miércoles, 19 de enero de 2011

Una leve vibración en el agua




Ayer por la noche vi un escualo blanco, nítidamente merodeándome. Algo sangraba en mí que lo atraía, inexorablemente.
Lo vi acercarse, detenerse. Dentro de él, dos rémoras se aprestaron a bajar de su lomo pero la corriente del golfo se hizo poderosa y tortugas, mantarrayas y cangrejos pugnaron hacia adelante y obligaron al escualo con su inercia.
Mi herida coaguló. Fui como un esqueleto de pez abandonado en la arena. Lo seguí con mis cuencas vacías y supe de pronto que regresaría y así lo hizo, girando sobre sí mismo, enfiló de nuevo hacia mi torpe rincón de mar. Bajó la velocidad, mantuvo la sonrisa en su cromada dentadura y se marchó.
Fui un patético esqueleto de pez husmeado por el espanto.

Traducción:

Ayer, a las 8 de la noche, mientras esperaba taxi a la salida de mi trabajo, un Hilux blanco, doble cabina y sin placas se detuvo frente a mí con vagas intenciones. Dos tipos iban en él, estilo militar su corte de pelo y sus ropas civiles.
El tráfico los presionó y tuvieron que seguir. Si giraban en u al final del bulevar (tres cuadras abajo) confirmarían mis sospechas, y así lo hicieron. Cuando estuvieron al otro lado de la calle, a la altura donde todavía estaba yo, desaceleraron y luego continuaron hacia arriba, acelerando.


Me queda escribir, describirlo. Todos en Honduras hemos caído dentro de un acuario lleno de tiburones.

F.E.

3 comentarios:

Jorge Ernesto Martínez Mejía dijo...

Fabricio, soy Jorge. Te hago el reparo de dos palabras:

"coaguló" y "adelante"

Hasta pronto...

Fabricio Estrada dijo...

Hecho, y gracias Yorch.

EMMET RAY dijo...

Muy bueno ....