enrollando da tiempo de acordarse de todo el proceso que llevó a Nómada 2014 y van cruzando las discusiones y las ideas de este juego de abalorios que Herman Hesse hubiera querido ver pero que es fácil de explicarlo: "a ver, don Hesse, el asunto es que aquí en Honduras se instaló el mayor cinismo que hubiéramos conocido y el arte no es lenguaje porque sólo es lenguaje lo que comunica y aquí todos estamos incomunicados cada quien en su celda monacal y el lenguaje no alcanza a comunicar ni entre los que deberían escribir sobre arte". Por ejemplo, hay un acto simbólico en el hecho de recorrer cada sala cargando cajas y pantallas que fueron las articulaciones de un gigante silencioso que se fue construyendo entre lxs artistas de Nómada cada sábado... no, mejoremos la imagen: son los huesos de una gigantona de Yuscarán que se despedazó en la pista del Estadio Nacional el 15 mientras saludaba a la tribu política en su estrado cívico. Ahí va la gigantona desmontada entonces, casi como un ensayo de Adorno en una sopa de res dominical, compitiendo por ser sabor entre la yuca y el ayote. ¿Comunica ésto algo?
Como segundo paso uno se permite breves minutos ante la pieza artística que pronto estará embalada. Hay que absorber la médula que flota entre tanta dignidad. Sorber por los ojos, inventariar el esfuerzo supremo de sobrevivirle al vacío, pensar, pensar, pensar qué más hacer para unir las neuronas del pensamiento académico con el acto creador del artista, cómo extirpar el alzheimer, cómo sacar de su cueva al cusucocoolsnobposmodernista sin que Habermas diga que está bien que salga a darse aire, que hace buena época para crear la mayor afrenta moral que haya existido jamás en un país de eterna crisis ética, urbanística e incluso gastronómica (vamos, vamos, no hay por qué sentirse mal con el lenguaje cantinflesco ahora, precisamente, cuando ya viene el estreno en el cine y que los curadores del sistema sí derrocharán ríos de tinta en reseñas, ensayos sobre cine y hasta en entrevistas a los nietos de Mario Moreno).
Como tercer paso, se levanta una grapa del piso, se le queda viendo largos minutos y se hace la pregunta fenomenológica del día: ¿cómo se manifiesta la indiferencia en su estado más puro dentro del arte hondureño? No habrá respuesta, por supuesto, pero la agenda del museo borrará y escribirá de nuevo algo parecido a un anuncio de circo, y bajo la nueva agenda quedarán como anécdota "lo entretenido que fue ver a los artistas creyendo que cambiarán algo de lo que no queremos cambiar". Llegados a este punto, la sala ya está vacía. Nómada ha sido demontada, Don Rómulo nos pasa sus martillos y los clavos salen rápido de los maderos. Algunas personas que vagan como fantasmas por los pasillos de la "Identidad Nacional" preguntan qué se estaba exponiendo y yo ni corto ni perezoso les respondo: los artistas, los artistas se estaban exponiendo al vacío y no hubo Kafka ni Barthes que tomaran nota y, sin embargo ¡qué gran muestra de codificaciones nuevas se observaron! ¡qué proceso más bello el del arte anónimo que se vuelve más anónimo mientras más se muestra en los espacios oficiales! Honduras y su arte han ganado otro vacío, porque de eso se trata, de vaciar, de vaciarnos desde adentro en los pulcros pisos, de hacer y que el producto artístico sea sístole y diástole natural.
Compañero Léster, Compañera Lucy, la sala está vacía, como siempre. Lo que lograron montar junto a todxs lxs que participaron en Nómada 2014 ha sido inventariado entre lo mejor de la expresión artística colectiva de este año en Honduras. Sellemos las cajas.
Sucede que estamos en inventario.
Estamos desmontando un mundo, estamos desmontando el artificio.
Ocurre que estamos borrando el número de serie y volviéndonos artesanos, llenos del barro de los días, amasados por el golpe, nos estamos haciendo irrepetibles.
Cada cosa, cada concepto es devuelto a una categoría básica y sustanciosa.
Trilobites, sílabas unicelulares: piedra, grito, alma.
Sucede que Eva sacó la cara y Adán la acompaña con su listado de novedades: esto es alegría, esto es tristeza, esto es mañana y esto olvido.
La mirada, los árboles, la hondonada de una herida brutal, ya son otros paraísos los que buscamos, nos hemos hartado de todos los frutales.
Esto es dolo, ésto es ángel inverso, ésto es flor y ésto un hombre desollado.
Ocurre que estamos inventando el tiempo y el sueño debe esperar, con su capa rota el sueño, con sus brillos el sueño, con su descanso mortuorio el sueño.
Hemos abierto -de un solo tajo- el vientre pulposo del bien y el mal y lo entendemos frío, áspero, entendemos que el viento silba nuestros nombres y a él nos entregamos llenos de ramajes.
Sucede que nos sabemos nuevos
y estamos en inventario.
Estamos desmontando un mundo, estamos desmontando el artificio.
Ocurre que estamos borrando el número de serie y volviéndonos artesanos, llenos del barro de los días, amasados por el golpe, nos estamos haciendo irrepetibles.
Cada cosa, cada concepto es devuelto a una categoría básica y sustanciosa.
Trilobites, sílabas unicelulares: piedra, grito, alma.
Sucede que Eva sacó la cara y Adán la acompaña con su listado de novedades: esto es alegría, esto es tristeza, esto es mañana y esto olvido.
La mirada, los árboles, la hondonada de una herida brutal, ya son otros paraísos los que buscamos, nos hemos hartado de todos los frutales.
Esto es dolo, ésto es ángel inverso, ésto es flor y ésto un hombre desollado.
Ocurre que estamos inventando el tiempo y el sueño debe esperar, con su capa rota el sueño, con sus brillos el sueño, con su descanso mortuorio el sueño.
Hemos abierto -de un solo tajo- el vientre pulposo del bien y el mal y lo entendemos frío, áspero, entendemos que el viento silba nuestros nombres y a él nos entregamos llenos de ramajes.
Sucede que nos sabemos nuevos
y estamos en inventario.
Fabricio Estrada.
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Arte contemporáneo,
Artistas en Resistencia
viernes, 12 de septiembre de 2014
Volver de El Salvador y traerte un nombre
Volver de El Salvador y traerte un nombre, pequeño, lleno de
viento y lluvia: Juayúa. Volver de Nahuizalco y traerte un baile que va
escribiendo sobre las baldosas con roces secretos, de manera discreta, una
lengua sólo conocida por quien la baila. Leerla es bailarla, entonces, y los
círculos se van dando suavemente y de ellos sube el color hasta los labios
rojos de las bailarinas.
Había visto los volcanes desde niño. Hubo una carretera
desde donde se miraba, muy adentro de Honduras, el perfil dorado del viejo
Chaparrastique. Antes de subir al bus sorbía de él su bruma de ensueño hasta
que mi abuela me halaba presurosa. El volcán silencioso quedaba en un
territorio lejano e incógnito desde el cual nos llegaba el fragor de punzantes
detonaciones. Cierta noche pasaron las
imágenes de una plaza donde hormigueaban miles de personas bajo el fuego de
francotiradores. El noticiario hablaba de cientos de muertos provocados por los
comandos urbanos de la guerrilla y nada decía de los escuadrones de la mano
blanca que disparaban a discreción, tumbados en las terrazas alrededor del
funeral de Romero. Eso me traían las bolas de fuego, eso era lo que recordaba
en Nejapa junto al Duke. Volver a El Salvador, me decía en una especie de rezo,
volver y seguir las bolas de fuego casi quemándome en sus idas y vueltas,
ígneos recuerdos que sólo la lluvia, llamada de emergencia, logró apagar cerca
de la medianoche, antes que Popo Arreola dejara de darle al tambor más triste
de los garífunas en el exilio. “Fabri –me dijo-, Fabri, qué joven estás, y yo
tan lejano, tan viejo, aquí tocando”… No dijo más porque la lluvia caía en
serio y apagaba todo y el último quiebre del cuero sonaba ya como entre olas
que rompían en El Metalío, allá en Acajutla.
Luego Otoniel –pastor sin equivocaciones- arreándonos hacia
la poesía, a todos los que fuimos, conduciéndonos a pesar de su fiebre que lo
hizo contar menos chistes que antes, casi la misma fiebre con que logré verlo
en el video del Museo de la Imagen y la Palabra”. ¡Ahí está el Oto, ahí está el
Oto! Me dijo Marisol emocionada mientras señalaba una toma contrapicada donde
aparecía el poeta volando candela en la ofensiva Hasta el Tope de 1989. Y ahí
fue donde volvieron los fuegos de Nejapa con todas las conversaciones que
Otoniel me ha dado desde hace tantos años. Estallaban sus risotadas y caían
chispas por todos lados, se quemaban las buenas convenciones, regresaba la
huida hacia El Ocio en aquel ya lejano 2003, con Saul Ibargoyen, Allan Mills,
Lauren Mendinueta, Raúl Zurita y aquel Fabricio que no sabía gran cosa acerca
de los protocolos y se moría de felicidad de estar por primera vez en San Salvador.
Volver del corazón de América Central, volver de vos El
Salvador, de tu Sonsonate-Salarrué, de tu Santa Catarina de Masahuat, de tus 32
mil fantasmas de Izalco. Volver y traerme un nombre: Juayúa: lleno de viento y
lluvia, y de la poesía de Roberto Arizmendi, de Ricardo Ballón, Anarella Velez,
Rigoberto Paredes, Alejandro Urizar, Ramón Torres, Edgar Alfaro, Marco Tulio
del Arca, Manuel Ibarra y Anthony Molina. Subíamos hacia la lengua que quieren matar los
mismos de Daubisson, bajábamos hacia el Nahuat-Pipil que se sigue hablando a
despecho de tanta bomba y fusilamiento. No vi la mano blanca pintada en las
puertas de Nahuizalco ni de Salcoatitán, pero hay una mano transparente que
sigue oprimiendo la respiración de las abuelas y nietas de Ama. La pude
percibir. Las velas de colores se apagaban temerosas y el incienso a veces olía
a pólvora. No hay descanso aún para tantas y tantos, algo quedó enredado entre
los matorrales, algo como un hilo desprendido de un refajo multicolor pero
sangrante.
Te traigo un baile secreto, entonces, la suela debe rozar
apenas las baldosas de barro crear pequeños círculos e impulsarte suavemente el
salto. ¿Así es la cosa, Marvin Paula? Doña Merceditas asiente y me dice que
Marvin estuvo en el ballet folclórico salvadoreño y que nadie mejor para
enseñarme a leer los pasos. Rosarito ríe junto a Lucy. Marvin continúa y baila allí mismo casi al mismo
tiempo en que llega el busito para regresar a las lecturas. Pero yo sigo con lo
del baile. Veo el paisaje y el paisaje sigue en el baile, la suela de los
cerros roza las cenizas dejadas por los volcanes y, por breves momentos, se lee
algo que las marejadas borrarán de inmediato. Llegamos ante los estudiantes,
nos escuchan y comparten la poesía de lo indefinible. Sube el amigo de la
marimba de arco y nos habla en nahuat-pipil en un acto de resistencia más, en
un silbado dulce que hace florecer palabras alrededor nuestro, como collar de
garmendias, como polen salido del cráter del Izalco.
De vuelta en San Salvador. El polen antes disperso regresa y
los rostros de Krisma, Alfonso, Willian, Noé, Pedro y Alberto hacen rueda y vida. Nos
vamos despidiendo de a poco, así como hiciera ante la tumba de Morazán, de
Farabundo Martí, de Shafick. Nos vamos viendo desde la ventanilla, cierro los
ojos y vuleve la tumba muda de Maximiliano Martínez sin ninguna inscripción.
Vuelvo a ese momento en que decidí escupirla para dejarle una lápida de
desprecio. Floto en la piscina de Juayúa y vuelvo a rehacer la plática con
Rigoberto y las olas de Acajutla que le hacen recordar su hijo a Roberto, vuelvo al instante en que
conocí por fin a Santiago con todas las frecuencias radiales resumidas en su
Radio Venceremos. Allí mismo, donde bate
la mar del sur se sumerge Alejandro Urizar, allá mismo, desde las ventanillas
Vladimir Baiza me da su tono triste, de hermano de todas las guanaxias en el
torbellino silencioso en que ha quedado El Salvador.
¿Querías que te trajera algo, Esteban, mi pequeño
trotamundos? Te traigo un nombre: Juayúa, te traigo lluvia y viento, un país
pequeñito para que lo cuidés como aquel Chaparrastique que guardo siempre desde
niño, en la orilla de toda carretera.
lunes, 25 de agosto de 2014
Arturo Martínez Galindo, La tentación - Honduras
La Tentación
(Arturo Martínez Galindo)
En el centro del valle se destacaba la aldea. Desde la cumbre de un otero, media oculta en el follaje, yo la había adivinado. A la proximidad del villorrio mi mulo alargó, el paso. Llegué a eso de las cuatro de la tarde, cuando el mordisco del sol tendía a la clemencia.
Hallábame hospedado en casa de gente cristiana. Dióseme aposento en la sala de honor, muy blanca de cal y alfombrada de pino fragante. ¡Qué encanto el de estas casitas aldeanas, limpias como ropa lavada y hospitala-irias como un corazón! Al atardecer, una chica de pies desnudos vino a mi cuarto. Sonrojóse hasta los ojos bajo el pecado de los míos que la escudriñaron y me dijo con cantarína voz:
Se le ruega, mi señor, la merienda está esperándole.Fui tras ella hasta el extremo de un corredor, donde sobre una mesa sin mantel humeaba el candido yantar.
Al caer la noche, una muchacha robusta y despeinada se ocupaba de rajar una pesada troza de pino. Yo la ofrecí la fuerza de mi brazo:
—Déjame la tarea, muchacha. —¡Ay no, señor, no! Si yo lo puedo hender y hay ya bastante ocote para la luminaria. Se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano regordeta y rió agradecida. Pude ver la blanca salud de sus dientes, y cuando se inclinó a recoger las astillas resinosas, vi también, por el amplio escote de su camisa almidonada, la rotunda verdad de sus senos.
En el centro del patio chisporroteaba ya la fogarata; era una suerte de sahumerio para ahuyentar la plaga; era además el viejo hogar, el viejo calor doméstico grato a los corazones. Todas las gentes de la casa, en cuclillas, formaban noche a noche una ronda cordial cabe la luminaria; relataban leyendas; toda una tradición de aparecidos y duendes danzaban su danza fantástica; era la hora clásica de la conseja; la llama roja y palpitante ponía en todos los ojos un extraño fulgor, y el estupor que despertaban los relatos, agrandando los ojos, agrandaba el fulgor. Yo, en tanto, desentumía mis piernas dando lentos paseos a lo largo del corredor; el taconeo de mis botas producía un sonido isócrono y amodorrante; mi sombra trepaba por la pared enjalbegada, en locas embestidas, tan locas e inquietas como las mil lenguas rojas de la luminaria.
Tras el naranjo del patio una luna achatada asomó su desteñida faz, y, a lo lejos, de algún corral distante/ un perro aulló. Era un aullido prolongado y quejumbroso como un grito. Un escatefrío de terror recorrió a las gentes congregadas y hubo un silencio que duró lo que el aullido. Luego alguien explicó:
Sí confirmó otra voz, los perros ven muchas cosas que los hombres no ven.
Un anciano de manos sarmentosas, hundidos los carrillos, desdentado, largas y blancas las pestañas que parecían punzarle los discos apagados de sus iris, terció con gesto patriarcal:
—No es un alma en pena, es que ha visto pasar la Tentación. —¡La Tentación! clamó una voz medrosa de mujer; y un mocetón recio y brutal, inocente o estúpido, se persignó. —Sí, la Tentación confirmó el anciano—. Primero se siente un gran viento frío y luego baja de la montaña una bola de fuego... Cuando esto pasa, aullan los perros y caen las flores de los árboles que están en flor y a las mujeres embarazadas las prende la -calentura... Cuando pasa la Tentación es que el Enemigo Malo anda suelto...
Un zagal, los ojos de asombro y la voz aflautada, con tono presuntuoso exclamó:
—¡Mérito ayer no más al mediodía que yo venía del rastrojo! Hizo un gran viento, un gran viento frío, pero no vi la bola porque se me voló el sombrero y medi la estampía a recogerlo.
—¡Animal! agredió el corro. La Tentación sólo tienta de noche. —¡Verídico! sentenció el viejo de las pestañas. La Tentación sólo tienta de noche. Yo sí que la vi allá en mis mocedades.
Era una noche negra, negra... Cuando yo regresaba de rondar la casa de una muchacha, que ahora ya es abuela, terciada la vihuela con que me acompañaba las coplas, y unos buenos tragos entre pecho y espalda, medio adormilado, íbame derechito a mi champa, cuando desde un corral un perro aulló y vino un gran viento frío...
—¡Asús, qué tribulación! —¡Sea por Dios! ¿Era la Tentación, abuelo? —¡Era la Tentación! repuso el viejo. Y al ver venir desde la cumbre del Pinabetoso la gran bola de fuego, me puse a temblar... pero me acordé del escapulario del Carmen que llevaba en el pecho, y agarrándolo con la mano izquierda, me persigné tres veces con la derecha. En ese momento la bola pasó sobre mí sin tocarme...
El mocetón recio y brutal se levantó calladamente para atizar la fogarata; la luna parecía, naufragar entre un oleaje de nubes plomizas; yo continuaba mis paseos a lo largo del corredor; el taconeo de mis botas producía un ruido isócrono y amodorrante; mi sombra trepaba por la pared enjalbegada, en locas embestidas, tan locas e inquietas como las mil lenguas rojas de la luminaria; la muchacha que sabía hender el ocote se destacó del corro y al dirigirse hacia su cuarto, pasó cerca de mí; iba muy pálida y los ojos le brillaban extrañamente; recordé sus dientes blancos y el amplio escote de su camisa almidonada, dentro de la cual yo había sorprendido la doble verdad de sus senos: y sentí frío en la médula y como una bola de fuego rodó por mis venas, la Tentación...
(Arturo Martínez Galindo)
En el centro del valle se destacaba la aldea. Desde la cumbre de un otero, media oculta en el follaje, yo la había adivinado. A la proximidad del villorrio mi mulo alargó, el paso. Llegué a eso de las cuatro de la tarde, cuando el mordisco del sol tendía a la clemencia.
Hallábame hospedado en casa de gente cristiana. Dióseme aposento en la sala de honor, muy blanca de cal y alfombrada de pino fragante. ¡Qué encanto el de estas casitas aldeanas, limpias como ropa lavada y hospitala-irias como un corazón! Al atardecer, una chica de pies desnudos vino a mi cuarto. Sonrojóse hasta los ojos bajo el pecado de los míos que la escudriñaron y me dijo con cantarína voz:
Se le ruega, mi señor, la merienda está esperándole.Fui tras ella hasta el extremo de un corredor, donde sobre una mesa sin mantel humeaba el candido yantar.
Al caer la noche, una muchacha robusta y despeinada se ocupaba de rajar una pesada troza de pino. Yo la ofrecí la fuerza de mi brazo:
—Déjame la tarea, muchacha. —¡Ay no, señor, no! Si yo lo puedo hender y hay ya bastante ocote para la luminaria. Se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano regordeta y rió agradecida. Pude ver la blanca salud de sus dientes, y cuando se inclinó a recoger las astillas resinosas, vi también, por el amplio escote de su camisa almidonada, la rotunda verdad de sus senos.
En el centro del patio chisporroteaba ya la fogarata; era una suerte de sahumerio para ahuyentar la plaga; era además el viejo hogar, el viejo calor doméstico grato a los corazones. Todas las gentes de la casa, en cuclillas, formaban noche a noche una ronda cordial cabe la luminaria; relataban leyendas; toda una tradición de aparecidos y duendes danzaban su danza fantástica; era la hora clásica de la conseja; la llama roja y palpitante ponía en todos los ojos un extraño fulgor, y el estupor que despertaban los relatos, agrandando los ojos, agrandaba el fulgor. Yo, en tanto, desentumía mis piernas dando lentos paseos a lo largo del corredor; el taconeo de mis botas producía un sonido isócrono y amodorrante; mi sombra trepaba por la pared enjalbegada, en locas embestidas, tan locas e inquietas como las mil lenguas rojas de la luminaria.
Tras el naranjo del patio una luna achatada asomó su desteñida faz, y, a lo lejos, de algún corral distante/ un perro aulló. Era un aullido prolongado y quejumbroso como un grito. Un escatefrío de terror recorrió a las gentes congregadas y hubo un silencio que duró lo que el aullido. Luego alguien explicó:
Sí confirmó otra voz, los perros ven muchas cosas que los hombres no ven.
Un anciano de manos sarmentosas, hundidos los carrillos, desdentado, largas y blancas las pestañas que parecían punzarle los discos apagados de sus iris, terció con gesto patriarcal:
—No es un alma en pena, es que ha visto pasar la Tentación. —¡La Tentación! clamó una voz medrosa de mujer; y un mocetón recio y brutal, inocente o estúpido, se persignó. —Sí, la Tentación confirmó el anciano—. Primero se siente un gran viento frío y luego baja de la montaña una bola de fuego... Cuando esto pasa, aullan los perros y caen las flores de los árboles que están en flor y a las mujeres embarazadas las prende la -calentura... Cuando pasa la Tentación es que el Enemigo Malo anda suelto...
Un zagal, los ojos de asombro y la voz aflautada, con tono presuntuoso exclamó:
—¡Mérito ayer no más al mediodía que yo venía del rastrojo! Hizo un gran viento, un gran viento frío, pero no vi la bola porque se me voló el sombrero y medi la estampía a recogerlo.
—¡Animal! agredió el corro. La Tentación sólo tienta de noche. —¡Verídico! sentenció el viejo de las pestañas. La Tentación sólo tienta de noche. Yo sí que la vi allá en mis mocedades.
Era una noche negra, negra... Cuando yo regresaba de rondar la casa de una muchacha, que ahora ya es abuela, terciada la vihuela con que me acompañaba las coplas, y unos buenos tragos entre pecho y espalda, medio adormilado, íbame derechito a mi champa, cuando desde un corral un perro aulló y vino un gran viento frío...
—¡Asús, qué tribulación! —¡Sea por Dios! ¿Era la Tentación, abuelo? —¡Era la Tentación! repuso el viejo. Y al ver venir desde la cumbre del Pinabetoso la gran bola de fuego, me puse a temblar... pero me acordé del escapulario del Carmen que llevaba en el pecho, y agarrándolo con la mano izquierda, me persigné tres veces con la derecha. En ese momento la bola pasó sobre mí sin tocarme...
El mocetón recio y brutal se levantó calladamente para atizar la fogarata; la luna parecía, naufragar entre un oleaje de nubes plomizas; yo continuaba mis paseos a lo largo del corredor; el taconeo de mis botas producía un ruido isócrono y amodorrante; mi sombra trepaba por la pared enjalbegada, en locas embestidas, tan locas e inquietas como las mil lenguas rojas de la luminaria; la muchacha que sabía hender el ocote se destacó del corro y al dirigirse hacia su cuarto, pasó cerca de mí; iba muy pálida y los ojos le brillaban extrañamente; recordé sus dientes blancos y el amplio escote de su camisa almidonada, dentro de la cual yo había sorprendido la doble verdad de sus senos: y sentí frío en la médula y como una bola de fuego rodó por mis venas, la Tentación...
A saltos de canguro
Me ha gustado el video, tanto como el de Kangaroo court. Creo que reflejan muy bien el ritmo inquietante de lo que pasa alrededor y que la nueva generación siente. No es desasosiego, es una especie de divertirse a espaldas de todo, muy inteligente y sutil, una burla continua. Con mucha dirección artística de por medio, estos dos videos sacan la cara en medio de lo que voy viendo desde la perspectiva del video-arte.
viernes, 22 de agosto de 2014
Impuesto a la luz natural
Qué mejor ocasión para afirmar o afilar convicciones que cuando el fascismo se revela cotidiano y hasta risueño ante nuestros ojos. Lo que aparenta ser un capricho adminsitrativo en un gobierno fascista es exactamente lo que su normativa busca eliminar de raíz. Circula ya en este termitero llamado Tegucigalpa, la circular emitida por la alcaldía nacionalista de Tito Asfura en cuanto al gravamen de todo espectáculo o evento artístico. Se cobrará por todo lo que signifique público alrededor de una banda, una presentación teatral, un circo, etc., incluso por una o un poeta en su lectura y no digamos por festivales... y apuesto que en su incontinente impulso, se gravará hasta los boy scouts que canten alrededor de una fogata.
El General Santa Anna (dictador mexicano, 1794-1876) no sólo exageraba con su nombre (se llamaba Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón) sino que su grandiculencia llegó a tal extremo de hacerle un entierro con todos los honores de Estado a su pierna amputada. Así fue totalmente natural que impusiera un gravamen a todo edificio que tuviera ventanas que diera a alguna plaza. El impuesto era por número de ventanas y esto no sólo era un capricho, era imitación -maldito quien se lo dijo- del mismo impuesto que el el Siglo XVII se impusiera a los edificios en Inglaterra por el número de ventanas. ¿Tenían algún problema con la luz natural? quizá, lo que me hace pensar que los nacionalistas del glorioso partido nazional de Honduras, al menos, relacionan a los artistas con cierta luz liberadora con tendencias insurreccionales de alto peligro para la sociedad si no se sabe contener gradualmente. Luz, qué bella luz somos que necesita ser encerrada en lámparas y en bovinas eléctricas y sujetas, por igual, al cáñamo de una vela... la cosa es que la luz no puede andar suelta por ahí como si de aire se tratara. Hay que atraparla para iluminar los salones privados del oscurantista gobierno de juan orlando hernández.
Y no es un capricho, repito, que salta feliz como un conejo en la pradera, el susodicho impuesto que se pretende reglamentar es la consecuencia lógica de todo un proceso de conversión privada iniciada con la desaparición paulatina de la Secretaría de Cultura, el ascenso de la Ley Orgánica de Educación y la privatización de los espacios públicos. Que la educación artística sea encomendada a la iniciativa privada y que los centros comerciales sean los que ofrezcan la seguridad al público mientras succiona su granita es el objetivo de esta miserable imposición. La rebusca de fondos es tal entre los nacionalistas que son capaces de imponer un estado de sitio ficticio y cobrar por circular mientras dure. Luego del saqueo llevado a cabo por pepe lobo y juan orlando para financiar la campaña política ahora es que los expoliados debemos pagarlo, sabiendo de antemano que ellos son los cómplices de la devastadora delincuencia que ha hundido al IHSS, sin olvidar, claro está, la hipoteca que pesa sobre Tegucigalpa con el fideicomiso de 800 millones de lempiras que FICOHSA dio a ricardo álvarez para solventar el descalabro financiero del políticamente estructural TRANS-450.
"Ahora los hondureños no tendrán que ir hasta Estados Unidos para visitar Disney World, ahora les daremos 21 parques que la vida mejor construirá en los próximos meses", decía hace dos días joh al referirse a un supuesto proyecto de áreas públicas a nivel nacional, y esa luminosa reflexión del ente que nos gobierna también nos revela la disoación que la élite tiene respecto al pueblo llano, la creencia fatal de que la gente se va para el norte porque "busca lo bonito". De igual forma, creer que el artista pagará este impuesto encierra un desconocimiento total o un escarnio alevoso hacia un sector que bien saben los detesta al punto de querer amputarle a joh una pierna y celebrar su entierro con un concierto. Yo propongo esto último: hagamos que punta de nuestras filosas carcajadas se le caiga la pierna a joh y después nos vamos a quebrar a pura piedra todas las ventanas que de las oficinas de la AMDC den a nuestras plazas públicas. No queda de otra. Pero hay que hacerlo con talento, con buena estética, y sí, con mucha luz.
F.E.
El General Santa Anna (dictador mexicano, 1794-1876) no sólo exageraba con su nombre (se llamaba Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón) sino que su grandiculencia llegó a tal extremo de hacerle un entierro con todos los honores de Estado a su pierna amputada. Así fue totalmente natural que impusiera un gravamen a todo edificio que tuviera ventanas que diera a alguna plaza. El impuesto era por número de ventanas y esto no sólo era un capricho, era imitación -maldito quien se lo dijo- del mismo impuesto que el el Siglo XVII se impusiera a los edificios en Inglaterra por el número de ventanas. ¿Tenían algún problema con la luz natural? quizá, lo que me hace pensar que los nacionalistas del glorioso partido nazional de Honduras, al menos, relacionan a los artistas con cierta luz liberadora con tendencias insurreccionales de alto peligro para la sociedad si no se sabe contener gradualmente. Luz, qué bella luz somos que necesita ser encerrada en lámparas y en bovinas eléctricas y sujetas, por igual, al cáñamo de una vela... la cosa es que la luz no puede andar suelta por ahí como si de aire se tratara. Hay que atraparla para iluminar los salones privados del oscurantista gobierno de juan orlando hernández.
Y no es un capricho, repito, que salta feliz como un conejo en la pradera, el susodicho impuesto que se pretende reglamentar es la consecuencia lógica de todo un proceso de conversión privada iniciada con la desaparición paulatina de la Secretaría de Cultura, el ascenso de la Ley Orgánica de Educación y la privatización de los espacios públicos. Que la educación artística sea encomendada a la iniciativa privada y que los centros comerciales sean los que ofrezcan la seguridad al público mientras succiona su granita es el objetivo de esta miserable imposición. La rebusca de fondos es tal entre los nacionalistas que son capaces de imponer un estado de sitio ficticio y cobrar por circular mientras dure. Luego del saqueo llevado a cabo por pepe lobo y juan orlando para financiar la campaña política ahora es que los expoliados debemos pagarlo, sabiendo de antemano que ellos son los cómplices de la devastadora delincuencia que ha hundido al IHSS, sin olvidar, claro está, la hipoteca que pesa sobre Tegucigalpa con el fideicomiso de 800 millones de lempiras que FICOHSA dio a ricardo álvarez para solventar el descalabro financiero del políticamente estructural TRANS-450.
"Ahora los hondureños no tendrán que ir hasta Estados Unidos para visitar Disney World, ahora les daremos 21 parques que la vida mejor construirá en los próximos meses", decía hace dos días joh al referirse a un supuesto proyecto de áreas públicas a nivel nacional, y esa luminosa reflexión del ente que nos gobierna también nos revela la disoación que la élite tiene respecto al pueblo llano, la creencia fatal de que la gente se va para el norte porque "busca lo bonito". De igual forma, creer que el artista pagará este impuesto encierra un desconocimiento total o un escarnio alevoso hacia un sector que bien saben los detesta al punto de querer amputarle a joh una pierna y celebrar su entierro con un concierto. Yo propongo esto último: hagamos que punta de nuestras filosas carcajadas se le caiga la pierna a joh y después nos vamos a quebrar a pura piedra todas las ventanas que de las oficinas de la AMDC den a nuestras plazas públicas. No queda de otra. Pero hay que hacerlo con talento, con buena estética, y sí, con mucha luz.
F.E.
viernes, 8 de agosto de 2014
Cantagallo cambia de humor
En medio de toda la sequía que azota la región y que está poniendo en situación calamitosa a Honduras con todo y sus secuelas de falta de producción y crisis energética, en medio de todo aparece la mutación de la belleza elemental. En cosa de minutos de pronto un arco-iris da paso a una enorme réplica de la montaña Cantagallo, aquí en Tegucigalpa.
miércoles, 6 de agosto de 2014
La calca del ajedrez
Alexander Werth entra al tuétano de la sociedad soviética en su descripción de Rusia en la guerra (1941-1945) y se concentra en describir las reacciones cotidianas más allá de las grandes operaciones militares estiladas para describir el choque ruso-alemán. Las idas y venidas de la diplomacia estalinista para contener o contentar a Hitler, los informes de los periódicos oficiales, la guerra que parecía tan lejana a "la prosperidad del sistema socialista de la mano de Stalin", todas esas voces que son las mismas voces que se repiten ahora con la crisis de Ucrania, casi con pasmosa similitud como lo demuestran las declaraciones de ayer del Ministro de Defensa de Rusia, Konashenov: "El Ministro de Defensa de Rusia no puede sino compadecer los portavoces del Pentágono, el Departamento de Estado y de la OTAN..." (http://sp.ria.ru/international/20140806/161155176.html)
¿Es posible que las escuelas diplomáticas rusas y de la OTAN mantengan inalterables sus códigos desde siempre? Entonces este libro es esencial para entender los pasos que Putin viene dando a despecho de occidente, o viceversa si estamos de acuerdo que una caracterización fascista mueve los recursos bélicos y diplomáticos de la OTAN y Estados Unidos.
¿Es posible que las escuelas diplomáticas rusas y de la OTAN mantengan inalterables sus códigos desde siempre? Entonces este libro es esencial para entender los pasos que Putin viene dando a despecho de occidente, o viceversa si estamos de acuerdo que una caracterización fascista mueve los recursos bélicos y diplomáticos de la OTAN y Estados Unidos.
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lunes, 4 de agosto de 2014
El horror móvil
He repasado los tuit de adolescentes israelíes. He leído los diarios israelíes. He escuchado las declaraciones "operativas" de los comandantes de la FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) y en cada uno de ellos priva la ceguera y la virtualización del horror que están causando en Gaza. Eso a lo interno de sus medios de comunicación dirigidos a la ciudadanía israelí. Y sin embargo, en sus acciones bélicas atestiguadas por el mundo entero nada de retóricas. Pura y llana metralla y planeación sistemática de la muerte. La ceguera es tal al interior del sionismo que a sabiendas que los ataques con cohetes los llevarían a una trampa mediática irreversible, han decidido continuar sin dilaciones. Y a pesar de todas las bombas y Merkavas y drones y fuerzas especiales, Hamas hace circular el video de un comando atacando -a través de túneles- a una base fronteriza israelí con el saldo de 5 soldados del Tzáhal muertos durante la incursión.
¿Es la Resistencia Palestina capaz de mantener el dedo en el gatillo a sabiendas que Israel no dudará en bombardear hasta hospitales y escuelas sin interesarle la definición moral y las protestas de "la civilización" solidaria? La estrategia árabe de crear un frente profundo y atomizado en lugar de enfrentarse Estado contra Estado al parecer está funcionando ahora después de muchos años de planificación. Hezbollah es la prueba y Hamas ahora lo comprueba. Un frente móvil y con tantos entramados como túneles cruzan el desierto. Quizá estemos presenciando un retorno al medievo a pesar de toda la tecnología puesta en el campo de batalla. Minas y contra-mimas al pie de las murallas. Israel no podrá regresar al límite de donde partió cuando creó el sistema Iron Dome -nos atacan indiscriminadamente-, sus constantes yerros, su extremado apego al terror histórico de los progroms.
El código de la imaginación
Sin referencias culturales universales no se puede confiar en la creatividad publicitaria. Cuando ésta hace su aparición con todos los códigos que hemos heredado lo que se logra es la feliz imaginación de un niño. Y ante eso, nadie puede quedar indiferente.
Los billetes suizos
En el 2005 hubo un intento de cambiar la imagen de la moneda nacional de Suiza, el Franco Suizo. Se llamó a concurso y estos diseños resultaron ganadores, lo que no significó que se pusieran en circulación, privilegiándose en lugar de ellos el sentido clásico de la nacionalidad decimonónica. http://www.dgdico.com.ar/2009/11/diseno-billetes-suizos.html
En circulación o no, el gran atrevimiento es todo un ejemplo a seguir a la hora de proponer cambios creativos desde el razonamiento de una nueva generación ciudadana que está viendo sus paradigmas en dirección contraria a lo establecido por el civismo, ese sistema de valores que no le interesa en nada lo que pueda aspirar la ciudadanía.
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jueves, 31 de julio de 2014
Moloch
Llego cansado a casa. Demasiada vuelta tras vuelta en la dentadura de la insensatez diaria, laboral, hondureña. Casi juraba que se iba el día sin un atisbo a la belleza de la imaginación y es cuando tomo el DVD y pongo Moloch del ruso Aleksandr Sukorov.
La primera escena lo cuenta todo: Eva Braun danza en una terraza nebulosa del Berghof, desnuda, harta. Se deja dorar por la nada y la severidad de la grandeza. ¿Qué grandeza? El poder. Los espacios del poder que Leni Riefenstahl nos dio en sus films y que aquí, desde el inicio de la película, se abre a la memoria del cinéfilo. ¿Tanto hastío carga en sí la grandeza? Pero el poder no solo necesita de un espacio donde transcurran las horas trascendentales, necesita de una imagen y ésta es Hitler, el poderoso mimo que realiza los gestos y que se derrumba ante la realidad de un cuerpo que se le ofrece, el de la Braun hastiada, el de la Braun que lo acecha y casi lo estudia. Ahí está aquella banalidad que Hanna Arendt detallaba puntualmente y que no es actuación ni desespero. La banalidad es mientras el auténtico poder se desata, lejos de los refugios más alejados de sus mimos, allá abajo, en esos valles idílicos que Eva, Goebbel, Martín Borman y Hitler contemplan sin vértigo. Si Hitler encarna aquí al poder, Eva Braun encarna al ideal ario de la raza sublimada y elevada a las cumbres del hartazgo.
El cansancio se ha ido. Sukorov habla. El poder ha dejado sus títeres en casa mientras cabalga lejos, muy lejos y trompeta en mano, por los campos de la muerte.
F.E.
martes, 29 de julio de 2014
Está sola, a la orilla de mi cama - Víctor Saborío, Honduras
Está sola
A la orilla de mi cama
Mira alrededor
Y amanece con las voces en la cabeza
Alguien pregunta
Todos responden
Gitanos
Magos
Brujas
Todos con un canto
Sin coros
Pero con mi desaliento
Enorme
Fresca la mañana en este valle húmedo
Me da una excusa y salgo por el café
Desalentado
Me quiero tatuar una esperanza
Pido una galleta de amor
Una pequeña de café negro
Sin azúcar mi amor
Sentado
Me esconderé por un rato
Ver pasar carros
Ver los vidrios bajos
Cantar un poco
V.S.
Cantar un poco
V.S.
viernes, 25 de julio de 2014
Estampas de la guerra permanente
El conflicto humano es de larga data al igual que sus prototipos tecnológicos para la matanza. Esta fotografía de alemanes en Polonia (alrededor de 1944) muestra a un vehículo a control remoto para colocar explosivos, mismos que luego han ido perfeccionándose sin perder el para qué fueron creados aunque en la actualidad, para socializarlos al público civil, se muestren como desactivadores de bombas.
En el caso del SturmGewer 44, surgido también de la inventiva de guerra alemana, el AK-47 fue simplemente la continuidad de algo óptimo y la adaptabilidad de un arma probada en un conflicto devastador. Los vencedores toman el trofeo y lo adaptan a sus necesidades.
¿Para qué se entrenaron y crearon a los PM y Tigres?
El intercambio de fuego ocurrido ayer en San Pedro Sula entre supuestos pandilleros y elementos de seguridad del Estado dejó, más allá de los muertos, una confirmación del objetivo estratégico de seguridad interna: la no utilización anti-delicuencial de la recién creada Policía Militar y la Agrupación TIGRES.
La propaganda de gobierno las presentó como la respuesta élite para este tipo de combate urbano pero en las fotografías se puede ver que los que participaron en la refriega contra "15 o 20 pandilleros armados con 9mm y AKs-47" (Sic.) fueron exclusivamente elementos de la Policía Nacional a nivel de Clases, agentes de la DNIC (Dirección Nacional de Investigación Criminal), elementos COBRA de la PN y soldados de línea de batallones.
¿Dónde estaba la PM y los Tigres? Su papel es vigilar e intimidar objetivos políticos "insurreccionales" ¿Quién es ese objetivo? La población en Resistencia post-golpe de Estado.
La propaganda de gobierno las presentó como la respuesta élite para este tipo de combate urbano pero en las fotografías se puede ver que los que participaron en la refriega contra "15 o 20 pandilleros armados con 9mm y AKs-47" (Sic.) fueron exclusivamente elementos de la Policía Nacional a nivel de Clases, agentes de la DNIC (Dirección Nacional de Investigación Criminal), elementos COBRA de la PN y soldados de línea de batallones.
¿Dónde estaba la PM y los Tigres? Su papel es vigilar e intimidar objetivos políticos "insurreccionales" ¿Quién es ese objetivo? La población en Resistencia post-golpe de Estado.
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miércoles, 23 de julio de 2014
Una mirada al interior de un padre que fotografía a su hijo autista
Un conmovedor registro fotográfico que llevó a un padre a comprender el mundo de su pequeño.
http://www.juventudfotografica.com/2013/05/fotografo-captura-universo-especial-de-su-hijo-autista-en-proyecto-fotografico/
lunes, 21 de julio de 2014
Forest Man
jueves, 17 de julio de 2014
La Entropía reina en Honduras
¿Y quiénes están dentro de la probabilidad de generar violencia? ¿De qué equilibrio atroz hablo? Cada día se consolida más y más lo que desde afuera de Honduras parece inconcebible y aquello que los habitantes de esto nos negamos a ver en toda su dimensión. El que Galdámez haya disparado siempre fue probable como igual hubiera sucedido si uno de los esquizoides de los otros partidos lo hubiera hecho. Pero fue Galdámez y con él fue todo LIBRE. Ni más ni menos lo mostrarán los medios. Un partido se ha venido a pique con casi la mitad de su estructura moral. Eso es lo que se siente en primera instancia. Mientras tanto, el vendaval sigue, todo acto de violencia supera al otro. La entropía reina.
viernes, 11 de julio de 2014
Klao muere
Klao fue al casting porque sentía que estaba predestinado a escenarios más grandes. En esto no se diferenciaba en nada ni de Laika ni de Batman, el viejo león del Parque Aurora.
Klao apareció entonces majestuoso en la icónica escena del Alejandro de Oliver Stone. Se alzó sobre sus cuartos traseros y se midió ante Bucéfalo. Cámara lenta en mi retina. Inolvidable.
Ahora está muerto. De alguna forma sobrevivió a servir de montura del rey Poro, pero fue imposible hacerlo con los cazadores. Fueron tras sus colmillos, tras su marfil antiguo.
Klao, el elefante que hizo de guerrero del siglo III a.C. ha sido asesinado dentro de su reserva en Tailandia. Lo llora Poro. Lo llora Bucéfalo. Lo lloro como nunca antes lo hiciera por un elefante.
Klao apareció entonces majestuoso en la icónica escena del Alejandro de Oliver Stone. Se alzó sobre sus cuartos traseros y se midió ante Bucéfalo. Cámara lenta en mi retina. Inolvidable.
Ahora está muerto. De alguna forma sobrevivió a servir de montura del rey Poro, pero fue imposible hacerlo con los cazadores. Fueron tras sus colmillos, tras su marfil antiguo.
Klao, el elefante que hizo de guerrero del siglo III a.C. ha sido asesinado dentro de su reserva en Tailandia. Lo llora Poro. Lo llora Bucéfalo. Lo lloro como nunca antes lo hiciera por un elefante.
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