viernes, 3 de octubre de 2014

Del día del soldado, 3 de octubre

Desde la Muskitia hasta El Corpus, Choluteca, desde los bulevares de Tegucigalpa hasta las serranías de Lempia, la violencia militar se ha elevado a un nivel de auténtica dictadura en Honduras. No hay retén militar que no haya disparado ya contra civiles desarmados, causando muerte y heridos sin ningún tipo de freno legal. Los mismos que abrieron las válvulas para el retorno de los milicos al poder quedan pasmados ante los desmanes. Hablo de esa clase media ingenua convertida en clase política acompañante del golpe de Estado del 2009.

Es sintomático que los últimos hechos de violencia por parte de los militares hayan ocurrido, precisamente, mientras juan orlando hernández se escuentra fuera del país promocionando Honduras ante los inversores europeos, es como si hubiera una orden de por medio para crear un ambiente represivo que no hiciera notar la ausencia de joh. Al mismo tiempo, comienzan los canales televisivos a poner en duda si es un acto violento o no que un policía militar dispare a mansalva contra un microbús, olvidándose por completo de la grave afrenta a los derechos ciudadanos.

¿Considera usted que estuvo bien o mal que la policía militar haya disparado contra el bus que no se detuvo por el retén? Más o menos rezaba así la tele-encuesta de abriendo brecha, con las consabidas repuestas: más del 90% está de acuerdo que se haya disparado bajo el argumento que se debe respetar la ley. De la misma manera se expresó el director de transporte al responder que ese bus era "brujo" (ilegal) y que se debía estar claro que se debe respetar a las autoridades. En HCH se fueron por el mismo tono y los mensajes en vivo eran de una vileza cruel y exaltada. ¿Quiénes mandaban los mensajes? La población que usa esos mismos buses. Hoy por la mañana, se pasaba la noticia desde Brus Laguna, La Muskita, de las condiciones de violencia que habían impuesto los militares en la zona. Se entrevistaba a una enfermera cuyo principal llamado era: "señor presidente, deje de estar hablando de narcotráfico, narcotráfico y más narcotráfico cuando se refiera a quienes vivimos en la Muskitia... eso alienta a los soldados. Háblenos de trabajo, de superación... nosotros ya no podemos construir una casa de concreto o comprar un carro porque ya vienen y se nos empieza a ver como sospechosos de narcotráfico".

Ahí está la clave. Una clave que permite comprender la gran mascarada con la que el ejército hondureño monta su entronización.

Las siguientes fotos son del Corpus, Choluteca. Los que son torturados con la capucha son dos muchachos parientes de mineros, los mismos mineros que murieron soterrados ahí, en el cerro Culcumeca y para quienes se elevó a categoría de mártires y se les hicieran hasta anuncios solidarios.
Los muchachos protestaban porque no se les permite sacar los cuerpos de sus familiares y en respuesta, los militares respondieron de esta forma:


Este no es un hecho aislado como quieren darlo a conocer los voceros del ejército. Esta es una dictadura donde ya no existe contención legal alguna.