sábado, 11 de octubre de 2014

Un rincón - Foto Fabricio Estrada

Hubo un momento no fácil de identificar en nuestra historia, donde la simple brutalidad de los sargentos cariistas se fue volviendo más sofisticada e ideológica, casi coincidiendo con la caída o decadencia de Honduras como república bananera. Un nuevo verde comenzaba a sembrarse en nuestros campos, el verde olivo de los nuevos batallones que el departamento de Estado de USA iba organizando a través de una doctrina militar de ocupación del territorio y represión a todo movimiento anti-sistémico. Este montaje se acompañó con una serie de ocultamientos celebrados desde las organizaciones políticas tradicionales. Fiestas y reuniones agasajaron el ascenso de un militarismo que, a pesar de todo, le faltaba el impulso coherente de un capital tecnócrata con todo y sus mecanismos de alienación mediática masiva, cosa que hoy sí se muestra en el marco de un smart power difundido por múltiples canales.