jueves, 6 de septiembre de 2012

Pablo Benítez - El Salvador


Incansable, Pablo, en la gestión cultural salvadoreña y del área centroamericana. Lo conocí en el 2003 y desde ahí nos mantuvimos orbitando en la amistad, colaborando en la poesía, sabiéndonos pues entre la selva. En enero pasado lo volví a ver, ahí en la misma Luna Café y Arte que está menguando por estos días, ese espacio ingrávido donde los abrazos son lo único que pesa y la poesía es la bandera de conquista. Gran colaborador de la escena joven mexicana con quien comparte puntuales complicidades, sigue siendo el poeta que apuntala junto a Otoniel Guevara, Jonathan Velásquez y y otras personalidades de la guanaxia, la Fundación Metáfora que tantos y tantas poetas ha trasegado y convocado por estas tierras.



PABLO BENíTEZ
Nació en San Salvador en 1980. Escribe ensayo además de poesía. Se dedica al trabajo editorial y a la investigación histórica. Estudió literatura en la Universidad de El Salvador y filosofía en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Ha ganado dos premio municipales, en los años 1999 y 2000.

Poemas de Vuelta a la nada

poetas tísicos

mínimos animales
que roen lo que sobra
lo que llena la barriga

mínimos frutos blancuzcos
que caen podridos de la rabia

criaturas únicas
que sólo tinta cagan



cronologías

sueños quemados:
párpados abiertos

cronología inútil
esta que me pesa
y que me falta

cronología de la mácula
torpe



XXIX

basta de poemas
rota está la página
a un lado tu sed
tu dolor de intestino
el pan de cada día
hártalo
ocho horas desgárrate
duérmete cerca de la llama

basta de palabras
aúlla
desbarata
           



Poemas de Rabo de perro

[uno]

ah, incrédulos,
yo conozco el lenguaje de las bestias:
animal telúrico
cuerpo nuestro descarnado
aire herido con furia
soy


[agitación]

caballo
mi corazón galopa
relincha
afectado por la memoria de la brisa

baldío
estoy contra el muro
y contra el muro me reviento

se rompen mis labios
se rompen mis ojos

a lo lejos los cascos resuenan
ruidosos en mi pecho



De Guerra que no cesa

rebanadas

el mar corta la noche
en rebanadas

al otro lado
muñones sin nombre
quizá un marido
quizá una hermana
no se sabe nada

el mar sigue cortando
y cortando

caen las rebanadas de la noche
y nuestra hambre vieja
y sin filo
no sabe morder



réquiem

el perro mordió huesos de todo tamaño
ahora está muerto

chillamos todos
como canes muertos

el perro no llora
fenece

payaso,
perro,
nadie te quería

yo amo la risa de mis muertos
tu cadáver-es-torvo

perro,
lámpara que alumbra la tierra
tallo de alguna flor que comienza




XVI

debajo del fuego algo se mueve
y crepita como un río
y como un río nos muerde

¿y qué hay debajo de tus ojos?
¿y qué debajo de tu vientre
que me eleva
y me sostiene?

debajo del fuego algo se siente
y se nos vive
y se nos muere

1 comentario:

Abraham Guevara Chamorro dijo...

Hunde el diente está poesía, descascara las paredes de taque sal de sus sociedades, con mordaz palabra, hasta el fondo sin ambages.